Llegué por el dolor a la alegría.
Supe por el dolor que el alma existe.
Por el dolor, allá en mi reino triste,
Un misterioso sol amanecía.

José Hierro

Mostrando entradas con la etiqueta Novela negra. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Novela negra. Mostrar todas las entradas

jueves, 30 de enero de 2014

Beltenebros

"Vine a Madrid para matar a un hombre a quien no había visto nunca. Me dijeron su nombre, el auténtico, y también alguno de los nombres falsos que había usado a lo largo de su vida secreta, nombres en general irreales, como de novela, de cualquiera de esas novelas sentimentales que leía para matar el tiempo en aquella especie de helado almacén, una torre de ladrillo próxima a los raíles de la estación  de Atocha donde pasó algunos días esperándome, porque yo era el hombre que le dijeron que vendría, y al principio me esperó disciplinadamente, muerto de frío, supongo, y de aburrimiento y tal vez de terror, sospechando con certidumbre creciente que algo se estaba tramando contra él, desvelado en la noche, bajo la única manta que yo encontré luego en la cama, húmeda y áspera, como la que usaría en la celda para envolverse después de los interrogatorios, oyendo hasta media noche el eco de los altavoces bajo la bóveda de la estación y el estrépito de los expresos que empezaban a llegar a Madrid antes del amanecer."

Antonio Muñoz Molina. Beltenebros.1989.
 

El otro día en la biblioteca pegué la hebra con el bibliotecario, hablamos de Antonio Muñoz Molina, de su último libro Todo lo que era sólido, de su blog, de su literatura. En la conversación salió Beltenebros,  una novela que quedó un tanto eclipsada por el éxito de El jinete polaco. Coincidíamos los dos en que el arranque de la novela es memorable. También hablamos de la adaptación al cine que hizo Pilar Miró, Paco la puso como hoja de perejil, yo no pude opinar porque no había visto la película. El caso es que busqué la peli y he vuelto a leer el libro.
La novela arranca con fuerza y se mantiene arriba durante sus 239 páginas, el contexto de Beltenebros es la clandestinidad y el exilio  durante los años de la dictadura de Franco. La narración se mueve entre los primeros años 40, los más duros de la represión franquista tras la guerra,  y los años 60, cuando empieza el desencanto y las dudas de algunos militantes comunistas de la vieja guardia  respecto a la causa y el partido. Muñoz Molina coge esto y escribe una novela negra de las que a mí me gustan, de las que se escriben desde la historia y reflexionan sobre ella.
 
 
Darman es un militante comunista que luchó como capitán en el bando republicano durante la guerra civil, tras la contienda se exilia  en Inglaterra donde  regenta una tienda de libros antiguos y sigue colaborando con el partido. A mediados de los años 60 el partido le reclama para que vuelva a Madrid  a ejecutar a un traidor. Darman hizo a principios de los años 40 el mismo trabajo que le han encomendado ahora.  Ejecutó a un supuesto traidor sin despeinarse, la fe en la causa justificaba el asesinato y mantenía a raya su conciencia, veinte años después  la fe de Darman hace aguas, tiene dudas y la conciencia se le ha subido a la chepa.  En esta novela hay un planteamiento muy interesante sobre el fanatismo. También está el tema del amor, el amor como fuerza que puede con todo, incluidos los ideales. 
La trama engancha, y también la reflexión sobre la traición y el valor de las ideas que plantea el autor. Me gusta cómo se trata el tema de clandestinidad, la de los militantes que se quedaron en Madrid, siempre escondidos y expuestos a ser  torturados, asesinados, o en el mejor de los casos encarcelados, y la que vivían los que  estaban en el exilio con pasaporte, en relativa tranquilidad y haciendo trabajos puntuales. La novela aborda el tema de la traición y el desencanto político. Es difícil  mantenerse fiel durante veinte años a un ideal, a una doctrina, o a un partido cuando el partido, la doctrina o la ideología mandan, hablan y piensan por ti. Me ha gustado más Beltenebros ahora que cuando la leí por primera vez.
 En cuanto a la película, tengo que decir que a pesar de algunos prejuicios que tenía sobre ella (me la había pintado muy mal gente cuyo criterio suelo tener en cuenta) me gustó. Creo que Pilar Miró hace un buen trabajo de dirección, la película  tiene una factura impecable, aunque hay que reconocer que le falta alma, los personajes principales están bastante planos y la historia no termina de calar, yo creo que el tono de thriller internacional que quisieron darle, más que beneficiarle  le perjudica.  Pero hay tipos con sombrero y gabardina, gente desilusionada y desorientada, luces de neón, noches  lluviosas  con asfalto mojado,  pistolas y hasta  una imponente cabaretera, cine negro vamos, algo que escasea por estas latitudes. La película arranca con un plano secuencia bastante bueno y la fotografía y la música son estupendas. Se merece un revolcón.
 
 
Por cierto, el título de la novela tiene miga,  Beltenebros es el nombre que toma  Amadís de Gaula (protagonista del célebre libro medieval de caballerías del mismo nombre)  cuando es rechazado por su amada y  se retira a vivir a una oscura cueva a lamerse las heridas. Y Beltenebros,  es el nombre que se pone Don Quijote cuando emulando a Amadís, hace su particular penitencia en Sierra Morena. El malo de la novela de Muñoz Molina también se mueve en la oscuridad y vive en una guarida que es un cine abandonado.
-He leído buena parte de las novelas  publicadas por Antonio Muñoz Molina, recomiendo especialmente El invierno en Lisboa, Beltenebros, El jinete polaco, Ardor guerrero, Plenilunio, La noche de los tiempos y su ensayo Todo lo que era sólido. Creo que La noche de los tiempos es la mejor novela sobre la guerra civil española que se ha escrito en España desde Días de llamas  de Juan Iturralde, publicada en 1979. Esto es una opinión personal no una verdad categórica. Sobre Todo lo que era sólido ya hablé aquí en una entrada, un libro imprescindible, de lo mejor que leí en 2013.
-Los libros de Muñoz Molina campan a sus anchas por las bibliotecas públicas. 

miércoles, 18 de diciembre de 2013

América según Ellroy

 
 
 

