Llegué por el dolor a la alegría.
Supe por el dolor que el alma existe.
Por el dolor, allá en mi reino triste,
Un misterioso sol amanecía.

José Hierro

lunes, 29 de abril de 2013

Vicisitudes, peripecias, trances


 Ya sé quien dijo aquello de que los objetos son anzuelos para pescar recuerdos, despertadores de la memoria. Fue Justo Pastor Mellado, os dejo la cita completa.

 "La memoria es un río habitado por peces esquivos. Se parece mucho a un cuadro de Paul Klee. A veces los recuerdos brincan fuera del agua y enseñan su lomo plateado y curvo. Pero en otras ocasiones necesitamos pescarlos. Los objetos son anzuelos para pescar recuerdos. O redes barrederas para lo mismo. Son despertadores de la memoria"

 Justo Pastor Mellado 1999.

 

El caso es que hace unos días volví a recordar esta frase cuando en un cajón arrumbado de una librería de viejo encontré esto:
 
 

 
 
 
De golpe volví a finales de los 70 y principios de los 80, a Jerez de la Frontera donde nací y viví hasta los 11 años. Los sábados mi padre nos daba a mis hermanos y a mí cinco duros para chucherías y lo que costaba el Joyas literarias. Estos tebeos y una Biblia infantil con ilustraciones a todo color fueron el primer contacto que yo tuve con la literatura. Llegamos a completar la colección, pero se perdió en alguna mudanza o en algún zafarrancho de limpieza junto con los libros de los cinco y muchas otras cosas, qué pena. La colección Joyas literarias juveniles adaptó alrededor de 250 clásicos de la literatura al  tebeo; Julio Verne, Emilio Salgari, Mark Twain, Dumas, Dickens y muchos otros. Gracias a estos tebeos no me quedaba con cara de armario empotrado (como los chavales de ahora) cuando escuchaba hablar de los clásicos.   Me gustaban todos pero entre mis favoritos de la colección estaban Miguel Strogoff de Julio Verne, La isla del Tesoro de Stevenson y Entre apaches y comanches de Karl May.
 
Pegué la hebra con el librero. Le pregunté cómo iba el negocio y me dijo que mal, que las librerías de viejo son una especie en extinción, que apenas hay relevo generacional, que la mayoría de los que leen (cada vez son menos) sólo quiere novedades y libros de autoayuda. Le pegamos un repaso al mercado editorial y al libro electrónico para acabar hablando de cine y del cierre de las salas Renoir. Mientras hablaba con el librero entró una rubia de las que cortan conversaciones,  se tropezó con una mesa cargada de libros y le cayó en un pie el tomo I de las obras completas de Julio Cortázar editado por RBA, un tocho considerable, le tuvo que doler, la rubia entendió aquello como una premonición y se llevó medio Cortázar a su casa.

Seguí rebuscando y haciendo cuentas de lo que me podía llevar con mi presupuesto de 15 euros. En la sección de historia y política di con varias cosas interesantes; los dos tomos de La guerra civil española de Hugh Thomas, Los orígenes del totalitarismo de Hannah Arendt, y con un librito que lleva toda la vida en mi casa y que fue el primer ensayo político que leí, Introducción a las doctrinas político-económicas de Walter Montenegro. Este último es un librito muy recomendable, y también el de Hanna Arendt, sobre todo en estos tiempos, en los que los términos, totalitario, nazi y fascista son utilizados con tan poco rigor por uno y otro redil ideológico para atacar al contrario. Las palabras nazi, fascista y totalitario se han convertido últimamente en palabras comodín metidas con calzador para avivar la gresca política, valen para un roto y para un descosido, son como el y tú más o el caca culo pedo pis de los niños.
 
 
 
 Al final me llevé los dos tomos de Hugh Thomas y el joyas literarias de recuerdo, el librero me lo regaló, un tío muy majo. Para Los orígenes del totalitarismo no me dio el presupuesto, así que patrullé por las  bibliotecas para buscarlo. En la biblioteca de la Facultad de Filosofía y Letras lo tenían, pero cuando fui a sacarlo me dijeron que nones porque no había renovado la cuota de socio de la Asociación de Antiguos Alumnos de la universidad que da derecho entre otras cosas a sacar libros de la biblioteca.  Son 40 eurazos al año, así que he decidido que a partir de ahora seré antiguo alumno outsider e iré por allí sólo para consulta. Cuando salí de la biblioteca me encontré con mi antiguo profesor de contemporánea y estuvimos charlando un rato en el pasillo.

Empezamos con las preguntas de rigor (cuánto tiempo, cómo le va, que hizo después de licenciarse y todo lo demás)  y seguimos con cómo está la universidad y el gobierno para acabar hablando de las maldades y las bondades de internet, del arma de doble filo que supone tanta información a un solo click y del papel que juega este torrente a la hora de analizar la actualidad y la historia.  Es muy “fácil” formarse un criterio cuando la ignorancia se cura a base de click y Wikipedia. En estos tiempos formarse un criterio propio no supone ningún esfuerzo, basta con los medios de comunicación, con la historia que cuenta la tribu, el partido, o el ideario político al que uno se adhiere con fe ciega. Con Wikipedia, con las redes sociales y con el yo me lo guiso yo me lo como que fomenta internet. Contrastar la información, buscar otro punto de vista, investigar si es fiable y veraz  lleva tiempo y requiere esfuerzo, además nos podemos llevar un chasco, lo natural es quedarnos con la versión que más se acomoda a nuestra ideología política, o a nuestra circunstancia personal. Leer a varios autores que escriben sobre el mismo tema es un coñazo y una pérdida de tiempo cuando a golpe de ratón podemos resolver una duda o reafirmarnos en una idea.
Y es  que resulta que formarse un criterio propio y auténtico es más difícil de lo que parece. Aparte del sectarismo de los partidos y de los medios de comunicación, hay que lidiar con lo que se publica y se comparte en la red. Cada día proliferan como setas tertulianos, charlistas, fundamentalistas de la verdad, y gurús elevados a la categoría de profetas por uno y otro redil ideológico con discurso uniformado y lección de historia sesgada. Conferencias y video montajes que pretenden explicar un siglo de historia en media hora, o en cinco minutos abundan en internet, la mayoría  muy sesgados y acomodados a la ideología correspondiente. El personal se los traga con envoltorio y todo.  El espíritu crítico, la reflexión y el debate prácticamente han desaparecido.  Así nos luce el pelo.
Lo de las bondades y ventajas de internet (que claro que las hay) lo dejamos para otro día, hoy tocan las maldades.
Hablamos también de Hannah Arendt (el tema se merece una entrada) y de su libro. Me dio rabia no poder llevarme el libro pero me alegró haberme encontrado con mi antiguo profesor y charlar un rato con él. Gran profesor y gran tipo. Recuerdo lo que nos dijo cuando salió el tema de la guerra civil española; cuidado con los autores sectarios, cuidado con el sentimentalismo y el resentimiento a la hora de abordar la historia, cuidado con internet, contrasten siempre.

 Al final encontré Los orígenes del totalitarismo en una biblioteca pública (todavía quedan), leí este libro hace años  en la facultad cuando estudié historia contemporánea, y me lo estoy  leyendo otra vez ahora, lo alterno con La guerra civil española de HughThomas, y con las novelas de Juan Madrid. Voy por la última entrega de la saga de Toni Romano. Toni Romano ya está entre mis personajes de ficción favoritos, junto a Jean Valjean, Ulises, Don Quijote, Homer Simpson, Atticus Finch y otros.

