Llegué por el dolor a la alegría.
Supe por el dolor que el alma existe.
Por el dolor, allá en mi reino triste,
Un misterioso sol amanecía.
José Hierro
lunes, 15 de junio de 2015
sábado, 18 de octubre de 2014
El estilo del mundo. La vida en el capitalismo de ficción, de Vicente Verdú
Me acordé de este libro durante una tertulia improvisada que se dio en un viaje que hice hace un mes. Charlé de todo un poco con gente a la que apenas conocía, hablamos durante horas de política, de la crisis, hasta de Dios. Salió también el tema de la felicidad y de esa tendencia tan actual a huir de la tristeza y el desasosiego, pensamiento positivo creo que lo llaman. Internet está lleno de vídeos y artículos de coach y motivadores que proclaman que lo único aceptable es la alegría, que es imperdonable no ser feliz, que hay que apartar de nuestra vida a la gente triste o deprimida, que hay que huir como de la peste de las crudas realidades. Cosas tan humanas como la melancolía o la angustia existencial (¿qué hubiera sido de la literatura, del cine, del arte en general sin la angustia existencial o el temperamento melancólico?) son estigmatizadas por estos gurús que ofrecen fórmulas para ser feliz previo pago de su importe.
He visto muchos vídeos y leído varios artículos de los coach más alabados del país , y en mi opinión, ninguno dice o aconseja nada que no te pueda decir o aconsejar un buen amigo con sentido común tomando unas cañas en el bar de la esquina. El hecho de que estos fundamentalistas del flower power vendan perogrulladas como si fueran consejos de Catón no es lo peor, lo peor es que sentencien sin despeinarse que cada uno es el único responsable de su éxito o su desgracia; si la vida te va mal, si no encuentras curro, si no consigues lo que quieres, es por tu actitud negativa. Según ellos, el éxito o el fracaso dependen únicamente de la persona, independientemente de sus circunstancias personales, materiales y sociales.
En El estilo del mundo, Vicente Verdú analiza este y otros fenómenos de nuestro tiempo, fenómenos provocados por lo que él llama "capitalismo de ficción". Leí este libro cuando se publicó en 2003 y lo he releído varias veces, sigue de plena actualidad, igual de fresco y revelador. No me canso de recomendarlo.
En El estilo del mundo, Vicente Verdú analiza este y otros fenómenos de nuestro tiempo, fenómenos provocados por lo que él llama "capitalismo de ficción". Leí este libro cuando se publicó en 2003 y lo he releído varias veces, sigue de plena actualidad, igual de fresco y revelador. No me canso de recomendarlo.
Nunca como hoy se había vivido una maquinaria envolvente tan
empeñada en mostrar una felicidad al alcance de nuestras manos. No ser feliz en
este mundo es hoy el auténtico pecado o, como decía Borges, “un error sin
excusa”. Antes éramos perdonados gracias
a haber sufrido, pero ahora es injustificable o imperdonable no pasarlo
bien. La masificación democrática va
unida a la obligación de la felicidad para todos y al júbilo que se considera
propio de la cultura del niño. El dolor formaba la conciencia, fortalecía el
cuerpo, depuraba los pecados, se ofrecía en canje como sacrificio por bienes
procedentes del cielo, pero ahora el dolor ha perdido valor de cambio. Ha
perdido funcionalidad para la ofrenda y sentido para la Revolución.
**
De los norteamericanos es, significativamente, la invención
del coach. El coach (acompagnement
profesionelle en Francia; “monitores de técnicas de relajación y
desarrollo personal” en España) se ocupa de instruir mentalmente a los sujetos,
uno a uno, a cambio de una tarifa y con la finalidad ayudarles a ser optimistas
y realizar sus deseos. El coaching actúa como una especie de entrenamiento
psíquico particular, al igual que se reciben instrucciones singularizadas para
mejorar la forma física. […] Si usted desea experimentar una nueva vida, seguro
y dichoso, no hace falta esperar: ahora, como los antiguos ángeles de la
guarda, llegan los coach.