 Hace años leí L.A.Confidential y me encantó, me gustó más que la película y la película me gusta mucho. No sé por qué le perdí la pista a James Ellroy, se cruzarían otros libros y otros autores supongo. El caso es que hace unas semanas me tropecé con una entrevista que le hicieron en el programa página2 de Televisión Española en 2010  y recordé que hace años me había propuesto no perder de vista a este tipo. En el siguiente viaje a la biblioteca encontré América y me la calcé en una semana, menudo fiestón narrativo. América es la primera parte de una trilogía que abarca la historia de Estados Unidos desde finales de los años 50 hasta mediados de los 70. La novela comienza en 1958 y termina en 1963, segundos antes de que disparen al presidente Kennedy en Dallas. Ellroy, que mezcla personajes reales y de ficción,  se basa en hechos históricos para escribir su personal crónica política y social de aquellos años en Estados Unidos . En la América de Ellroy todo el mundo está de mierda hasta el cuello,  desde los míticos Kennedy hasta el último gánster pasando por policías y agentes de la CIA y el FBI. No hay buenos ni malos, tampoco héroes de una pieza. Dinero, poder, sexo, drogas y mucha violencia.  Las novelas de Ellroy son largas, duras y complicadas, tramas y subtramas en las que en varios momentos es fácil perderse. La recreación de los años 50 y 60  es genial, el ambiente de Los Ángeles, el mundo del cine con sus sórdidas aspirantes a estrellas de Hollywood, la corrupción, las revistas de chismorreos y la cochambre moral que se esconde tras el escaparate que vende el sueño americano están reflejados de manera magistral. Dicen que Ellroy es el mejor escritor de novela negra del mundo mundial y del espacio interestelar conocido y por conocer, no sé..., me aburren un poco estas afirmaciones categóricas. Las novelas de Ellroy me gustan, por eso repito y las recomiendo. Por cierto, la entrevista no tiene desperdicio, Ellroy es todo un personaje: prepotente, maleducado,  políticamente incorrecto y polémico. Su biografía daría para una de sus novelas. Dejo abajo el enlace con la entrevista.
 
Os dejo también una escena de la adaptación al cine de L.A Confidential que hizo Curtis Hanson, llevaba muchos años sin verla y  me sigue pareciendo un peliculón. Creo que es de lo mejor que se ha hecho desde El Padrino en cuanto a cine negro, policíaco, de gangsters, neo-noir o como queráis llamar a este género tan difícil de delimitar.

Me encanta el personaje de Bud White, ese bruto que bajo  tanto músculo y tanta mala leche esconde un tío noble y con principios. La verdad es que Russell Crowe se sale, y qué decir de Kim Basinger, hace un papelón y está estupenda, en la escena final está espectacular de amarillo y con el pelo corto,  cuando se aleja por el pasillo caminando del brazo de Ed Exley va espachurrando corazones con los tacones de los zapatos.

 
 
 
-Las novelas de James Ellroy son fáciles de encontrar en bibliotecas públicas.
 

sábado, 30 de noviembre de 2013

El imperio del crimen

 
 


Scarface, el terror del hampa. Howard Hawks. 1932.


Después de la Segunda Guerra Mundial, los índices de  criminalidad aumentaron considerablemente  en  todos los países que estuvieron implicados en el conflicto. Atracos a mano armada, asesinatos, contrabando, guerra entre bandas de gangsters, crímenes pasionales, asesinatos en serie  y violaciones ocupaban las páginas de los diarios de Estados Unidos, Francia, Alemania, Gran Bretaña y otros lugares. El fenómeno no era nuevo, ya se había dado tras la Primera Guerra Mundial, pero tras la segunda el tema  se recrudeció y  las alertas contra el crimen se activaron. En este sentido, el crítico de cine francés Noël Simsolo  aporta en su  magnífico ensayo  El cine negro  parte de un artículo muy interesante escrito  por el cineasta Erich Von Stroheim a finales de 1945.
“Los problemas de la guerra y de la posguerra son universales. Me marcho de los Estados Unidos, donde está causando estragos una ola de crímenes, llego a Francia y en la portada de todos los periódicos leo en grandes titulares: ALERTA CONTRA EL CRIMEN. He oído decir que en todos los países afectados por el conflicto ocurre lo mismo. Desgraciadamente, es una de las secuelas más horribles de la guerra. No es posible reunir impunemente a millones y millones de hombres, inculcarles una mentalidad asesina, entrenarlos física y moralmente en los métodos más modernos y más refinados de la supresión de su prójimo, enviarlos a probar la excelencia de estas técnicas en los países más remotos y pedirles que pierdan bruscamente las buenas costumbres adquiridas con tanto esfuerzo.”
Artículo de Erich Von Stroheim en la revista Ambiance. Diciembre de 1945.
 
Este clima de violencia que se dio entre las dos guerras mundiales y tras la segunda, aumentó el gusto por lo policíaco entre el gran público consumidor de cine y literatura popular. Películas y novelas se llenaron de detectives, gangsters, asesinatos y atracadores de bancos. Algunos países, preocupados  por la glorificación de los criminales que creían que se hacía en estas novelas y películas, tomaron medidas y exigieron a editores y productores finales ejemplarizantes. Se acusaba a estas historias de pervertir mentes e inducir al delito y al asesinato. En este ambiente aparece la Ley Hays, que censura el cine norteamericano desde principios de los años treinta hasta finales de los sesenta. Se prohíben las películas que rebajen la moral del espectador e inviten al vicio y a la maldad, se censuran las  que ridiculicen la ley natural y simpaticen con los delincuentes. Se prohíbe mostrar técnicas de robo o asesinato. Los directores toman nota y hacen trampas,  en lugar de mostrar insinúan, en lugar de ponernos un plano del malo apuñalando o apaleando a su víctima, sacan el vil acto de cuadro y la cámara sale por una ventana  y se centra en el tráfico de la calle, en una foto sobre la mesilla de noche,  o en un teléfono que suena, no vemos el crimen pero lo escuchamos o lo intuimos. Los censores siempre han pecado de subestimar la imaginación y el sentido común.
Salvo por parte de algunos que defendían su enfoque crítico, el cine negro era atacado y despreciado por buena parte de la crítica  por su amoralidad y su violencia gratuita. Algo parecido ocurrió a mediados de los años sesenta en el contexto de la guerra de Vietnam. Cuando el cine norteamericano se llenó de perdedores , violencia explícita,  sangre a borbotones y disparos a quemarropa,  la controversia sobre la violencia en el cine volvió a estar en la palestra.
En el cine negro encontramos dos tipos de malos, están los malos malos y los malos buenos. Los malos buenos suelen ser atracadores que sólo utilizan el arma como último recurso, tipos que salen de la cárcel o vuelven de la guerra y se encuentran un país devastado que no les ofrece ninguna oportunidad, tipos que buscan dar un último golpe y retirarse a vivir sin sobresaltos, tipos que tras reunirse  con sus compinches en una garaje  para planear un robo a una joyería o a un banco, vuelven a casa a cenar con la familia y le cuentan un cuento a su hijo antes de dormir. Estos, a pesar de estar al margen de la ley, se atienen a una moral, a una ética, a unos valores.
 
