Llegué por el dolor a la alegría.
Supe por el dolor que el alma existe.
Por el dolor, allá en mi reino triste,
Un misterioso sol amanecía.

José Hierro

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martes, 22 de enero de 2013

Los libros libres

 

 
Hace unos días un amigo me llevó a LibrosLibres (gracias Juan Carlos) una librería gratuita que está en el barrio de Chamberí. Gratuita significa que los libros son por la patilla, llegas, rebuscas, y lo que te gusta te lo llevas sin pasar por caja, hay de todo, novela, ensayo,  poesía,  y mucho más,  también tienen  películas. La idea es facilitar el acceso gratuito a la literatura y al cine. LibrosLibres vive de las suscripciones, de las donaciones de libros de particulares y alguna editorial, y de la voluntad que uno quiera dejar cuando se pasa por allí y se lleva un libro o dos (o los que quiera) debajo del sobaco. La suscripción es voluntaria y es de 12 euros al año, pero no da ningún derecho sobre nada, es una donación, una ayuda para que el proyecto siga en pie, suscriptores y no suscriptores se pueden llevar los libros que quieran (los que quepan en las manos) cada vez que vayan. Además de haciéndose suscriptor o dejando la voluntad se puede colaborar haciendo una donación de libros. El importe de las suscripciones y los donativos se destina a pagar local, luz, y  agua,  y a centros educativos en países como Nepal, Nicaragua o Colombia, donde envían libros y tienen becados a125 niños, también colaboran en proyectos de educación aquí para chavales en riesgo de exclusión.
Por allí anduvimos brujuleando, como era el primer día,  fui discreto y sólo me llevé una edición cojonuda de las tragedias de Shakespeare y Las ratas, uno de los pocos libros de Delibes que no tenía por casa.  Pero volveré, me han dicho que en función de lo que entre se puede llevar uno más de una joyita descatalogada.
 
 
Después de escarbar en  LibrosLibres estuvimos un rato patrullando la ciudad y tomando unos vinos. Cuando llegué a casa y me metí en la cama, estuve ojeando las tragedias de Shakespeare y preguntándome cuánto vive un libro, ¿cincuenta años?,¿ cien años?, cuánta gente los puede leer y manosear y durante cuánto tiempo, cuánta gente más leerá los libros que hay en LibrosLibres, libros que en un momento dado alguien no quiso y alguien volverá a querer, a leer y a manosear hasta que  los donen a una librería, a una biblioteca municipal, a algún amigo, o en el peor de los casos al contenedor de papel que hay debajo de su casa y vuelta a empezar. Me preguntaba que será de los libros que tengo en casa cuando estire la pata a los 90 años en la  cama mientras duermo lleno de buena salud, que pasará con esa biblioteca que uno se ha ido haciendo desde que se aficionó a esto de la literatura, supongo que algunos acabarán en casa de mis sobrinos y otros en alguna biblioteca municipal o en alguna librería de viejo. Debería haber más sitios como LibresLibres y más bibliotecas municipales, de momento gracias a sitios como LibrosLibres y a las bibliotecas municipales todavía se puede leer gratis, uno puede leerse los clásicos en la biblioteca del barrio sin gastarse un duro, a ver lo que dura la cosa. En mi ciudad, que tiene 210.000 habitantes hay siete bibliotecas municipales, algunas puede que cierren por falta de presupuesto, no hay dinero para bibliotecas públicas, el dinero es para el alcalde que se lleva 100.000 euros  al año y para los concejales “a tiempo parcial” que se llevan 40.000, no estamos para libros con la que está cayendo, hay que apretarse el cinturón,  lo primero es lo primero, que los políticos estén bien pagados y luego ya veremos. El otro día me decía Juan el bibliotecario que no hay un duro para las bibliotecas, que llevan años sin poder comprar novedades, sin embargo las bibliotecas públicas  cada vez están más llenas con la crisis, en las bibliotecas municipales uno se puede conectar gratis a internet y leer calentito, hay gente que ya no puede pagar el adsl, y que tiene que elegir entre pagar la calefacción o llenar la nevera, así andamos.
 
