Llegué por el dolor a la alegría.
Supe por el dolor que el alma existe.
Por el dolor, allá en mi reino triste,
Un misterioso sol amanecía.

José Hierro

domingo, 4 de noviembre de 2012

Cine, cine, cine


Lo bueno del cine es que uno se puede meter entre pecho y espalda dos obras maestras en una tarde.  Es una de las ventajas que tiene el cine con respecto a la literatura, por eso algunos consideran que el cine es un arte menor  comparado con el de juntar letras. Consideran al cine, espectáculo, cultura popular,  y a la literatura, arte con mayúsculas o alta cultura, de hecho muchos de los grandes directores de la historia del cine no se consideraban artistas, consideraban lo de hacer películas como un oficio, como algo más técnico que intelectual.  El cine y la literatura buscan lo mismo, contar una historia, la literatura lo hace en un tocho de quinientas páginas, el cine intenta meter ese tocho, esa novela o ese guión en  secuencias de imágenes que duran un par  horas, transformando la palabra, la letra impresa,  en lenguaje cinematográfico.  Menudo jardín, prefiero no entrar y quedarme echando un vistazo desde la verja.  El caso es que hace unos días llegué de currar más cabreado que una mona, y para quitarme el cabreo, bajé las persianas,  encendí el dvd y la tele grande, y me metí cinco horas de ficción en vena que me dejaron nuevo.
Empecé con Rocco y sus hermanos de Visconti. La película cuenta  la historia de la viuda Rosaria Parondi y sus cuatro hijos, y de su traslado desde Lucania, una zona empobrecida del sur de Italia, hasta la próspera  Milán. La idea es escapar de la miseria y aprovechar las oportunidades que ofrece la gran ciudad.  La vida en la ciudad no será  fácil, y los Parondi, acostumbrados a la vida sencilla en el campo, pronto se verán afectados por la marginación, el desarraigo y la degradación moral a los que les somete una ciudad industrializada y en pleno desarrollo como Milán. Rocco encuentra trabajo en una lavandería y Ciro estudia mecánica con la idea de entrar a trabajar en la factoría de Alfa Romeo.  Simone se pone a boxear para ganarse la vida, su sueño es llegar a campeón, pero es débil e influenciable y no se somete a las disciplina del atleta.  Conoce a Nadia, una prostituta de la que se enamora locamente, pero Nadia, harta de su carácter violento le abandona.

Rocco y sus hermanos. Luchino Visconti.1960.









                                                                                                                                                                                         

El drama comienza cuando Rocco empieza a salir con Nadia, en la relación de los hermanos con la chica queda reflejado el carácter opuesto de ambos.  Simone es un tipo violento, un bruto que  trata a Nadia como a una puta, Rocco, es un buen chico, un poco ingenuo quizás, un romántico que intenta sacar a Nadia de la mala vida tratándola como a una dama.  Como os podéis imaginar, al bruto de Simone no le hace mucha gracia que su hermanito se trajine a su ex. Hasta ahí puedo leer sin despellejar este peliculón.  Llevaba años sin ver Rocco y sus hermanos  y me ha recordado mucho a otro peliculón del que ya hable aquí cuando saqué el tema del cine español , Surcos ,  de Nieves Conde, de hecho el argumento es el mismo y las dos películas tratan los mismos temas. Las migraciones interiores que se dieron en Europa en los años 50, desde el campo a la ciudad en busca de una vida mejor, y los contrates entre un mundo y otro, la lucha por mantener a la familia unida en un contexto en el que el individualismo manda. En ambas películas “la vida moderna” pasa factura desintegrando a la familia. Rocco y sus hermanos sigue la corriente neorralista de El ladrón de bicicletas de Vittorio de Sica, y de Roma, ciudad abierta de Roberto Rossellini. Una obra maestra imprescindible para cualquier aficionado al buen cine.
Después de Rocco y sus hermanos como tenía tiempo y ganas me puse El perro rabioso de Akira Kurosawa, cine negro del bueno pero japonés, con su detective con sombrero y cigarro, sus claroscuros, su pistola y su cabaretera claro, faltaría más.
Estamos en el Japón devastado por las consecuencias de la segunda guerra mundial, donde la delincuencia la corrupción y la violencia campan a sus anchas. Murakami es un poli novato al que le han robado la pistola en un autobús, intenta recuperarla por su cuenta pero es un pardillo en el oficio y no da pie con bola. Pronto se descubre que su pistola ha sido utilizada en varios atracos en los que han muerto dos personas, el departamento asigna el caso a Sato un veterano policía, y nombra ayudante a Murakami que se siente culpable por los crímenes. A medida que la investigación avanza Murakami y Sato van trazando el perfil del asesino, no es un gangster ni un atracador porfesional, es un joven veterano de guerra al que han robado el petate al volver del frente y que vive en la miseria, esto plantea un dilema moral en el novato policía, que se siente identificado con el delincuente. El perro rabioso aunque es cine negro, tiene un claro trasfondo neorrealista. Otro genio Kurosawa, un día de estos le voy a dar otra vuelta Dersu Uzala.
El perro rabioso. Akira Kurosawa.1949.