Tony (de pie, repeinado y con corbata), recién salido de la cárcel, prepara junto a sus compinches el robo de la joyería más protegida de París en Rififí  (Du rififi chez les hommes), la obra maestra escrita y dirigida en Francia  por Jules Dassin y estrenada en 1955.
  
Luego están los malos malos, que suelen ser gangsters de gatillo fácil que primero disparan y luego preguntan, los que son capaces de matar a un niño o a una ancianita para no dejar testigos, gente que disfruta del asesinato o que lo toma como algo que forma parte del oficio "no es nada personal, sólo negocio".  Estos se pasan por el arco del triunfo la ética, la moral, los valores y todo lo demás.
Esta dualidad del mal se aprecia muy bien en algunos clásicos del cine negro como Rififi de Jules Dassin, La jungla de asfalto de John Huston y El beso de la muerte de Henry Hathaway. Esta última la vi el mes pasado en la filmoteca, que dedicó dos meses a la filmografía del gran director. En El beso de la muerte tenemos a Richard Widmark haciendo de malo malo, y a Victor Mature haciendo de malo bueno.  Mature interpreta a un  atracador al que pillan tras robar una joyería y que negocia con la policía para poder salir de la cárcel y ver a sus hijas. Widmark, que debutó en esta película,  encarna a un gánster despiadado y psicópata de risa floja, y lo borda. Gracias a esta primera interpretación en el cine Richard Widmark obtuvo la única nominación al Óscar de su carrera. El beso de la muerte es de las pocas películas del período clásico en la que vemos al malo malo en plena acción. Normalmente en las películas de los años cuarenta y cincuenta sabemos que el malo malo es malísimo por su aspecto, por su reputación , por lo que cuentan de él. En esta película y en esta mítica escena, Tommy Udo (Richard Widmark) demuestra que su reputación no es una leyenda urbana. 

Tommy sale de la cárcel y acude en busca de uno de los soplones que le delató.
 
 
 Un peliculón, fue un lujo volver a verla en cine y en versión original. 
 
No perdáis de vista las películas mencionadas ni el estupendo ensayo sobre el cine negro de Noël Simsolo, un libro esclarecedor en muchos aspectos,  porque rompe con la tendencia, todavía demasiado habitual, de presentar el cine negro como un género estanco con fronteras muy delimitadas. Simsolo acude a las fuentes, a las literarias y a las cinematográficas, remontándose a la novela naturalista del XIX y al cine mudo. Se mire por donde se mire el delito y el asesinato siempre han estado presentes  en  la literatura ( y luego en el cine), desde la antigüedad con las tragedias griegas y los relatos bíblicos, hasta nuestros días con las novelas de James Ellroy. El primer crimen de la literatura lo tenemos en el Libro del Génesis, en el capítulo titulado  Caín y Abel, tenemos el crimen, la investigación, el culpable, el interrogatorio y la condena. De hecho en la Biblia están ya todos los géneros literarios. En literatura está todo inventado desde hace un montón de años.

Saludos cordiales.
-El cine negro (Pesadillas verdaderas y falsas). Noël Simsolo.  Alianza Editorial 2007. Probad en bibliotecas públicas, yo lo encontré. No obstante ya ha salido la edición de bolsillo a precios populares, 12,50. Noël Simsolo nacido en Périgueux Francia en 1944, es director, guionista e historiador de cine. El libro se publicó en Cahiers du cinéma en 2005. En 2007 Alianza lo publicó en España traducido por Alicia Martorell Lineras. Viene ilustrado con unas fotos cojonudas. Me lo voy a regalar.

-Ficha de películas mencionadas y recomendadas:
Scarface, el terror del hampa.
 Rififi
La jungla de asfalto
El beso de la muerte
 

domingo, 17 de noviembre de 2013

Vázquez Montalbán


“Aprender a matar fue lo más difícil.    
 Las vacilaciones, decía el profesor, generalmente no proceden de una repugnancia natural , sino cultural. (…). –El acto de matar es instintivo, vitalmente lógico. Luego, las inhibiciones se encargan de adulterarlo. Las inhibiciones se disfrazan con una capa de moralidad. Pero en realidad se trata de repugnancia por la mera formalización, desacreditada a lo largo de una educación visual. Recuerden la primera imagen de la muerte que fijaron en su cerebro: Caín, quizá feísimo con una descomunal quijada de burro en la mano. Abel, barbilampiño, blanco, yaciente. Después la literatura, el cine, todo, tiende a desacreditar la muerte aunque proporcionalmente la avale si la suministra el héroe. Fíjense en que el villano mata sin contenciones, sin límites. En cambio las matanzas del héroe han de justificarse siempre, ética y estéticamente. A la muerte se le ha dado un carácter ultra: o es épica o es vergonzosa.”

 Yo maté a Kennedy. Impresiones, observaciones y memorias de un guardaespaldas. Manuel Vázquez Montalbán.
 

“-Los detectives privados somos los termómetros de la moral establecida, Biscuter. Yo te digo que esta sociedad está podrida. No cree en nada.  
                                                                                                                             
-Sí  jefe.

Biscuter no le daba la razón a Carvalho sólo porque adivinara que estaba borracho, sino porque siempre estaba dispuesto a admitir catástrofes.

-Tres meses sin comernos un rosco. Ni un marido que busque a su mujer. Ni un padre que busque a su hija.  Ni un cabrón que quiera la evidencia del adulterio de su mujer. ¿Es que ya no se fugan las mujeres de casa? ¿Ni las muchachas? Sí,  Biscuter. Más que nunca. Pero hoy a sus maridos y a sus padres les importa un huevo que se fuguen. ¿No queríais la democracia?

-A mí me daba igual, jefe.”

Los mares del sur.  Manuel Vázquez Montalbán.
 