 Ayer me volvió a entrar un forofo del libro electrónico, sonrisa de oreja a oreja y cacharro en mano. Ya lo dije aquí hace unos meses y lo mantengo,(no quiero generalizar, hablo desde mi experiencia personal)  la mayoría de los usuarios de libro electrónico que conozco es gente a la que no le gusta leer, gente que lee tres libros  al año, hay gente que lee por obligación, leer está muy bien visto, está de moda,  igual que hacer deporte, también hay gente a la que no le gusta el deporte y lo practica porque está de moda y bien visto o porque dicen que es bueno para el corazón, para ser una persona completa hay que ir al gimnasio, partirte el lomo en una bicicleta de montaña, comer sano, y leer, aunque no te guste, son ganas de sufrir.  A la mayoría de los entusiastas del libro electrónico que conozco, además de no gustarles leer tampoco les gustan los libros, ¿te puede gustar leer y no gustarte los libros?, les molestan los libros, los libros ocupan espacio, los libros cogen polvo, los libros pesan un huevo cuando hay que hacer mudanza, los libros son un coñazo, que se mueran los libros.  Nunca he entendido la necesidad de los entusiastas del libro electrónico de convertir a los que no lo somos, parecen testigos de Jehová captando prosélitos, qué cansinos. Disfruta tu chirimbolo y déjame a mí con mi tocho polvoriento.
El último libro que además de leer,  he olido, manoseado y subrayado ha sido Travesti de John Hawkes, John Hawkes era norteamericano y murió en 1998,  pero no comparte escaparate con Philip Roth, con Johnathan  Franzen o con Foster Wallace, yo no lo conocía de nada hasta que lo descubrí hace unas semanas leyendo  el blog de Rafael Reig que por aquí comparto. Los libros de John Hawkes han llegado a España gracias a una pequeña editorial que hay en San Sebastián, meettok,  y a la traducción de Jon Bilbao. Si uno no sabe nada de Travesti y lee la contraportada del libro piensa que está ante una novela más, ante una novela negra o un thriller con su planteamiento su nudo y su desenlace. Al rato de  empezar a leer travesti  uno se da cuenta de que no es una novela, sino un monólogo sobre la existencia, el arte,  la literatura, y la poesía.
 Un tipo conduce a toda leche un coche de gran cilindrada por carreteras secundarias junto a su hija y su mejor amigo, un poeta, el destino planificado del viaje es estamparse contra el muro de un granero abandonado a la máxima  velocidad posible y que no haya supervivientes.  Mientras se dirigen a su destino fatal, el tipo  habla a sus acojonados acompañantes sobre la vida y la muerte, sobre la existencia, y sobre la poesía.  Hawkes da bastante caña al escritor o poeta amigo de exhibirse, al escritor hecho personaje, también se despacha a gusto con el mercado editorial que da más importancia al escritor y a  su proyección social  que a su obra.
 
 
 
 
 
“¿Te das cuenta de que muchos de quienes admiran esos libros tuyos,  tan breves y  difíciles de encontrar, por poco que supieran cómo son en realidad tu vida y la mía, nos considerarían a mí un cobarde y a ti un inútil?”
 “porque te has pasado la vida sentado ante pequeñas audiencias, vestido con pantalones negros y camisa blanca con el cuello abierto ,con un cigarrillo colgando de los labios, los codos apoyados en las rodillas y las manos entrelazadas, como si estuvieras sentado en el retrete, contando a todas esas mujeres entusiasmadas  y a la vez hostiles que el poeta es siempre un traidor, un asesino, y que escribir poesía es como lanzarse a la muerte. Pero sólo era palabrería. Ahora, si volvieras a tener la oportunidad, hablarías a partir de la experiencia.”
 
 Recomiendo leer la novela de un tirón (son 130 páginas), os dejará sin aliento pero merece la pena. Y os recomiendo que si además de leer os gustan los libros,  os paséis por LibrosLibres con vuestros amiguetes, o con vuestras novias o vuestros novios a llevaros  los libros que queráis  por la patilla, luego si queréis y podéis, echáis unos leuros al bote, u os suscribís, o donáis los libros que tenéis arrumbados en el trastero antes de tirarlos al contenedor de  papel. Echadlos a  volar, dejadlos libres.