Después de las andanzas librescas me fui al bar de mi barrio a desengrasar y pegué la hebra con el dueño mientras me ponía una birra. El dueño del bar de mi barrio lleva 40 años tirando cañas detrás de una barra y no ha leído un libro en su vida ni tiene intención de hacerlo, pero da gusto hablar con él de la vida, de política y de lo que sea. Luego llegaron unos amigos y estuvimos de charla mientras seguíamos con las birras y las tapas, hablamos de lo que hablan los amigos cuando se juntan, de todo un poco. Llegó la hora del cierre, el dueño se quería ir, nosotros no, así que le pedimos que nos pusiera hielo en una bolsa y nos fuimos a mi casa a dar cuenta de una botella de White Label mientras seguíamos hablando de todo un poco. Cuando se acabó la botella la conversación empezó a decaer, alguien sugirió buscar un bar abierto pero finalmente optamos por la prudencia y por no cruzar el punto de no retorno (ya estaba bien para un martes), hace 20 años habríamos optado por la imprudencia y habríamos cruzado el punto de no retorno sin pensarlo. Habríamos llegado a currar de empalmada. Es un coñazo hacerse mayor... 
 

Saludos cordiales.


 

 

 

 

 

miércoles, 10 de abril de 2013

Pongamos que hablo de Madrid



Yo pensaba que me había pateado todas las bibliotecas municipales de mi ciudad y resulta que no, que tenía una al lado de mi casa y ni me había enterado. Está en un bajo, en una plaza recóndita, he pasado muchas veces por allí pero si uno no va a tiro hecho ni la ve, sobre todo yo, que además de miope soy  rey del despiste y emperador de la caraja. Si la ves de lejos parece un local cerrado o un cuarto de contadores. El caso es que hace unos días salí a dar un paseo y me tropecé con ella por casualidad, vi salir a unos chavales con mochila y libros y agucé la vista, que alegrón, salir a que te de el aire y descubrir una biblioteca. Entré y solicité el carné, me atendió un tío muy majo y muy profesional. Al principio me pareció pequeña, pero el bibliotecario enseguida me dijo que esa era la zona infantil y que al fondo del pasillo a la derecha había que bajar unas escaleras y luego subirlas para llegar a la sala de adultos (el que hizo los planos debía ir harto de güisqui), allá que me fui a rebuscar un rato. Pocas cosas me gustan más que perder el tiempo en una biblioteca sin rumbo fijo, de poesía a novela de novela a cine y de cine a filosofía y política y tiro porque me toca. Cuando andaba por la sección de novela estuve ojeando unos libros de Juan Madrid. De Juan Madrid leí hace muchos años Días contados, en esta novela se basa la película de Uribe del mismo título. En mi opinión, la película poco a nada tiene que ver con el libro.

Llevaban tiempo recomendándome la novela negra de Juan Madrid. Es curioso que con lo que me gusta el cine negro nunca haya sido muy aficionado a la novela negra actual o nueva novela negra o como lo llamen ahora. Fuera de algunos clásicos que inspiraron luego las grandes películas del cine negro norteamericano no le había dado mucho al tema. Me habían dado mucho la brasa con la novela negra sueca, y también con  Juan  Madrid, tienes que leer los cuentos policíacos o negros (el follón de los géneros)  de Juan Madrid y sus novelas de Toni Romano, un lujo, novela negra de la buena y además producto nacional. Como leas a la Larsson antes de leer a Juan Madrid es pa darte me decían. Ok, tomo nota, me apunto Juan Madrid. Me llevé Días contados para darle otro revolcón, una antología de relatos titulada Un trabajo fácil, y la primera novela de la saga de Antonio Carpintero alias Toni Romano Un beso de amigo. Me lo he pasado teta.

Días contados es una de las novelas más duras y sórdidas que he leído. Antonio es un fotógrafo al que encargan un reportaje que ilustre una guía turística sobre la movida madrileña. Se trata de fotografiar los bares de referencia y a la gente guapa que protagonizó aquello, algo que atraiga al personal "nada de mugre y cutrerío" le advierten en la editorial. La mugre y el cutrerío que quiere evitar la editorial es la que se suele esconder detrás de la prosperidad y el estado de bienestar de las grandes urbes, la que no nos gusta que nos saquen en el telediario mientras nos apretamos un cocido, la que siempre está ahí aunque vaya moviéndose de un barrio a otro. Antonio se instala en una buhardilla de la Plaza del dos de Mayo, es el año 1990, y lo que se encuentra en Malasaña es mugre y cutrerío por un tubo; drogas, delincuencia y prostitución. Son los años duros de la heroína y el sida, el final de una década prodigiosa en la que muchos jóvenes no encontraron su sitio y se quedaron en el camino. Antonio es un tipo ambicioso y piensa que si fotografía ese mundo de miseria, explotación y delincuencia hará el libro de su vida y se convertirá en un fotógrafo de prestigio. Pero la editorial no quiere la cruda realidad, quiere a la gente guapa de la movida.

"Estas fotos dan ganas de vomitar, hay demasiada droga, demasiado pus, demasiada mierda...La gente quiere olvidarse de que todo eso existe. Quiere algo más bonito, no sé, más artístico, más elegante."

La novela es una reflexión sobre la transición, sobre la izquierda burguesa, y sobre el final de una década que nos han vendido como maravillosa. La venerada movida fue pura estética, una cosa muy superficial que hizo en su mayoría gente de buena familia que estaba harta de política y tenía ganas de divertirse. Fue una juerga que duró cuatro años, una juerga sólo para algunos, "la movida fuimos cien personas" se dice en un momento del libro. Es cierto que afloró la creatividad artística y musical, y que surgieron grupos cojonudos, pero en mi opinión se ha sobrevalorado demasiado el tema. Lo que cuenta la novela es la otra cara de la moneda, la otra realidad. Curiosamente el recientemente fallecido José Luis Sampedro asistió a la presentación del libro en 1993 y entre otras cosas dijo:

 "Este libro desmitifica y pone en su sitio una década que no ha sido como nos la han querido hacer ver"







Después de Días contados me calcé en dos tardes la antología de relatos Un trabajo fácil  y la primera novela de la saga de Antonio Carpintero alias Toni Romano Un beso de amigo. He disfrutado como un gorrino en un lodazal. Antonio Carpintero es un  ex boxeador y ex policía que se dedica a resolver asuntos turbios para gente que no puede acudir a la policía, un huele braguetas sin licencia que se mete en líos y se conoce Madrid como la palma de la mano, especialmente el barrio de Malasaña. La novela es un fresco urbano que no tiene desperdicio. Toni Romano es una actualización del detective privado que nació con El Halcón Maltés, y cuela, seguro que han existido y existen tipos así en la urbe madrileña. Novela, negra y  urbana sí, pero también novela social. Esto último es por lo que siempre me han recomendado las novelas de Juan Madrid, lo que los aficionados a este género que conozco han echado de menos en otros autores de novela negra o policíaca, la crónica social.