 
Aparte de sus artículos en El País no había leído nada de Manuel Vázquez Montalbán y tenía ganas de solucionarlo. Encontré en la biblioteca del barrio Yo maté a Kennedy y Los mares del sur. Yo maté a Kennedy es la primera novela en la que aparece el personaje de  Pepe Carvalho, el detective privado más famoso de la ficción española y protagonista de las quince novelas de la serie. La novela se publicó en 1972 y tuvo que ser una rareza en el panorama literario español de aquellos años, todavía hoy resulta una novela extraña, experimental, alejada del hilo argumental convencional, a caballo entre la novela negra, la ciencia ficción y la crítica política y social. Vázquez Montalbán se despacha a gusto con la izquierda burguesa y con la aburguesada, a las que saca los colores repasando los lugares comunes de su educación moral, sentimental y política.  Los Kennedy viven en un palacio imaginario en el que Pepe Carvalho trabaja como guardaespaldas y (como señala el subtítulo de la novela) desde el que nos cuenta  sus “Impresiones, observaciones y memorias”.

Pepe Carvalho es un antiguo militante del Partido Comunista nacido en Galicia, su activismo antifranquista  le llevó a la cárcel, pero  con los años el desencanto  le hace  dejar la militancia política y trabajar para la CIA.  Carvalho es un tipo culto,  viajado, contradictorio  y sibarita al que le gusta disfrutar de los placeres de la vida, un tipo  que cada día enciende la chimenea de su casa con un libro de su bien nutrida biblioteca.  Este  detective no tiene nada que ver con otros que nos ha dado la ficción nacional y que están entre mis favoritos, nada que ver con el Toni Romano de Juan Madrid o con el Germán Areta que protagoniza los cracks  de Garci, tipos más castizos,  ex policías que han leído poco o nada, que comen de plato combinado o menú del día  y que apenas tienen conciencia política.

Los mares del sur (dicen que la mejor de la serie)  transcurre en Barcelona  durante los años de la transición. Carvalho es detective privado e investiga por encargo el asesinato de un importante empresario. Esta es una novela mucho más  directa y legible que la primera de la saga, una novela dirigida al gran público que consiguió un gran éxito de crítica y gran número de lectores,  ganó el Premio Planeta en 1979. A través de las andanzas del peculiar detective  por  los ambientes de la alta burguesía y del arrabal,  el escritor barcelonés  ofrece al lector un fresco sobre la vida política y social de aquellos años. Vázquez Montalbán era un escritor de izquierdas que escribió siempre sus artículos, ensayos y novelas desde una perspectiva de izquierdas, pero siempre lo hizo con espíritu crítico, eso que se echa tanto de menos en algunos autoproclamados escritores comprometidos que escriben con el logo del partido  bien visible en la solapa.

Dicen que la obra de Vázquez Montalbán es imprescindible para entender nuestra historia reciente, el franquismo, la transición y la evolución de la democracia.  Yo he disfrutado mucho de estas dos novelas, así que  no perderé de vista a Vázquez Montalbán, seguiré buscando y leyendo sus novelas y sus ensayos. Tenían razón los que llevaban años recomendándomelo. 

Dejo por aquí el programa que dedicó Televisión Española al escritor catalán a raíz del décimo aniversario de su muerte. 

Saludos cordiales.
 


-Los libros de Vázquez Montalbán suelen habitar en bibliotecas públicas, donde es fácil que encontréis la serie completa de Carvalho editada por planeta y otras obras del autor.

martes, 1 de octubre de 2013

El sueño eterno

 
“Tenía una copa en la mano. Después de beber me miró fríamente por encima del borde del cristal.
-De manera que es usted detective privado -dijo-. Ignoraba que existieran, excepto en los libros. O, en caso contrario, creía que se trataba de hombrecillos grasientos que husmeaban en los vestíbulos de los hoteles.”
 El sueño eterno. Raymond Chandler.
 
 
 
La primera vez que vi El sueño eterno intenté desentrañar la trama y me perdí la película, y  es que la trama es un carajal imposible de desentrañar.  De hecho se dice que ni el director Howard Hawks, ni el guionista William Faulkner, ni el propio Raymond Chandler  sabían quién era el asesino en aquella historia.
 
“…Recuerdo que hace varios años, cuando Howard Hawks estaba rodando El sueño eterno, él y Bogart tuvieron una discusión acerca de si uno de los personajes había muerto asesinado o se había suicidado. Me enviaron un telegrama preguntándomelo, y que me cuelguen si lo sabía…”
Raymond Chandler.
 
 Así que a partir de aquel primer visionado, cada vez que vuelvo a ver El sueño eterno paso de la trama y disfruto de los actores, de los decorados, de la fotografía, de la tensión sexual  entre  Vivian y Marlowe y de los diálogos, de ese enorme guión que William Faulkner escribió basándose  en la novela de Raymond Chandler,  uno de los mejores escritores (junto a Dashiell Hammett) de novela negra que ha parido la literatura contemporánea.  El sarcasmo, el cinismo y el sentido del humor  de los diálogos  son  el punto fuerte de las novelas de Chandler, el mérito del guión de Faulkner está en conseguir que eso llegara  a la pantalla dando incluso una vuelta de tuerca más y añadiendo escenas y diálogos igual de chispeantes o más que los de la novela.
Marlowe y Vivian se encuentran en una cafetería, Vivian pregunta en tono picarón al detective que es lo que hace cuando no trabaja. Marlowe le habla de su afición a las carreras de caballos. Dice Vivian: “Hablando de caballos, antes de apostar me gusta ver  cómo arrancan, cómo corren y cómo van en  la carrera” y sigue “me parece que a usted le gusta arrancar fuerte”.Marlowe contesta “Por mi parte creo que tiene usted cierta clase pero no sé dónde puede llegar , ni cuánto puede correr”, Vivian lejos de cortarse responde: “Eso depende bastante del jinete”.
 