Es curioso que Rocco y sus hermanos y El perro rabioso en apariencia películas tan distintas tengan tanto en común, las dos son un testimonio social de su tiempo, una de la Italia de principios de los años 60 y la otra del Japón de la posguerra, y las dos, aunque de forma diferente, tratan el tema de la maldad, de la degradación moral del individuo en circunstancias adversas, planteando la pregunta de si el delincuente, el malo, nace o es fruto de las circunstancias. Simone es un noble bruto cuando baja del tren en Milán recién llegado del terruño, un inocente en apariencia incapaz de matar a una mosca, el hambre,  el alcohol y las malas compañías sacan lo peor de él.  En el caso del atracador asesino de El perro rabioso acurre algo parecido, a Shinyiro Yusa le roban su petate con todo lo que tiene cuando vuelve del frente y se ve obligado a subsistir en un Japón emprobrecido y envilecido por la guerra. Dos peliculones a reivindicar, que tienen mucho que decir en los tiempos que corren.  Visconti, Kurosawa y el neorrealismo no están muy de moda últimamente, probablemente porque lo crudo no interesa,  lo queremos cocinado, salpimentado y ligerito, no nos vayamos a atragantar.
Saludos cordiales.

-Ficha de Rocco y sus hermanos aquí: http://www.filmaffinity.com/es/film927129.html
-Ficha de El perro rabioso aquí: http://www.filmaffinity.com/es/film801483.html

sábado, 27 de octubre de 2012

No todo está en los libros

He participado en varios clubs de lectura y no vuelvo, no me gustó la experiencia. Habrá sido mala suerte supongo pero en los clubs de lectura en los que he estado siempre había alguien que prefería escucharse a sí mismo a escuchar al resto, algunas veces era uno de los participantes, otras, el propio coordinador de la cosa. Cuando le preguntaban a uno qué opinaba, qué le había parecido tal capítulo o tal personaje, ya estaba todo dicho, poco más había que añadir, la clase magistral ya estaba dada. En el último al que acudí, el acaparador era un pavo muy leído, muy esnob y muy pedante, era el primero en tomar la palabra y  cuando la soltaba, estaba tan sobada y refrita que no había quien volviera a cogerla.  Se había leído todo lo que no había vivido el tío y sacaba músculo claro, como los chulos de playa y piscina, éste en lugar de pasearse por  la orilla o el bordillo con el fardahuevos  exhibiendo bíceps y abdominales,  se paseaba por los clubs de lectura exhibiendo lecturas sesudas y  soltando monólogos, se tomaba muy en serio y le encantaba escucharse,  una rata de biblioteca que no había salido de su madriguera y  pensaba que todo está en los libros, en los museos y en las salas de cine en versión original,  menudo pájaro.  Soltó una frase…, no recuerdo el contexto ya,  pero cuando escuché aquello me vino una arcada, “qué se puede esperar de la gente que no tiene libros en su casa” dijo engolando la voz, pffff…resoplé fuerte para que me escuchara…, no volví a aparecer,  entre quedarme en mi casa leyendo o viendo una peli y perder la tarde escuchando a aquel moñas lo tuve claro. Desde aquello  no he vuelto  a participar en ningún  club de lectura,  prefiero hablar de libros conmigo mismo, aquí o tomando cervezas  con  amigos.
Lo de este pavo es el extremo de una actitud que he observado a menudo en gente leída, me refiero a los que piensan que leerse hasta el prospecto del okal, hasta los papeles rotos de las calles, les hace mejores en algún sentido, incluso superiores  a los que no leen. He escuchado gilipolleces varias al respecto; leer te hace mejor persona, la gente que lee es más feliz, todo está en los libros, el mundo sería mejor si todo el mundo leyera y demás eslóganes explotados por los planes de fomento de la lectura del ministerio de turno. Leer no  te hace mejor persona, abundan los hijos de perra leídos, ni más feliz, me consta, ni más listo, ni más inteligente, ni superior en ningún sentido, ni siquiera creo que sea  una necesidad humana como he escuchado y leído por ahí. He aprendido mucho de gente leída y culta pero también he aprendido mucho, probablemente más,   de gente que no ha leído un libro en su vida ni tiene intención de hacerlo.  Leer es bueno y recomendable por supuesto,  porque ayuda a entender el mundo y a formarse un criterio propio, pero sólo ayuda, nada más. Supongo que la literatura está sobrevalorada por los que leen y escriben e infravalorada por los que no lo hacen.  En el post anterior cité una frase de Memorias de Adriano de Marguerite Yourcenar,  “Mucho me costaría vivir en un mundo sin libros, pero la realidad no está en ellos, puesto que no cabe entera”. Los que piensan que todo está en los libros y que poco se puede aprender fuera de ellos  (conozco a varios)  se equivocan, para entender el mundo (para intentarlo al menos) además de leer, hay que patearse las calles y mezclarse, vivir,  escuchar al camarero que te pone la birra, al pescadero que  te limpia la trucha,  a la cajera del súper que te cobra la compra y sobre todo,  a la gente mayor, a los abuelos.
Los grandes novelistas del XIX, además de hartarse a leer y  frecuentar las tertulias literarias, se patearon los barrios bajos bebiendo en tascas de mala muerte, escuchando y observando al pueblo llano,  así parió Galdós Fortunata y Jacinta y Dickens Oliver Twist, por poner dos ejemplos.
Por qué leer y para qué, es otra historia, supongo que los lectores empedernidos necesitamos vivir otra realidad a parte de la nuestra, chutarnos una buena dosis de ficción en vena una vez a la semana.
El último chute que me he metido, ha sido la última novela de Rafael Reig,  Lo que no está escrito, un libro que mezcla y confunde realidad y ficción, y que da bastante caña al concepto de familia unida y tradicional, thriller y novela negra, desasosegante, sórdida y genial. Se nota que Rafael Reig, aparte de leer cantidad, se mezcla y se patea las calles. Os la recomiendo.

