Llegué por el dolor a la alegría.
Supe por el dolor que el alma existe.
Por el dolor, allá en mi reino triste,
Un misterioso sol amanecía.
José Hierro
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miércoles, 5 de enero de 2022
lunes, 29 de abril de 2013
Vicisitudes, peripecias, trances
Ya sé quien dijo aquello de que los objetos
son anzuelos para pescar recuerdos, despertadores de la memoria. Fue Justo Pastor
Mellado, os dejo la cita completa.
"La memoria es un río habitado por peces
esquivos. Se parece mucho a un cuadro de Paul Klee. A veces los recuerdos
brincan fuera del agua y enseñan su lomo plateado y curvo. Pero en otras
ocasiones necesitamos pescarlos. Los objetos son anzuelos para pescar
recuerdos. O redes barrederas para lo mismo. Son despertadores de la
memoria"
Justo Pastor Mellado 1999.
El caso es que hace unos días volví a recordar
esta frase cuando en un cajón arrumbado de una librería de viejo encontré esto:
De golpe volví a finales de los 70 y principios de los 80, a
Jerez de la Frontera donde nací y viví hasta los 11 años. Los sábados mi padre
nos daba a mis hermanos y a mí cinco duros para chucherías y lo que costaba el
Joyas literarias. Estos tebeos y una Biblia infantil con ilustraciones a todo
color fueron el primer contacto que yo tuve con la literatura. Llegamos a
completar la colección, pero se perdió en alguna mudanza o en algún zafarrancho
de limpieza junto con los libros de los cinco y muchas otras cosas, qué pena.
La colección Joyas literarias juveniles adaptó alrededor de 250 clásicos
de la literatura al tebeo; Julio Verne, Emilio Salgari, Mark Twain,
Dumas, Dickens y muchos otros. Gracias a estos tebeos no me quedaba con cara de
armario empotrado (como los chavales de ahora) cuando escuchaba hablar de los clásicos. Me gustaban todos pero entre mis favoritos de
la colección estaban Miguel Strogoff de Julio Verne, La isla del Tesoro de
Stevenson y Entre apaches y comanches de Karl May.
Pegué la hebra con el librero. Le pregunté cómo iba el negocio y me dijo que mal, que las librerías de
viejo son una especie en extinción, que apenas hay relevo generacional,
que la mayoría de los que leen (cada vez son menos) sólo quiere novedades y
libros de autoayuda. Le pegamos un repaso al mercado editorial y al libro electrónico para acabar hablando de cine y del cierre de las salas Renoir. Mientras hablaba con el librero entró una rubia de las que cortan conversaciones, se tropezó con una mesa cargada de libros y le cayó en un pie el tomo I de las obras completas de Julio Cortázar editado por RBA, un tocho considerable, le tuvo que doler, la rubia entendió aquello como una premonición y se llevó medio Cortázar a su casa.
Seguí rebuscando y haciendo cuentas de lo que me podía llevar con mi presupuesto de 15 euros. En la sección de historia y política di con varias cosas interesantes; los dos tomos de La guerra civil española de Hugh Thomas, Los orígenes del totalitarismo de Hannah Arendt, y con un librito que lleva toda la vida en mi casa y que fue el primer ensayo político que leí, Introducción a las doctrinas político-económicas de Walter Montenegro. Este último es un librito muy recomendable, y también el de Hanna Arendt, sobre todo en estos tiempos, en los que los términos, totalitario, nazi y fascista son utilizados con tan poco rigor por uno y otro redil ideológico para atacar al contrario. Las palabras nazi, fascista y totalitario se han convertido últimamente en palabras comodín metidas con calzador para avivar la gresca política, valen para un roto y para un descosido, son como el y tú más o el caca culo pedo pis de los niños.
Seguí rebuscando y haciendo cuentas de lo que me podía llevar con mi presupuesto de 15 euros. En la sección de historia y política di con varias cosas interesantes; los dos tomos de La guerra civil española de Hugh Thomas, Los orígenes del totalitarismo de Hannah Arendt, y con un librito que lleva toda la vida en mi casa y que fue el primer ensayo político que leí, Introducción a las doctrinas político-económicas de Walter Montenegro. Este último es un librito muy recomendable, y también el de Hanna Arendt, sobre todo en estos tiempos, en los que los términos, totalitario, nazi y fascista son utilizados con tan poco rigor por uno y otro redil ideológico para atacar al contrario. Las palabras nazi, fascista y totalitario se han convertido últimamente en palabras comodín metidas con calzador para avivar la gresca política, valen para un roto y para un descosido, son como el y tú más o el caca culo pedo pis de los niños.
