Llegué por el dolor a la alegría.
Supe por el dolor que el alma existe.
Por el dolor, allá en mi reino triste,
Un misterioso sol amanecía.

José Hierro

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sábado, 5 de enero de 2013

Haciendo balance


Ayer camino de la biblioteca municipal en la que me surto de libros y pelis, iba yo haciendo balance del 2012. En cuanto a andanzas literarias y cinéfilas la cosa no ha ido mal, he leído bastante, y he visto muchas películas. Además he abierto un blog que yo pensaba que iba a durar un mes y ya va para nueve, y encima, aparte de la familia y los amigos, me lee alguno más, mucho más de lo que esperaba y pretendía. La salud y el amor bien gracias,  de cuartos ni fu ni fa, bueno más fu que fa, aunque a pesar de los recortes y los afeites, todavía  tengo para comprarme un libro de vez en cuando, o para ir a la filmo, o para salir a comer con mi novia una vez al mes, o para tomar unas birras con los amigos. Si me quejo no es por mí, de momento la ruina del país no ha llamado a mi puerta y ha alterado mis rutinas, ya veremos. Si me quejo es porque gente a la que aprecio y gente que no conozco de nada, las pasa putas por culpa de lo de siempre y de los de siempre. Pero no me quejo aquí, esto es para otra cosa.
Cuando llegué a la biblioteca, en el rincón de la prensa había un suplemento cultural del mes de Octubre en cuya portada se afirmaba "Philip Roth es un Dios" el titular iba ilustrado con una foto del Sheriff de las letras.
Empecé a leer a Philip Roth el año pasado, pero llevaba años escuchando y leyendo sobre él; hay que leer a Philip Roth, Philip Roth es el puto amo, Philip Roth es el mejor juntaletras del panaroma mundial y del espacio interestelar conocido y por conocer, Philip Roth escribe que te rilas, Philip Roth se merece el Nobel de literatura, el de la paz, y el de física nuclear, es más, el Nobel le queda pequeño, hay que inventar otro premio que esté a su altura, cualquier lector que se precie tiene que leer a Philip Roth, ¿no me jodas que no has leído a Philip Roth?. Tanto me abrasaban con Philip Roth que acabó dándome una pereza brutal, y siempre lo dejaba para otro momento.
Con Philip Roth me pasaba como con la fruta, es buena, es saludable, hay que comerse una manzana sin pelar dos veces por semana porque son sanas, tienen fibra,  y te dejan el colon como los chorros del oro, lo sé, pero paso, pereza. Hasta que harto de tanto elogio y de tanto reproche, me fui a una casa del libro y me compré la trilogía americana que editó Galaxia Gutenberg en un solo tomo en 2011, y sí, tenían razón, el tío es bueno, de lo mejor que me he metido para el cuerpo este año recién caducado, desde entonces no he perdido de vista sus novelas, he leído ocho, unas me han gustado más que otras, pero el tipo nunca me ha decepcionado. Algunos critican que Philip Roth lleva veinte años escribiendo la misma novela, es verdad que en sus libros hay lugares comunes, Newark, la desmitificación de la identidad judía, el sexo, el puritanismo casposo de la sociedad norteamericana, el sueño americano hecho pedazos y demás, pero esos lugares comunes limitados a una comunidad siempre trascienden,  las novelas de Philip Roth tratan temas universales.



De todas formas si me dijeran que en una semana se iba a acabar el mundo, aparte de hacer lo obvio, no me volvería a leer Pastoral americana, sino Fortunata y Jacinta o El Quijote, solo faltaba. Aparte de leer a a Philip Roth he leído otras cosas este año, cosas muy recomendables que me han recomendado los amigos, o que he descubierto en otros blogs, o en la prensa, o con las que me he tropezado en la biblioteca.
Para terminar os voy a dejar una lista de algunas de las lecturas y relecturas de 2012 que más me han gustado y que recomiendo.

-La montaña mágica. Thomas Mann.1924.
- El gran Gatsby.Scott Fitzgerald.1925.
-Pastoral americana. Philip Roth.1997.
-Meridiano de sangre. Cormac Maccarthy.1985.
-Caligrafía de los sueños. Juan Marsé. 2012.
-Años lentos. Fernando Aramburu.2012.
-Todo está perdonado. Rafael Reig. 2011.
-Lo que no está escrito. Rafael Reig. 2012.
-La lluvia de los inocentes.Andrés Ibáñez.2012.
-Narrativa completa de Edgar Allan Poe.2011.
-Rayuela. Julio Cortázar.1963.
-Los pazos de Ulloa. Emilia Pardo Bazán. 1886.
-David Cooperfield. Charles Dickens.1850.
-Poesía completa. Víctor Botas.1999.
-Ligero de equipaje. Ian Gibson.2006.
-Agonizar en Salamanca.Luciano G. Egido. 2006.

