Llegué por el dolor a la alegría.
Supe por el dolor que el alma existe.
Por el dolor, allá en mi reino triste,
Un misterioso sol amanecía.

José Hierro

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lunes, 12 de mayo de 2014

El Toro del Bronx


Desde tiempos de Píndaro hasta nuestros días, poetas, escritores, pintores y cineastas han puesto el foco en el noble arte. El boxeo es el deporte del que más ha mamado la literatura: Hemingway, Norman Mailer, Julio Cortázar, Jack London, Arthur Cravan, Conan Doyle, William Faulkner o Víctor Hugo son sólo algunos de los escritores más célebres  que han contado historias de boxeo. Por lo general, los escritores y los boxeadores siempre se han llevado bien. 
 La lista de cineastas que se han fijado en el pugilismo no es menor. En 1980 Martin Scorsese puso en imágenes el magnífico guión de Paul Schrader y Mardik Martin, la historia del controvertido boxeador Jake LaMotta.  Quizá, esto va por barrios, Raging Bull de Scorsese sea la mejor película sobre boxeo, o sobre un boxeador que se ha rodado, quizá…
 

sábado, 29 de marzo de 2014

Historias de boxeo

 
 
Anoche volví a ver Más dura será la caída de Mark Robson, la película  termina con Eddie Willis, un periodista deportivo interpretado por Humphrey Bogart, escribiendo un artículo en el que pide que se prohíba el boxeo en Estados Unidos.  The Harder They Fall  está en la línea de la mayoría de las películas que se hicieron en Hollywood sobre el mundo del boxeo  entre los años cuarenta y cincuenta. Películas negras poco complacientes con este deporte que se centraban más en sus sombras que en sus luces.  Películas que retrataban el ambiente del boxeo  en las grandes ciudades estadounidenses, cuando estaba en manos de gangsters y empresarios sin escrúpulos que amañaban combates y se adueñaban de las vidas de chicos que buscaban en el boxeo un medio para escapar de su clase social o de los prejuicios hacia su raza. El boxeo daba la posibilidad de “ser alguien” a los que no tenían ninguna posibilidad de salir del charco o del gueto.  Los boxeadores eran  utilizados  como ganado y  abandonados  a su suerte cuando ya no servían y  estaban sonados por los golpes.  Los directores que mostraban esta realidad se la jugaban,  porque se  enfrentaban directamente al sindicato del crimen.  
Decía Javier Castillejo (El Lince de Parla) en una entrevista, que el cine había hecho mucho daño al boxeo, probablemente tenga razón. El boxeo de ahora no es el de los años cuarenta, pero no hay  que olvidar que las películas sobre boxeo de aquellos años mostraban una realidad dura e incómoda.
 
Rod Steiger y Humphrey Bogart en Más dura será la caída (The Harder They Fall) de Mark Robson. 1956. Fue la última película de Bogart, falleció nueve meses después del rodaje.
 