**
Un coach puede parecerse a un director espiritual o a un comisario político de hace medio siglo, pero el coach no mistifica, no amonesta, no impone castigos ni fomenta la atrición. No promete nada que no se realice en esta vida y con beneficio tangible (profesional, económico, sexual). Cabe comparar un coach con un psicólogo de empresa, pero su labor es más directa, empírica y breve, porque su prestación no se entretiene en personas con problemas graves sino en “gente normal”, en “todo el mundo”. Es decir, trata a todo el mundo como personal de empresa.
**
Los coach empezaron trabajando al lado de los yuppies y
ahora tratan también a las amas de casa, los jubilados, los periodistas, los
brokers. […]Uno de los fundadores del coaching, Thomas Leonard, afirma que en
menos de cinco años, todos tendremos todos tendremos a nuestro lado un coach,
una suerte de escolta para evitar la improductividad de la tristeza, el
desasosiego del pensamiento crítico, la potencial algarada de la
insatisfacción.
-El estilo del mundo. La vida en el capitalismo de ficción. Vicente Verdú. Compactos Anagrama. 2006. 294 páginas. 9,90 euros. Lo presto.
-El estilo del mundo. La vida en el capitalismo de ficción. Vicente Verdú. Compactos Anagrama. 2006. 294 páginas. 9,90 euros. Lo presto.
miércoles, 8 de octubre de 2014
Algo supuestamente divertido que nunca volveré a hacer, de David Foster Wallace
En 1995 la revista Harper`s encargó a David Foster Wallace un artículo sobre su experiencia en un crucero de una semana por el Caribe. Wallace aceptó, agarró los tres mil dólares y se embarcó en el Zenith (rebautizado por él como Nadir) un barco de 47.000 toneladas propiedad de Cruceros Celebrity Inc. El resultado es este ensayo de 150 páginas en el que Wallace disecciona con sarcasmo e ironía el comportamiento del turista de este tipo de viajes y la industria del entretenimiento en general. Una industria que vive de la consigna "divertirse hasta morir" y de la infantilización del espectáculo y la cultura. El eslogan del crucero es: Tú diviértete que del resto nos ocupamos nosotros; come, bebe y disfruta hasta reventar. Lo que supuestamente son unas vacaciones relajantes, se convierte para Foster Wallace en un infierno flotante en el que viajan 3.000 niños malcriados. Deshuevante por la ironía, el cinismo y la fluidez con que lo narra Wallace, y desolador porque muestra uno de los síntomas provocados por la deriva que lleva la cultura de nuestro tiempo.
Ninguna de las 137 notas a pie de página tiene desperdicio.
**
Este incidente llegó a las noticias de Chicago. Unas semanas antes de embarcarme en el Crucero de Lujo, un chico de dieciséis años se tiró desde la cubierta superior de un megabuque (creo que era un Carnival o un Crystal Ship): se suicidó. La versión de la noticia era que había sido un amor adolescente, un romance entre pasajeros del barco que terminó mal, etcétera. Creo que hay algo más, algo que una noticia real nunca podría mencionar.
Hay algo insoportablemente triste en los Cruceros de Lujo masivos. como la mayoría de las cosas insoportablemente tristes, resulta terriblemente elusivo y complejo en sus causas y simple en sus efectos: a bordo del Nadir-sobre todo de noche, con toda la diversión organizada, la amabilidad y el ruido del jolgorio-me sentí desesperar. La palabra se ha banalizado ahora por el exceso de uso, desesperar, pero es una palabra seria, y la estoy usando en serio. Para mí denota una adición simple: un extraño deseo de muerte combinado con una sensación apabullante de mi propia pequeñez y futilidad que se presenta como miedo a la muerte. Tal vez se parezca a lo que la gente llama terror o angustia. Pero no acaba de ser como esas cosas. Se parece más a querer morirse a fin de evitar la sensación insoportable de darse cuenta de que uno es pequeño, débil, egoísta y de que, sin ninguna duda posible se va a morir. Es querer tirarse por la borda.
