Llegué por el dolor a la alegría.
Supe por el dolor que el alma existe.
Por el dolor, allá en mi reino triste,
Un misterioso sol amanecía.

José Hierro

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lunes, 9 de septiembre de 2013

Sacudiendo tópicos: "Leer es caro"


"Leer es caro" el tópico sigue en alza por lo que leo y escucho por ahí, hace poco leí en un blog que leer se estaba convirtiendo en un hobby de lujo porque los libros son carísimos… No, leer no es caro, de hecho leer todavía sale barato e incluso gratis si uno se busca la vida. El otro día me compré en la Cuesta de Moyano tres libros por menos de diez euros, los tres en tapa dura y cosidos. Otra cosa es el precio de los libros en las librerías, eso ya es más discutible. Otra cosa es la industria editorial y sus balances. Supongo que para el que  no sale de la sección de novedades y más vendidos de El Corte Inglés y Casa del libro leer puede resultar caro. ¿Cuáles son los libros caros? ¿Con respecto a qué son caros los libros?.  Suponiendo que los libros sean caros, hay alternativas: bibliotecas públicas (de momento existen, no son ciencia ficción) ediciones de bolsillo y el mercado de segunda mano. El problema es que estas alternativas no interesa fomentarlas.
 



Parece que el venerado libro electrónico tampoco ha solucionado el problema del  precio de los libros (suponiendo que el precio de los libros sea un problema), es más, no hay mucha diferencia de precio entre un libro físico y una descarga, es más, buena parte de los usuarios de libro electrónico no compran los libros, los piratean. El personal se queja del precio de los libros pero las bibliotecas públicas que quedan están vacías y las estanterías abarrotadas. Hay quien argumenta que la gente no lee porque los libros son caros, posiblemente  la razón de que el personal lea cada vez menos o no lea nada no esté en el precio de los libros sino en que a la gente no le interesa leer.  En 1946 George Orwell escribió un artículo en Tribune titulado Books V. Cigarettes en el que hablaba de este tópico tan extendido  "Leer es caro", el debate del precio de los libros y del bajo consumo de los mismos no es nuevo. El escritor y periodista británico comparaba el hobby de la lectura con otras formas de ocio y concluía entre otras cosas que si el consumo de libros es bajo, hay que asumir que la lectura es un pasatiempo menos apasionante para la mayoría que ir a las carreras de galgos, al fútbol, al cine, o al pub de la esquina a tomar unas pintas,  y que esto no es culpa de que los libros sean demasiado caros sino de que la gente pasa leerlos. También concluía Orwell que leer es probablemente la afición más barata que existe.

 


 Yo no sé si hay una conspiración contra el libro como apuntó Juan Cruz en un artículo en El País hace unos meses, tampoco sé de quién es la culpa de que la gente cada vez se acerque menos a las bibliotecas y a las librerías, tampoco sé por qué en las listas de los más vendidos siempre están los mismos libros una y otra vez, con distintos títulos y escritos por los mismos autores a partir de la misma fórmula. Tampoco tengo claro por qué en España, a la gente que se dedica a escribir, a los escritores que quieren vivir de la literatura les resulta más difícil publicar que a la gente que no se dedica a la  literatura. En España, dejando aparte a los consagrados, es más fácil que publique un presentador de televisión, un deportista o un famosete de medio pelo que alguien que se dedique a la literatura y pretenda vivir de ella.  No sé por qué pasan estas cosas, tengo mis sospechas claro, pero no estoy seguro..., qué coño sí que lo sé,  pero hablar de ello me entristece y me cabrea.
 



martes, 22 de enero de 2013

Los libros libres

 