Un deporte tan  arraigado a la cultura popular tenía que tener por lógica una fuerte presencia en el cine. La lucha por la vida y la épica del arrabal que hay en el pugilismo,  han hecho que muchos artistas de diferentes disciplinas pongan el foco en él.  En las películas siempre ha quedado muy bien reflejada la brecha entre los aficionados al noble arte: por un lado los que admiran la nobleza, la  técnica y la elegancia del boxeo,  por otro el populacho  vociferante que acude al espectáculo sediento de sangre o por el simple interés económico que generan las apuestas.
Estoy a vueltas con el cine sobre  boxeo porque  hace unos días colgué una fotos de The Set-Up de Robert Wise en Facebook, yo decía que era una de las mejores películas de boxeo del período clásico y uno me dijo que no, que era la mejor película de boxeo de todos los tiempos. Pensé que aquello era mucho decir y me acordé de Cuerpo y alma de Robert Rossen, de El ídolo de barro y Más dura será la caída, ambas de Mark Robson  y de la más reciente Toro Salvaje de Martin Scorsesse. Cualquiera de ellas podía ser también la número uno del cine sobre boxeo. El caso es que llevaba tiempo sin ver The Set-Up y las demás mencionadas y he dedicado  una semana a darles un revolcón a estas y a algunas más. Y sí, el colega de Facebook tiene razón, hoy por hoy coincido con él, The Set-Up es la mejor película de boxeo de todos los tiempos. Esa es mi opinión de hoy después de haberle pegado un repaso al género,  esto de las listas de favoritos es lo que tiene, siempre suelen estar las mismas en uno u otro género, lo que cambia es la posición en función del momento y las circunstancias.
La película cuenta la historia de un veterano  boxeador en horas bajas que pelea con una joven promesa. Todo el mundo le dice a Stoker que está acabado como boxeador, hasta su manager apuesta contra él. Su mujer, que le acompaña en cada pelea intenta convencerle de que no suba al ring. El único que confía en Stoker es el propio Stoker. 
The Setup es una obra maestra de 72 minutos a la que no le sobra ni le falta un plano. Cine de estudio hecho con cuatro perras. Creo que ninguna película ha mostrado mejor como era el boxeo por dentro; el público que acudía a los combates, la vida en el vestuario, las motivaciones de los boxeadores y la mafia que lo ensuciaba todo. Inmenso Robert Ryan, creo que en pocas ha estado mejor. La película no se estrenó  nunca en España (no pasó la censura), la primera vez que se emitió en TVE fue en los años 80 y le pusieron el título Nadie puede vencerme, en una pase en otra cadena años después la titularon Tongo, también se ha emitido  con el título de Combate Trucado. El corte que comparto es un poco largo pero merece la pena echarle 7 minutos, que no se preocupe quien no la haya visto, no hay spoiler.




  
Siempre que veo esta joya me acuerdo de un relato de Jack London titulado Un bistec,  Jack London escribió unos relatos de boxeo estupendos.


 

jueves, 26 de septiembre de 2013

Taxi Driver


Robert de Niro y Martin Scorsese durante el rodaje de Taxi Driver. Foto de Steve Schapiro.

La editorial Taschen publicó en febrero un libro sobre Taxi Driver, ilustrado con las fotografías que hizo Steve Schapiro durante el rodaje  y con prólogo de Scorsese. Lo estuve ojeando y manoseando en la librería de El Corte Inglés y la verdad es que el libro es un bombón pero cuesta 50 eurazos, así que me tuve que conformar con olerlo, leerlo y toquetearlo durante  un buen rato antes de devolverlo a la estantería. Se lo pediré a los reyes.  Algunas fotos de las que hizo Schapiro ya las conocía porque se habían publicado ya en otros libros sobre la película, otras no, todas son cojonudas. Salí de la librería sin libro pero con la cabeza llena de esas imágenes del rodaje y de la película, que me sé fotograma a fotograma. Me acordé de la música de Bernard Herrmann, del asfalto mojado de las calles de Nueva York, de las alcantarillas echando humo y de Travis  pudriéndose en su cuchitril y hablando frente al espejo.  Así que cuando llegué a casa bajé las persianas, metí el DVD en el DVD, encendí la tele grande y me volví a calzar Taxi Driver. Sobre Taxi Driver ya lo dije todo aquí (Travis) en una de las primeras entradas de este blog , así que volver al tema sería repetirme. Os dejo una escena que he conseguido recortar con el movie marker  o como se llame y subir a YouTube.

  
                    
 
Entrada sobre Taxi Driver

miércoles, 10 de octubre de 2012

Cine y boxeo

Siempre me ha llamado la atención que el boxeo, un deporte que provoca tanto rechazo, tenga tanta presencia y aceptación en el cine. Algunos dicen que es porque el boxeo es un deporte muy teatral, muy efectista, y esto en la gran pantalla da mucho juego. Probablemente. Supongo que la pantalla y la ficción, por muy realistas que pretendan ser los combates atenúan la crudeza del boxeo, en el cine no podemos oler la sangre y el sudor. A mí las películas sobre boxeo me gustan, el boxeo está muy presente en el cine negro, y el cine negro me encanta. Un género en el que abundan los perdedores, los marginados y los mafiosos, los tipos que no tienen nada que perder y están dispuestos a partirse la jeta por salir del arrabal en el que están metidos poniéndose en manos de gánsters sin escrúpulos y mujeres fatales. También me gustan las películas sobre boxeo porque el boxeo es el único deporte que me llama la atención, el único que no me aburre ver, no puedo decir que sea un aficionado, lo que sé de boxeo lo sé por el cine, por la literatura, por algún documental y por algún combate que veo por la televisión.
 