Las novelas que he leído de Juan Madrid retratan ese mundo del hampa, de la delincuencia y de los buscavidas que ya abordó la picaresca y las novelas de Pío Baroja. El mundo de lo marginal, de los olvidados, siempre ha dado mucho juego en la literatura. Juan Madrid fue periodista de sucesos durante muchos años, ha patrullado lo suyo y se nota que conoce la calle y a la gente, sobre la importancia que ha tenido su experiencia como periodista a la hora de escribir dijo:

 "Soy periodista de sucesos desde hace 20 años, y en mi trabajo viví lo que luego conté en mis historias."

Las novelas de Juan Madrid son una crónica urbana y social de los 80 y los 90. Decía José Luís Sampedro que para conocer una época es mejor una buena novela que un estudio sociológico. Estoy de acuerdo, cuanto más leo más suscribo las palabras de Sampedro, descanse en paz.  Os dejo que voy a comenzar con la segunda novela de la saga de Toni Romano. No perdáis de vista a Juan Madrid, yo no pienso hacerlo. 
Para terminar, ya que le hemos pegado un buen revolcón a Juan Madrid y a su novela negra,  urbana y madrileña, os dejo esta versión que hicieron  Los Porretas del mítico temazo de Joaquín Sabina. Suban el volumen de sus ordenatas y dispónganse a rocanrolear....




¡¡VIVA ELVINO Y EL ROCANROL!!

Saludos cordiales.

-Las novelas de Juan Madrid son fáciles de encontrar en bibliotecas municipales. Los cuentos andan algo dispersos en varias antologías, pero me he enterado de que en 2009 ediciones B publicó los cuentos completos, cuesta 22 euros. No obstante las antologías de relatos de Juan Madrid también abundan en las bibliotecas. 

jueves, 4 de abril de 2013

Desde la parra


 Llevo una temporada disperso, más hacia dentro que hacia fuera, más en la parra que aquí, ensimismado conmigo mismo en mi ensimismamiento.  Mi novia dice que a ver si va a ser la crisis de los 40…quién sabe. De todas formas siempre he sido de temperamento melancólico, las musarañas  y yo somos casi de la familia. El caso es que en un mes cumplo 40 tacos. Cuarenta tacos es media vida según las estadísticas del lne, que dicen que la esperanza de vida en hombres es de 80. Los 40 son como los 100.000 del coche, empiezan la averías y las iteuves  periódicas, hay que estar más pendiente de los niveles y todo lo demás.  Es normal que uno haga balance, que se interpele,  que haga un repaso de su bagaje, un inventario de lo que lleva metido en la mochila…¿no?...Joder... Inma va a tener razón, esto va a ser un crisis de los 40 de manual.

Últimamente hablo conmigo mismo más de lo habitual,  me hago las mismas  preguntas que los replicantes (más humanos que los humanos) de Blade Runner,  “¿de dónde vengo?”, “¿a dónde voy?” , “¿cuánto tiempo me queda?”, y  no dejo de darle vueltas a estos versos de Machado :
 
"Al borde del sendero un día nos sentamos. Ya nuestra vida es tiempo, y nuestra sola cuita son las desesperantes posturas que tomamos para aguardar...Mas ella no faltará a la cita" (XXXV. Poesías completas) 
 
El paso del tiempo y la muerte, casi nada...ya lo decía Jorge Manrique...
 
"Nuestras vidas son los ríos
que van a dar a la mar,
que es el morir;
allí van los señoríos
derechos a se acabar
 y consumir;
allí los ríos caudales,
allí los otros medianos
y más chicos,
allegados, son iguales
los que viven por sus manos
y los ricos."

Coplas a la muerte de su padre. Jorge Manrique.
 

Hay mucho de Manrique en la poesía de Machado.
 
Hace unos meses buscando unos libros en casa de mi madre apareció una foto que llevaba sin ver desde que me la  hice con 18 años. Era la foto que me hicieron para el carné militar cuando entré en la mili, de recluta. Con el pelo corto, diez kilos menos, gafas redondas  y granos en la cara, intentando mantener la compostura y llenar el uniforme, entre acojonado y  expectante, así salgo. No recordaba la foto y me impactó, bueno lo que más me impacto no fue la foto sino que hubieran pasado 21 años desde que me la hicieron y que casi no me hubiera enterado. La foto estaba en un libro titulado Caballo de Troya de JJ Benítez (tela) y tenía una dedicatoria escrita por mí que ponía “más vale tarde que nunca” con fecha de 1992. Enseguida recordé que me prestaron ese libro y quien me lo prestó, y cómo lo leí durante las imaginarias. Resulta que perdí el libro (si de repente apareciera todo lo que he perdido en estos 40 años tendría que alquilar dos trasteros), la persona que me lo prestó me preguntó por él y le dije que no lo había terminado, insistía y yo daba largas pensando que el libro aparecería. Durante un permiso de fin de semana fui a una librería, compré el libro y escribí la dedicatoria. Cuando esta persona vio que era nuevo y leyó la dedicatoria  me alabó el gesto y me dijo "quédatelo, así tienes un recuerdo mío". Al acordarme de la foto me he acordado del libro, y al acordarme del libro me he acordado de quien me lo prestó y acabó regalándomelo,  y me he quedado pensando en  cómo era yo cuando compré ese libro y escribí  aquella dedicatoria hace más de veinte años y en cómo soy ahora. No recuerdo ahora  quién dijo que los objetos son anzuelos para pescar recuerdos, despertadores de la memoria, lo bordó.

Hablando de las fotografías, el tiempo y la muerte...
 
"Pero al fin podré vencerte,
ave y rayo secular,
corazón, que de la muerte
nadie ha de hacerme dudar.
 
Sigue ,pues, sigue, cuchillo,
Volando, hiriendo. Algún día
se pondrá el tiempo amarillo
sobre mi fotografía"
 
El rayo que no cesa. Miguel Hernández.
 
 
Algún día se pondrá el tiempo amarillo sobre mi fotografía...qué bueno...siempre que veo fotos antiguas de gente que ya no está me acuerdo de este verso. Recuerdo lo que me impresionó  El rayo que no cesa la primera vez que lo leí...
 
Otro de Miguel Hernández que me gusta mucho, es un poco largo así que sólo pongo el principio...
 
"Hoy estoy sin saber yo no sé cómo,
hoy estoy para penas solamente,
hoy no tengo amistad,
hoy sólo tengo ansias
de arrancarme de cuajo el corazón
y ponerlo debajo de un zapato."
 
Me sobra el corazón. Miguel Hernández.
 
Miguel Hernández también tiene unos sonetos de amor geniales..., éste va por mi novia...

                       
      II

Mis ojos, sin tus ojos, no son ojos,
que son dos hormigueros solitarios,
y son mis manos sin las tuyas
varios
intratables espinos a manojos.
 
 No me encuentro los labios sin tus rojos,
que me llenan de dulces campanarios,
sin ti mis pensamientos son calvarios
criando nardos y agostando hinojos.

No sé qué es de mi oreja sin tu acento,
ni hacia qué polo yerro sin tu estrella,
y mi voz sin tu trato se afemina.

Los olores persigo de tu viento
y la olvidada imagen de tu huella,
que en ti principia, amor, y en mí termina.

Miguel Hernández. Imagen de tu  huella.


Hace tiempo un amigo me llamó para pedirme consejo para reconquistar a una chica de la que estaba enamorado hasta las trancas...,no me llama, no me coge el teléfono, a saber que le habrás hecho ladrón le dije yo...andaba como alma en pena el tío. Tú que eres un poco literato aconséjame algo romántico, me dijo, una carta o un poema, algo para romper el hielo . Mándale un ramo de rosas y esta antología de sonetos de amor con un tarjetón con este poema (el de arriba),  a ver si cuela, si no cuela con esto date por jodido. Parece que coló porque siguen juntos.