Al final me llevé los dos tomos de Hugh
Thomas y el joyas literarias de recuerdo, el librero me lo regaló, un tío muy
majo. Para Los orígenes del totalitarismo no me dio el presupuesto, así
que patrullé por las bibliotecas para
buscarlo. En la biblioteca de la Facultad de Filosofía y Letras lo tenían,
pero cuando fui a sacarlo me dijeron que nones porque no había renovado la
cuota de socio de la Asociación de Antiguos Alumnos de la universidad que da derecho entre otras
cosas a sacar libros de la biblioteca. Son 40 eurazos al año, así que he
decidido que a partir de ahora seré antiguo alumno outsider e iré por allí sólo
para consulta. Cuando salí de la biblioteca me encontré con mi antiguo profesor
de contemporánea y estuvimos charlando un rato en el pasillo.
Empezamos con las preguntas de rigor (cuánto
tiempo, cómo le va, que hizo después de licenciarse y todo lo demás) y seguimos con cómo está la universidad y el
gobierno para acabar hablando de las maldades y las bondades de internet, del
arma de doble filo que supone tanta información a un solo click y del papel que juega este torrente a la hora de analizar la actualidad y la historia. Es muy “fácil” formarse un criterio cuando la ignorancia se cura a base de click y
Wikipedia. En estos tiempos formarse un criterio propio no supone
ningún esfuerzo, basta con los medios de comunicación, con la historia que
cuenta la tribu, el partido, o el ideario político al que uno se
adhiere con fe ciega. Con Wikipedia, con las redes sociales y con el yo me
lo guiso yo me lo como que fomenta internet. Contrastar la información, buscar otro punto de vista, investigar si es fiable y veraz lleva
tiempo y requiere esfuerzo, además nos podemos llevar un chasco, lo natural es quedarnos con la versión que más se acomoda a nuestra ideología política, o a nuestra circunstancia personal. Leer a varios autores que
escriben sobre el mismo tema es un coñazo y una pérdida de tiempo
cuando a golpe de ratón podemos resolver una duda o reafirmarnos en una idea.
Y es que resulta que formarse un criterio propio y auténtico es más difícil de lo que parece. Aparte del sectarismo de los partidos y de los medios de comunicación, hay que lidiar con lo que se publica y se comparte en la red. Cada día proliferan como setas tertulianos, charlistas, fundamentalistas de la verdad, y gurús elevados a la categoría de profetas por uno y otro redil ideológico con discurso uniformado y lección de historia sesgada. Conferencias y video montajes que pretenden explicar un siglo de historia en media hora, o en cinco minutos abundan en internet, la mayoría muy sesgados y acomodados a la ideología correspondiente. El personal se los traga con envoltorio y todo. El espíritu crítico, la reflexión y el debate prácticamente han desaparecido. Así nos luce el pelo.
Lo de las bondades y ventajas de internet (que claro que las hay) lo dejamos para otro día, hoy tocan las maldades.
Hablamos también de Hannah Arendt (el tema se merece una entrada) y de su libro. Me dio rabia no poder llevarme el libro pero me alegró haberme encontrado con mi antiguo profesor y charlar un rato con él. Gran profesor y gran tipo. Recuerdo lo que nos dijo cuando salió el tema de la guerra civil española; cuidado con los autores sectarios, cuidado con el sentimentalismo y el resentimiento a la hora de abordar la historia, cuidado con internet, contrasten siempre.
Al final encontré Los orígenes del totalitarismo en una biblioteca pública (todavía quedan), leí este libro hace años en la facultad cuando estudié historia contemporánea, y me lo estoy leyendo otra vez ahora, lo alterno con La guerra civil española de HughThomas, y con las novelas de Juan Madrid. Voy por la última entrega de la saga de Toni Romano. Toni Romano ya está entre mis personajes de ficción favoritos, junto a Jean Valjean, Ulises, Don Quijote, Homer Simpson, Atticus Finch y otros.