jueves, 18 de octubre de 2012

Patrullando la ciudad

Cómo cambian los cuerpos…, con veinte años uno se pegaba una conga, al día siguiente se pegaba otra igual y como si nada. Con casi cuarenta uno trasnocha un poco, se toma un Whisky de más y se tira dos días sin levantar cabeza. Cuando era veinteañero trasnochar era llegar a casa a las siete de la mañana como un piojo, incluso si había que llegar algún día a currar de empalmada no pasaba nada. Ahora con casi cuarenta si llego a casa a los dos de la mañana un poco achispao lo hago con cierto sentimiento de culpa, soltándome reproches, ya verás mañana, todo el día en stand by y sin pegar pie con bola…, y es que mis biorritmos de cartujo no están ya acostumbrados a la vida nocturna y se alteran cuando cruzo el filo de la medianoche y me tomo dos copas, qué  triste.
El miércoles estuve con un amigo patrullando los madriles, empezamos en la filmoteca viendo una peli polaca de un tal Jon Komasa que no nos sonaba de nada. La peli se titula La sala de los suicidas, y es del año 2011.  Sala samobójców cuenta la historia de un chaval de buena familia que lo tiene todo. Sus padres han cumplido el sueño, han buscado el éxito y lo han encontrado, el éxito profesional claro, tienen pasta, buenos trabajos,  buenos coches, un casoplón con criada sin papeles y se ponen los cuernos con compañeros de trabajo. Llevan a su hijo a un colegio elitista, donde gente seria y preparada se ocupa de su educación mientras ellos se calzan jornadas de catorce horas diarias en sus hipercurros  sin pararse demasiado a pensar en sus vidas, probablemente para no confirmar que sus vidas son una mierda enorme llena de dinero, mentiras y cosas. Dominick acaba de cumplir 18 años y es un buen chaval, guaperas, buen estudiante y  popular entre sus compañeros, sus aficiones son las de todos los chavales de su edad, la música, Internet, las redes sociales y los vídeo juegos.

 La supuesta armonía de la familia se rompe a raíz de la aparición de un vídeo en la red social en el que Dominick es ridiculizado, el vídeo provoca la mofa y el escarnio de sus contactos, que lo comparten a discreción. Después de esto aparece el miedo, la soledad y el desamparo en el chaval, que no encuentra el apoyo de sus hiperactivos y exitosos papás, obsesionados con medrar en sus absorventes megacurros. Dominick se sumerge aún más en Internet, donde encuentra refugio comprensión y consuelo en un sitio web que hace apología del suicidio. La película trata temas muy presentes en nuestros días; el arma de doble filo que supone Internet y las redes sociales, el suicidio, la cultura juvenil y el culto al trabajo, y aunque el argumento está llevado al extremo, la película es un retrato bastante fiel de los tiempos que corren. Es cierto que los temas están algo trillados ya,  pero están muy bien tratados, los actores están que se salen, y la banda sonora es cojonuda. La única pega que le pongo es el abuso de las escenas de animación que mete el director para ilustrar el mundo virtual en el que se mete el protagonista, en mi opinión, llega un punto en el que engordan el metraje sin aportar demasiado. No obstante la película es buena y recomendable, hay que verla.