Cuando ando disperso  no me apetece leer novelas o ensayos  y me agarro a los libros de poemas, voy sobre seguro y releo a los clásicos, los que me marcaron en su día. Como tantos, abrí el melón de la poesía con Bécquer y Espronceda, y seguí con la generación del 27 la del 36 y la del 50, bueno y  con Machado por supuesto. La edición de Austral de las poesías completas de Machado la tengo bastante trillada, me gustan todos, pero hay algunos en los que me paro más rato, el XXXV de más arriba es uno de ellos,  otro es Un loco (CVI de poesías completas)
 
 
 
 
 

          La cordura, la terrible cordura del idiota...
 
 
Cernuda también me gusta mucho...
 
  
 
 
                     
 
Y Rubén Darío,  especialmente Cantos de vida y esperanza...


                                                                            Lo fatal

                                                     Dichoso el árbol, que es apenas sensitivo,
                                                     y más la piedra dura porque ésa ya no siente,
                                                     pues no hay dolor más grande que el dolor de ser vivo,
                                                     ni mayor pesadumbre que la vida consciente. 

         
                                                    Ser, y no saber nada, y ser sin rumbo cierto,
                                                    y el temor de haber sido y un futuro terror...
                                                   ¡Y el espanto seguro de estar mañana muerto,
                                                    y sufrir por la vida y por la sombra y por

         
                                                   lo que no conocemos y apenas sospechamos,
                                                   y la carne que tienta con sus frescos racimos

                                                  y la tumba que aguarda con sus fúnebres ramos,
                                                  y no saber adónde vamos,
                                                  ni de dónde venimos...!


                                                  Rubén Darío. Cantos de vida y esperanza.



No he salido mucho de los clásicos españoles a la hora de leer poesía la verdad. Hace poco descubrí a William Blake (Londres 1757-1827), poeta y pintor,  y me gustó bastante. Aquí os dejo uno de sus poemas más conocidos.

 
Tigre, tigre, que te enciendes en luz
por los bosques de la noche
¿qué mano inmortal, qué ojo
pudo idear tu terrible simetría?
¿En qué profundidades distantes,
en qué cielos ardió el fuego de tus ojos?
¿Con qué alas osó elevarse?
¿Qué mano osó tomar ese fuego?
¿Y qué hombro, y qué arte
pudo tejer la nervadura de tu corazón?
Y al comenzar los latidos de tu corazón,
¿qué mano terrible? ¿Qué terribles pies?
¿Qué martillo? ¿Qué cadena?
¿En qué horno se templó tu cerebro?
¿En qué yunque?
¿Qué tremendas garras osaron
sus mortales terrores dominar?
Cuando las estrellas arrojaron sus lanzas
y bañaron los cielos con sus lágrimas
¿sonrió al ver su obra?
¿Quién hizo al cordero fue quien te hizo?
Tigre, tigre, que te enciendes en luz,
por los bosques de la noche
¿qué mano inmortal, qué ojo
osó idear tu terrible simetría?

William Blake, El tigre.
 
 
 
De Blake no perdáis de vista su poemario El matrimonio del cielo y el infierno. Una maravilla.
 
También he descubierto hace poco a Víctor Botas, un poeta poco conocido pero que no tiene desperdicio. Siempre que enciendo la tele y escucho la radio me acuerdo de este poema suyo.
 

EZRA POUND COMO MÚSICA DE FONDO

Economistas, químicos,
sociólogos, sicólogos, sexólogos, expertos
en temas de lingüística,
y toda esa quincalla de los medios
de comunicación
social (también llamados,
por los más cultos, mass
media), ahora,
son flámines, arúspices;
en suma, son los sumos
sacerdotes: nos dan
la prensa como hostia, el sufragio
universal ( y las vacunas) como
circuncisión. ( También los buenos días
por la radio).

Nos dominan legiones
de mediocres, ocultos
bajo un título: habría
que temer mucho más a estos señores
que al mismísimo Atila.

Pero no;
los dejamos hacer, y así nos luce
el poco pelo que nos va quedando.

Aguas mayores y menores. Víctor Botas.
 

Nos dominan legiones de mediocres ocultos bajo un título..., ya te digo Víctor,  lo bordaste. Los mass media, la materia prima con la que el personal se forma un criterio, qué peligro.  Este poema es de los años 80, parece que la cosa no ha mejorado mucho. Entre otras cosas no hemos conseguido sacudirnos la titulitis.  En la universidad fue donde descubrí que los estudios universitarios están sobrevalorados.

Qué me perdone el gran Fernando Pessoa, pero a mí me gusta más esta nueva versión que hace Víctor Botas en Segunda mano de una de las odas a Ricardo Reis del portugués ...




Me gusta mucho esta oda a Ricardo Reis a la que el amigo Botas da una mano de pintura, sobre todo eso de Perenne fluye la inacabable hora que nos proclama nulos...La vida está aquí y ahora, no hay nada después de la última mueca...¿o sí?...
He empezado esta entrada un poco de bajón y ya me estoy viniendo arriba, para terminar de arreglarlo esta tarde me voy a poner Cantando bajo la lluvia. Como dijo Escarlata O´Hara, al fin y al cabo mañana será otro día.

Saludos cordiales.

- La mayoría de los libros de poemas que han salido por aquí campan a sus anchas en librerías y bibliotecas municipales.  De William Blake hay varias antologías bilingües  en bolsillo a precios populares.  En Visor hay una edición bilingüe de las poesías completas en tapa dura, esa es la que yo encontré en la biblioteca.  Hace poco se han vuelto a reeditar las poesías completas de Víctor Botas, son 30 eurazos pero creo que merece la pena, a ver si sale en bolsillo. http://www.casadellibro.com/libro-poesia-completa/9788415039907/1998920





martes, 26 de marzo de 2013

Apocalypse Now, un viaje a El corazón de las tinieblas




Buscando unos libros de cine en la biblioteca hace unos días me tropecé con Con el corazón en tinieblas.Un diario íntimo de Apocalyse Now, el diario que llevó la mujer de Coppola, Eleonor Coppola, durante el rodaje en Filipinas de la mítica película sobre la guerra de Vietnam que casi acaba con Coppola y con todo su dinero. Después de leer el libro en el que la esposa del director relata un rodaje infernal, he vuelto a ver la película en las dos versiones, el montaje de 1979 y el del director de 2001, y he vuelto a leer El corazón de las tinieblas, la novela de Conrad en la que se basa la película. Una cosa ha llevado a la otra y la otra a la de más allá y llevo tres semanas a vueltas con el tema, leyendo cosas sobre el asunto, entre Vietnam y el Congo Belga.