Después de las andanzas librescas me fui al bar de mi barrio a desengrasar y pegué la hebra con el dueño mientras me ponía una birra. El dueño del bar de mi barrio lleva 40 años tirando cañas detrás de una barra y no ha leído un libro en su vida ni tiene intención de hacerlo, pero da gusto hablar con él de la vida, de política y de lo que sea. Luego llegaron unos amigos y estuvimos de charla mientras seguíamos con las birras y las tapas, hablamos de lo que hablan los amigos cuando se juntan, de todo un poco. Llegó la hora del cierre, el dueño se quería ir, nosotros no, así que le pedimos que nos pusiera hielo en una bolsa y nos fuimos a mi casa a dar cuenta de una botella de White Label mientras seguíamos hablando de todo un poco. Cuando se acabó la botella la conversación empezó a decaer, alguien sugirió buscar un bar abierto pero finalmente optamos por la prudencia y por no cruzar el punto de no retorno (ya estaba bien para un martes), hace 20 años habríamos optado por la imprudencia y habríamos cruzado el punto de no retorno sin pensarlo. Habríamos llegado a currar de empalmada. Es un coñazo hacerse mayor...
Y es que resulta que formarse un criterio propio y auténtico es más difícil de lo que parece. Aparte del sectarismo de los partidos y de los medios de comunicación, hay que lidiar con lo que se publica y se comparte en la red. Cada día proliferan como setas tertulianos, charlistas, fundamentalistas de la verdad, y gurús elevados a la categoría de profetas por uno y otro redil ideológico con discurso uniformado y lección de historia sesgada. Conferencias y video montajes que pretenden explicar un siglo de historia en media hora, o en cinco minutos abundan en internet, la mayoría muy sesgados y acomodados a la ideología correspondiente. El personal se los traga con envoltorio y todo. El espíritu crítico, la reflexión y el debate prácticamente han desaparecido. Así nos luce el pelo.
Lo de las bondades y ventajas de internet (que claro que las hay) lo dejamos para otro día, hoy tocan las maldades.
Hablamos también de Hannah Arendt (el tema se merece una entrada) y de su libro. Me dio rabia no poder llevarme el libro pero me alegró haberme encontrado con mi antiguo profesor y charlar un rato con él. Gran profesor y gran tipo. Recuerdo lo que nos dijo cuando salió el tema de la guerra civil española; cuidado con los autores sectarios, cuidado con el sentimentalismo y el resentimiento a la hora de abordar la historia, cuidado con internet, contrasten siempre.
Al final encontré Los orígenes del totalitarismo en una biblioteca pública (todavía quedan), leí este libro hace años en la facultad cuando estudié historia contemporánea, y me lo estoy leyendo otra vez ahora, lo alterno con La guerra civil española de HughThomas, y con las novelas de Juan Madrid. Voy por la última entrega de la saga de Toni Romano. Toni Romano ya está entre mis personajes de ficción favoritos, junto a Jean Valjean, Ulises, Don Quijote, Homer Simpson, Atticus Finch y otros.
Después de las andanzas librescas me fui al bar de mi barrio a desengrasar y pegué la hebra con el dueño mientras me ponía una birra. El dueño del bar de mi barrio lleva 40 años tirando cañas detrás de una barra y no ha leído un libro en su vida ni tiene intención de hacerlo, pero da gusto hablar con él de la vida, de política y de lo que sea. Luego llegaron unos amigos y estuvimos de charla mientras seguíamos con las birras y las tapas, hablamos de lo que hablan los amigos cuando se juntan, de todo un poco. Llegó la hora del cierre, el dueño se quería ir, nosotros no, así que le pedimos que nos pusiera hielo en una bolsa y nos fuimos a mi casa a dar cuenta de una botella de White Label mientras seguíamos hablando de todo un poco. Cuando se acabó la botella la conversación empezó a decaer, alguien sugirió buscar un bar abierto pero finalmente optamos por la prudencia y por no cruzar el punto de no retorno (ya estaba bien para un martes), hace 20 años habríamos optado por la imprudencia y habríamos cruzado el punto de no retorno sin pensarlo. Habríamos llegado a currar de empalmada. Es un coñazo hacerse mayor...
Saludos cordiales.