Los propósitos para este nuevo año serán los de siempre, para qué cambiarlos si nunca los cumplo.El Ulises de Joyce sigue pendiente, se me resiste, es duro de pelar, no hay manera, lo cojo con ganas pero cada año me desinflo antes, este año antes de llegar a la página 30 lo dejé y me puse a ver El apartamento.
 
Feliz año nuevo.

lunes, 4 de junio de 2012

Los libros, la antena, y los tocapelotas


Brujuleando por internet he encontrado una entrevista que le hicieron a  Philip Roth en 2008 a raíz de la publicación de su libro Sale el espectro. El titular dice así: “Las pantallas nos han derrotado". Las pantallas del ordenador, del cine y de la televisión, han ganado la batalla a los libros y a los escritores, dice el novelista. Pero no se queda ahí la cosa, Philip Roth afirma en esta entrevista que dentro de unos años leer será un hábito de culto, la solución no es el venerado libro electrónico, el problema es que el hábito de la lectura se ha perdido “Como si para leer necesitáramos una antena y la hubieran cortado. No llega la señal.”
Me pregunto si tendrá razón Philip Roth, si leer será dentro de veinte años cosa de cuatro frikis, si serán los libros dentro de veinte años algo retro o vintage, como las vespas, los relojes digitales, o los discos de vinilo ahora. Si la gente prestará cada vez más atención a las pantallas, a los formatos más entretenidos, y menos a la letra impresa. Parece que sí. En 2012 las ventas de libros cayeron  en España un 23%.  Las ventas de ebook,s no terminan de despegar, por lo visto se venden más cacharros para leer que descargas de libros, probablemente  porque se piratean más de los que se compran. Quién paga por algo que sale gratis,  cuatro pringaos. El libro electrónico fue un invento alabado por la industria editorial, que veía en el posibilidades para ampliar mercado. Parece que les ha salido el tiro por la culata.
Últimamente hay debates encendidos en la red con esto del libro electrónico, partidarios y detractores se zurran a base de bien desde sus teclados, intentando imponerse  los unos a los otros.  Creo que es absurdo  plantear el debate en sí o no, en blanco o en negro, probablemente  ambos formatos convivirán.  Aunque pienso que  el libro electrónico es otra de tantas cosas que nos venden como imprescindibles y no lo son en absoluto. Además probablemente Philip Roth tenga razón, si el hábito de lectura se ha perdido da igual el formato. Yo creo que lo del libro electrónico es una moda pasajera, el aparato que sirve sólo para leer desaparecerá, y la gente optará por otros dispositivos que ya existen en los que además de leer puedes navegar,  compartir fotos,  y todo lo demás.  ¿Han ganado la batalla las pantallas a los escritores, a los libros?, claro.

Este cuadro se llama El Lector, es de Iman Maleki, un pintor iraní.

Me hace mucha gracia como algunos usuarios del ebook intentan convencer a los que no lo somos de que estamos equivocados, de que el  libro electrónico nos cambiará la vida. Este es un buen ejemplo de un tipo de personas con las que me tropiezo a menudo últimamente, son los que saben lo que te conviene, están por todas partes, son legión. Me refiero a los que piensan que lo que es bueno para ellos, es bueno para el prójimo, y que el prójimo no podrá vivir sin eso que para ellos es imprescindible. Son los que tienen siempre en la boca el “tienes que hacer”, “deberías”, “lo normal sería que”, para entendernos, hablo del buen samaritano tocapelotas, el que acude a salvarte sin que te hayas tirado a las piscina siquiera.