El boxeo es un deporte muy cinematográfico y muy literario, un deporte sobre el que escritores y artistas de todo tipo han puesto el foco, algo tendrá. A mí me encantan las películas de boxeo, las buenas claro, hay ahí una épica marginal y barriobajera que embruja. No soy muy de listas, siempre me dejo alguna fuera que me gustaría meter, pero voy a hacer una de algunas de las películas de boxeo que más me gustan de las que he visto.

-Toro Salvaje. MartinScorsese.1980. Para mí la mejor película que se ha hecho sobre boxeo, el guión es de Paul Schrader y Mardik Martin. Una maravilla el guión, la fotografía, el montaje y los actores, Robert de Niro  lo borda. Cuando uno ve Toro Salvaje, a ratos tiene la sensación de que está viendo una peli de miedo. El ascenso y la caída de un campeón. Un campeón en el rin, y un bruto en la vida.
 

-Más dura será la caída. Mark Robson.1957.  Esta la acabo de volver a ver, un peliculón, es de 1956, cuando el cine negro daba ya sus últimos coletazos, Bogart es el protagonista y encarna a un veterano periodista que es contratado por un capo para hacer popular a un boxeador sin talento. Cine negro, boxeo y periodismo. El arranque es espectacular.Bogart se sale, es su última película, nada más terminar el rodaje le detectaron un cáncer y murió a los pocos meses. Buena despedida Humphrey.
 

-Cuerpo y alma. Robert Rossen .1947. Todo por la pasta. Te vas a quitar el hambre a guantazos Charlie, vas a salir del charco, es más, te vas a forrar, ya te llegará la factura. Cuanto más subas más gorda será la hostia cuando caigas amigo. Brutal.
 

-Gentleman Jim. Raoul Walsh. 1942. Esta película cuenta a su manera la historia de los inicios del boxeo tal y como lo conocemos hoy, a través de la vida de James. J Corbett el primero que se alzó como campeón del mundo en 1892. De lo mejor de Errol Flynn, y de lo mejor de Walsh.
 

-El ídolo de barro (Champion).1949. Otra de Mark Robson que como tantas indaga en el oscuro mundo del Boxeo de antes. La escena del entrenamiento del campeón ha sido imitada hasta la saciedad. Soberbio Kirk Douglas.
 

-Million Dolar Baby. Clint Estwood.2004. Obra maestra. No la he vuelto a ver desde que la estrenaron en el cine, me dejó seco.
 







-El luchador. Walter Hill.1975. Cine sin florituras, el amigo Charles Bronson era de pocas palabras, pero cuando hablaba lo clavaba "Yo no miro más allá de donde termina la carretera". Las yoyas suenan como en las de Bud Spencer. Un lujo.
 

-Fat City.1972. John huston. Una de las películas más sórdidas que he visto, un homenaje a los perdedores.

-Nadie puede vencerme (The Setup). Robert Wise.1949. De lo mejorcito de la época clásica.

Hay algunas más claro, pero no caben, de las más actuales me quedo con The Boxer (1997), de Jim Sheridan, y con Cinderella Man (2005) de Ron Howard. Se admiten recomendaciones, sobre todo de cine europeo, que he visto menos. Hay un documental que he visto hace poco y me ha encantado Cuando éramos reyes (1996) de Leon Gast, el documental cuenta los días previos al mítico combate por el título entre Mohamed Alí y George Foreman celebrado en Zaire en 1974. Un figura Mohamed Alí, no sólo fue uno de los mejores boxeadores de todos los tiempos, también fue un icono de la contracultura de los 60, gran documental, muy recomendable.


 

Os dejo que voy a ver Marcado por el odio, llevo tiempo sin darle una vuelta.