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miércoles, 13 de marzo de 2013
Todo lo que era sólido
“En treinta y tantos años de democracia y después de casi cuarenta de dictadura no se ha hecho ninguna pedagogía democrática. La democracia tiene que ser enseñada, porque no es natural, porque va en contra de inclinaciones muy arraigadas en los seres humanos. Lo natural no es la igualdad sino el dominio de los fuertes sobre los débiles. Lo natural es el clan familiar y la tribu, los lazos de sangre, el recelo hacia los forasteros, el apego a lo conocido, el rechazo de quien habla en otra lengua o tiene otro color de pelo o de piel. Y la tendencia infantil y adolescente a poner las propias apetencias por encima de todo, sin reparar en las consecuencias que pueden tener para los otros, es tan poderosa que hacen falta muchos años de constante educación para corregirla. Lo natural es aceptar límites a los demás y no aceptarlos en uno mismo. Creerse el centro del mundo es tan natural como creer que la Tierra ocupa el centro del universo y que el Sol gira alrededor de ella. El prejuicio es mucho más natural que la vocación sincera de saber. Lo natural es la barbarie, no la civilización, el grito o el puñetazo y no el argumento persuasivo, la fruición inmediata y no el empeño a largo plazo (...) Lo natural es la ignorancia: no hay aprendizaje que no requiera un esfuerzo y que no tarde en dar fruto. Y si la democracia no se enseña con paciencia y dedicación y no se aprende en la práctica cotidiana, sus grandes principios quedan en el vacío o sirven como pantalla a la corrupción y a la demagogia. La única manera de predicar la democracia es con el ejemplo. Y con el ejemplo de sus actos y de sus palabras lo que han predicado con abrumadora frecuencia en España la mayoría de los dirigentes políticos y de sus propagandistas ha sido lo contrario de la democracia”.
Anoche terminé de leer el último libro de Antonio Muñoz Molina, Todo lo que era sólido, un ensayo sobre la España actual, sobre lo que se veía venir y ahora todo el mundo dice que estaba claro que vendría pero que en su momento nadie vio, o nadie quiso ver. El libro no se queda en la actualidad, es una mirada hacia atrás, una reflexión sobre la historia reciente de nuestro país. Muñoz Molina conoce bien España, proveniente de una familia de campesinos de Úbeda que las pasó canutas durante la guerra civil y la posguerra, vivió los últimos años de la dictadura franquista y fue testigo de una época en la que aún no existían derechos que ahora están en peligro. Recién llegado a Madrid a estudiar periodismo participa en una manifestación en contra del fusilamiento de Salvador Puig Antich y es detenido, vivió la transición (en el libro se sorprende de la crítica feroz con la que algunos sectores de izquierda atacan la transición, y de la injusticia y el poco rigor con la que abordan el tema) y trabajó como auxiliar administrativo en el ayuntamiento de Granada durante los primeros gobiernos de la democracia, más tarde fue testigo de la actualidad como escritor consagrado y responsable del Instituto Cervantes en Nueva York. Muñoz Molina además de leer y escribir, ha vivido, y sabe de lo que habla. También entona un "mea culpa" por la parte que le toca, por no haber dado la cara en su momento, por no ver o por no querer ver lo que ahora ve con tanta claridad, el secuestro de la democracia por parte de los políticos, la impunidad con la que han robado y especulado.
“La ruina en la que nos ahogamos hoy empezó entonces: cuando la potestad de disponer del dinero público pudo ejercerse sin los mecanismos previos de control de las leyes; y cuando las leyes se hicieron tan elásticas como para no entorpecer el abuso, la fantasía insensata, la codicia, el delirio –o simplemente para no ser cumplidas”
El libro también apunta como causa de la ruina al clientelismo y al sectarismo político que los propios políticos fomentaron y siguen fomentando, y que hace imposible un acuerdo para buscar soluciones. También habla de la obsesión por el pasado, por el revisionismo de la historia que lejos de buscar aprender de los errores busca el enfrentamiento y la revancha, desviando la atención de los problemas reales. No se trata de enterrar la historia, de olvidarla, sino de abordarla con espíritu constructivo, sin utlizarla para separar y ajustar cuentas. Precisamente fue Muñoz Molina el que pidió un gran pacto sobre la Guerra Civil a raíz del carajal que se montó a cuenta de la Ley de Memoria Histórica en 2006; "No se puede hablar de Guerra Civil como si los españoles estuviésemos divididos como entonces" “El parlamento debería crear una comisión de historiadores (elegidos no por cuotas, sino por unanimidad o por mayoría de tos tercios) que hiciera un relato sobre lo que pasó en la guerra y el abuso cometido en uno y otro bando”, se lió parda, menudo follón.
Este ensayo no sólo carga contra la clase política, según Muñoz Molina nadie ha estado a la altura de las circunstancias incluyendo los intelectuales. No sólo pone el foco en el empobrecimiento económico, también en el moral y político.