Después de la filmo tomamos cañas y tapas para repostar y luego nos fuimos a Malasaña, a Diablos Azules, un garito donde uno se puede tomar un Whisky con hielo mientras escucha a la gente recitar poesía, un lujo. Aparte de beber Whisky y escuchar poesía hablamos del vómito poético y de si se puede ser un poeta aceptable sin haber leído a los grandes…Hablamos de Machado, de cómo convirtió un paseo a orillas del Duero en uno de los mejores poemas en lengua castellana. Lo del vómito poético me recordó mucho a una pregunta que se hacía Rafael Reig en su blog hace unas semanas, se preguntaba Reig si escribir es regoldar, si escribir es una manera de expulsar lo que sobra de vida vivida y libros leídos, lo que uno no llega a asimilar, si la creación literaria es al fin y al cabo consecuencia de una mala digestión, un cuesco, un regüeldo o un vómito. Un gas que molesta dentro y que el que escribe expulsa en un momento dado convirtiéndolo en prosa o en verso. Menudo tema.
Cuando Juan Carlos me aparcó en casa, los biorritmos disparados por el whisky y el trasnoche no me dejaban dormir, así que estuve leyendo un rato en la cama Memorias de Adriano, de Marguerite Yourcenar, buen libro,  me quedé con una frase que me gustó mucho “Mucho me costaría vivir en un mundo sin libros, pero la realidad no está en ellos, puesto que no cabe entera”. Dejé el libro y encendí la tele hasta que me quedé frito viendo la teletienda, (yo sólo veo la dos y la teletienda), salía una muchacha contando lo que le había cambiado la vida desde que su novio se había comprado un chisme para alargarse el níspero. Qué cosas.

miércoles, 10 de octubre de 2012

Cine y boxeo

Siempre me ha llamado la atención que el boxeo, un deporte que provoca tanto rechazo, tenga tanta presencia y aceptación en el cine. Algunos dicen que es porque el boxeo es un deporte muy teatral, muy efectista, y esto en la gran pantalla da mucho juego. Probablemente. Supongo que la pantalla y la ficción, por muy realistas que pretendan ser los combates atenúan la crudeza del boxeo, en el cine no podemos oler la sangre y el sudor. A mí las películas sobre boxeo me gustan, el boxeo está muy presente en el cine negro, y el cine negro me encanta. Un género en el que abundan los perdedores, los marginados y los mafiosos, los tipos que no tienen nada que perder y están dispuestos a partirse la jeta por salir del arrabal en el que están metidos poniéndose en manos de gánsters sin escrúpulos y mujeres fatales. También me gustan las películas sobre boxeo porque el boxeo es el único deporte que me llama la atención, el único que no me aburre ver, no puedo decir que sea un aficionado, lo que sé de boxeo lo sé por el cine, por la literatura, por algún documental y por algún combate que veo por la televisión.
 
El boxeo es un deporte muy cinematográfico y muy literario, un deporte sobre el que escritores y artistas de todo tipo han puesto el foco, algo tendrá. A mí me encantan las películas de boxeo, las buenas claro, hay ahí una épica marginal y barriobajera que embruja. No soy muy de listas, siempre me dejo alguna fuera que me gustaría meter, pero voy a hacer una de algunas de las películas de boxeo que más me gustan de las que he visto.

-Toro Salvaje. MartinScorsese.1980. Para mí la mejor película que se ha hecho sobre boxeo, el guión es de Paul Schrader y Mardik Martin. Una maravilla el guión, la fotografía, el montaje y los actores, Robert de Niro  lo borda. Cuando uno ve Toro Salvaje, a ratos tiene la sensación de que está viendo una peli de miedo. El ascenso y la caída de un campeón. Un campeón en el rin, y un bruto en la vida.
 

-Más dura será la caída. Mark Robson.1957.  Esta la acabo de volver a ver, un peliculón, es de 1956, cuando el cine negro daba ya sus últimos coletazos, Bogart es el protagonista y encarna a un veterano periodista que es contratado por un capo para hacer popular a un boxeador sin talento. Cine negro, boxeo y periodismo. El arranque es espectacular.Bogart se sale, es su última película, nada más terminar el rodaje le detectaron un cáncer y murió a los pocos meses. Buena despedida Humphrey.
 