Saludos cordiales.





domingo, 27 de mayo de 2012

Travis


Una de las escenas que más me gustan de Taxi Driver es la del vendedor, el tipo que consigue  lo que quieras. Una magnum 44, todo tipo de drogas y hasta un cadillac nuevecito tapizado en rosa. El encuentro en la habitación del hotel en el que Andy, el fácil,  le enseña a Travis el arsenal de pistolas, no tiene desperdicio, Andy parece un comercial que haya ido a su casa a venderle una aspiradora. Travis se queda con todo claro, con la magnum, con el 38, con la 25 y con la 380, menudo figura. Luego está la mítica escena de Travis hablando sólo frente al espejo, el “¿hablas conmigo, me lo dices a mí?”. Esta escena chocó bastante, porque detrás del espejo estaban los espectadores sentados en las butacas  de la sala de cine, así que era como si Travis hablara con todos y cada uno de ellos. Eso no había pasado antes en el cine. La escena del primer encuentro entre Travis y el chuloputas Sport también está muy bien, o el interminable plano del vaso de agua con la aspirina efervescente que acaba en un zoom, o el plano secuencia desde arriba y hacia atrás de la escena del crimen al final de la película, o la música de Bernard Herrmann, ese saxo y ese tambor que marcan el ritmo de la historia.
Los chavales. Paul Schrader, escribe el guión, basándose en una crisis personal. Martin Scorsese dirige la película, y Robert de Niro la protagoniza. Poco se puede decir que no se haya dicho de la interpretación de De Niro, espectacular, genial, acojonante, es repetirse.
Gente joven,(Paul Schrader escribe la película, Martin Scorsese la dirige, y Robert de Niro la interpreta), poca pasta, y mucho talento, el resultado; una de las mejores películas de la historia del cine, los que hacen las listas, la suelen meter entre las diez primeras, junto a Casablanca,  Ciudadano kane, o El Padrino.
Atención pregunta: Taxi Driver fue candidata al óscar a mejor película en 1976, ¿sabéis quién se llevo finalmente la estatuilla?……………….redoble de tambor…………………¡¡¡¡ROCKY!!!!. La historia del cine está llena de estas cosillas. El tiempo, que es justo y sabio, suele poner las cosas en su sitio, a la gente, a los libros,  y a las películas. Taxi Driver sigue tan fresca o más que en 1976, Rocky, película muy digna en su momento, a estas alturas está bastante pocha.

Siempre se ha dicho que Taxi Driver está muy influida por Centauros del desierto  de John Ford. Es verdad que sus protagonistas Travis y Ethan se parecen mucho, los dos son tipos solitarios y atormentados , veteranos de guerra, y de ninguno de los dos sabemos nada, ni siquiera de donde vienen.  Ethan surge en el horizonte, entre el polvo del desierto de Tejas en 1868, y Travis surge entre el humo de las alcantarillas de la ciudad de Nueva York en 1976. Centauros del desierto es un western, y Taxi Driver en cierto modo también, un western urbano, en el que la diligencia es el taxi, los espacios  abiertos  la Nueva York de mediados de  los 70, y el peligro la gente, la sociedad misma.
En 1976 acaba de terminar La Guerra del Vietnam, el movimiento hippie y la contracultura son algo residual. El eslogan paz y amor se lo han merendado  los traficantes de drogas, las bandas callejeras, la prostitución,  la violencia y la inseguridad ciudadana. Nueva York en 1976 es territorio hostil para un veterano del Vietnam del medio oeste, poco cualificado, tímido, solitario y con tendencia a la paranoia como Travis. Para ocupar el tiempo y combatir el insomnio, consigue un trabajo como taxista. Travis se ofrece para hacer cualquier turno en cualquier lugar incluso en Harlem y el Bronx los barrios más chungos, a la hora que sea y donde sea, le dice al encargado. Desde su Taxi, Travis observa a esa sociedad, a esa fauna, que le rechaza y le mantiene al margen.
  La primera vez que vi Taxi Driver tendría dieciséis años, la vi en vídeo en casa de un amigo, y no entendí lo que le pasaba a Travis, un tío al que se le cruza el cable, un pirado sin más. Cuando la vi con treinta ya empecé a entenderle mejor. Travis como le dice  Betsy  en su primera cita, es pura contradicción. Es un puritano, pero frecuenta los cines porno, detesta las drogas, pero las toma, es un solitario convencido, pero a la vez hace por integrarse de alguna manera. Travis busca al fin y al cabo lo que buscamos todos, un hueco, ser escuchado, ser respetado, tener amigos, conocer a una chica y llevarla al cine, que la gente le tenga en consideración, hacer algo con su vida.  Probablemente por eso  el personaje de Travis conecta tan bien con el público, porque de alguna forma  todos nos hemos sentido rechazados alguna vez, o solos, o incomprendidos. Quién no ha sentido alguna vez eso que llaman vacío vital.  Travis a la vez que se recrea en su soledad, hace por salir de ella, pero es un tipo raro, la gente le rehúye y no le escucha. Le pide  ayuda a su compañero de la parada de Taxis, está empezando a tener ideas malas en la cabeza, está asqueado. Su compañero le despacha con filosofía de barrio, cuartelera y barata, yo no soy Bertrand Russell le dice, otra escena memorable, es lo que hay Travis, son lentejas, las gallinas que entran por las que salen, así es la vida, no la puedes cambiar, echa un polvo, emborráchate. Pobre Travis.
El corte de pelo a lo mohicano de Travis es el punto de no retorno.
En esta película hay muchos temas, la sociedad, los prejuicios, la religión, el rechazo, el desquiciamiento, el vacío existencial,  y sobre todo la soledad, la soledad que más duele, la que se siente en una gran ciudad en la que estamos rodeados de gente. Mientras Travis se pudre en su cuchitril, la vida sigue fuera para millones de personas.