Óleo de Ángel Mateo Charris para la edición ilustrada de El corazón de las tinieblas.
(Galaxia Gutenberg. 2007)



Con la buenas películas pasa como con los buenos libros, nunca terminan de decir lo que tienen que decir, no es lo mismo abordarlos con dieciséis que con veinticinco o cuarenta, uno se va haciendo como persona y como lector y su perspectiva cambia, lo que en un principio pasa desapercibido o uno no entiende cobra fuerza y se esclarece a medida que crece, vive, lee y vuelve a ver y releer una peli o un libro elevados a la categoría de clásico. La primera vez que vi Apocalypse Now no me gustó demasiado, sobre Vietnam las había con más acción, ésta era un poco lenta, mucha voz en off, el Willard y sus comidas de tarro, demasiado oscura y críptica, demasiado filosófica para un chaval de dieciséis años que no sabía nada de la guerra del Vietnam y apenas había leído. Con el tiempo fui acomulando lecturas y vivencias , leí El corazón de las tinieblas y libros de historia contemporánea que hablaban sobre el colonialismo durante el siglo XIX y también sobre la historia de EEUU y sobre la guerra del Vietnam, entonces la película fue cobrando fuerza y sentido al igual que el libro y ambos se convirtieron en títulos fundamentales a los que vuelvo cada cierto tiempo.

El Coronel Kurtz es un oficial intachable del ejército de EEUU, un boina verde que sirve en la fuerza especial durante la guerra de Vietnam. En misión humanitaria acude con sus hombres a una aldea a vacunar a unos niños contra la polio, tras abondonar el lugar, un anciano les alcanza llorando pidiéndoles que vuelvan. Al volver a la aldea se encuentran con que el Vietcong ha llegado poco después de que ellos se fueran y ha cortado los brazos vacunados de los niños “allí había una enorme pila de pequeños brazos”. Tras el impacto y el horror inicial, Kurtz tiene una revelación, se da cuenta de que jamás ganarán aquella guerra a pesar de su superioridad logística y armamentística, a pesar de que EEUU sea la primera potencia mundial y Vietnam un país subdesarrollado, “ellos eran más fuertes que nosotros” "han tenido la fuerza y la voluntad para hacer eso". A raíz de este hecho, la brillante carrera militar de Kurtz empieza a torcerse, deja de obedecer órdenes del alto mando y empieza a hacer la guerra por su cuenta, se sale del programa pasándose la burocracia de la guerra y “las buenas maneras” por el arco del triunfo, la guerra es una salvajada, seamos salvajes. Kurtz dirige su versión de la guerra desde un viejo templo Camboyano, sus tropas están formadas por soldados americanos renegados y por una tribu de indígenas a los que ha entrenado y que le adoran como a un Dios. Kurtz se ha convertido en un problema, en una mosca cojonera para los generales y los burócratas que hacen la guerra en los despachos. Encomiendan a Willard, un oficial de inteligencia atormentado por la guerra, remontar el río en una patrullera hacia el interior de la selva, encontrar el reducto de Kurtz y matarlo, el coronel se ha vuelto loco, utiliza métodos absurdos, es un perdido para el cuartel general. Willard se extraña de que esta vez su misión sea matar a uno de los suyos, un coronel nada menos, un héroe de guerra lleno de condecoraciones, dicen que se ha vuelto loco, que mata sin ningún control. Willard duda “acusar aquí a alguien de asesinato es como poner multas por exceso de velocidad en el circuito de Indianápolis” (las matanzas de civiles por parte del ejército estadounidense eran habituales) finalmente Willard acepta la misión.

Siempre se ha dicho que Apocalyse Now es una película antibelicista y antimilitarista, yo no lo veo así, en mi opinión no es un film político o una película de denuncia, o una crítica a la intervención de EEUU en Vietnam. El propio director siempre se desmarcó del supuesto compromiso político que algunos quisieron ver en la película, “Esta película no es antimilitarista. No va en contra de EEUU. No va a favor de EEUU, va a favor de la humanidad” escribía un frustrado Coppola al Departamento de defensa (no les gustaba nada el guión claro) harto de que le negaran apoyo, en la misma carta les reprocha cómo se habían volcado con la maniquea y patriotera Boinas Verdes de John Wayne.

La película trata de los horrores de la guerra, de la bajada a los infiernos que supone, de la ausencia de ética, moral y humanidad que hay que tener para ganarla, de las cicatrizes que deja en el alma, del mal que hay en potencia dentro de cada corazón humano, de lo hipócrita que es la burocracia a la hora de matar, de lo delgada que es la línea entre lo civilizado y lo salvaje, y de lo salvaje que puede ser la civilización. Apocalypse Now es la historia de un viaje, de una involución de lo civilizado a lo primitivo. La película hace hincapié en la frustración de los jóvenes norteamericanos que participaron en aquella guerra, jóvenes que fueron enviados a un país del que nada sabían y al que nunca consiguieron adaptarse. Mientras las tropas estadounidenses seguían haciendo vida americana en la retaguardia y en los momentos de descanso (sexo, drogas y rock and roll incluidos)  el Vietcong se agazapaba en la jungla o en los túneles subsistiendo a base de agua y arroz, tenían todo el tiempo del mundo para esperar al enemigo.



Fotografía de una escena tomada durante el rodaje de Apocalypse Now. Willard llega al reducto de Kurtz.



La guerra de Vietnam duró once años (1964-1975). EEUU llegó a tener medio millón de soldados en Vietnam, se dejaron un pastón, 120 mil millones de dólares, usaron armas terribles (napalm, herbicidas, armas químicas) y bombardearon de manera sistemática las ciudades del norte. Todo fue inútil contra una naturaleza salvaje y un pueblo tenaz e inagotable. Los norteamericanos perdieron 58.000 hombres, los norvietnamitas 700.000, pero ganaron, consiguieron echar de su país a la mayor potencia del mundo. Los excesos de la guerra de Vietnam provocaron protestas internacionales y una gran crisis de valores en la sociedad norteamericana. Las manifestaciones antibelicistas, los desertores, la contracultura, el hippismo y el recrudecimiento de las protestas por los derechos civiles  fueron algunas de las consecuencias sociales de la guerra del Vietnam en EEUU.  La versión oficial del gobierno de Whashington para justificar la intervención en Vietnam fue la de la lucha contra el comunismo, parece que el intento de sustituir a Francia en la explotación de las riquezas mineras de la zona también tuvo que ver en el asunto.
Apocalypse Now es una adaptación libre de la novela de Joseph Conrad El corazón de las tinieblas. Conrad se basó en su experiencia en el Congo colonizado y devastado por el rey Leopoldo II de Bélgica para escribirla. El libro escrito en 1899 es un reflejo del Congo Belga en la década de 1880. Bajo el imperio del rey Leopoldo de Bélgica fueron masacrados diez millones de nativos. En El corazón de las tinieblas Conrad se basa en su conocimiento directo para denunciar o criticar con amarga ironía los excesos de la civilización occidental en la colonización de las tierras primitivas. El argumento de la película de Coppola es similar al de la novela de Conrad; un marinero llamado Marlow es contratado para remontar el río Congo en busca de Kurtz, el jefe de una explotación de marfil que se encuentra gravemente enfermo. Al igual que en la película la figura de Kurtz se va mitificando a medida que el viaje al corazón de la jungla avanza. Conrad aprovecha este contexto para abordar los temas que le obsesionan: la soledad humana, la lucha que afronta el hombre con sus instintos más primarios cuando se encuentra aislado en territorio salvaje, y el poder de la naturaleza  para desatar en determinadas circunstancias  los “instintos olvidados”. Sobre su experiencia en el Congo y la influencia que tuvo en su literatura Conrad escribió:

“Toda la amargura de aquellos días, todo mi maravillado asombro en cuanto a todo lo que vi; toda mi indignación por la filantropía enmascarada, han estado de nuevo conmigo mientras escrbía"

Conrad  basó el personaje Kurtz en varios tipos que conoció en el Congo, el Kurtz de la novela igual que el de la película ha entrado en contacto con lo salvaje, con la anarquía del mundo sin civilizar y se ha dejado llevar por esa fuerza oculta. Novela y película hablan de lo mismo en esencia, pero el contexto social e histórico en que fue desarrollada cada obra hace que ambas toquen muchos temas relacionados con la historia contemporánea; el imperialismo, la guerra moderna, la cultura occidental, etc. Los temas dan para veinte entradas, aparte de cuestiones históricas y políticas hay turrón filosófico ahí para parar un tren. Lo bueno de las buenas películas y los buenos libros es que invitan a leer otros libros y a ver otras películas, llevo tres semanas de aquí para allá, os dejo anotadas algunas de las cosas que he leído sobre el tema por si os interesa, y espero que le peguéis un buen revolcón a estas dos obras maestras.