La verdad es que con aquel elenco era difícil que la cosa saliera mal: Howard Hawks dirigiendo, William Faulkner escribiendo, Raymond Chandler sustentando la cosa, Max Steiner poniendo la música, y Humphrey Bogart  y Lauren Bacall formando uno de los mejores tándemes interpretativos de la historia del cine. Bogart interpretando a Marlowe, el detective solitario, bebedor y mujeriego, siempre sin un duro “mi cuenta corriente estaba tan baja que podía pasar debajo de un pato” y con una visión bastante pesimista de la vida. Marlowe  es un tipo inteligente y observador que es testigo de la corrupción generalizada en la que vive Estados Unidos  y del abuso que ejercen los ricos sobre los pobres. “El delito organizado no es más que el lado sucio de la lucha por el dólar” le dice a un amigo,  el amigo le pregunta “¿Cuál es el limpio?”  y  Marlowe contesta “Nunca lo he visto”.  Marlowe, siempre al borde de la muerte por 25 dólares la hora. Lauren Bacall interpreta a Vivian, una de las alocadas hijas del millonario general  que contrata a Marlowe  para que investigue un caso de chantaje. La Bacall…qué mirada, qué voz, qué ojos, qué gran actriz,  los ojos y la mirada de la Bacall  son los más impresionantes  que yo he visto en el cine junto a los de Joan Crawford. La Bacall tenía (tiene) ojos de gata y mirada incisiva, la Crawford tenía ojos de corderilla y mirada suplicante, refrescar la memoria viendo Johnny Guitar.
Bogart y Bacall habían intimado durante el rodaje de Tener y no tener (1944), también de Hawks. Se casaron en 1945 y recién casados empezaron el rodaje de El sueño eterno. Y se nota que seguían de luna de miel durante el rodaje, la complicidad, la química, las chispas que saltan cada vez que comparten plano son evidentes.  Geniales diálogos y escenas memorables. Si alguien sigue pensando que Bogart sólo servía para hacer de tipo duro que esté atento a la escena en la que se hace pasar por coleccionista de libros. La pareja Bogart Bacall nos dio dos alegrías más, la fabulosa La senda tenebrosa (1947) de Delmer Davis y Cayo largo (1948) de John Huston, también estupenda. Bogart murió en 1957 de un cáncer de esófago nueve meses después de protagonizar junto a Rod Steiger otra joya del cine negro, en mi opinión una de las mejores películas sobre boxeo que se han rodado  Más dura será la caída de Mark Robson, canela fina. La Bacall sigue dando guerra en el cine. Larga vida a esa mirada felina.
  En fin... puro cine,  muchas anécdotas, sobre El sueño eterno se han escrito cientos de libros. Yo recomiendo que leáis o releáis a Chandler y que veáis o reveáis la película. Chandler y Hawks como el buen vino ganan con el tiempo.  Os dejo una escena de la película, me ha resultado difícil elegir porque todas las escenas son geniales, en todas hay guiños, sarcasmo y flechazos de ironía. Soy partidario de ver el cine en versión original, pero me aburren los puristas que desdeñan por sistema del cine doblado,  porque olvidan lo que ha hecho y hace el doblaje por la difusión del Séptimo Arte. Además en España  siempre ha habido grandes actores de doblaje,  y hay doblajes impecables como es el caso del de El sueño eterno.  En  el mismo vídeo adjunto, se encuentra la escena en versión doblada y a continuación en versión original. 
 
 
Saludos cordiales.
 
-Todo Marlowe incluye: El sueño eterno-Adiós, Muñeca- La ventana alta- La dama del lago-La hermana pequeña-El largo adiós-Playback-El confidente-El lápiz. Editorial RBA. 1392 páginas. 40 eurazos. Esta edición que agrupa todas las novelas de Chandler protagonizadas por Marlowe o las novelas sueltas son fáciles de encontrar en bibliotecas públicas. 

lunes, 27 de mayo de 2013

Unos días con Dashiell Hammett



Llevo dos semanas liado con Dashiell Hammett.  De Hammettt sólo había leído el Halcón maltés y algunos relatos. A raíz de un artículo sobre él con el que me tropecé por la red he vuelto a leerle. Empecé por darle otro revolcón a  El halcón maltés y he seguido con Cosecha Roja y La llave de cristal, ahora ando con El hombre delgado, no me canso, así que seguiré con Hammett hasta que se acaben las existencias de la biblioteca del barrio.
Hammett revolucionó el género policíaco, sus historias dejan de poner el foco en los crímenes de la alta sociedad para ponerlo en los de la gente de andar por casa. Antes de Hammett los muertos aparecían en los salones de las mansiones o en los camarotes de los cruceros de lujo. Los muertos de las novelas de Hammett aparecen en las cunetas, en los callejones o en los terraplenes con disparos a quemarropa.  En los relatos de Poe protagonizados por Auguste Dupin y en las novelas de Agatha Cristhtie o Conan Doyle protagonizadas por los detectives Hércules Poirot y Holmes, la trama se centraba en la resolución del enigma, en el misterio, en la sagacidad del detective para resolver el asesinato, normalmente todo ocurría en un espacio concreto y cerrado.  Las novelas de Hammett se centran en la acción,  en las peripecias de los personajes, la trama suele quedar en un segundo plano. El detective de Hammett  no es una aristócrata, un tipo de buena familia aficionado a la investigación criminal, ni un jubilado con mucho tiempo libre, es un profesional que se patea las calles en busca de información  mezclándose con el delincuente, al que entiende y con el que se identifica,  porque como él es uno más que lucha por la vida. Hammett es el primero que mete la crónica social en la novela policíaca. Lo puso todo patas arriba.
Cosecha roja, su primer libro publicado en 1929 es una crítica feroz de la sociedad y la política en Estados Unidos, una sociedad en la que a menudo el crimen organizado y el poder político iban de la mano. Hammett conocía el paño, trabajó en la mayor agencia de detectives del país desde 1915 hasta 1923 en casos de asesinato, secuestro, tráfico de drogas y contrabando.

El halcón maltes publicada en 1930 fue la novela  que le hizo famoso, la que convirtió a Hammett en el número uno de las letras policíacas. El libro enseguida llamó la atención de Hollywood, las dos primeras versiones pasaron sin pena ni gloria, y con la tercera llegó el pelotazo. El halcón maltés, el debut como director del gran John Huston en 1941, la película que convirtió a Humphrey Bogart en estrella e hizo más famoso si cabe a Hammett y a la novela. John Huston siguió el consejo de su amigo Howard Hawks, que le dijo que no se complicara la vida con el guión y que adaptara la novela tal cual. La verdad es que John Huston era un crack adaptando literatura, lo demostró con esta, con El hombre que pudo reinar de Kipling y con Los muertos de Joyce.  