-Cuerpo y alma. Robert Rossen .1947. Todo por la pasta. Te vas a quitar el hambre a guantazos Charlie, vas a salir del charco, es más, te vas a forrar, ya te llegará la factura. Cuanto más subas más gorda será la hostia cuando caigas amigo. Brutal.
 

-Gentleman Jim. Raoul Walsh. 1942. Esta película cuenta a su manera la historia de los inicios del boxeo tal y como lo conocemos hoy, a través de la vida de James. J Corbett el primero que se alzó como campeón del mundo en 1892. De lo mejor de Errol Flynn, y de lo mejor de Walsh.
 

-El ídolo de barro (Champion).1949. Otra de Mark Robson que como tantas indaga en el oscuro mundo del Boxeo de antes. La escena del entrenamiento del campeón ha sido imitada hasta la saciedad. Soberbio Kirk Douglas.
 

-Million Dolar Baby. Clint Estwood.2004. Obra maestra. No la he vuelto a ver desde que la estrenaron en el cine, me dejó seco.
 







-El luchador. Walter Hill.1975. Cine sin florituras, el amigo Charles Bronson era de pocas palabras, pero cuando hablaba lo clavaba "Yo no miro más allá de donde termina la carretera". Las yoyas suenan como en las de Bud Spencer. Un lujo.
 

-Fat City.1972. John huston. Una de las películas más sórdidas que he visto, un homenaje a los perdedores.

-Nadie puede vencerme (The Setup). Robert Wise.1949. De lo mejorcito de la época clásica.

Hay algunas más claro, pero no caben, de las más actuales me quedo con The Boxer (1997), de Jim Sheridan, y con Cinderella Man (2005) de Ron Howard. Se admiten recomendaciones, sobre todo de cine europeo, que he visto menos. Hay un documental que he visto hace poco y me ha encantado Cuando éramos reyes (1996) de Leon Gast, el documental cuenta los días previos al mítico combate por el título entre Mohamed Alí y George Foreman celebrado en Zaire en 1974. Un figura Mohamed Alí, no sólo fue uno de los mejores boxeadores de todos los tiempos, también fue un icono de la contracultura de los 60, gran documental, muy recomendable.


 

Os dejo que voy a ver Marcado por el odio, llevo tiempo sin darle una vuelta.

Saludos cordiales.





martes, 2 de octubre de 2012

La magia de la montaña


Ayer terminé La montaña mágica de Thomas Mann. Lo terminé por la noche, en la cama, luego me costó dormirme, normal,  el jet lag es lo que tiene, parte de mí seguía allí, en la montaña con Hans, en el Sanatorio Berghof de Davos, en los Alpes suizos, en el mundo de allí arriba..., y así me tiraré unos días….
De eso se trata, para eso leemos en parte, para viajar, para vivir otras vidas, para probarnos otros nombres. Algunas veces el viaje es corto, como una salida de fin de semana pero otras se va uno a tomar por saco a épocas en las que es pionero, donde el viaje es agotador pero apasionante. Cuando uno cierra el libro y vuelve todavía tiene un pie allí durante unos días, los libros que me dejan esta sensación sé que voy a volver a leerlos otra vez. La montaña mágica llevaba tiempo en la estantería, en lecturas pendientes, junto a tantos otros, el grosor y la fama de La montaña imponen claro. Siempre había oído decir que La montaña mágica era un libro difícil y complicado, pues no, ni difícil ni complicado, exigente sí, las neuronas echan el resto, es de los que te obligan a levantarte de vez en cuando a consultar la enciclopedia o el manual de filosofía  para buscar un nombre o una fecha, de los que invitan a indagar, a curiosear y a hacerse preguntas, a mí estos son los libros que más me gustan. También me gustan los libros que sólo buscan entretener claro, creo que es recomendable zamparse uno de vez en cuando,  los libros que sólo buscan entretener son como la bollería industrial, suelen estar muy ricos, pero hay que procurar no abusar de ellos.
 Ronda el año 1907, Hans es un joven de veinte años mimado por la vida que acaba de terminar sus estudios de ingeniería y decide ir a visitar a su primo Joachim, ingresado en un sanatorio en los Alpes Suizos a causa de la tuberculosis. Lo que en principio iba a ser una visita de tres semanas se convierte en una estancia de siete años, Hans se va dejando atrapar por la magia de la montaña, por la rutina, por la ausencia de responsabilidades, por la vida sin obligaciones que allí se lleva. A medida que pasan los meses y los años, Hans va perdiendo el contacto con los de allá abajo, con su familia, con el mundanal ruido. Durante su estancia Hans se encuentra con la política, con la ciencia, con el amor ,con la muerte, con la naturaleza y con el arte a través de los personajes que habitan el sanatorio. Un viaje a los recovecos de la naturaleza humana y al mundo de entreguerras, un mundo cargado de ideales que se va al carajo cuando estalla la Primera Guerra Mundial. Un lujo de libro, mi consejo para el que no lo haya leído es que paséis de las reseñas, de las introducciones y del "polvillo de discursos críticos" que decía Italo Calvino, al lío, Capitulo I, La llegada...