Saludos cordiales.

-Sobre el rodaje de la película os recomiendo el mencionado Con el corazón en tinieblas. Un diario íntimo de Apocalyse Now de Eleanor Coppola. La edición es de emecé cornucopia y es fácil que lo encontréis en la sección de cine de cualquier biblioteca municipal, en la Cardenal Cisneros de Alcalá de Henares lo tienen. El libro cuesta 16 euros. También he leído el libro de Peter Cowie sobre la película, El libro de Apocalypse Now. La historia de una película mítica. Lo edita Paidós y también lo encontré en la biblio. Éste cuesta 27 euros. Si en lugar de leer preferís un documental, no os perdáis Hearts of Darkness. Corazones en tinieblas. 1991, un lujo. Está completo en vimeo, aquí va el enlace: http://www.teledocumentales.com/corazones-en-tinieblas-el-apocalipsis-de-un-cineasta-subitulado/

-Ficha de la película: http://www.filmaffinity.com/es/film701892.html y para abrir boca http://www.youtube.com/watch?v=SLnqTZeij_Q , invito a unos cubalibres al que me diga una película en la que se haga mejor uso de los helicópteros.

-Sobre la guerra de Vietnam hay monografías, documentales y libros a porrillo, pero hay un libro fundamental sobre el tema, Despachos de guerra de Michael Herr, lo edita Anagrama y en amazon lo tenéis por 13 eurillos.

-De Joseph Conrad os recomiendo Lord Jim y El corazón de las tinieblas, que son los que he leído, el resto de su obra la tengo en pendientes y caerá antes o después. La edición ilustrada de El corazón de las tinieblas de Galaxia Gutenberg espero que me la regalen por mi cumpleaños...ejem...
-Cualquier manual de historia contemporánea trata el tema del imperialismo, para afinar más sobre la cuestión de África que trata Conrad en su novela recomiendo África desde 1800, editado por Alianza. La novela de Vargas Llosa El sueño del Celta trata el tema del Congo Belga en el siglo XIX, y está muy bien. Cuenta la historia del cónsul británico Roger Casament, conocido por ser el primero en denunciar los abusos (salvajadas más bien) perpetrados por el sistema colonial administrado por el rey de Bélgica Leopoldo II en el Congo. El horror... 



miércoles, 20 de marzo de 2013

Innisfree





Si hoy me preguntan cuál es la mejor película de la historia del cine digo El hombre tranquilo sin pensármelo, si me lo preguntan el mes que viene ya no sé lo que contestaría pero hoy The quiet man de Ford es la número 1 de mi particular y cambiante lista, y mañana seguro que también. En mi lista suelen estar siempre las mismas, lo que cambia es el orden según las circunstancias. Ayer me sacudí la pereza y me bajé a los madriles a ver la nueva versión remasterizada y restaurada de esta obra maestra, la ponían en los cines Verdi y allí que me fui, a  soñar despierto durante un par de horas. Si cuando la veo en casa en Dvd en la tele grande con las persianas bajadas me emociono y me río, imaginaros verla en el pantallote en alta definición con el Dolby Sourraund y toda la pesca, ha sido como irse de vacaciones. Cuando encendieron las luces tenía una sonrisa de oreja a oreja, y seguí con ella cuando salí de los Verdi y me metí en el metro, y la seguía teniendo cuando me monté en el tren de vuelta a Alcalá de Henares, la gente con la que me crucé debió pensar que iba fumado o que era un tonto feliz. Todavía seguía allí en Innisfree. Qué grande es el cine... Y es que El hombre tranquilo es de esas películas que te arreglan el día, de las que te cambian los paisajes, de las que consiguen contagiarte emoción, entusiasmo y alegría de vivir, un fiestón, un paréntesis en la rutina diaria, un bálsamo, los médicos deberían recetarla para combatir la tristeza y la depresión. Hay momentos mágicos en esta película, como cuando Sean y Mary Kate se ven por primera vez , ese plano medio de Mahureen O´Hara (menuda pelirroja) volviéndose para mirar a John  Wayne, sigue caminando y se vuelve otra vez mientras se aleja hasta que casi desaparece del plano, de fondo suena la música de Víctor Young, el mejor flechazo que yo he visto en el cine, o la escena en la que Sean le ofrece a Mary Kate el agua bendita cuando sale de la iglesia, o cuando después de que le recojan en la estación, Sean para en el puente a admirar el paisaje y evoca las palabras de su madre, estas cosas hace mucho que dejaron de pasar en el cine, ya no se hacen películas así. Sin duda tenía razón Truffaut cuando decía que John Ford era un poeta que nunca hablaba de poesía y un artista que nunca hablaba de arte.
Me sorprendió que en la sala además de carrozas solitarios hubiera gente más joven, chavales de veinte años con sus novias que salieron entusiasmados y con la sonrisa en la cara cuando se encendieron las luces, eso me alegró, me alegró mucho. No voy a hablar de El Hombre tranquilo, se ha dicho y se ha escrito todo ya, la bibliografía es interminable, para qué desguazarla una vez más, para qué contaros el argumento otra vez, además, entiendo que todo el mundo al que le gusta el buen cine la ha visto, de todas formas os dejo abajo un par de enlaces. Tampoco voy a hablar de John Ford, al que ya le pegué un revolcón por aquí hace tiempo. Esta entrada es una invitación, un aviso, una llamada para que no perdáis la oportunidad de ver esta película en versión original (subtitulada al castellano) restaurada y en la gran pantalla, estáis a tiempo, la ponen hasta el viernes de la semana que viene. Como curiosidad comentaros que en enero se editó por primera vez en España la novela de Maurice Whalsh en la que está basada la película, la edición es de Reina Cordelia.
Saludos cordiales.

miércoles, 13 de marzo de 2013

Todo lo que era sólido

“En treinta y tantos años de democracia y después de casi cuarenta de dictadura no se ha hecho ninguna pedagogía democrática. La democracia tiene que ser enseñada, porque no es natural, porque va en contra de inclinaciones muy arraigadas en los seres humanos. Lo natural no es la igualdad sino el dominio de los fuertes sobre los débiles. Lo natural es el clan familiar y la tribu, los lazos de sangre, el recelo hacia los forasteros, el apego a lo conocido, el rechazo de quien habla en otra lengua o tiene otro color de pelo o de piel. Y la tendencia infantil y adolescente a poner las propias apetencias por encima de todo, sin reparar en las consecuencias que pueden tener para los otros, es tan poderosa que hacen falta muchos años de constante educación para corregirla. Lo natural es aceptar límites a los demás y no aceptarlos en uno mismo. Creerse el centro del mundo es tan natural como creer que la Tierra ocupa el centro del universo y que el Sol gira alrededor de ella. El prejuicio es mucho más natural que la vocación sincera de saber. Lo natural es la barbarie, no la civilización, el grito o el puñetazo y no el argumento persuasivo, la fruición inmediata y no el empeño a largo plazo (...) Lo natural es la ignorancia: no hay aprendizaje que no requiera un esfuerzo y que no tarde en dar fruto. Y si la democracia no se enseña con paciencia y dedicación y no se aprende en la práctica cotidiana, sus grandes principios quedan en el vacío o sirven como pantalla a la corrupción y a la demagogia. La única manera de predicar la democracia es con el ejemplo. Y con el ejemplo de sus actos y de sus palabras lo que han predicado con abrumadora frecuencia en España la mayoría de los dirigentes políticos y de sus propagandistas ha sido lo contrario de la democracia”.