 
Hace unos días un amigo me llevó a LibrosLibres (gracias Juan Carlos) una librería gratuita que está en el barrio de Chamberí. Gratuita significa que los libros son por la patilla, llegas, rebuscas, y lo que te gusta te lo llevas sin pasar por caja, hay de todo, novela, ensayo,  poesía,  y mucho más,  también tienen  películas. La idea es facilitar el acceso gratuito a la literatura y al cine. LibrosLibres vive de las suscripciones, de las donaciones de libros de particulares y alguna editorial, y de la voluntad que uno quiera dejar cuando se pasa por allí y se lleva un libro o dos (o los que quiera) debajo del sobaco. La suscripción es voluntaria y es de 12 euros al año, pero no da ningún derecho sobre nada, es una donación, una ayuda para que el proyecto siga en pie, suscriptores y no suscriptores se pueden llevar los libros que quieran (los que quepan en las manos) cada vez que vayan. Además de haciéndose suscriptor o dejando la voluntad se puede colaborar haciendo una donación de libros. El importe de las suscripciones y los donativos se destina a pagar local, luz, y  agua,  y a centros educativos en países como Nepal, Nicaragua o Colombia, donde envían libros y tienen becados a125 niños, también colaboran en proyectos de educación aquí para chavales en riesgo de exclusión.
Por allí anduvimos brujuleando, como era el primer día,  fui discreto y sólo me llevé una edición cojonuda de las tragedias de Shakespeare y Las ratas, uno de los pocos libros de Delibes que no tenía por casa.  Pero volveré, me han dicho que en función de lo que entre se puede llevar uno más de una joyita descatalogada.
 
 
Después de escarbar en  LibrosLibres estuvimos un rato patrullando la ciudad y tomando unos vinos. Cuando llegué a casa y me metí en la cama, estuve ojeando las tragedias de Shakespeare y preguntándome cuánto vive un libro, ¿cincuenta años?,¿ cien años?, cuánta gente los puede leer y manosear y durante cuánto tiempo, cuánta gente más leerá los libros que hay en LibrosLibres, libros que en un momento dado alguien no quiso y alguien volverá a querer, a leer y a manosear hasta que  los donen a una librería, a una biblioteca municipal, a algún amigo, o en el peor de los casos al contenedor de papel que hay debajo de su casa y vuelta a empezar. Me preguntaba que será de los libros que tengo en casa cuando estire la pata a los 90 años en la  cama mientras duermo lleno de buena salud, que pasará con esa biblioteca que uno se ha ido haciendo desde que se aficionó a esto de la literatura, supongo que algunos acabarán en casa de mis sobrinos y otros en alguna biblioteca municipal o en alguna librería de viejo. Debería haber más sitios como LibresLibres y más bibliotecas municipales, de momento gracias a sitios como LibrosLibres y a las bibliotecas municipales todavía se puede leer gratis, uno puede leerse los clásicos en la biblioteca del barrio sin gastarse un duro, a ver lo que dura la cosa. En mi ciudad, que tiene 210.000 habitantes hay siete bibliotecas municipales, algunas puede que cierren por falta de presupuesto, no hay dinero para bibliotecas públicas, el dinero es para el alcalde que se lleva 100.000 euros  al año y para los concejales “a tiempo parcial” que se llevan 40.000, no estamos para libros con la que está cayendo, hay que apretarse el cinturón,  lo primero es lo primero, que los políticos estén bien pagados y luego ya veremos. El otro día me decía Juan el bibliotecario que no hay un duro para las bibliotecas, que llevan años sin poder comprar novedades, sin embargo las bibliotecas públicas  cada vez están más llenas con la crisis, en las bibliotecas municipales uno se puede conectar gratis a internet y leer calentito, hay gente que ya no puede pagar el adsl, y que tiene que elegir entre pagar la calefacción o llenar la nevera, así andamos.
 