Yo he tenido varios encuentros con tocapelotas del ebook (no digo que todos los usuarios del ebook sean tocapelotas en busca de prosélitos, pero sí digo que muchos de los usuarios de ebook que he conocido lo son),   la  cosa suele ser más o menos así:  ¿Dónde vas con ese tocho infeliz…?, ¿cuántos te caben en la mochila…?, suelo llevar un par de ellos, pues yo aquí llevo veinte mil, y me caben otros tantos, deberías comprarte uno…, ya, eres un suertudo por poder llevar tanta sabiduría encima sin que ocupe lugar, suertudo no, listo, más listo que tú…, ya…, ¿cuántos libros tienes en casa a ver? , pues nunca los he contado, ¿cuántos a ver, mil, dos mil, cinco mil…?, no sé, alrededor de cuatrocientos más o menos, eso son pocos para un ebook y muchos para una casa, yo aquí en la mano llevo veinte mil, y me caben otros tantos, los libros son un incordio ocupan sitio, cogen polvo, ya…, ¿y qué vas a hacer cuando no te quepan más libros en tu casa pequeña?, irme a ikea y comprarme otra billy…, ¿y cuando no te quepan más billys en tu pequeña casa…?, pues lo que suelo hacer, ir a la biblioteca municipal…, qué antiguo suena eso de la biblioteca municipal tío, es poco molón… ¿quedan?, sí, todavía quedan…, ya, te convendría comprarte un ebook por cien euros para poder descargarte  los libros gratis, a ver… ¿cuánto te ha costado el tocho ese que llevas…?, este es que es una edición buena en tapa dura y …, ¿cuááááánnnto?…, veinticinco euros pero en bolsillo lo tienes por doce, menudo pringao estás hecho (colleja paternal, condescendiente, de las que joden), ese lo tengo yo aquí gratis, ya…., tienes razón tío…, tú ganas… quédate con el bollycao, soy un pringao, un nostálgico, un friky. Esto me pasaba al principio, ahora cuando les veo venir sacando pecho, la sonrisa de oreja a oreja y el chirimbolo en la mano, les digo que me dejen en paz y que se lo metan por donde termina la espalda, a ver si pita. Mano de santo. 
Yo no le veo las ventajas al chisme para leer, para mí son todo pegas.  El artilugio no pesa, está frío y no huele a nada. En una descarga no te encuentras billetes de metro dentro, o calendarios con tías en pelotas. Encontré uno dentro de un ejemplar de Madame Bobary que  saqué de la biblioteca, (uno de esos en los que la titi lleva pintada la ropa interior y cuando la mojas con saliva desaparece, la ropa interior digo, perdón por la guarrada),  o postales, o flores secas, o fotos, o cartas. Tampoco los puedes dedicar de puño y letra, o subrayarlos a lápiz, o anotar en los márgenes, o utilizarlos para calzar una mesa. Que te regalen una descarga de Los Miserables te tiene que dejar muy frío, o que te la presten, ¿se puede prestar una descarga?.  Yo no necesito llevar veinte mil libros encima, ni mil, ni quinientos, con los que tengo me sobran, no me compro todo los libros que leo, sólo algunos. Tiro mucho de biblioteca, soy socio de todas las bibliotecas que hay en Alcalá, también tengo amigos y familiares que me los prestan. Las ventajas que ven los usuarios del ebook, para mí ya existen, bibliotecas, ediciones de bolsillo y librerías de viejo.
  Últimamente estoy un poco tristón, bueno, tristón y cabreado, parece que el cierre de las  bibliotecas de Cajamadrid tiene toda la pinta de confirmarse. Llevo acudiendo a la biblioteca de Cajamadrid de la Calle Libreros veinte años, tienen un buen fondo de libros y películas, buen servicio y  gente estupenda. No quiero hablar de política ni de economía, me sienta mal. Cuesta entender como no puede haber pasta para mantener una biblioteca mientras el gobierno inyecta 20.000 millones de dinero público para salvar un banco. Que cierre una biblioteca por falta de dinero me parece algo muy triste, un mal síntoma de los tiempos que corren, porque las bibliotecas educan, forman a las personas.  Un país en el que la educación no es lo prioritario pinta muy mal.
Miguel Barceló: Bibliothéque Avec Poe, 1983.