- Algo supuestamente divertido que nunca volveré a hacer. David Foster Wallace. Debolsillo. 2014. 152 páginas. 9,95 euros.
En 2001 Mondadori publicó una edición que además de este ensayo incluía varios artículos, el título y la portada son los mismos y cuesta 20 euros. Creo que en 2009 la volvieron a reeditar, pero yo no lo he encontrado.
- Algo supuestamente divertido que nunca volveré a hacer. David Foster Wallace. Debolsillo. 2014. 152 páginas. 9,95 euros.
En 2001 Mondadori publicó una edición que además de este ensayo incluía varios artículos, el título y la portada son los mismos y cuesta 20 euros. Creo que en 2009 la volvieron a reeditar, pero yo no lo he encontrado.
domingo, 21 de septiembre de 2014
Katyn, de Andrzej Wajda
En agosto de 1939 la Alemania nazi y la Rusia comunista firmaron en el Kremlin el llamado Pacto de no agresión, un acuerdo que además de clausulas de no agresión mutua, invitaba a estrechar vínculos comerciales y económicos entre los dos países. Años después se ha sabido que la firma del acuerdo entre nazis y comunistas fue mucho menos fría de lo que cabía esperar entre enemigos irreconciliables. Parece que la cosa estuvo bastante distendida la noche del 23 al 24 de agosto. Ribbentrop, ministro de exteriores del Reich informó de que se había sentido como en casa y entre amigos, y Stalin, en el brindis, no escatimó elogios a Hitler y al pueblo alemán.
El 1 de septiembre de 1939 los nazis invadieron Polonia por el oeste y el 17 los comunistas soviéticos hicieron lo mismo por el este. Había empezado la Segunda Guerra Mundial. El 28 de septiembre Adolf Hitler y Josef Stalin firman un nuevo pacto llamado Tratado germano-soviético de fronteras y amistad, en el que delimitan las fronteras de Polonia y se la reparten. En 1941 a Adolfo y a Pepe se les rompe el amor de tanto usarlo. Adolfo rompe el pacto con Pepe y se lanza a invadir Rusia, fue el principio del fin para los nazis.
La ocupación y reparto de Polonia entre los enemigos íntimos tuvo consecuencias terribles para el pueblo polaco. Dos episodios han pasado a la historia en este sentido, la creación del gueto de Varsovia por parte de los nazis, que fue el comienzo de lo que luego sería la Solución Final, y la matanza del bosque de Katyn por parte de los comunistas soviéticos. Sobre el primer episodio ha habido luz y taquígrafos durante años; libros, películas y documentales han hablado del tema. Sobre la matanza del bosque de Katyn ha habido oscuridad, silencio y manipulación (la propaganda comunista intentó culpar a los nazis durante años) hasta que en 1990 Rusia reconoció la masacre sacando a la luz la orden de los asesinatos masivos firmada en 1940 por Stalin y otros miembros del politburó soviético.
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| Imagen de Katyn, de Andrzej Wajda. 2007. |
La ocupación y reparto de Polonia entre los enemigos íntimos tuvo consecuencias terribles para el pueblo polaco. Dos episodios han pasado a la historia en este sentido, la creación del gueto de Varsovia por parte de los nazis, que fue el comienzo de lo que luego sería la Solución Final, y la matanza del bosque de Katyn por parte de los comunistas soviéticos. Sobre el primer episodio ha habido luz y taquígrafos durante años; libros, películas y documentales han hablado del tema. Sobre la matanza del bosque de Katyn ha habido oscuridad, silencio y manipulación (la propaganda comunista intentó culpar a los nazis durante años) hasta que en 1990 Rusia reconoció la masacre sacando a la luz la orden de los asesinatos masivos firmada en 1940 por Stalin y otros miembros del politburó soviético.