El halcón maltés creo personajes que se convirtieron en estereotipos de la novela y el cine negro; el detective solitario, bebedor y mujeriego con una ética muy particular por no decir ambigua, la mujer fatal, el pistolero...A mí lo que menos me gusta de la película es Mary Astor haciendo de mujer fatal, no la veo, no me la creo, demasiado envarada, demasiado señorona, le falta ese aire suburbial, ese punto arrabalero, ese aroma a cabaret que suelen desprender la mayoría de las mujeres fatales del cine negro clásico, no sé, es mi opinión personal. La mujer fatal no fue un invento de la novela negra claro, el cine y  literatura la popularizaron pero la cosa viene de lejos, que se lo digan a Sansón y a su corte de pelo. La mujer perversa y astuta que utiliza su belleza para hacer encaje de bolillos con el protagonista y al final dejarle en la estacada, o algo peor. Hay muchas en la historia del cine negro, yo tengo mis favoritas; Joan Bennett en Perversidad es de las mejores o Bárbara Stanwyck en Perdición, cuando esa rubia aparece en la escalera  y mira a Fred MacMurray por primera vez uno sabe que el amigo Fred está jodido y bien jodido, o Yvonne De Carlo en El abrazo de la muerte, pobre Burt Lancaster...otra que me encanta es  Jean Simmons en Cara de ángel, hay muchas y muy buenas.
 El halcón maltes fue la película que puso los cimientos el cine negro en 1941, aunque en este tema hay discusión, en 1941 también se estrenó El último refugio de Raoul Walsh, que en mi opinión es tan negra como El halcón maltés. Detectives, gánsters, boxeo, mujeres fatales, atracos, asesinatos, misterio, oscuridad, la vida en las calles, los personajes turbios, los policías corruptos, la dificultad para distinguir el bien del mal y a los buenos de los malos,  la mala suerte... El género es más ancho de lo que parece y  los temas se mezclan.


La llave de cristal me ha gustado mucho, en La llave de cristal hay asesinatos e investigación pero no hay detectives sino gánsters.  En 1942  Stuart Heisler la llevó al cine con Alan Ladd interpretando a Ned Beamont, lo mejor de la peli es Alan Ladd, que lo borda. Muerte entre las flores de los Coen  está claramente inspirada en esta y otras novelas de Hammett, qué peliculón, la veo una vez al año y siempre tengo la sensación de estar viéndola por primera vez, la mejor de gánsters después de El padrino, obras maestras cada una con un estilo diferente. Jhonny Caspar (Jon Polito) es una caricatura de Don Corleone.



Me lo estoy pasado teta  con las novelas y los relatos de Hammett, con esos diálogos secos y despectivos, con las andanzas de Ned Beaumont, ese gánster cínico y honesto al mismo tiempo. Con las peripecias  de Sam Spade por las calles de San Francisco y  los tugurios clandestinos de venta de alcohol que crecían como setas en los años de la ley seca.  Sam Spade, el detective con la mandíbula en forma de V, o  el detective de la Continental, detectives que pueden ser tan cínicos y despiadados como los delincuentes a los que pretenden dar caza.

 Hay mucho del escritor en sus personajes. Hammett fue, además de detective privado durante un tiempo, bebedor empedernido, jugador y mujeriego, vicios que compartía con sus héroes. Pese a su mala salud participó en las dos guerras mundiales. Después de la segunda el FBI empezó a investigarle por pertenecer a una organización de izquierdas considerada comunista por el Comité de Actividades Antiamericanas, fue incluido en las listas negras e interrogado, en 1951 fue encarcelado por negarse a dar información sobre cuatro comunistas fugados, sus novelas dejaron de editarse, y los programas de radio basados en sus obras dejaron de emitirse. La caza de brujas abanderada por el senador MacCarthy en plena guerra fría es uno de los episodios más lamentables de la historia de Estados Unidos. La paranoia anticomunista arruinó carreras y fomentó la delación entre compañeros de profesión; actores, directores, guionistas, escritores, periodistas y políticos estaban en el punto de mira del comité, cualquiera podía ser sospechoso de ser un agente soviético, simpatizar con el comunismo se pagaba con la ruina profesional  incluso con la cárcel. Pero en fin, esa es otra historia.

Hammett murió en Nueva York en 1961 de un cáncer de pulmón, pero sigue vivo y coleando en las bibliotecas, no sólo en los libros que escribió también en los libros y en las películas que inspiró, Hammett está presente en la novela negra desde Raymond Chandler (su más directo heredero) hasta hoy, incluso los que escriben novela negra sin haber leído a Hammett son herederos de Hammett. Lo mismo ocurre con el cine negro, en todas aparece Hammett por algún sitio.
Os dejo que estoy a punto de acabar El hombre delgado, luego me voy a calzar Detour una peli negra de serie b que me han dicho que es una joya. Decía Antonio Machado que después de la verdad, nada hay tan bello como la ficción, cuánta razón tenía el poeta...

Saludos cordiales.


-Las novelas y relatos de Hammett habitan en bibliotecas públicas y Alianza edita en bolsillo todas sus novelas a precios populares, 8 o 9 euros. También está en bolsillo (BooketAustral) una recopilación de relatos cortos que lleva el título Sólo te ahorcan una vez, cuesta 10 euros, la edición de Seix Barral se va a 22.


miércoles, 10 de abril de 2013

Pongamos que hablo de Madrid



Yo pensaba que me había pateado todas las bibliotecas municipales de mi ciudad y resulta que no, que tenía una al lado de mi casa y ni me había enterado. Está en un bajo, en una plaza recóndita, he pasado muchas veces por allí pero si uno no va a tiro hecho ni la ve, sobre todo yo, que además de miope soy  rey del despiste y emperador de la caraja. Si la ves de lejos parece un local cerrado o un cuarto de contadores. El caso es que hace unos días salí a dar un paseo y me tropecé con ella por casualidad, vi salir a unos chavales con mochila y libros y agucé la vista, que alegrón, salir a que te de el aire y descubrir una biblioteca. Entré y solicité el carné, me atendió un tío muy majo y muy profesional. Al principio me pareció pequeña, pero el bibliotecario enseguida me dijo que esa era la zona infantil y que al fondo del pasillo a la derecha había que bajar unas escaleras y luego subirlas para llegar a la sala de adultos (el que hizo los planos debía ir harto de güisqui), allá que me fui a rebuscar un rato. Pocas cosas me gustan más que perder el tiempo en una biblioteca sin rumbo fijo, de poesía a novela de novela a cine y de cine a filosofía y política y tiro porque me toca. Cuando andaba por la sección de novela estuve ojeando unos libros de Juan Madrid. De Juan Madrid leí hace muchos años Días contados, en esta novela se basa la película de Uribe del mismo título. En mi opinión, la película poco a nada tiene que ver con el libro.