Saludos cordiales.
 
-LibrosLibres está en Madrid, en la calle Covarrubias 38. Si queréis más información aquí tenéis su página web http://www.librerialibroslibres.org/.
 
-Travesti. John Hawkes. Traducción y Posfacio de Jon Bilbao. Editorial meettok. El libro se publica en EEUU en 1976, la editorial meettok lo publica en España en 2012. De momento no abunda en las librerías, al menos en las que yo busqué, lo pedí a Amazon y en dos días lo tenía en casa. Cuesta 15 eurillos. Lo presto.
 
 
 
 
 
 
 

sábado, 5 de enero de 2013

Haciendo balance


Ayer camino de la biblioteca municipal en la que me surto de libros y pelis, iba yo haciendo balance del 2012. En cuanto a andanzas literarias y cinéfilas la cosa no ha ido mal, he leído bastante, y he visto muchas películas. Además he abierto un blog que yo pensaba que iba a durar un mes y ya va para nueve, y encima, aparte de la familia y los amigos, me lee alguno más, mucho más de lo que esperaba y pretendía. La salud y el amor bien gracias,  de cuartos ni fu ni fa, bueno más fu que fa, aunque a pesar de los recortes y los afeites, todavía  tengo para comprarme un libro de vez en cuando, o para ir a la filmo, o para salir a comer con mi novia una vez al mes, o para tomar unas birras con los amigos. Si me quejo no es por mí, de momento la ruina del país no ha llamado a mi puerta y ha alterado mis rutinas, ya veremos. Si me quejo es porque gente a la que aprecio y gente que no conozco de nada, las pasa putas por culpa de lo de siempre y de los de siempre. Pero no me quejo aquí, esto es para otra cosa.
Cuando llegué a la biblioteca, en el rincón de la prensa había un suplemento cultural del mes de Octubre en cuya portada se afirmaba "Philip Roth es un Dios" el titular iba ilustrado con una foto del Sheriff de las letras.
Empecé a leer a Philip Roth el año pasado, pero llevaba años escuchando y leyendo sobre él; hay que leer a Philip Roth, Philip Roth es el puto amo, Philip Roth es el mejor juntaletras del panaroma mundial y del espacio interestelar conocido y por conocer, Philip Roth escribe que te rilas, Philip Roth se merece el Nobel de literatura, el de la paz, y el de física nuclear, es más, el Nobel le queda pequeño, hay que inventar otro premio que esté a su altura, cualquier lector que se precie tiene que leer a Philip Roth, ¿no me jodas que no has leído a Philip Roth?. Tanto me abrasaban con Philip Roth que acabó dándome una pereza brutal, y siempre lo dejaba para otro momento.
Con Philip Roth me pasaba como con la fruta, es buena, es saludable, hay que comerse una manzana sin pelar dos veces por semana porque son sanas, tienen fibra,  y te dejan el colon como los chorros del oro, lo sé, pero paso, pereza. Hasta que harto de tanto elogio y de tanto reproche, me fui a una casa del libro y me compré la trilogía americana que editó Galaxia Gutenberg en un solo tomo en 2011, y sí, tenían razón, el tío es bueno, de lo mejor que me he metido para el cuerpo este año recién caducado, desde entonces no he perdido de vista sus novelas, he leído ocho, unas me han gustado más que otras, pero el tipo nunca me ha decepcionado. Algunos critican que Philip Roth lleva veinte años escribiendo la misma novela, es verdad que en sus libros hay lugares comunes, Newark, la desmitificación de la identidad judía, el sexo, el puritanismo casposo de la sociedad norteamericana, el sueño americano hecho pedazos y demás, pero esos lugares comunes limitados a una comunidad siempre trascienden,  las novelas de Philip Roth tratan temas universales.



De todas formas si me dijeran que en una semana se iba a acabar el mundo, aparte de hacer lo obvio, no me volvería a leer Pastoral americana, sino Fortunata y Jacinta o El Quijote, solo faltaba. Aparte de leer a a Philip Roth he leído otras cosas este año, cosas muy recomendables que me han recomendado los amigos, o que he descubierto en otros blogs, o en la prensa, o con las que me he tropezado en la biblioteca.
Para terminar os voy a dejar una lista de algunas de las lecturas y relecturas de 2012 que más me han gustado y que recomiendo.