 Ayer me volvió a entrar un forofo del libro electrónico, sonrisa de oreja a oreja y cacharro en mano. Ya lo dije aquí hace unos meses y lo mantengo,(no quiero generalizar, hablo desde mi experiencia personal)  la mayoría de los usuarios de libro electrónico que conozco es gente a la que no le gusta leer, gente que lee tres libros  al año, hay gente que lee por obligación, leer está muy bien visto, está de moda,  igual que hacer deporte, también hay gente a la que no le gusta el deporte y lo practica porque está de moda y bien visto o porque dicen que es bueno para el corazón, para ser una persona completa hay que ir al gimnasio, partirte el lomo en una bicicleta de montaña, comer sano, y leer, aunque no te guste, son ganas de sufrir.  A la mayoría de los entusiastas del libro electrónico que conozco, además de no gustarles leer tampoco les gustan los libros, ¿te puede gustar leer y no gustarte los libros?, les molestan los libros, los libros ocupan espacio, los libros cogen polvo, los libros pesan un huevo cuando hay que hacer mudanza, los libros son un coñazo, que se mueran los libros.  Nunca he entendido la necesidad de los entusiastas del libro electrónico de convertir a los que no lo somos, parecen testigos de Jehová captando prosélitos, qué cansinos. Disfruta tu chirimbolo y déjame a mí con mi tocho polvoriento.
El último libro que además de leer,  he olido, manoseado y subrayado ha sido Travesti de John Hawkes, John Hawkes era norteamericano y murió en 1998,  pero no comparte escaparate con Philip Roth, con Johnathan  Franzen o con Foster Wallace, yo no lo conocía de nada hasta que lo descubrí hace unas semanas leyendo  el blog de Rafael Reig que por aquí comparto. Los libros de John Hawkes han llegado a España gracias a una pequeña editorial que hay en San Sebastián, meettok,  y a la traducción de Jon Bilbao. Si uno no sabe nada de Travesti y lee la contraportada del libro piensa que está ante una novela más, ante una novela negra o un thriller con su planteamiento su nudo y su desenlace. Al rato de  empezar a leer travesti  uno se da cuenta de que no es una novela, sino un monólogo sobre la existencia, el arte,  la literatura, y la poesía.
 Un tipo conduce a toda leche un coche de gran cilindrada por carreteras secundarias junto a su hija y su mejor amigo, un poeta, el destino planificado del viaje es estamparse contra el muro de un granero abandonado a la máxima  velocidad posible y que no haya supervivientes.  Mientras se dirigen a su destino fatal, el tipo  habla a sus acojonados acompañantes sobre la vida y la muerte, sobre la existencia, y sobre la poesía.  Hawkes da bastante caña al escritor o poeta amigo de exhibirse, al escritor hecho personaje, también se despacha a gusto con el mercado editorial que da más importancia al escritor y a  su proyección social  que a su obra.
 
 
 
 
 
“¿Te das cuenta de que muchos de quienes admiran esos libros tuyos,  tan breves y  difíciles de encontrar, por poco que supieran cómo son en realidad tu vida y la mía, nos considerarían a mí un cobarde y a ti un inútil?”
 “porque te has pasado la vida sentado ante pequeñas audiencias, vestido con pantalones negros y camisa blanca con el cuello abierto ,con un cigarrillo colgando de los labios, los codos apoyados en las rodillas y las manos entrelazadas, como si estuvieras sentado en el retrete, contando a todas esas mujeres entusiasmadas  y a la vez hostiles que el poeta es siempre un traidor, un asesino, y que escribir poesía es como lanzarse a la muerte. Pero sólo era palabrería. Ahora, si volvieras a tener la oportunidad, hablarías a partir de la experiencia.”
 
 Recomiendo leer la novela de un tirón (son 130 páginas), os dejará sin aliento pero merece la pena. Y os recomiendo que si además de leer os gustan los libros,  os paséis por LibrosLibres con vuestros amiguetes, o con vuestras novias o vuestros novios a llevaros  los libros que queráis  por la patilla, luego si queréis y podéis, echáis unos leuros al bote, u os suscribís, o donáis los libros que tenéis arrumbados en el trastero antes de tirarlos al contenedor de  papel. Echadlos a  volar, dejadlos libres.

Saludos cordiales.
 
-LibrosLibres está en Madrid, en la calle Covarrubias 38. Si queréis más información aquí tenéis su página web http://www.librerialibroslibres.org/.
 
-Travesti. John Hawkes. Traducción y Posfacio de Jon Bilbao. Editorial meettok. El libro se publica en EEUU en 1976, la editorial meettok lo publica en España en 2012. De momento no abunda en las librerías, al menos en las que yo busqué, lo pedí a Amazon y en dos días lo tenía en casa. Cuesta 15 eurillos. Lo presto.
 
 
 
 
 
 
 