Llevaban tiempo recomendándome la novela negra de Juan Madrid. Es curioso que con lo que me gusta el cine negro nunca haya sido muy aficionado a la novela negra actual o nueva novela negra o como lo llamen ahora. Fuera de algunos clásicos que inspiraron luego las grandes películas del cine negro norteamericano no le había dado mucho al tema. Me habían dado mucho la brasa con la novela negra sueca, y también con  Juan  Madrid, tienes que leer los cuentos policíacos o negros (el follón de los géneros)  de Juan Madrid y sus novelas de Toni Romano, un lujo, novela negra de la buena y además producto nacional. Como leas a la Larsson antes de leer a Juan Madrid es pa darte me decían. Ok, tomo nota, me apunto Juan Madrid. Me llevé Días contados para darle otro revolcón, una antología de relatos titulada Un trabajo fácil, y la primera novela de la saga de Antonio Carpintero alias Toni Romano Un beso de amigo. Me lo he pasado teta.

Días contados es una de las novelas más duras y sórdidas que he leído. Antonio es un fotógrafo al que encargan un reportaje que ilustre una guía turística sobre la movida madrileña. Se trata de fotografiar los bares de referencia y a la gente guapa que protagonizó aquello, algo que atraiga al personal "nada de mugre y cutrerío" le advierten en la editorial. La mugre y el cutrerío que quiere evitar la editorial es la que se suele esconder detrás de la prosperidad y el estado de bienestar de las grandes urbes, la que no nos gusta que nos saquen en el telediario mientras nos apretamos un cocido, la que siempre está ahí aunque vaya moviéndose de un barrio a otro. Antonio se instala en una buhardilla de la Plaza del dos de Mayo, es el año 1990, y lo que se encuentra en Malasaña es mugre y cutrerío por un tubo; drogas, delincuencia y prostitución. Son los años duros de la heroína y el sida, el final de una década prodigiosa en la que muchos jóvenes no encontraron su sitio y se quedaron en el camino. Antonio es un tipo ambicioso y piensa que si fotografía ese mundo de miseria, explotación y delincuencia hará el libro de su vida y se convertirá en un fotógrafo de prestigio. Pero la editorial no quiere la cruda realidad, quiere a la gente guapa de la movida.

"Estas fotos dan ganas de vomitar, hay demasiada droga, demasiado pus, demasiada mierda...La gente quiere olvidarse de que todo eso existe. Quiere algo más bonito, no sé, más artístico, más elegante."

La novela es una reflexión sobre la transición, sobre la izquierda burguesa, y sobre el final de una década que nos han vendido como maravillosa. La venerada movida fue pura estética, una cosa muy superficial que hizo en su mayoría gente de buena familia que estaba harta de política y tenía ganas de divertirse. Fue una juerga que duró cuatro años, una juerga sólo para algunos, "la movida fuimos cien personas" se dice en un momento del libro. Es cierto que afloró la creatividad artística y musical, y que surgieron grupos cojonudos, pero en mi opinión se ha sobrevalorado demasiado el tema. Lo que cuenta la novela es la otra cara de la moneda, la otra realidad. Curiosamente el recientemente fallecido José Luis Sampedro asistió a la presentación del libro en 1993 y entre otras cosas dijo:

 "Este libro desmitifica y pone en su sitio una década que no ha sido como nos la han querido hacer ver"







Después de Días contados me calcé en dos tardes la antología de relatos Un trabajo fácil  y la primera novela de la saga de Antonio Carpintero alias Toni Romano Un beso de amigo. He disfrutado como un gorrino en un lodazal. Antonio Carpintero es un  ex boxeador y ex policía que se dedica a resolver asuntos turbios para gente que no puede acudir a la policía, un huele braguetas sin licencia que se mete en líos y se conoce Madrid como la palma de la mano, especialmente el barrio de Malasaña. La novela es un fresco urbano que no tiene desperdicio. Toni Romano es una actualización del detective privado que nació con El Halcón Maltés, y cuela, seguro que han existido y existen tipos así en la urbe madrileña. Novela, negra y  urbana sí, pero también novela social. Esto último es por lo que siempre me han recomendado las novelas de Juan Madrid, lo que los aficionados a este género que conozco han echado de menos en otros autores de novela negra o policíaca, la crónica social.

Las novelas que he leído de Juan Madrid retratan ese mundo del hampa, de la delincuencia y de los buscavidas que ya abordó la picaresca y las novelas de Pío Baroja. El mundo de lo marginal, de los olvidados, siempre ha dado mucho juego en la literatura. Juan Madrid fue periodista de sucesos durante muchos años, ha patrullado lo suyo y se nota que conoce la calle y a la gente, sobre la importancia que ha tenido su experiencia como periodista a la hora de escribir dijo:

 "Soy periodista de sucesos desde hace 20 años, y en mi trabajo viví lo que luego conté en mis historias."

Las novelas de Juan Madrid son una crónica urbana y social de los 80 y los 90. Decía José Luís Sampedro que para conocer una época es mejor una buena novela que un estudio sociológico. Estoy de acuerdo, cuanto más leo más suscribo las palabras de Sampedro, descanse en paz.  Os dejo que voy a comenzar con la segunda novela de la saga de Toni Romano. No perdáis de vista a Juan Madrid, yo no pienso hacerlo. 
Para terminar, ya que le hemos pegado un buen revolcón a Juan Madrid y a su novela negra,  urbana y madrileña, os dejo esta versión que hicieron  Los Porretas del mítico temazo de Joaquín Sabina. Suban el volumen de sus ordenatas y dispónganse a rocanrolear....




¡¡VIVA ELVINO Y EL ROCANROL!!

Saludos cordiales.

-Las novelas de Juan Madrid son fáciles de encontrar en bibliotecas municipales. Los cuentos andan algo dispersos en varias antologías, pero me he enterado de que en 2009 ediciones B publicó los cuentos completos, cuesta 22 euros. No obstante las antologías de relatos de Juan Madrid también abundan en las bibliotecas. 

viernes, 13 de abril de 2012

El sombrero la pistola y la mujer fatal.