Anoche terminé de leer el último libro de Antonio Muñoz Molina, Todo lo que era sólido, un ensayo sobre la España actual, sobre lo que se veía venir y ahora todo el mundo dice que estaba claro que vendría pero que en su momento nadie vio, o nadie quiso ver. El libro no se queda en la actualidad, es una mirada hacia atrás, una reflexión sobre la historia reciente de nuestro país. Muñoz Molina conoce bien España, proveniente de una familia de campesinos de Úbeda que las pasó canutas durante la guerra civil y la posguerra, vivió los últimos años de la dictadura franquista y fue testigo de una época en la que aún no existían derechos que ahora están en peligro. Recién llegado a Madrid a estudiar periodismo participa en una manifestación en contra del fusilamiento de Salvador Puig Antich y es detenido, vivió la transición (en el libro se sorprende de la crítica feroz con la que algunos sectores de izquierda atacan la transición, y de la injusticia y el poco rigor con la que abordan el tema) y trabajó como auxiliar administrativo en el ayuntamiento de Granada durante los primeros gobiernos de la democracia, más tarde fue testigo de la actualidad como escritor consagrado y responsable del Instituto Cervantes en Nueva York. Muñoz Molina además de leer y escribir, ha vivido, y sabe de lo que habla. También entona un "mea culpa" por la parte que le toca, por no haber dado la cara en su momento, por no ver o por no querer ver lo que ahora ve con tanta claridad, el secuestro de la democracia por parte de los políticos, la impunidad con la que han robado y especulado.

La ruina en la que nos ahogamos hoy empezó entonces: cuando la potestad de disponer del dinero público pudo ejercerse sin los mecanismos previos de control de las leyes; y cuando las leyes se hicieron tan elásticas como para no entorpecer el abuso, la fantasía insensata, la codicia, el delirio –o simplemente para no ser cumplidas

El libro también apunta como causa de la ruina al clientelismo y al sectarismo político que los propios políticos fomentaron y siguen fomentando, y que hace imposible un acuerdo para buscar soluciones. También habla de la obsesión por el pasado, por el revisionismo de la historia que lejos de buscar aprender de los errores busca el enfrentamiento y la revancha, desviando la atención de los problemas reales. No se  trata de enterrar la historia, de olvidarla, sino de abordarla con espíritu constructivo, sin utlizarla para separar y ajustar cuentas. Precisamente fue Muñoz Molina el que pidió un gran pacto  sobre la Guerra Civil a raíz  del carajal que se montó a cuenta de la Ley de Memoria  Histórica en 2006; "No se puede hablar de Guerra Civil como si los españoles estuviésemos divididos como entonces" “El parlamento debería crear una comisión de historiadores (elegidos no por cuotas, sino por unanimidad o por  mayoría de tos tercios) que hiciera un relato sobre  lo que  pasó en la guerra y el abuso cometido en uno y otro bando”,  se lió parda, menudo follón.
Este ensayo no sólo carga contra la clase política, según Muñoz Molina nadie ha estado a la altura de las circunstancias incluyendo los intelectuales. No sólo  pone el foco en el empobrecimiento económico, también en el moral y político.

“Es muy difícil llevar la contraria en España” “Es muy difícil no pertenecer a un grupo, a una tribu, a una patria, a lo que sea” "La clase política ha dedicado más de treinta años a exagerar diferencias y a ahondar heridas, y a inventarlas cuando no existían."

Cualquiera que lea la prensa, vea los telediarios o participe regularmente en las redes sociales ha sido testigo de este fenómeno del que habla el autor, cualquiera que esté pendiente de la actualidad política del país asiste al espectáculo de la gresca continua. Hay que ser de izquierdas o de derechas a muerte, la verdad sólo es verdad cuando la dice alguien de tu partido, alguien partidario a tu ideología. Lo mismo pasa con lo que es justo, si el que apela a la justicia social es el contrario ya no vale ya "no es lo mismo", y lo mismo ocurre con la corrupción claro. Ir por libre está mal visto, hay que militar, pertenecer a un grupo o a un ideario,  la equidistancia a la hora de juzgar y analizar cualquier cuestión del tipo que sea también es sospechosa , cuidado con salir del redil para coger perspectiva. A algunos no les entra en la cabeza que uno cambie de opinión y que un día pueda estar de acuerdo con unos y otro con los otros, el pensamiento libre está muy mal visto en España. Y esto, estoy de acuerdo con Muñoz Molina, lo han fomentado los políticos durante años. El sectarismo político es una  de las peores lacras que tenemos en España, porque enquista los errores y perpetúa los conflictos, cualquier acercamiento a la posición ideológica contraria es vista como una traición por parte del redil en el que cada uno milita, recrearse en la diferencia y no en la similitud es el deporte nacional.

"Necesitamos discutir abiertamente, rigurosamente y sin miedo, y sin mirar de soslayo a ver si cae bien a los nuestros lo que tenemos que decir. Necesitamos información veraz sobre las cosas para sostener sobre ella opiniones racionales y para saber qué errores hace falta corregir y en qué aciertos podemos apoyarnos para buscar salidas en esta emergencia."

Me ha gustado mucho Todo lo que era sólido, porque es una llamada a la reflexión, al sentido común, al debate sereno, al análisis razonado y no visceral, a la rebelión cívica y serena, a pensar con la cabeza y no con las tripas sobre lo que pasa y ha pasado en España. Algo que se agradece en estos tiempos tan vocingleros. También avisa Muñoz Molina de algo que muchos han olvidado o que simplemente desconocen, que esta democracia tan maltratada por la casta política, tan imperfecta, ha sido el sistema político más libre y más justo que ha conocido España, y que corremos el riesgo de perderla a  causa de despreciarla tanto. Es cierto que el libro no aporta grandes soluciones, y que pedir serenidad  y civismo a gente que  las  está pasando putas y que no tiene ni para cubrir sus necesidades básicas mientras algunos  políticos se lo llevan crudo,  puede parecer  paternalista cuando se hace desde  el  sillón y con la panza llena. No obstante creo que este libro  apela a algo fundamental como punto de partida para abordar esta crisis. Un ensayo muy recomendable, no lo perdáis de vista.


- Todo lo que era sólido. Antonio Muñoz Molina. Seix Barral. Febrero de 2013.18,50 euros. Lo presto.