Lo que desconcertó al público y a la crítica fue la  catarsis final de Travis, la matanza, la sangre a borbotones. Tan brutal era la escena para la época, que dicidieron desaturar el color para minimizarla y que pudiera pasar la censura. Surgió la misma polémica que con La naranja mecánica de Kubrick en 1971, la película incitaba a la violencia y difundía el mensaje de que la violencia es la respuesta a nuestras frustraciones, la violencia genera violencia y todo lo demás.
A finales de los 60 y durante la década de los 70, la violencia empezó a ser cada vez más explícita en el cine, aparecieron los disparos a quemarropa, los sesos salpicando la pared, y los tiroteos salvajes. Esto, unido al gusto por los perdedores y  los antihéroes alimentó la controversia. Los directores afirmaban que la violencia y el pesimismo de sus películas eran un reflejo  de la sociedad de su tiempo, y tenían razón, la violencia estaba y está todos los días en la calle y en los telediarios, por qué no recrearla en el cine, por qué ser hipócrita y meterla debajo de la alfombra. En cada gran ciudad hay tipos como Travis, por  qué no hablar de ellos.  La guinda la puso un pirado que tiroteó al presidente de EEUU Ronald Reagan en 1981, y declaró que estaba obsesionado con Taxi Driver.
El epílogo de la película en el que aparece un Travis supuestamente rehabilitado y elevado a héroe popular, también desconcertó. Travis es un enfermo, pero ¿y la sociedad que le saca en portada y le convierte en una celebridad?, quién es el cuerdo y quién es el loco, o es el epílogo un sueño, un delirio, lo que le gustaría a Travis que hubiera ocurrido. Acabo de volver a verla y aquí estoy, como Travis, hablando conmigo mismo, tranquis, no me he pelado a lo mohicano ni me he comprado una Magnum 44. Estoy en el lado de los cuerdos, o eso creo... Ahí está la peli, meterla en el DVD, y darle al play, verla con vuestras novias, o con vuestros novios, o con vuestros maridos o vuestras mujeres, o con los amiguetes mientras os tomáis unos cubalibres. Lo mejor del cine en casa es que te puedes tomar un pelotazo en compañía mientras ves este peliculón, luego lo habláis a ver qué os parece. Un saludo. 

 “Mi vida se basa en la convicción de que la soledad no es algo extraño ni fuera de lo común, si no la inevitable realidad de la existencia humana”
Thomas Wolfe. El hombre solitario de Dios.