Todo  empezó hace  un par de días cuando vi Atraco al furgón blindado, una joya del Cine negro de serie b de 67 minutos. Es increíble lo que se hacía en 1950 con cuatro perras,  ésta le lame la oreja a Oceans eleven todos los días de la semana, no hay guapos, ni efectos especiales, ni color, pero está el ingenio de la poca pasta, la agudeza del hambre, y la imaginación del esto es lo que hay  toma cuatro duros y haz una peli que sea buena, ¡ah!  y date prisa. Resulta curioso que muchas de las grandes películas de la historia del cine sean películas de bajo  presupuesto rodadas  entre 1930 y 1960, sobre todo en los géneros del Cine negro, el Western y la Ciencia ficción.
Después de Asalto al furgón blindado, me puse Perdición, y ya que el día siguiente lo tenía libre seguí con Forajidos, Laura, Rififí, Atraco perfecto ,Los sobornados, La jungla de asfalto y Más dura será la caída. Para entendernos, he entrado en un bucle del que no puedo salir, he perdido el contacto con la realidad, cuando llegue mi novia  me habrá crecido la barba, el sombrero y la gabardina, le abriré la puerta con un cigarro en la boca, y un vaso de whisky en la mano. La casa estará en penumbra, con la poca luz que se filtre a través de las persianas y con humo de tabaco flotando en el aire.  El Cine negro es lo que tiene, que es negro, y eso nos gusta, nos llama la atención, incluso nos da cierta envidia, ya sabéis, el margen de la ley, el arrabal, la supervivencia, el crimen, el atraco, el gangster, el detective privado, y  la mujer fatal claro…, la rubia  de piernas largas por la que hasta el tipo más duro y más malo pierde el culo, la pasta e incluso la vida.


Esto de los géneros es un berenjenal, ni los que saben, ponen nombres y escriben los libros se aclaran. Para orientar un poco dicen que la cosa la empezó John Huston en 1941 con el Halcón Maltés, que fue la que creó el estereotipo del detective privado con sombrero,  gabardina y cigarro en la boca, el tipo duro, amoral, desarraigado, cínico, seco y cortante que habla consigo  mismo. Qué bien fumaba Bogart, acojonante, y cómo encendía las cerillas el tío, mira que lo he intentado y no hay manera, lo de las cerillas digo, bueno y lo de fumar también, pero no me sale, yo creo que me falta carácter.
Al cine negro lo parieron las novelas de detectives, crímenes y sucesos, El Halcón Maltes y muchas otras están basadas en esta literatura, luego llegó uno de los que ponen nombres y dijo filmnoir, y ya está, el Cine negro. Lo que en principio fueron películas de detectives, luego fue cine policíaco o cine de gangsters. Los géneros se mezclaban, pero todas las películas  se desarrollaban  en el mismo contexto, la gran ciudad, la prohibición, la gran depresión  y la Segunda Guerra Mundial, terreno abonado para los “malos” y los perdedores que se abren camino encima del ring o haciendo de machacas del capo de turno. Todas tienen elementos en común, la voz en off, el flashback, el claro oscuro, las sombras, el tenebrismo (lo llaman “Iluminación influenciada por el expresionismo alemán”), el asfalto mojado, la niebla, la noche, y todo lo demás. Todo esto protagonizado por el detective, que podía ser privado, de la policía o de una compañía de seguros, o el gangster, y la mujer fatal como no , el rubión de largas piernas con medias de rejilla, la cabaretera, la mujer del jefe, la mantis religiosa, la ruina del protagonista, su perdición. A veces la mujer fatal tiene pinta de mosquita muerta, mirada inocente y cara de no haber roto un plato, esas suelen ser las peores, que se lo digan a Robert Mitchun en Cara de ángel. Una de las cosas que más me gustan del Cine negro es la voz en off, esto de hablar con uno mismo es muy humano, yo también hablo mucho conmigo mismo, pero yo lo hago en voz alta, en on, tengo mucho que decirme, ya sabéis lo que decía Machado “quien habla sólo espera hablar a Dios un día”, quién sabe.
Los puristas dicen que el Cine negro termina en 1958 con Sed de mal de Orson Wells, Sed de mal tiene el mejor arranque que he visto en una película, un plano secuencia de cuatro minutos brutal, de los que se estudian en las escuelas de cine, iros a youtube y poner Sed de mal plano secuencia, vais a flipar. La llegada del color mató en parte al cine negro clásico, hay varias que están muy bien, Adiós Muñeca es de los setenta y es un peliculón, también  Chinatwon, las dos muy fieles al canon de los cuarenta y los cincuenta, pero ya no es lo mismo, las sombras ya no son tan sombras, ni el humo tan humo, la policromía es lo que tiene, yo las veo más como homenajes al cine negro, son muy buenas pero se nota ese aire impostado y teatral, esa recreación.  Posiblemente los puristas tengan razón y el Cine negro clásico terminó con el blanco y negro. Con el color se siguieron haciendo películas  policíacas y de gangsters, “A quemarropa”, “Bonnie and clyde” y “Harry el sucio” entre otras, en éstas ya la sangre se veía claramente,  hasta entonces el disparo y el muerto no se mostraban en el mismo plano, ahora los muertos empezaban a caer en la misma toma y los tiroteos eran salvajes. Y la saga de El Padrino, la mejor película que se ha hecho sobre la mafia. Luego están las más recientes, los que ponen nombres  no se estrujaron mucho las meninges y las llaman películas neo negras, ya sabéis las de los Cohen y Tarantino. Los Cohen debutaron con un peliculón tan negro tan negro que casi no se nota el color Sangre fácil. Reservoirdogs y Pulp Ficcion también son películas muy fieles a los clásicos del Cine negro, innovan y rompen moldes claro, pero no son muy diferentes a las de atracos  o gangsters de antes. Muerte Entre las Flores es una obra maestra, los Cohen son unos figuras haciendo cine de género, hacen una de gangsters y la bordan, hacen una comedia y la bordan, El gran Lebowsky es genial, y hacen un western y lo bordan.  Libros sobre Cine negro hay muchos, el último que he leído ha sido El Cine negro de Víctor Arribas, y está muy bien, además tiene unas fotos muy chulas. Ahora mientras escribo esto tengo puesta en mi tele grande  La senda tenebrosa, cuando termine encenderé las luces subiré las persianas y ventilaré un poco, luego pondré las noticias y conectaré con la realidad, con ésta digo, ya sabéis, con la del paro, la crisis, los recortes, los políticos corruptos, la prima de riesgo, y la madre que los parió a todos.
Saludos cordiales