Entre abril y mayo de 1940, 22000 prisioneros polacos, entre los que se encontraban militares, intelectuales, funcionarios, religiosos, periodistas y profesores de universidad, fueron asesinados por orden de las autoridades soviéticas. El objetivo de Stalin como el de Hitler era terminar con los cuadros de funcionarios civiles, militares e intelectuales polacos para impedir una respuesta del pueblo polaco contra las nuevas autoridades.
Este rollo viene a cuento porque hace unos días he visto Katyn, la película del director polaco Andrzej Wajda basada en estos hechos. El padre de Wajda fue unos de los ocho mil oficiales polacos asesinados de un tiro en la nuca en el bosque de Katyn. La película es técnicamente impecable y las interpretaciones son muy buenas, Katyn arranca muy bien, luego se atasca y se enreda en personajes y subtramas que la lastran un poco para terminar con un final magnífico y demoledor. El esfuerzo del director por recrear aquella tragedia siendo fiel a la historia y poniendo luz a un hecho que hasta hace no muchos años casi no aparecía en los libros de historia da resultado. Katyn es una denuncia y un recordatorio de aquel horror en el contexto de la barbarie de la Segunda Guerra Mundial, y una reflexión sobre la historia, la manipulación, el poder de las ideologías y la naturaleza humana.
Ficha de la película
Este rollo viene a cuento porque hace unos días he visto Katyn, la película del director polaco Andrzej Wajda basada en estos hechos. El padre de Wajda fue unos de los ocho mil oficiales polacos asesinados de un tiro en la nuca en el bosque de Katyn. La película es técnicamente impecable y las interpretaciones son muy buenas, Katyn arranca muy bien, luego se atasca y se enreda en personajes y subtramas que la lastran un poco para terminar con un final magnífico y demoledor. El esfuerzo del director por recrear aquella tragedia siendo fiel a la historia y poniendo luz a un hecho que hasta hace no muchos años casi no aparecía en los libros de historia da resultado. Katyn es una denuncia y un recordatorio de aquel horror en el contexto de la barbarie de la Segunda Guerra Mundial, y una reflexión sobre la historia, la manipulación, el poder de las ideologías y la naturaleza humana.
Ficha de la película
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sábado, 6 de septiembre de 2014
viernes, 5 de septiembre de 2014
Los placeres del condenado, de Charles Bukowski
No había leído la poesía de Bukowski, algún poema suelto y poco más. Lo primero que leí de él fue el libro de relatos Erecciones, eyaculaciones, exhibiciones más tarde leí sus novelas Cartero y La senda del perdedor. Me acerqué a Bukowski por la curiosidad y el morbo que me despertaba su fama, esa es la verdad. Borracho, putero, pendenciero y expresidiario... el ultimo escritor maldito de la literatura norteamericana, había que leerle. Unos le criticaban y critican su estilo soez y le acusan de exhibicionista, otros le alaban por su autenticidad. A mí su prosa me encantó, lo mismo que me ha encantado su poesía. Bukowski escribe desde las tripas y siempre llega (al menos a mí), usa el lenguaje de la calle, el de los bares de mala muerte, las pensiones y las colas del paro, escribe desde el patio trasero del sueño americano. Escribe sin miedo a ofender y a veces con intención de hacerlo.
Esta antología es la más completa que se ha editado en España del escritor, 661 poemas. Viene acompañada de un prólogo esclarecedor sobre el autor y su obra.
Democracia
el problema, por supuesto, no es el Sistema Democrático,
son las
partículas vivas que componen el Sistema Democrático.
a la próxima persona que te cruces por la calle,
multiplícala
él o
ella por 3 ó 4 ó 30 ó 40 millones
y sabrás de inmediato
por qué las cosas siguen sin funcionar
para la mayoría de
nosotros.
ojalá tuviese una cura para las piezas de ajedrez
que llamamos Humanidad...
nos han sometido a incontables curas
políticas
y todos seguimos siendo
tan idiotas como para esperar
que quién está por llegar
AHORA
lo curará casi
todo.