Se ve que de Alemán vais todos sobrados, para los que como yo, andéis todavía aprendiendo castellano os recomiendo la edición en bolsillo de edhasa, traducida por Isabel García Adánez.

Saludos cordiales.

miércoles, 26 de septiembre de 2012

El hombre menguante

 
 
El día que descubrí El increíble hombre menguante en DVD en el cajón de los olvidados de un centro comercial casi me pongo a dar botes, tenía una copia salchichera en VHS grabada de la televisión que un amigo me pasó a DVD,  la imagen era mala y el sonido peor, pero mejor eso que nada. Nunca conseguí una copia original en vídeo, y eso que la busqué. Así que cuando la encontré en aquel cajón desastre debajo de la primera temporada de El coche fantástico y de un cd de Los chungitos el corazón me dio un vuelco, alargué el brazo para hacerme con la presa pero un paisano se me adelantó y se hizo con ella antes que yo, el tío no sabía con qué quedarse si con El increíble hombre menguante, o con El liguero mágico, la de Pajares, los Ozores, y las chicas en pelotas… tenía una en cada mano y las miraba con pose ceñuda sin terminar de decidirse, finalmente entre el cine de ciencia ficción de serie b, y el destape patrio, optó por el destape lanzando mi ansiada presa de vuelta al cajón, ahí fue cuando yo metí codos y me tiré en plancha. Yo creo que si no la llega a soltar se la hubiera quitado de las manos…, hubiera tenido que intervenir el segurata.
El increíble hombre menguante es otra joyita de la serie b, de las que se hicieron en los estudios de Hollywood entre 1930 y 1960, pelis de bajo presupuesto que se hacían en tres semanas, sin estrellas ni grandes decorados, y con pocas ambiciones artísticas. Pensadas para hacer caja y llenar los programas dobles de los cines de barrio y los autocines. La ciencia ficción, el Western y el Cine negro son los géneros que más explotó la serie b, muchas de estas películas se quedaron en el puro entretenimiento, algunas, sin embargo han conseguido sacudirse la categoría y se han convertido con el tiempo en clásicos, en obras maestras, en imprescindibles. El increíble hombre menguante es un ejemplo dentro del género de ciencia ficción. La película es de 1957, y está basada en la novela que publicó Richard Matheson un año antes.Matheson fue contratado como guionista y acabó a la gresca con los productores que le obligaron a cambiar la estructura del libro. El libro está planteado en flashback, y la estructura de la película es lineal, también hubo problemas con el título, la novela se titula El hombre menguante a secas, el adjetivo increíble añadido no le sentó nada bien al escritor.
Scott ha cumplido el sueño americano, tiene un buen curro, un buen coche, una bella esposa, y una casa preciosa. Durante una excursión en yate queda expuesto a una extraña niebla, la extraña niebla es una nube radiactiva claro, esto es muy típico de la ciencia ficción de antes, aparecía la nube radiactiva y después se liaba parda. Días después de este incidente el protagonista se da cuenta de que empieza a menguar, pierde peso y estatura. Scott es cada vez más pequeño y su mundo cada vez más grande, aquí no hay invasiones extraterretres ni monstruos gigantescos, ni zombis. Lo cotidiano, lo familiar, se convierte en descomunal a medida que Scott mengua, el lindo gatito en tigre fiero, su hermano en un gigante que le puede aplastar sin darse cuenta, una simple araña en una pesadilla, un alfiler en un arma para defenderse, una caja de cerillas en un refugio y un sumidero en oscuro abismo. La película plantea un simple cambio de perspectiva que da mucho juego, la cosa no se queda sólo en los efectos especiales y en las aventuras de Scott en el sótano luchando por sobrevivir, intenta plasmar el tono reflexivo y filosófico de la novela, planteando cuestiones como la soledad del hombre ,el instinto de supervivencia, o lo relativo que es el concepto de normalidad o de ser humano, nos creemos el centro del universo y probablemente no seamos ni siquiera el culo, hay otros mundos aparte del mundo del hombre. El argumento de la película y su planteamiento, recuerdan mucho a La metamorfosis de Kafka, la película trata, a su manera, los mismos temas; la debilidad de la condición humana y lo fácil que puede resultar perderla ante cualquier accidente. La película dura 78 minutos y mantiene un tono angustioso y desesperado que atrapa desde el primer minuto.
 
