Llegué por el dolor a la alegría.
Supe por el dolor que el alma existe.
Por el dolor, allá en mi reino triste,
Un misterioso sol amanecía.

José Hierro

Mostrando entradas con la etiqueta Miguel Delibes. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Miguel Delibes. Mostrar todas las entradas

martes, 22 de enero de 2013

Los libros libres

 

 
Hace unos días un amigo me llevó a LibrosLibres (gracias Juan Carlos) una librería gratuita que está en el barrio de Chamberí. Gratuita significa que los libros son por la patilla, llegas, rebuscas, y lo que te gusta te lo llevas sin pasar por caja, hay de todo, novela, ensayo,  poesía,  y mucho más,  también tienen  películas. La idea es facilitar el acceso gratuito a la literatura y al cine. LibrosLibres vive de las suscripciones, de las donaciones de libros de particulares y alguna editorial, y de la voluntad que uno quiera dejar cuando se pasa por allí y se lleva un libro o dos (o los que quiera) debajo del sobaco. La suscripción es voluntaria y es de 12 euros al año, pero no da ningún derecho sobre nada, es una donación, una ayuda para que el proyecto siga en pie, suscriptores y no suscriptores se pueden llevar los libros que quieran (los que quepan en las manos) cada vez que vayan. Además de haciéndose suscriptor o dejando la voluntad se puede colaborar haciendo una donación de libros. El importe de las suscripciones y los donativos se destina a pagar local, luz, y  agua,  y a centros educativos en países como Nepal, Nicaragua o Colombia, donde envían libros y tienen becados a125 niños, también colaboran en proyectos de educación aquí para chavales en riesgo de exclusión.
Por allí anduvimos brujuleando, como era el primer día,  fui discreto y sólo me llevé una edición cojonuda de las tragedias de Shakespeare y Las ratas, uno de los pocos libros de Delibes que no tenía por casa.  Pero volveré, me han dicho que en función de lo que entre se puede llevar uno más de una joyita descatalogada.
 
 
Después de escarbar en  LibrosLibres estuvimos un rato patrullando la ciudad y tomando unos vinos. Cuando llegué a casa y me metí en la cama, estuve ojeando las tragedias de Shakespeare y preguntándome cuánto vive un libro, ¿cincuenta años?,¿ cien años?, cuánta gente los puede leer y manosear y durante cuánto tiempo, cuánta gente más leerá los libros que hay en LibrosLibres, libros que en un momento dado alguien no quiso y alguien volverá a querer, a leer y a manosear hasta que  los donen a una librería, a una biblioteca municipal, a algún amigo, o en el peor de los casos al contenedor de papel que hay debajo de su casa y vuelta a empezar. Me preguntaba que será de los libros que tengo en casa cuando estire la pata a los 90 años en la  cama mientras duermo lleno de buena salud, que pasará con esa biblioteca que uno se ha ido haciendo desde que se aficionó a esto de la literatura, supongo que algunos acabarán en casa de mis sobrinos y otros en alguna biblioteca municipal o en alguna librería de viejo. Debería haber más sitios como LibresLibres y más bibliotecas municipales, de momento gracias a sitios como LibrosLibres y a las bibliotecas municipales todavía se puede leer gratis, uno puede leerse los clásicos en la biblioteca del barrio sin gastarse un duro, a ver lo que dura la cosa. En mi ciudad, que tiene 210.000 habitantes hay siete bibliotecas municipales, algunas puede que cierren por falta de presupuesto, no hay dinero para bibliotecas públicas, el dinero es para el alcalde que se lleva 100.000 euros  al año y para los concejales “a tiempo parcial” que se llevan 40.000, no estamos para libros con la que está cayendo, hay que apretarse el cinturón,  lo primero es lo primero, que los políticos estén bien pagados y luego ya veremos. El otro día me decía Juan el bibliotecario que no hay un duro para las bibliotecas, que llevan años sin poder comprar novedades, sin embargo las bibliotecas públicas  cada vez están más llenas con la crisis, en las bibliotecas municipales uno se puede conectar gratis a internet y leer calentito, hay gente que ya no puede pagar el adsl, y que tiene que elegir entre pagar la calefacción o llenar la nevera, así andamos.
 