lunes, 4 de junio de 2012

Los libros, la antena, y los tocapelotas


Brujuleando por internet he encontrado una entrevista que le hicieron a  Philip Roth en 2008 a raíz de la publicación de su libro Sale el espectro. El titular dice así: “Las pantallas nos han derrotado". Las pantallas del ordenador, del cine y de la televisión, han ganado la batalla a los libros y a los escritores, dice el novelista. Pero no se queda ahí la cosa, Philip Roth afirma en esta entrevista que dentro de unos años leer será un hábito de culto, la solución no es el venerado libro electrónico, el problema es que el hábito de la lectura se ha perdido “Como si para leer necesitáramos una antena y la hubieran cortado. No llega la señal.”
Me pregunto si tendrá razón Philip Roth, si leer será dentro de veinte años cosa de cuatro frikis, si serán los libros dentro de veinte años algo retro o vintage, como las vespas, los relojes digitales, o los discos de vinilo ahora. Si la gente prestará cada vez más atención a las pantallas, a los formatos más entretenidos, y menos a la letra impresa. Parece que sí. En 2012 las ventas de libros cayeron  en España un 23%.  Las ventas de ebook,s no terminan de despegar, por lo visto se venden más cacharros para leer que descargas de libros, probablemente  porque se piratean más de los que se compran. Quién paga por algo que sale gratis,  cuatro pringaos. El libro electrónico fue un invento alabado por la industria editorial, que veía en el posibilidades para ampliar mercado. Parece que les ha salido el tiro por la culata.
Últimamente hay debates encendidos en la red con esto del libro electrónico, partidarios y detractores se zurran a base de bien desde sus teclados, intentando imponerse  los unos a los otros.  Creo que es absurdo  plantear el debate en sí o no, en blanco o en negro, probablemente  ambos formatos convivirán.  Aunque pienso que  el libro electrónico es otra de tantas cosas que nos venden como imprescindibles y no lo son en absoluto. Además probablemente Philip Roth tenga razón, si el hábito de lectura se ha perdido da igual el formato. Yo creo que lo del libro electrónico es una moda pasajera, el aparato que sirve sólo para leer desaparecerá, y la gente optará por otros dispositivos que ya existen en los que además de leer puedes navegar,  compartir fotos,  y todo lo demás.  ¿Han ganado la batalla las pantallas a los escritores, a los libros?, claro.

Este cuadro se llama El Lector, es de Iman Maleki, un pintor iraní.

Me hace mucha gracia como algunos usuarios del ebook intentan convencer a los que no lo somos de que estamos equivocados, de que el  libro electrónico nos cambiará la vida. Este es un buen ejemplo de un tipo de personas con las que me tropiezo a menudo últimamente, son los que saben lo que te conviene, están por todas partes, son legión. Me refiero a los que piensan que lo que es bueno para ellos, es bueno para el prójimo, y que el prójimo no podrá vivir sin eso que para ellos es imprescindible. Son los que tienen siempre en la boca el “tienes que hacer”, “deberías”, “lo normal sería que”, para entendernos, hablo del buen samaritano tocapelotas, el que acude a salvarte sin que te hayas tirado a las piscina siquiera.

Yo he tenido varios encuentros con tocapelotas del ebook (no digo que todos los usuarios del ebook sean tocapelotas en busca de prosélitos, pero sí digo que muchos de los usuarios de ebook que he conocido lo son),   la  cosa suele ser más o menos así:  ¿Dónde vas con ese tocho infeliz…?, ¿cuántos te caben en la mochila…?, suelo llevar un par de ellos, pues yo aquí llevo veinte mil, y me caben otros tantos, deberías comprarte uno…, ya, eres un suertudo por poder llevar tanta sabiduría encima sin que ocupe lugar, suertudo no, listo, más listo que tú…, ya…, ¿cuántos libros tienes en casa a ver? , pues nunca los he contado, ¿cuántos a ver, mil, dos mil, cinco mil…?, no sé, alrededor de cuatrocientos más o menos, eso son pocos para un ebook y muchos para una casa, yo aquí en la mano llevo veinte mil, y me caben otros tantos, los libros son un incordio ocupan sitio, cogen polvo, ya…, ¿y qué vas a hacer cuando no te quepan más libros en tu casa pequeña?, irme a ikea y comprarme otra billy…, ¿y cuando no te quepan más billys en tu pequeña casa…?, pues lo que suelo hacer, ir a la biblioteca municipal…, qué antiguo suena eso de la biblioteca municipal tío, es poco molón… ¿quedan?, sí, todavía quedan…, ya, te convendría comprarte un ebook por cien euros para poder descargarte  los libros gratis, a ver… ¿cuánto te ha costado el tocho ese que llevas…?, este es que es una edición buena en tapa dura y …, ¿cuááááánnnto?…, veinticinco euros pero en bolsillo lo tienes por doce, menudo pringao estás hecho (colleja paternal, condescendiente, de las que joden), ese lo tengo yo aquí gratis, ya…., tienes razón tío…, tú ganas… quédate con el bollycao, soy un pringao, un nostálgico, un friky. Esto me pasaba al principio, ahora cuando les veo venir sacando pecho, la sonrisa de oreja a oreja y el chirimbolo en la mano, les digo que me dejen en paz y que se lo metan por donde termina la espalda, a ver si pita. Mano de santo. 
Yo no le veo las ventajas al chisme para leer, para mí son todo pegas.  El artilugio no pesa, está frío y no huele a nada. En una descarga no te encuentras billetes de metro dentro, o calendarios con tías en pelotas. Encontré uno dentro de un ejemplar de Madame Bobary que  saqué de la biblioteca, (uno de esos en los que la titi lleva pintada la ropa interior y cuando la mojas con saliva desaparece, la ropa interior digo, perdón por la guarrada),  o postales, o flores secas, o fotos, o cartas. Tampoco los puedes dedicar de puño y letra, o subrayarlos a lápiz, o anotar en los márgenes, o utilizarlos para calzar una mesa. Que te regalen una descarga de Los Miserables te tiene que dejar muy frío, o que te la presten, ¿se puede prestar una descarga?.  Yo no necesito llevar veinte mil libros encima, ni mil, ni quinientos, con los que tengo me sobran, no me compro todo los libros que leo, sólo algunos. Tiro mucho de biblioteca, soy socio de todas las bibliotecas que hay en Alcalá, también tengo amigos y familiares que me los prestan. Las ventajas que ven los usuarios del ebook, para mí ya existen, bibliotecas, ediciones de bolsillo y librerías de viejo.
  Últimamente estoy un poco tristón, bueno, tristón y cabreado, parece que el cierre de las  bibliotecas de Cajamadrid tiene toda la pinta de confirmarse. Llevo acudiendo a la biblioteca de Cajamadrid de la Calle Libreros veinte años, tienen un buen fondo de libros y películas, buen servicio y  gente estupenda. No quiero hablar de política ni de economía, me sienta mal. Cuesta entender como no puede haber pasta para mantener una biblioteca mientras el gobierno inyecta 20.000 millones de dinero público para salvar un banco. Que cierre una biblioteca por falta de dinero me parece algo muy triste, un mal síntoma de los tiempos que corren, porque las bibliotecas educan, forman a las personas.  Un país en el que la educación no es lo prioritario pinta muy mal.
Miguel Barceló: Bibliothéque Avec Poe, 1983.