conciudadanos,
el problema nunca fue el Sistema
Democrático, el problema sois
vosotros.
nada de líderes, por favor
invéntate y después reinvéntate a ti mismo,
no nades en la misma charca.
invéntate y reinvéntate a ti mismo
y
no caigas en las garras de la mediocridad.
invéntate y después reinvéntate a ti mismo,
cambia de tono y forma tan a menudo que no puedan
nunca
clasificarte.
revigorízate y
acepta lo que hay
pero sólo en los términos que tú hayas inventado
y reinventado.
sé autodidacta.
y reinventa tu vida porque así a de ser;
es tu vida y
su historia
y el presente
te pertenecen sólo
a ti.
vidas de cubo de basura
el viento sopla fuerte esta noche
y es un viento frío
y pienso en
los muchachos que viven en la calle.
espero que algunos tengan una botella
de tinto.
cuando estás en la calle
te das cuenta de que
todo
tiene propietario y
todo
está bajo llave.
así es como funciona la
democracia:
consigues lo que puedes,
intentas conservarlo
y acumular más
si es posible.
así es como funciona una
dictadura también
sólo que allí esclavizan o
destruyen a sus
marginados.
nosotros nada más olvidamos
a los nuestros.
en cualquier caso
es
helador
el viento.
-Charles Bukowski. Los placeres del condenado. Colección Visor de Poesía. Prólogo y traducción de Ciro Arbós. 672 páginas. 21 euros. Lo presto.
jueves, 4 de septiembre de 2014
Detour, de Edgar G. Ulmer
Vi Detour por primera vez en televisión a mediados de los 90, en el programa ¡Qué grande es el cine! que presentaba Garci y que emitían a las tantas de la madrugada los viernes si mal no recuerdo. Creo que los aficionados al cine españoles de mi generación, los que descubrimos el cine clásico a través de la televisión le debemos mucho a aquel programa. Es cierto que a veces los coloquios eran infumables pero emitieron películas magníficas y algunas rarezas como esta. Grabé Detour en vídeo y fundí la cinta de tantas veces que la volví a ver, años después la vi en la Filmoteca y no hace mucho la encontré en una tienda de segunda mano en un DVD de una colección de cine clásico que traía tres pelis.
Detour es rara y desasosegante, es cine negro pero un cine negro muy extraño, muy amanerado. Hay flash-back, juego de sombras, mujer fatal, y un tipo desorientado con un destino como boca de lobo, todos ingredientes del género, pero los malabares que hace Ulmer para ajustarse al paupérrimo presupuesto que le dieron y al poco tiempo de rodaje, la alejan de lo convencional y la convierten en una magnífica rareza, en una de las películas más extrañas y sórdidas que haya visto un servidor. Es increíble lo bien que gestiona Ulmer la falta de medios. Detour es otro ejemplo de cómo a la hora de hacer cine, la pasta no es directamente proporcional al talento. Otra joya de la Serie B.
Al es un frustrado pianista que se gana la vida tocando en un cabaret, allí conoce a Sue, la cabaretera, Sue decide irse a California a probar suerte como actriz, y Al, enamorado hasta la trancas y sin un puto duro decide cruzar los USA haciendo dedo para reunirse con ella. No cuento más. Hay que verla.
Esto es un aperitivo, no hay destripe.
Esto es un aperitivo, no hay destripe.
miércoles, 3 de septiembre de 2014
Del boxeo, de Joyce Carol Oates
Cada combate de boxeo es una historia: un drama sin palabras, único y sumamente condensado. Incluso cuando no sucede nada sensacional: entonces el drama es "meramente" psicológico. Los boxeadores están ahí para establecer una experiencia absoluta, una pública rendición de cuentas de los límites máximos de su ser; ellos saben, como pocos podríamos saber de nosotros mismos, qué poder físico y psíquico poseen: de cuánto son capaces. Entrar en el ring medio desnudo y para arriesgar la propia vida es hacer de su público una especie de voyeur...el boxeo es tan íntimo. Es salirse de la conciencia de la cordura para entrar en otra, difícil de nombrar. Es arriesgarse, y a veces alcanzar, la agonía (del griego agón, contienda) de la cual es raíz.