He vuelto a leer el libro y a ver la película, y me quedo con los dos. El final de la película, cuando Scott se funde con la nada es memorable, la nada que no puede ser nada,  ”lo increíblemente pequeño y lo increíblemente grande se encuentran en un momento dado para cerrar un gigantesco círculo, sentí como si pudiera abrazar el cielo, el universo, infinitos mundos el maravilloso tapiz tejido por Dios se extendía ante mí en la noche”, “Siempre había pensado en términos del propio mundo del hombre y de las  propias dimensiones limitadas del hombre”, dice Scott al final de la novela , esta reflexión recuerda a una de las grandes preguntas de Kant ¿Qué puedo conocer?, menudo carajal metafísico, la peli es ideal para ponerla en un aula de filosofía. El final de la novela y el de la película es muy parecido, sólo hay una (¿pequeña?) diferencia, en  la novela, Matheson no habla de Dios en ningún momento, la mención a Dios fue un añadido impuesto por el productor que hizo que Matheson se desentendiera del proyecto definitivamente. Anécdotas.
En fin un peliculón basado en un buen libro, yo os recomiendo sobre todo que veáis o reveáis la peli, los efectos especiales son bastante cutres vistos hoy claro, pero muy currados para le época y para la poca pasta, pese a eso, la película ha envejecido muy bien. Os dejo, que ya que estoy con la serie b, me voy a ver La mujer pantera de Tourneur o La invasión de los ladrones de cuerpos de Siegel o Ultimátum a la tierra de Wise. Luego, si me quedan ganas me tragaré dos westerns seguidos de Boetticher, lo bueno de las pelis b es que duran poco.
 
 
-Ficha de la pelí aquí:http://www.filmaffinity.com/es/film607561.html
-De la novela conozco dos ediciones en castellano, una es la de Bruguera, la famosa Colección Libro Amigo, creo que es de 1977, seguro que algún suertudo la conservará en su casa, y la de Planeta de 1985 que es la que he sacado de la biblioteca para volver a leerla, el libro en castellano creo que está descatalogado así que o biblioteca municipal o conseguirlo en inglés. Os lo comento porque se palpa en el ambiente que estáis deseando leerla.

martes, 18 de septiembre de 2012

Ancia



Es a la inmensa mayoría, fronda
de turbias frentes y sufrientes pechos,
a los que luchan contra Dios, deshechos
de un solo golpe en su tiniebla honda.


A ti, y a ti, y a ti, tapia redonda
de un sol con sed, famélicos barbechos,
a todos, oh sí, a todos van, derechos,
estos poemas hechos carne y ronda.


Oídlos cual al mar. Muerden la mano
de quien la pasa por su hirviente lomo.
Restalla al margen su bramar cercano


y se derrumban como un mar de plomo.
¡Ay, ese ángel fieramente humano
corre a salvarnos, y no sabe cómo!


Hace unos días buscando un libro por casa me tropecé con Ancia de Blas de Otero (el poema de arriba es el que abre el libro) en lugar de pasar de largo lo agarré y me lo leí de una sentada, otra vez. Ancia es uno de mis libros de poemas favoritos, la primera vez que lo leí me agarro de las vísceras, me las retorció a base de bien y luego me las mordió. Ahora no siento lo mismo que cuando lo leí hace veinte años claro, pero cuando un libro aparece en el momento preciso y deja huella, ya te acompaña toda la vida.
El libro lleva prólogo de Dámaso Alonso, y no tiene desperdicio, empieza así...

"Para otros, el mundo no es un caos y una angustia, y la poesía una frenética búsqueda de ordenación. Sí, otros estamos muy lejos de toda armonía y todo serenidad"

Cuánto en tan poco eh, Dámaso Alonso, otro crack, hay un poema suyo que me gusta mucho, Insomnio, perdona Blas yo he venido aquí a hablar de tu libro, enseguida vuelvo contigo...





Ancia me dejó bastante tocado cuando lo leí con veinte años, este tío me cuenta lo que le pasa a él, pero es lo mismo que me pasa mí, pensé, y lo mismo que les pasa a muchos, la soledad el desarraigo y la agustia existencial. Blas de Otero escribió Ancia en plena depresión, en plena crisis vital y de fe. Los manuales de literatura lo suelen meter en la generación del 50, entre los representantes de la poesía social. Lo mejor que se puede hacer con Ancia es leerlo, reseñarlo y hablar de él y de su autor es bastante más aburrido, además para eso están los manuales de literatura y la todopoderosa y tristemente para muchos, Inmaculada Wikipedia.
Dice Italo Calvino en su genial ensayo "Por qué leer los clásicos"  que "La escuela y la universidad deberían servir para hacernos entender que ningún libro que hable de un libro dice más que el libro en cuestión; en cambio hacen todo lo posible para que se crea lo contrario", y luego remata con unas de sus definiciones de lo que es un clásico; "Un clásico es una obra que suscita un incesante polvillo de discursos críticos, pero que lo obra se sacude continuamente de encima", pues eso, al lío, a leer o releer Ancia, eso sí, cuidado con mezclarlo con alcohol y barbitúricos. Os dejo por aquí uno de los poemas que más me gustan de este libro de poemas...