 El otro día hablaba con un amigo del habito de la lectura, cómo se coge, cómo se lo fomentas a un chaval sin obligarle, si le obligas estás jodido, me decía mi amigo. No lo sé, no tengo hijos, me imagino que será una cosa de las casas y de las escuelas. Cómo le inculcas a un chaval que deje de jugar a la play, o de chatear con el tuenti para que agarre un libro, cosa difícil. Imagino que antes era más fácil, no había play, ni ordenador, y en la televisión sólo había dos canales. A mí no me inculcaron nada, en mi casa había libros y yo veía a mi padre leer, un día sentí curiosidad y abrí uno, no hubo más. En estos tiempos como dice Philip Roth no llega la señal, han cortado la antena. Creo que a pesar de las pantallas, seguirá habiendo libros, y bibliotecas, aunque cada vez menos claro. Leer libros acabará siendo un hobby minoritario, si es que no lo es ya.
Ayer fui a la biblioteca a  devolver Sangre a borbotones de Rafael Reig , hacía tiempo que no me reía a carcajadas con una novela, en Sangre a borbotones hay  ciencia ficción, novela negra y western, cosas que me gustan mucho, todo adobado con mucho sentido del humor y regado con mucho whisky. Todavía no he leído Todo está perdonado, su última novela,  pero caerá.  También he leído Año lentos de Fernando Aramburu, la vida de una familia de clase trabajadora en el San Sebastián de los años sesenta, un libro muy recomendable.
Ahora llevo unos  días con la  Narrativa completa de Edgar Allan Poe que  Inma me regaló  por mi cumpleaños, me quiere. El libro pesa y huele a nuevo, a papel y a tinta recién impresa. Cuando lo tengo entre las manos pienso en otras ventajas del libro tradicional. Los libros de papel no están sometidos a la obsolescencia programada, ni se quedan sin batería. Cuánta vida tiene un libro electrónico, cuánto tarda en averiarse o en quedarse obsoleto, ¿tres años, cuatro, cinco?. En casa tengo libros que han leído mis abuelos, mis padres, mis hermanos y yo, y que dentro de treinta años seguirán ahí, después de haberse leído otras tantas veces. Cuando yo la palme, acabarán en casa de mis sobrinos, o en alguna librería de viejo, o en una mesa de la Cuesta de Moyano, o en casa de algún friki nostálgico.