He leído bastante a Muñoz Molina, prácticamente todo. Aparte de éste, recomiendo El jinete polaco, El invierno en Lisboa, Plenilunio y La noche de los tiempos.

-Os adjunto un vídeo tráiler sobre el libro, y un autorretrato de Muñoz Molina.


domingo, 10 de marzo de 2013

El western y la cuestión india

La primera película del oeste en la que  vi que se trataba a los indios con dignidad y respeto fue Flecha rota (1950) de Delmer Daves, con James Stewart haciendo de explorador y Jeff Chandler de jefe apache Cochise. Fue el primer western en el que un indio y un blanco intentan entenderse y se hacen amigos, la primera vez que al encontrarse, en lugar de darse un hachazo o pegarse un tiro se preguntan ¿y tú qué?, el primero que huyó del maniqueísmo ramplón y racista que solía  abundar en el género; el blanco bueno y el indio malo, el soldado del séptimo, el sheriff justiciero, el colono aventurero, el héroe por un lado y el indio gritón, zarrapastroso,  cruel y tiraflechas por otro. El western, sobre todo  en su primera etapa, fue un género que tendió a la épica y a la leyenda, dejando a un lado el rigor  histórico y pasando por alto los episodios más lamentables de la  conquista del oeste norteamericano, el impacto ambiental, y las  matanzas de indios sobre todo.  Flecha rota es un western político, un alegato pro indio y antirracista que removió conciencias en una Norteamérica metida en pleno conflicto de la segregación racial.  La película además creo tendencia, los westerns empezaron a cambiar el tono a la hora de tratar la cuestión india, de lo burdo  y ramplón pasaron a  un tono más humano, más reflexivo, más justo. La primera vez que vi Flecha rota en color  fue en la Filmoteca Española, antes la  había visto en la indestructible televisión en blanco y negro que estuvo en casa de mis padres hasta bien entrados los años ochenta. La  he vuelto a ver hace poco en casa, en Dvd, con mi novia, una tarde de sábado arrebujados en el sofá mientras en la  calle hacía un frío de pelotas y tomábamos un chocolate caliente, un lujo, cuando me preguntan si soy feliz suelo contestar que a ratos, esos son los ratos a los que me refiero.
Me he acordado del western pro indio porque he estado releyendo algunos capítulos de  Breve historia de los indios Norteamericanos de Gregorio Doval, un librito muy recomendable. El libro es una introducción a la cuestión india en Norteamérica que abarca desde la aparición de los primeros asentamientos de colonos con la llegada del Mayflower  a Masschussetts  en 1620,   hasta el final de  la  conquista del oeste hacia 1890.  En dos siglos, los indios  norteamericanos fueron despojados de sus tierras, diezmados por las  enfermedades, esclavizados y aniquilados, el hombre blanco terminó a conciencia con la principal fuente de su sustento y base de su cultura, el búfalo, condenando a los indígenas a morir de hambre y a aceptar con sumisión su confinamiento en las reservas. Bajo la épica de los colonos, del ferrocarril y de la fiebre del oro que  ensalzaban los primeros westerns, se escondía el drama de los nativos, la destrucción de una cultura ancestral para  crear otra nueva y “civilizada”. Como digo, el género entonó su "mea culpa", con el western pro indio empezó la  desmitificación del género que acabó con el western crepuscular. Luego, cada cierto tiempo  llegaron coletazos de animal moribundo.

Flecha rota (Broken Arrow). Delmer Daves. 1950. 


Voy poco al cine la verdad, muy poco, no estoy muy al día de los estrenos, me  he vuelto un sedentario y me  da  pereza, antes iba más, cuando trabajaba en Madrid iba a la filmoteca una o dos veces a la semana a ver pelis de ayer y de hoy por dos euros, pero ya no trabajo en Madrid y me pilla lejos. En Alcalá de Henares, donde vivo, hace no muchos años había un cine al  lado de mi casa y  a 15 minutos andando desde mi casa, en el centro, había tres o cuatro, ya no queda ninguno. Ahora para ir al cine tengo que coger el coche, irme al quinto coño, atravesar un centro comercial y  aguantar a un tío delante rumiando  nachos, además es caro para como anda mi economía últimamente. Si me interesa mucho una peli hago el esfuerzo, pero no es lo habitual, espero a  que salgan en Dvd y me las veo en casa en la tele grande con las  persianas  bajadas. Lo último que he visto en el cine ha sido Django desencadenado, la de  Tarantino, dicen que es un western, pero es una película de  Tarantino, el estilo de este  tío está por encima de cualquier género que aborde, en ésta hay guiños al western clásico y al espagueti, pero no es un western, es una peli de  Tarantino, lo que está claro es que Tarantino se conoce el género de pe a pa. Como me gusta Tarantino me gustó Django desencadenado, menos que  Pulp Fiction y más  que Malditos  bastardos, la única pega que le pongo es el metraje, en mi opinión con media hora menos habría salido una peli mucho más redonda.
Volviendo al tema del western y de la cuestión india, aquí en España también tuvimos western y cuestión india, ya sabéis; Colón, Los Reyes Católicos, Hernán Cortés, Pizarro y toda la cuchipandi. En lugar de las rocosas, atravesamos el Atlántico, y en lugar de llegar a Oregón y California, descubrimos y conquistamos un continente nuevo, con matanzas de indios incluidas claro, con mucha crueldad hacia los nativos.  Al menos aquí para contrarrestar las racias de Cortés y  Pizarro, tuvimos al fraile Bartolomé de las Casas, que fue el primero que habló de igualdad y que se planteó lo que nadie se planteaba en Europa en aquellos años, lo que no se plantearon quienes colonizaron Norteamérica dos siglos después, que los nativos de  las indias eran tan humanos como los europeos. Pero en fin, esa es otra historia.
Os dejo ya, no sin apuntaros algunos westerns que abordan el tema y algo de literatura sobre el asunto.

Saludos cordiales.

-Hay dos libros de Gregorio Doval muy recomendables para quién quiera introducirse en el tema y tener una visión general, son el ya mencionado Breve historia de los indios Norteamericanos y Breve historia de la conquista del oeste, editados por Nowtilus.

- Para afinar un poco más; Los indios norteamericanos. Mitos y leyendas. Barcelona. Abraxas. 2003.
El nacimiento de los Estados Unidos. 1763-1816.Madrid. Alianza. 2006.
La formación de América del Norte. Madrid.  Alianza.2007.

-No perdáis de vistas estos westerns que tratan de una forma más reflexiva, humana y rigurosa la cuestión india.  La venganza de Ulzana creo que es la mejor película del oeste que se hizo en los 70, Burt Lancaster, igual que en Apache, está tremendo. Si Flecha Rota metía el dedo en la llaga de la segregación racial, Ulzana´s Raid, rodada  en el contexto de la contracultura,  las drogas, y el hippismo, lo metía en la todavía supurante llaga de La Guerra del Vietnam. Se ha convertido en peli de culto.  En contra de lo que mucha gente piensa, el western, lejos de ser un género estanco, rancio y patriotero, supo crecer y adaptarse a los tiempos.







Apache. Robert Aldrich.1950.



El gran combate (Cheyenne Autumn). John Ford. 1964.



La venganza de Ulzana (Ulzana´s Raid). Robert Aldrch. 1972.
Bailando con lobos (Dances with Wolves). Kevin Costner.1990.