-La montaña mágica. Thomas Mann.1924.
- El gran Gatsby.Scott Fitzgerald.1925.
-Pastoral americana. Philip Roth.1997.
-Meridiano de sangre. Cormac Maccarthy.1985.
-Caligrafía de los sueños. Juan Marsé. 2012.
-Años lentos. Fernando Aramburu.2012.
-Todo está perdonado. Rafael Reig. 2011.
-Lo que no está escrito. Rafael Reig. 2012.
-La lluvia de los inocentes.Andrés Ibáñez.2012.
-Narrativa completa de Edgar Allan Poe.2011.
-Rayuela. Julio Cortázar.1963.
-Los pazos de Ulloa. Emilia Pardo Bazán. 1886.
-David Cooperfield. Charles Dickens.1850.
-Poesía completa. Víctor Botas.1999.
-Ligero de equipaje. Ian Gibson.2006.
-Agonizar en Salamanca.Luciano G. Egido. 2006.

Los propósitos para este nuevo año serán los de siempre, para qué cambiarlos si nunca los cumplo.El Ulises de Joyce sigue pendiente, se me resiste, es duro de pelar, no hay manera, lo cojo con ganas pero cada año me desinflo antes, este año antes de llegar a la página 30 lo dejé y me puse a ver El apartamento.
 
Feliz año nuevo.

sábado, 27 de octubre de 2012

No todo está en los libros

He participado en varios clubs de lectura y no vuelvo, no me gustó la experiencia. Habrá sido mala suerte supongo pero en los clubs de lectura en los que he estado siempre había alguien que prefería escucharse a sí mismo a escuchar al resto, algunas veces era uno de los participantes, otras, el propio coordinador de la cosa. Cuando le preguntaban a uno qué opinaba, qué le había parecido tal capítulo o tal personaje, ya estaba todo dicho, poco más había que añadir, la clase magistral ya estaba dada. En el último al que acudí, el acaparador era un pavo muy leído, muy esnob y muy pedante, era el primero en tomar la palabra y  cuando la soltaba, estaba tan sobada y refrita que no había quien volviera a cogerla.  Se había leído todo lo que no había vivido el tío y sacaba músculo claro, como los chulos de playa y piscina, éste en lugar de pasearse por  la orilla o el bordillo con el fardahuevos  exhibiendo bíceps y abdominales,  se paseaba por los clubs de lectura exhibiendo lecturas sesudas y  soltando monólogos, se tomaba muy en serio y le encantaba escucharse,  una rata de biblioteca que no había salido de su madriguera y  pensaba que todo está en los libros, en los museos y en las salas de cine en versión original,  menudo pájaro.  Soltó una frase…, no recuerdo el contexto ya,  pero cuando escuché aquello me vino una arcada, “qué se puede esperar de la gente que no tiene libros en su casa” dijo engolando la voz, pffff…resoplé fuerte para que me escuchara…, no volví a aparecer,  entre quedarme en mi casa leyendo o viendo una peli y perder la tarde escuchando a aquel moñas lo tuve claro. Desde aquello  no he vuelto  a participar en ningún  club de lectura,  prefiero hablar de libros conmigo mismo, aquí o tomando cervezas  con  amigos.
Lo de este pavo es el extremo de una actitud que he observado a menudo en gente leída, me refiero a los que piensan que leerse hasta el prospecto del okal, hasta los papeles rotos de las calles, les hace mejores en algún sentido, incluso superiores  a los que no leen. He escuchado gilipolleces varias al respecto; leer te hace mejor persona, la gente que lee es más feliz, todo está en los libros, el mundo sería mejor si todo el mundo leyera y demás eslóganes explotados por los planes de fomento de la lectura del ministerio de turno. Leer no  te hace mejor persona, abundan los hijos de perra leídos, ni más feliz, me consta, ni más listo, ni más inteligente, ni superior en ningún sentido, ni siquiera creo que sea  una necesidad humana como he escuchado y leído por ahí. He aprendido mucho de gente leída y culta pero también he aprendido mucho, probablemente más,   de gente que no ha leído un libro en su vida ni tiene intención de hacerlo.  Leer es bueno y recomendable por supuesto,  porque ayuda a entender el mundo y a formarse un criterio propio, pero sólo ayuda, nada más. Supongo que la literatura está sobrevalorada por los que leen y escriben e infravalorada por los que no lo hacen.  En el post anterior cité una frase de Memorias de Adriano de Marguerite Yourcenar,  “Mucho me costaría vivir en un mundo sin libros, pero la realidad no está en ellos, puesto que no cabe entera”. Los que piensan que todo está en los libros y que poco se puede aprender fuera de ellos  (conozco a varios)  se equivocan, para entender el mundo (para intentarlo al menos) además de leer, hay que patearse las calles y mezclarse, vivir,  escuchar al camarero que te pone la birra, al pescadero que  te limpia la trucha,  a la cajera del súper que te cobra la compra y sobre todo,  a la gente mayor, a los abuelos.
Los grandes novelistas del XIX, además de hartarse a leer y  frecuentar las tertulias literarias, se patearon los barrios bajos bebiendo en tascas de mala muerte, escuchando y observando al pueblo llano,  así parió Galdós Fortunata y Jacinta y Dickens Oliver Twist, por poner dos ejemplos.
Por qué leer y para qué, es otra historia, supongo que los lectores empedernidos necesitamos vivir otra realidad a parte de la nuestra, chutarnos una buena dosis de ficción en vena una vez a la semana.
El último chute que me he metido, ha sido la última novela de Rafael Reig,  Lo que no está escrito, un libro que mezcla y confunde realidad y ficción, y que da bastante caña al concepto de familia unida y tradicional, thriller y novela negra, desasosegante, sórdida y genial. Se nota que Rafael Reig, aparte de leer cantidad, se mezcla y se patea las calles. Os la recomiendo.