“Es muy difícil llevar la contraria en España” “Es muy difícil no pertenecer a un grupo, a una tribu, a una patria, a lo que sea” "La clase política ha dedicado más de treinta años a exagerar diferencias y a ahondar heridas, y a inventarlas cuando no existían."
Cualquiera que lea la prensa, vea los telediarios o participe regularmente en las redes sociales ha sido testigo de este fenómeno del que habla el autor, cualquiera que esté pendiente de la actualidad política del país asiste al espectáculo de la gresca continua. Hay que ser de izquierdas o de derechas a muerte, la verdad sólo es verdad cuando la dice alguien de tu partido, alguien partidario a tu ideología. Lo mismo pasa con lo que es justo, si el que apela a la justicia social es el contrario ya no vale ya "no es lo mismo", y lo mismo ocurre con la corrupción claro. Ir por libre está mal visto, hay que militar, pertenecer a un grupo o a un ideario, la equidistancia a la hora de juzgar y analizar cualquier cuestión del tipo que sea también es sospechosa , cuidado con salir del redil para coger perspectiva. A algunos no les entra en la cabeza que uno cambie de opinión y que un día pueda estar de acuerdo con unos y otro con los otros, el pensamiento libre está muy mal visto en España. Y esto, estoy de acuerdo con Muñoz Molina, lo han fomentado los políticos durante años. El sectarismo político es una de las peores lacras que tenemos en España, porque enquista los errores y perpetúa los conflictos, cualquier acercamiento a la posición ideológica contraria es vista como una traición por parte del redil en el que cada uno milita, recrearse en la diferencia y no en la similitud es el deporte nacional.
"Necesitamos discutir abiertamente, rigurosamente y sin miedo, y sin mirar de soslayo a ver si cae bien a los nuestros lo que tenemos que decir. Necesitamos información veraz sobre las cosas para sostener sobre ella opiniones racionales y para saber qué errores hace falta corregir y en qué aciertos podemos apoyarnos para buscar salidas en esta emergencia."
Me ha gustado mucho Todo lo que era sólido, porque es una llamada a la reflexión, al sentido común, al debate sereno, al análisis razonado y no visceral, a la rebelión cívica y serena, a pensar con la cabeza y no con las tripas sobre lo que pasa y ha pasado en España. Algo que se agradece en estos tiempos tan vocingleros. También avisa Muñoz Molina de algo que muchos han olvidado o que simplemente desconocen, que esta democracia tan maltratada por la casta política, tan imperfecta, ha sido el sistema político más libre y más justo que ha conocido España, y que corremos el riesgo de perderla a causa de despreciarla tanto. Es cierto que el libro no aporta grandes soluciones, y que pedir serenidad y civismo a gente que las está pasando putas y que no tiene ni para cubrir sus necesidades básicas mientras algunos políticos se lo llevan crudo, puede parecer paternalista cuando se hace desde el sillón y con la panza llena. No obstante creo que este libro apela a algo fundamental como punto de partida para abordar esta crisis. Un ensayo muy recomendable, no lo perdáis de vista.
- Todo lo que era sólido. Antonio Muñoz Molina. Seix Barral. Febrero de 2013.18,50 euros. Lo presto.
He leído bastante a Muñoz Molina, prácticamente todo. Aparte de éste, recomiendo El jinete polaco, El invierno en Lisboa, Plenilunio y La noche de los tiempos.
-Os adjunto un vídeo tráiler sobre el libro, y un autorretrato de Muñoz Molina.
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sábado, 2 de febrero de 2013
Las manos sobre la ciudad
Haciendo zapping hace unos
días me tropecé con una peli de la que nada sabía y que tenía muy buena pinta, estaba empezada
ya, y sólo vi una escena en la que un tipo recibía a otro en su casa, pasan a un
despacho, parecen peces gordos por la
ropa, por la casa y por las cosas de las que hablan; “quiero pedirle que
retire mi candidatura a las elecciones” “me niego a estar en la misma lista con Nottola” “la investigación determina que
medio ayuntamiento debería ir a la cárcel” “ no puedo hacer como si no pasa
nada y quedarme sentado al lado de Nottola” “el problema no se plantea en
términos morales” “es indispensable tenerlo de nuestra parte, hay que pensar en
la mayoría” “la opinión pública la creamos nosotros” “¿un cigarrillo?” ”un gran partido puede absorver muchos
Nottolas” “en política la indignación moral no hace falta, el único error grave
es ser vencido”… aquí hay tuétano del bueno pensé, me fui a la información y
tomé nota, ésta la busco y me la veo de
pe a pa en cuanto tenga un rato.