**
No tengo la pretensión de justificar el boxeo como deporte porque nunca lo he considerado un deporte.
No hay nada fundamentalmente lúdico en ello; nada que parezca pertenecer a la luz del día, al placer. En sus momentos de mayor intensidad parece contener una imagen de la vida tan completa y potente -belleza de la vida, vulnerabilidad, desesperación, coraje incalculable y a veces autodestructivo -que el boxeo es la vida, y difícilmente un simple juego. Durante un combate pugilístico de altura (Alí-Fraizer I, por ejemplo) nos sentimos profundamente conmovidos por la comunión del cuerpo consigo mismo a través de la intransigente carne de otro. El diálogo del cuerpo con su
personalidad-sombra...o con la Muerte. El béisbol, el fútbol, el baloncesto: esos pasatiempos tan esencialmente norteamericanos son deportes de fácil reconocimiento porque implican juego: son juegos. Se juega al fútbol, no se juega al boxeo.
Carol Oates. Del boxeo
personalidad-sombra...o con la Muerte. El béisbol, el fútbol, el baloncesto: esos pasatiempos tan esencialmente norteamericanos son deportes de fácil reconocimiento porque implican juego: son juegos. Se juega al fútbol, no se juega al boxeo.
Carol Oates. Del boxeo
-Del boxeo. Joyce Carol Oates. Punto de lectura. 2012 (la primera edición en Estados Unidos es de 1987). Traducción de José Arconada. 192 páginas. 8 euros. Lo presto.
martes, 2 de septiembre de 2014
El futuro no está en tus manos
"El futuro está en tus manos" o "Tu destino está en tus manos", son frases hechas repetidas hasta la saciedad por motivadores, coach y vendedores de fórmulas de la felicidad y el éxito tan en boga en estos tiempos. Yo llevo años sabiendo que esto es mentira, una de tantas mentiras convertidas en falsa verdad de tanto repetirlas, un tópico asumido por muchos. Siempre que escucho estas frases o las leo en alguna parte, el resoplido es instintivo. El destino y el futuro de uno, en última instancia, está en manos del poder, del gobierno de turno, de la empresa para la que trabaja o del lugar y el lado de la brecha social en el que le hayan parido, por no hablar de la enfermedad o el accidente. Cada uno, en su circunstancia, tiene cierto margen para decidir y cambiar las cosas pero poco más. No todos tienen las mimas opciones ni las mismas oportunidades y nadie está a salvo de los que, como dice Fernán Gómez en este estupendo documental, se han apoderado del futuro de todos nosotros.
Benedetti
ESA BATALLA
¿Cómo compaginar
la aniquiladora
idea de la muerte
con este incontenible
afán de vida?
¿cómo acoplar el horror
ante la nada que vendrá
con la invasora alegría
del amor provisional
y verdadero?
¿cómo desactivar la lápida
con el sembradío?
¿la guadaña
con el clavel?
¿será que el hombre es eso?
¿esa batalla?
INVISIBLE
La muerte está esperándome
ella sabe en qué invierno
aunque yo no lo sepa
por eso entre ella y yo
levanto barricadas
arrimo sacrificios
renazco en el abrazo
fundo bosques que nadie
reconoce que existen
invento mis fogatas
quemo en ellas memorias
tirabuzón de humo
que se interna en el cielo
por eso entre ella y yo
pongo dudas y biombos
nieblas como telones
pretextos y follajes
murallones de culpa
cortinas de inocencia
así hasta que el baluarte
de cosas que es mi vida
borre la muerte aleve
la quite de mis ojos
la oculte y la suprima
de mi y de mi memoria
mientras tanto
ella espera
-Mario Benedetti. Inventario (1950-1985). Colección Visor de Poesía.
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