jueves, 18 de octubre de 2012

Patrullando la ciudad

Cómo cambian los cuerpos…, con veinte años uno se pegaba una conga, al día siguiente se pegaba otra igual y como si nada. Con casi cuarenta uno trasnocha un poco, se toma un Whisky de más y se tira dos días sin levantar cabeza. Cuando era veinteañero trasnochar era llegar a casa a las siete de la mañana como un piojo, incluso si había que llegar algún día a currar de empalmada no pasaba nada. Ahora con casi cuarenta si llego a casa a los dos de la mañana un poco achispao lo hago con cierto sentimiento de culpa, soltándome reproches, ya verás mañana, todo el día en stand by y sin pegar pie con bola…, y es que mis biorritmos de cartujo no están ya acostumbrados a la vida nocturna y se alteran cuando cruzo el filo de la medianoche y me tomo dos copas, qué  triste.
El miércoles estuve con un amigo patrullando los madriles, empezamos en la filmoteca viendo una peli polaca de un tal Jon Komasa que no nos sonaba de nada. La peli se titula La sala de los suicidas, y es del año 2011.  Sala samobójców cuenta la historia de un chaval de buena familia que lo tiene todo. Sus padres han cumplido el sueño, han buscado el éxito y lo han encontrado, el éxito profesional claro, tienen pasta, buenos trabajos,  buenos coches, un casoplón con criada sin papeles y se ponen los cuernos con compañeros de trabajo. Llevan a su hijo a un colegio elitista, donde gente seria y preparada se ocupa de su educación mientras ellos se calzan jornadas de catorce horas diarias en sus hipercurros  sin pararse demasiado a pensar en sus vidas, probablemente para no confirmar que sus vidas son una mierda enorme llena de dinero, mentiras y cosas. Dominick acaba de cumplir 18 años y es un buen chaval, guaperas, buen estudiante y  popular entre sus compañeros, sus aficiones son las de todos los chavales de su edad, la música, Internet, las redes sociales y los vídeo juegos.