La película era Las manos
sobre la ciudad de Francesco Rosi, y trata de un tema tan viejo como el estado y tristemente muy de actualidad, la corrupción política. El argumento seguro que os resulta familiar.
Nápoles, años sesenta, Nottola además de ser concejal del
ayuntamiento, es un magnate del negocio inmobiliario y propietario de la mayor empresa constructora de la ciudad. Nottola
es miembro de todas la comisiones
encargadas de emitir licencias relacionadas con la construcción. Respaldado por otros concejales
Nottola se dedica a la especulación. Las licencias emitidas a favor de Nottola se pasan
por el escroto los plazos, los trámites, la normativa y la seguridad que
se le suele exigir a cualquier paisano
que quiera hacer una cochera en el patio de su casa. Una de las promociones de
Nottola provoca el derrumbe de un edificio adyacente matando a tres personas. Se demuestra que la negligencia y
el pase por la entrepierna de las medidas de seguridad han
provocado el derrumbe. ¿Se irá de
rositas el potentado Nottola?, ¿a que os suena?, de hecho esta música ha sonado casi todos los días
en los programas de variedades (antes boletines informativos) de los últimos tiempos. La película es un retrato a
escala de la realidad de muchos países capitalistas, especialmente del nuestro.
Vamos que se podría titular perfectamente “España; ladrillo y trinque”. Lo que
cuenta la película es lo que ha estado pasando por aquí en los últimos cuarenta años. Las
consecuencias de ésto ya las sabéis, pisos de 70 metros por trescientos mil
euros en los que se escucha en Dolby
Surround la jodienda y las pedorretas matutinas del vecino, hipotecas a
perpetuidad, viviendas sobrevalorados, deshaucios y lo que te rondaré morena.
La banca y las promotoras amparadas por los políticos consiguieron convertir la vivienda en uno de
los mayores problemas de la
sociedad española, porque inculcaron al personal su filosofía, que la vivienda no era un
derecho constitucional por el que los poderes públicos tenían que velar para evitar abusos, sino un producto con el que
especular, como el oro o el petróleo, el más
tonto hacía relojes.
La película no se queda sólo
en el tema de la especulación inmobiliaria (el ladrillo es una arista más de la corrupción política) es una crítica feroz, un guantazo a la clase política que convierte la democracia en
una patraña cuando en lugar de trabajar por el interés común trabaja por el
interés personal, siendo capaz (entre otras cosas) de aliarse con el adversario
político para mantenerse en el poder. Seguro que hay políticos honrados, gente que está en política por vocación y no para medrar y hacerse rica, yo pensaba que eran la mayoría, esta película y la cruda realidad no invitan al optimismo en este sentido. De un tiempo a esta parte tengo la sensación de que nos toman por gilipollas cada vez que les veo por la televisión o les escucho por la radio, o cuando leo lo que dicen en los periódicos, también pienso que nos toman por gilipollas cuando voy a echarle gasolina al coche o cuando me llega a casa la factura de la luz, cada vez veo más distancia entre ellos y nosotros. Imagino que es lo que pasa cuando se pone la economía por encima de la política y el interés general.
Las manos sobre la ciudad tiene una gran
fuerza realista, los personajes que aparecen en esta película italiana de 1963 no son una caricatura, son reales, gente así campa a sus anchas por los
ayuntamientos y el parlamento español.
Saludos Cordiales.
- Las manos sobre la ciudad (Le Mani sulla città). Francesco Rosi. 1963. El guión es de Francesco Rosi, Raffaele La Capria, y Enzo Provenzale. La música de Piero Piccioni, y la fotografía en blanco y negro de Gianni Di Venanzo. Los actores están todos muy bien, especialmente Rod Steiger que se sale como de costumbre, Rod Steiger es un pedazo de actor que casi siempre ha intrepretado papeles acorde con su corpulencia, el tipo duro, el capo, el violento. Difícil olvidar sus interpretaciones en películas como En el calor de la noche, o Al Capone. Las manos sobre la ciudad se llevó el Leon de oro a mejor película en el Festival de Venecia de 1963. En youtube habita en versión original para los que andéis sobrados de Italiano, en internet se comparte una copia regulera subtitulada al español, y en amazon la teneís original por 4,95 eurillos.
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