 Ayer me volvió a entrar un forofo del libro electrónico, sonrisa de oreja a oreja y cacharro en mano. Ya lo dije aquí hace unos meses y lo mantengo,(no quiero generalizar, hablo desde mi experiencia personal)  la mayoría de los usuarios de libro electrónico que conozco es gente a la que no le gusta leer, gente que lee tres libros  al año, hay gente que lee por obligación, leer está muy bien visto, está de moda,  igual que hacer deporte, también hay gente a la que no le gusta el deporte y lo practica porque está de moda y bien visto o porque dicen que es bueno para el corazón, para ser una persona completa hay que ir al gimnasio, partirte el lomo en una bicicleta de montaña, comer sano, y leer, aunque no te guste, son ganas de sufrir.  A la mayoría de los entusiastas del libro electrónico que conozco, además de no gustarles leer tampoco les gustan los libros, ¿te puede gustar leer y no gustarte los libros?, les molestan los libros, los libros ocupan espacio, los libros cogen polvo, los libros pesan un huevo cuando hay que hacer mudanza, los libros son un coñazo, que se mueran los libros.  Nunca he entendido la necesidad de los entusiastas del libro electrónico de convertir a los que no lo somos, parecen testigos de Jehová captando prosélitos, qué cansinos. Disfruta tu chirimbolo y déjame a mí con mi tocho polvoriento.
El último libro que además de leer,  he olido, manoseado y subrayado ha sido Travesti de John Hawkes, John Hawkes era norteamericano y murió en 1998,  pero no comparte escaparate con Philip Roth, con Johnathan  Franzen o con Foster Wallace, yo no lo conocía de nada hasta que lo descubrí hace unas semanas leyendo  el blog de Rafael Reig que por aquí comparto. Los libros de John Hawkes han llegado a España gracias a una pequeña editorial que hay en San Sebastián, meettok,  y a la traducción de Jon Bilbao. Si uno no sabe nada de Travesti y lee la contraportada del libro piensa que está ante una novela más, ante una novela negra o un thriller con su planteamiento su nudo y su desenlace. Al rato de  empezar a leer travesti  uno se da cuenta de que no es una novela, sino un monólogo sobre la existencia, el arte,  la literatura, y la poesía.
 Un tipo conduce a toda leche un coche de gran cilindrada por carreteras secundarias junto a su hija y su mejor amigo, un poeta, el destino planificado del viaje es estamparse contra el muro de un granero abandonado a la máxima  velocidad posible y que no haya supervivientes.  Mientras se dirigen a su destino fatal, el tipo  habla a sus acojonados acompañantes sobre la vida y la muerte, sobre la existencia, y sobre la poesía.  Hawkes da bastante caña al escritor o poeta amigo de exhibirse, al escritor hecho personaje, también se despacha a gusto con el mercado editorial que da más importancia al escritor y a  su proyección social  que a su obra.
 
 
 
 
 
“¿Te das cuenta de que muchos de quienes admiran esos libros tuyos,  tan breves y  difíciles de encontrar, por poco que supieran cómo son en realidad tu vida y la mía, nos considerarían a mí un cobarde y a ti un inútil?”
 “porque te has pasado la vida sentado ante pequeñas audiencias, vestido con pantalones negros y camisa blanca con el cuello abierto ,con un cigarrillo colgando de los labios, los codos apoyados en las rodillas y las manos entrelazadas, como si estuvieras sentado en el retrete, contando a todas esas mujeres entusiasmadas  y a la vez hostiles que el poeta es siempre un traidor, un asesino, y que escribir poesía es como lanzarse a la muerte. Pero sólo era palabrería. Ahora, si volvieras a tener la oportunidad, hablarías a partir de la experiencia.”
 
 Recomiendo leer la novela de un tirón (son 130 páginas), os dejará sin aliento pero merece la pena. Y os recomiendo que si además de leer os gustan los libros,  os paséis por LibrosLibres con vuestros amiguetes, o con vuestras novias o vuestros novios a llevaros  los libros que queráis  por la patilla, luego si queréis y podéis, echáis unos leuros al bote, u os suscribís, o donáis los libros que tenéis arrumbados en el trastero antes de tirarlos al contenedor de  papel. Echadlos a  volar, dejadlos libres.

Saludos cordiales.
 
-LibrosLibres está en Madrid, en la calle Covarrubias 38. Si queréis más información aquí tenéis su página web http://www.librerialibroslibres.org/.
 
-Travesti. John Hawkes. Traducción y Posfacio de Jon Bilbao. Editorial meettok. El libro se publica en EEUU en 1976, la editorial meettok lo publica en España en 2012. De momento no abunda en las librerías, al menos en las que yo busqué, lo pedí a Amazon y en dos días lo tenía en casa. Cuesta 15 eurillos. Lo presto.
 