 La supuesta armonía de la familia se rompe a raíz de la aparición de un vídeo en la red social en el que Dominick es ridiculizado, el vídeo provoca la mofa y el escarnio de sus contactos, que lo comparten a discreción. Después de esto aparece el miedo, la soledad y el desamparo en el chaval, que no encuentra el apoyo de sus hiperactivos y exitosos papás, obsesionados con medrar en sus absorventes megacurros. Dominick se sumerge aún más en Internet, donde encuentra refugio comprensión y consuelo en un sitio web que hace apología del suicidio. La película trata temas muy presentes en nuestros días; el arma de doble filo que supone Internet y las redes sociales, el suicidio, la cultura juvenil y el culto al trabajo, y aunque el argumento está llevado al extremo, la película es un retrato bastante fiel de los tiempos que corren. Es cierto que los temas están algo trillados ya,  pero están muy bien tratados, los actores están que se salen, y la banda sonora es cojonuda. La única pega que le pongo es el abuso de las escenas de animación que mete el director para ilustrar el mundo virtual en el que se mete el protagonista, en mi opinión, llega un punto en el que engordan el metraje sin aportar demasiado. No obstante la película es buena y recomendable, hay que verla.

Después de la filmo tomamos cañas y tapas para repostar y luego nos fuimos a Malasaña, a Diablos Azules, un garito donde uno se puede tomar un Whisky con hielo mientras escucha a la gente recitar poesía, un lujo. Aparte de beber Whisky y escuchar poesía hablamos del vómito poético y de si se puede ser un poeta aceptable sin haber leído a los grandes…Hablamos de Machado, de cómo convirtió un paseo a orillas del Duero en uno de los mejores poemas en lengua castellana. Lo del vómito poético me recordó mucho a una pregunta que se hacía Rafael Reig en su blog hace unas semanas, se preguntaba Reig si escribir es regoldar, si escribir es una manera de expulsar lo que sobra de vida vivida y libros leídos, lo que uno no llega a asimilar, si la creación literaria es al fin y al cabo consecuencia de una mala digestión, un cuesco, un regüeldo o un vómito. Un gas que molesta dentro y que el que escribe expulsa en un momento dado convirtiéndolo en prosa o en verso. Menudo tema.
Cuando Juan Carlos me aparcó en casa, los biorritmos disparados por el whisky y el trasnoche no me dejaban dormir, así que estuve leyendo un rato en la cama Memorias de Adriano, de Marguerite Yourcenar, buen libro,  me quedé con una frase que me gustó mucho “Mucho me costaría vivir en un mundo sin libros, pero la realidad no está en ellos, puesto que no cabe entera”. Dejé el libro y encendí la tele hasta que me quedé frito viendo la teletienda, (yo sólo veo la dos y la teletienda), salía una muchacha contando lo que le había cambiado la vida desde que su novio se había comprado un chisme para alargarse el níspero. Qué cosas.

lunes, 4 de junio de 2012

Los libros, la antena, y los tocapelotas


Brujuleando por internet he encontrado una entrevista que le hicieron a  Philip Roth en 2008 a raíz de la publicación de su libro Sale el espectro. El titular dice así: “Las pantallas nos han derrotado". Las pantallas del ordenador, del cine y de la televisión, han ganado la batalla a los libros y a los escritores, dice el novelista. Pero no se queda ahí la cosa, Philip Roth afirma en esta entrevista que dentro de unos años leer será un hábito de culto, la solución no es el venerado libro electrónico, el problema es que el hábito de la lectura se ha perdido “Como si para leer necesitáramos una antena y la hubieran cortado. No llega la señal.”
Me pregunto si tendrá razón Philip Roth, si leer será dentro de veinte años cosa de cuatro frikis, si serán los libros dentro de veinte años algo retro o vintage, como las vespas, los relojes digitales, o los discos de vinilo ahora. Si la gente prestará cada vez más atención a las pantallas, a los formatos más entretenidos, y menos a la letra impresa. Parece que sí. En 2012 las ventas de libros cayeron  en España un 23%.  Las ventas de ebook,s no terminan de despegar, por lo visto se venden más cacharros para leer que descargas de libros, probablemente  porque se piratean más de los que se compran. Quién paga por algo que sale gratis,  cuatro pringaos. El libro electrónico fue un invento alabado por la industria editorial, que veía en el posibilidades para ampliar mercado. Parece que les ha salido el tiro por la culata.
Últimamente hay debates encendidos en la red con esto del libro electrónico, partidarios y detractores se zurran a base de bien desde sus teclados, intentando imponerse  los unos a los otros.  Creo que es absurdo  plantear el debate en sí o no, en blanco o en negro, probablemente  ambos formatos convivirán.  Aunque pienso que  el libro electrónico es otra de tantas cosas que nos venden como imprescindibles y no lo son en absoluto. Además probablemente Philip Roth tenga razón, si el hábito de lectura se ha perdido da igual el formato. Yo creo que lo del libro electrónico es una moda pasajera, el aparato que sirve sólo para leer desaparecerá, y la gente optará por otros dispositivos que ya existen en los que además de leer puedes navegar,  compartir fotos,  y todo lo demás.  ¿Han ganado la batalla las pantallas a los escritores, a los libros?, claro.