 El otro día hablaba con un amigo del habito de la lectura, cómo se coge, cómo se lo fomentas a un chaval sin obligarle, si le obligas estás jodido, me decía mi amigo. No lo sé, no tengo hijos, me imagino que será una cosa de las casas y de las escuelas. Cómo le inculcas a un chaval que deje de jugar a la play, o de chatear con el tuenti para que agarre un libro, cosa difícil. Imagino que antes era más fácil, no había play, ni ordenador, y en la televisión sólo había dos canales. A mí no me inculcaron nada, en mi casa había libros y yo veía a mi padre leer, un día sentí curiosidad y abrí uno, no hubo más. En estos tiempos como dice Philip Roth no llega la señal, han cortado la antena. Creo que a pesar de las pantallas, seguirá habiendo libros, y bibliotecas, aunque cada vez menos claro. Leer libros acabará siendo un hobby minoritario, si es que no lo es ya.
Ayer fui a la biblioteca a  devolver Sangre a borbotones de Rafael Reig , hacía tiempo que no me reía a carcajadas con una novela, en Sangre a borbotones hay  ciencia ficción, novela negra y western, cosas que me gustan mucho, todo adobado con mucho sentido del humor y regado con mucho whisky. Todavía no he leído Todo está perdonado, su última novela,  pero caerá.  También he leído Año lentos de Fernando Aramburu, la vida de una familia de clase trabajadora en el San Sebastián de los años sesenta, un libro muy recomendable.
Ahora llevo unos  días con la  Narrativa completa de Edgar Allan Poe que  Inma me regaló  por mi cumpleaños, me quiere. El libro pesa y huele a nuevo, a papel y a tinta recién impresa. Cuando lo tengo entre las manos pienso en otras ventajas del libro tradicional. Los libros de papel no están sometidos a la obsolescencia programada, ni se quedan sin batería. Cuánta vida tiene un libro electrónico, cuánto tarda en averiarse o en quedarse obsoleto, ¿tres años, cuatro, cinco?. En casa tengo libros que han leído mis abuelos, mis padres, mis hermanos y yo, y que dentro de treinta años seguirán ahí, después de haberse leído otras tantas veces. Cuando yo la palme, acabarán en casa de mis sobrinos, o en alguna librería de viejo, o en una mesa de la Cuesta de Moyano, o en casa de algún friki nostálgico.

jueves, 19 de abril de 2012

Haciendo los deberes


Siempre que estoy en la capital y voy a la Casa del libro, acabo sintiéndome como un paleto integral, como Paco Martínez Soria en La ciudad no es para mí, con la boina enroscada hasta las cejas, y la jaula con las gallinas, igual. Aquellos es un carajal de libros, todo muy ordenadito y muy limpio sí, con sus flechas, sus cartelitos, sus plantas y su ascensor, pero un carajal. Jamás he conseguido encontrar sin ayuda el libro que buscaba, intento ser autosuficiente, pero nada, no hay manera, como el que tiene tos, lo mismo. Lo bueno es que hay gente muy profesional allí, y me solucionan la papeleta. He reflexionado sobre esto y otras cosas parecidas que me pasan, perderme y no encontrar lo que busco, y otras que no vienen al caso, y he llegado a la conclusión de que la culpa es de mi caraja permanente, de mi capacidad para perder el contacto y subirme a la parra.
 
La última vez iba con receta…, vengo buscando novela norteamericana de la grande, pero de la de ahora, ya, usted se refiere a David Foster Wallace, Philip Roth, Jonathan Franzen y compañía no, sí, de las que recomienda el Qué leer, los suplementos culturales, y la gente que sabe, cuántas quiere, ponme cuarto y mitad, se lo pongo para tomar o para llevar, mejor para tomar.
Llevaban tiempo recomendándome a Philip Roth, Cormac Maccarthy, Jonathan Franzen y demás, están dando mucho la matraca últimamente con la gran novela norteamericana, incluso rizando el rizo se habla de la nueva gran novela norteamericana. Cada dos o tres años se descuelgan con una, ya ha llegado, esta sí, la definitiva, la gran novela norteamericana, la que refleja los ideales y el modo de vida estadounidense y todo eso. Este fenómeno no es nuevo en EEUU, ya en su día hablaban de Moby Dick de Melville como la gran novela norteamericana, luego del Guardián entre el centeno de Salinger, o de Lo que el viento se llevó o de A sangre fría de Truman Capote, por lo visto era el propio Truman Capote el que lo decía, que la suya era la grande, la definitiva, no tenía abuela el tío.
 
Hay una especie de obsesión entre los escritores norteamericanos por conseguir escribir la gran obra, la gran novela, gorda a ser posible, al estilo del siglo XIX, aunque a lo mejor la obsesión es la de los que venden los libros que escriben los escritores, para entendernos, de los que hacen el marketing y nos ayudan a comprarnos las cosas. Luego vienen los que saben y empiezan con lo de esto es lo que hay que leer, esto es lo saludable para que tus neuronas no tengan colesterol y estén en buena forma. Suele dar un poco de pereza leer lo que te recomiendan, especialmente cuando se ponen plastas, pero al final uno acaba picando. Los clásicos están ahí, son fieles, y nobles, no te van a dejar porque les pongas un poco los cuernos con las más jóvenes. Así que llevo una buena temporada haciendo los deberes, y la verdad es que estoy encantado, Philip Roth es un figura, hay que reconocerlo, de lo mejorcito que he leído últimamente,  empecé con la Trilogía americana, (Pastoral americana, Me casé con un comunista y La mancha humana), y una maravilla las tres, un paseo por la realidad norteamericana desde el final de la Segunda Guerra Mundial hasta los años noventa narrado por Nathan Zuckerman, el personaje central de las tres novelas, y que no es otro que el propio Philip Roth, a esto en la contraportada lo llaman su alter ego y quedan de puta madre. En las novelas de Philip Roth, los personajes ven cumplido el sueño americano, pero el sueño pronto se convierte en la dura realidad, en la vida perra, porque la América idílica por la que habían peleado sus padres y sus abuelos, la del el hombre hecho a sí mismo, la de las oportunidades, la de América para los americanos, se viene abajo en el contexto de la Segunda Guerra Mundial el maccartismo y la Guerra del Vietnam.
 