 
 
 
 
 
 

jueves, 3 de mayo de 2012

Delibes


Leer es releer así que llevo unos días dándole a Miguel Delibes. Últimamente estoy teniendo suerte, cada vez que me estrujo a leer en el sillón, en la calle llueve, graniza y hace frío. Ayer cuanto más llovía más disfrutaba yo de El camino , de la vida en ese pueblo de Castilla vista a través de los ojos de un niño. Delibes te cogía la vida de un pueblo, o la vida de un cazador, o la de un emigrante, o la de un jubilado, la metía en doscientas páginas y le salía una novela, además lo hacía sin ponerse denso ni críptico, sin cosméticas ni carambolas estilísticas, con un lenguaje sencillo y directo, escribiendo como se habla sobre la naturaleza, el hombre, la niñez, el amor, la muerte y la lucha por la vida. Delibes escribía sobre los desheredados, sobre los perdedores, sobre los incompletos, sobre la España rural, o sobre los que habían cogido un tren y dejado el terruño con una maleta para establecerse en la capital. De la gente sencilla, de el hombre común, de lo que fuimos y somos en definitiva, de eso nos hablan los libros de Miguel Delibes .Los que no tenemos pueblo, los urbanitas, le debemos a Delibes el saber cómo se vivía en una aldea castellana en los años cuarenta. Las novelas de Delibes tratan de un mundo que ya no existe pero que no debemos olvidar.
Delibes era un figura haciendo personajes, te bordaba a un niño, o a un cura, o a un tonto de pueblo, o a un bedel, o a un señorito, o a un catedrático de instituto, o a una viuda que habla con su marido muerto, o a un jubilado. Cuando te encuentras con estos personajes, sabes que esa gente ha existido en alguna parte, y en algún momento. Muchos nos iniciamos en esto de leer novelas con las de Miguel Delibes, El camino fue la primera novela que leí con diez u once años, antes de eso la Biblia infantil ilustrada, los libros de la edición Barco de vapor, los tebeos de Joyas literarias y poco más. Los que no habéis leído nunca este libro sois gente suertuda, no sabéis que gran oportunidad tenéis de ser felices durante cuatro horas, además seguro que lo tenéis por casa, rara es la casa española que no tenga una novela de Delibes en alguna estantería. Yo pagaría por poder leer otra vez El camino por primera vez,  aunque siempre me emociono como la primera vez cuando vuelvo a leerlo. El camino es una novela coral llena de personajes inolvidables un libro sobre la infancia, sobre la naturaleza, y sobre la muerte, pero sobre todo es una novela sobre el destino, sobre el destino impuesto.
 El Mochuelo, Germán el Tiñoso, Roque el Moñigo, o Paco el bajo y el Azarías, o el señor Cayo, o Eloy, la Desi y el Picaza, los personajes de las novelas de Delibes forman parte del imaginario popular. El Camino, Las ratas,La hoja roja, Los santos inocentes, El disputado voto del señor Cayo, Cinco horas con Mario, Diario de un cazador,Diario de un emigrante, El hereje..., novelas cortas en su mayoría, pero grandes en su contenido, en lo que nos transmiten.
 Varios libros de Delibes han sido llevados el cine con más o menos gloria, la adaptación más conocida y la mejor es la de Los santos inocentes dirigida por Mario Camus. Delibes cuenta en una entrevista que Paco Rabal le compró a un tonto de pueblo el traje que lleva en la película para interpretar al Azarías, se lo compró y tal cual se lo puso, lleno de mierda y de costurones, y la verdad es que le queda como un guante. El "milana bonita" del Azarías es casi tan popular como el "candemor" de Chiquito de la Calzada. Gran libro y gran película Los santos inocentes. La película como el libro es dura, la relación entre criados y señores en un cortijo de Extremadura, una relación basada en la crueldad, el dominio y la explotación, inolvidables Juan Diego en el papel de señorito, y Alfredo Landa en el de criado, en el de el perro fiel que recoge solícito las perdices que caza su amo, inolvidables todos, cada uno en su papel. Un peliculón, de las que te dejan seco, no la veáis un Domingo por la tarde, no la mezcléis con alcohol y antidepresivos, es dura, triste, sórdida e incómoda, probablemente lo que nos incomoda y nos inquieta es que nos habla de una España real, estas cosas pasaban aquí no hace muchos años.
De Delibes se ha dicho todo ya, y todo bueno, lo mejor es leerle y disfrutar. Ahora para terminar con mi homenaje, estoy con La hoja roja, otra gran novela de doscientas páginas, humana y emocionante. Y así hasta dentro de dos o tres años que vuelva a tropezarme con él en la estantería. Los clásicos es lo que tienen, son nobles y agradecidos, ya sabes lo que vas a sentir cuando vuelvas a leerlos, pero da lo mismo, siempre volvemos a ellos, o al revés. Delibes murió en 2010, y repasando artículos y necrológicas he encontrado una frase de las buenas, bueno la verdad es que he encontrado muchas, pero esta me ha gustado especialmente, la dijo en su discurso de ingreso en la Real Academia Española;“hemos matado la cultura campesina pero no la hemos sustituido por nada, al menos por nada noble.”. Delibes matiza, no se trata de volver al surco y al terruño, a la España miserable, si no de parar y preguntarnos a dónde vamos y cómo con tanto avance sin control. El discurso es de 1975 y mucho de lo que Delibes vaticina en él se ha convertido en una realidad lamentable.