Este cuadro se llama El Lector, es de Iman Maleki, un pintor iraní.

Me hace mucha gracia como algunos usuarios del ebook intentan convencer a los que no lo somos de que estamos equivocados, de que el  libro electrónico nos cambiará la vida. Este es un buen ejemplo de un tipo de personas con las que me tropiezo a menudo últimamente, son los que saben lo que te conviene, están por todas partes, son legión. Me refiero a los que piensan que lo que es bueno para ellos, es bueno para el prójimo, y que el prójimo no podrá vivir sin eso que para ellos es imprescindible. Son los que tienen siempre en la boca el “tienes que hacer”, “deberías”, “lo normal sería que”, para entendernos, hablo del buen samaritano tocapelotas, el que acude a salvarte sin que te hayas tirado a las piscina siquiera.

Yo he tenido varios encuentros con tocapelotas del ebook (no digo que todos los usuarios del ebook sean tocapelotas en busca de prosélitos, pero sí digo que muchos de los usuarios de ebook que he conocido lo son),   la  cosa suele ser más o menos así:  ¿Dónde vas con ese tocho infeliz…?, ¿cuántos te caben en la mochila…?, suelo llevar un par de ellos, pues yo aquí llevo veinte mil, y me caben otros tantos, deberías comprarte uno…, ya, eres un suertudo por poder llevar tanta sabiduría encima sin que ocupe lugar, suertudo no, listo, más listo que tú…, ya…, ¿cuántos libros tienes en casa a ver? , pues nunca los he contado, ¿cuántos a ver, mil, dos mil, cinco mil…?, no sé, alrededor de cuatrocientos más o menos, eso son pocos para un ebook y muchos para una casa, yo aquí en la mano llevo veinte mil, y me caben otros tantos, los libros son un incordio ocupan sitio, cogen polvo, ya…, ¿y qué vas a hacer cuando no te quepan más libros en tu casa pequeña?, irme a ikea y comprarme otra billy…, ¿y cuando no te quepan más billys en tu pequeña casa…?, pues lo que suelo hacer, ir a la biblioteca municipal…, qué antiguo suena eso de la biblioteca municipal tío, es poco molón… ¿quedan?, sí, todavía quedan…, ya, te convendría comprarte un ebook por cien euros para poder descargarte  los libros gratis, a ver… ¿cuánto te ha costado el tocho ese que llevas…?, este es que es una edición buena en tapa dura y …, ¿cuááááánnnto?…, veinticinco euros pero en bolsillo lo tienes por doce, menudo pringao estás hecho (colleja paternal, condescendiente, de las que joden), ese lo tengo yo aquí gratis, ya…., tienes razón tío…, tú ganas… quédate con el bollycao, soy un pringao, un nostálgico, un friky. Esto me pasaba al principio, ahora cuando les veo venir sacando pecho, la sonrisa de oreja a oreja y el chirimbolo en la mano, les digo que me dejen en paz y que se lo metan por donde termina la espalda, a ver si pita. Mano de santo. 
Yo no le veo las ventajas al chisme para leer, para mí son todo pegas.  El artilugio no pesa, está frío y no huele a nada. En una descarga no te encuentras billetes de metro dentro, o calendarios con tías en pelotas. Encontré uno dentro de un ejemplar de Madame Bobary que  saqué de la biblioteca, (uno de esos en los que la titi lleva pintada la ropa interior y cuando la mojas con saliva desaparece, la ropa interior digo, perdón por la guarrada),  o postales, o flores secas, o fotos, o cartas. Tampoco los puedes dedicar de puño y letra, o subrayarlos a lápiz, o anotar en los márgenes, o utilizarlos para calzar una mesa. Que te regalen una descarga de Los Miserables te tiene que dejar muy frío, o que te la presten, ¿se puede prestar una descarga?.  Yo no necesito llevar veinte mil libros encima, ni mil, ni quinientos, con los que tengo me sobran, no me compro todo los libros que leo, sólo algunos. Tiro mucho de biblioteca, soy socio de todas las bibliotecas que hay en Alcalá, también tengo amigos y familiares que me los prestan. Las ventajas que ven los usuarios del ebook, para mí ya existen, bibliotecas, ediciones de bolsillo y librerías de viejo.
  Últimamente estoy un poco tristón, bueno, tristón y cabreado, parece que el cierre de las  bibliotecas de Cajamadrid tiene toda la pinta de confirmarse. Llevo acudiendo a la biblioteca de Cajamadrid de la Calle Libreros veinte años, tienen un buen fondo de libros y películas, buen servicio y  gente estupenda. No quiero hablar de política ni de economía, me sienta mal. Cuesta entender como no puede haber pasta para mantener una biblioteca mientras el gobierno inyecta 20.000 millones de dinero público para salvar un banco. Que cierre una biblioteca por falta de dinero me parece algo muy triste, un mal síntoma de los tiempos que corren, porque las bibliotecas educan, forman a las personas.  Un país en el que la educación no es lo prioritario pinta muy mal.
Miguel Barceló: Bibliothéque Avec Poe, 1983.