Después seguí con La Conjura contra América, que es brutal, es una ficción, Philip Roth nos presenta una historia alternativa en la que un héroe americano de la aviación simpatizante de los nazis es elegido presidente en las elecciones de 1940, así comienza una política de pactos con Hitler que acaba en la persecución de los judíos norteamericanos, suena rocambolesco sí, pero Philip Roth lo hace tan bien que hace que nos parezca perfectamente posible. Estoy a punto de terminar Némesis, su última novela, y muy bien, este tío de momento no defrauda.
Otra que he leído hace poco es la venerada Libertad, de Jonathan Franzen, y la verdad es que es un fiestón, de las de hundirte en el sillón con la lámpara de pie y tirarte cinco horas sin levantar cabeza, si encima fuera llueve y hace un frío de pelotas ahí tenemos la felicidad con la que tanto se estrujan las meninges los filósofos. Libertad es la historia de una familia a lo largo de tres generaciones, si leemos la trilogía de Roth y ésta, tenemos una buena cronología novelada sobre la vida norteamericana desde la segunda guerra mundial hasta nuestros días. Aquí se habla de otras guerras, la de Irak y la de Afganistán, sobre el 11 de septiembre, sobre la facilidad que tienen los gobiernos para tomar a los ciudadanos por gilipollas, y de la libertad claro, otro berenjenal filosófico, pero aquí nos hablan de la libertad en sentido político, la que nos dejan tener los de arriba, los que mandan, el estado, la libertad individual eso que obsesiona tanto a los americanos. El libro plantea otra cuestión muy interesante, el tema de la superpoblación, un tema tabú para los políticos. La verdad es que Jonathan Franzen se despacha agusto, hace una buena revisión política y deja muy clara su postura sobre los temas que trata, y hace bien. También le he dado bastante a Cormac Maccarthy, las novelas de Cormac Macarthy se centran principalmente en la América rural, la América profunda, he disfrutado mucho con la Trilogía de la Frontera.
 
Como veis estoy haciendo los deberes, estoy leyendo lo que nos dicen que hay que leer, y encima me gusta. Seguiré dándole a la novela norteamericana, a ver si sale la grande, la definitiva, aunque eso de la definitiva va ser una quimera me parece a mí, y me da en la nariz que va a ser más una cosa de los que venden los libros que de quienes los escriben. Lo importante es escribir buenos libros, buena literatura, y los de Philip Roth, Cormac Maccarthy y Jonathan Franzen, que son los que he leído a mi juicio lo son, lo de las etiquetas mejor dejarlo para dentro de cincuenta años a ver qué pasa. Tiene bemoles que se califique ya a Libertad como la obra maestra de la literatura del siglo XXI, la novela definitiva de la literatura norteamericana, la Guerra y Paz de nuestro siglo, la gran novela norteamericana por fin, cuando apenas lleva un año publicada, lo curioso es que dijeron lo mismo de Correcciones su anterior novela ¿en qué quedamos?.
 
Lo dicho, seguiré dándole a la novela norteamericana y a lo que haga falta, pero sin perder de vista a los clásicos, Cervantes, Pérez Galdós, la Pardo Bazán, Clarín, Dickens, Víctor Hugo y Tolstói entre otros, esos sí que escribieron grandes novelas, y en eso no hay discrepancias. También seguiré leyendo a Antonio Machado, faltaría más. Tampoco perderé de vista a los que pasan más desapercibidos como Fernando Aramburu, tengo ganas de leer su última novela Años lentos, Los peces de la amargura me gustó mucho. Bueno, os dejo que se me está poniendo un muro en la cabeza con tanto libro, además empieza Fraiser que me tiene enganchado, la están reponiendo en la dos, y me parto la caja, el otro día mientras me descojonaba me atraganté con huevo duro y empecé a ponerme azul, estuve a punto de llamar al 112, al final salió.
 
Saludos cordiales.