 El otro día hablaba con un amigo del habito de la lectura, cómo se coge, cómo se lo fomentas a un chaval sin obligarle, si le obligas estás jodido, me decía mi amigo. No lo sé, no tengo hijos, me imagino que será una cosa de las casas y de las escuelas. Cómo le inculcas a un chaval que deje de jugar a la play, o de chatear con el tuenti para que agarre un libro, cosa difícil. Imagino que antes era más fácil, no había play, ni ordenador, y en la televisión sólo había dos canales. A mí no me inculcaron nada, en mi casa había libros y yo veía a mi padre leer, un día sentí curiosidad y abrí uno, no hubo más. En estos tiempos como dice Philip Roth no llega la señal, han cortado la antena. Creo que a pesar de las pantallas, seguirá habiendo libros, y bibliotecas, aunque cada vez menos claro. Leer libros acabará siendo un hobby minoritario, si es que no lo es ya.
Ayer fui a la biblioteca a  devolver Sangre a borbotones de Rafael Reig , hacía tiempo que no me reía a carcajadas con una novela, en Sangre a borbotones hay  ciencia ficción, novela negra y western, cosas que me gustan mucho, todo adobado con mucho sentido del humor y regado con mucho whisky. Todavía no he leído Todo está perdonado, su última novela,  pero caerá.  También he leído Año lentos de Fernando Aramburu, la vida de una familia de clase trabajadora en el San Sebastián de los años sesenta, un libro muy recomendable.
Ahora llevo unos  días con la  Narrativa completa de Edgar Allan Poe que  Inma me regaló  por mi cumpleaños, me quiere. El libro pesa y huele a nuevo, a papel y a tinta recién impresa. Cuando lo tengo entre las manos pienso en otras ventajas del libro tradicional. Los libros de papel no están sometidos a la obsolescencia programada, ni se quedan sin batería. Cuánta vida tiene un libro electrónico, cuánto tarda en averiarse o en quedarse obsoleto, ¿tres años, cuatro, cinco?. En casa tengo libros que han leído mis abuelos, mis padres, mis hermanos y yo, y que dentro de treinta años seguirán ahí, después de haberse leído otras tantas veces. Cuando yo la palme, acabarán en casa de mis sobrinos, o en alguna librería de viejo, o en una mesa de la Cuesta de Moyano, o en casa de algún friki nostálgico.