Antes de terminar esta entrada tan anárquica, y tan cajón desastre,  hablar de libros es lo que tiene, os quiero recomendar otro libro muy recomendable que me ha recomendado y prestado un amigo, y que ha sido todo un descubrimiento para mí, que en cuanto a poesía nunca suelo salir de los cánones establecidos, ya sabéis, la generación del 98, la del 27, la del 36 y la del 50. Es la Poesía Completa de Víctor Botas, un poeta del que nada sabía y con el que estoy disfrutando de lo lindo.

Saludos cordiales.


 
 
 
 
 
 
 







martes, 4 de septiembre de 2012

Los cielos de John Ford

Este tío tan salao del vídeo es John Ford, director de cine norteamericano, nació en Maine en 1894 y murió en Palm Desert California en 1973. Rodó casi 150 películas y ganó 4 premios Oscar de la academia como mejor director, por El delator en 1935, por Las uvas de la ira en 1940, por Qué verde era mi valle en 1941, y por El hombre tranquilo en 1952 . Fue uno de los realizadores más importantes del período clásico de Hollywood. Muchos le consideran el mejor cineasta de todos los tiempos, algunos afirman incluso que fue uno de los artistas más grandes del siglo XX. Ford no se sentía un artista, tampoco un autor, para él el cine era un oficio. “Era uno de esos artistas que nunca pronuncian la palabra ‘arte’, y de esos poetas que no hablan nunca de poesía" escribió sobre él Francois Truffaut. Ford tocó varios géneros, pero fue el Western el género en el que más cómodo se sentía "Me llamo John Ford y hago películas del oeste" dijo en cierta ocasión. Curiosamente ninguno de sus westerns consiguió premio.Como podéis apreciar en el vídeo, John Ford era un tipo simpático y muy cercano con la prensa, le encantaban las entrevistas y hacía lo posible porque el entrevistador se sintiera cómodo.



Estos días he estado echándole horas a John Ford, una vez al año le rindo mi pequeño homenaje y me tiro una semana viendo películas suyas, me las trago de dos en dos y me quedo con hambre. Lo bueno de las películas de John Ford es que son saludables y nutritivas, no llevan grasas saturadas, ni colesterol, ni triglicéridos, no son de las que engordan las meninges, sino de las que mantienen en forma las neuronas. He empezado con El hombre tranquilo, El hombre tranquilo es una película muy recomendable para cuando uno está de bajón, es de las que te meten una inyección de entusiasmo que te dejan nuevo, de las que te cambian los paisajes, esto me pasa con pocas, El hombre tranquilo, Cantando bajo la lluvia, El apartamento, y Manhattan que ahora recuerde. Luego he seguido con la Trilogía de la caballería,  con El Joven Licoln, con Pasión de los fuertes y con Centauros del desierto, para continuar con Las uvas de la ira, y Qué verde era mi valle. Qué verde era mi valle es una de mis películas favoritas de John Ford, y una de las más emocionantes que he visto.
Recuerdo que hace años invité a un ligue al cine, bueno no era un ligue, era una chica a la que me quería ligar si ella me dejaba claro, las que ligan son ellas con nosotros no nosotros con ellas. La llevé a la filmoteca a ver Qué verde era mi valle. ¿Y de qué va la peli?…, es la historia de una familia de mineros galeses…, ¿y de qué año es?…, creo que de 1941…, ¡ah!, ¿que es en blanco y negro?, sí, es en blanco y negro, ya verás nena, te va a encantar. No escuché el resoplido pero lo vi, lo vi en sus ojos. Siempre que veo Qué verde era mi valle empiezo a  emocionarme desde el principio, desde que aparece el plano de Huw empaquetando sus cosas en el pañuelo de su madre para marcharse del valle para siempre, mientras Huw empaqueta sus cosas  suena la voz en off y la música de Alfred Newman, la cámara gira hacia la ventana, sale y muestra el valle en decadencia, entonces lloro, soy un sentimental. Mientras yo lloraba durante la introducción el nudo y el desenlace, la chica que me quería ligar no paraba de moverse en la butaca, bostezaba y resoplaba sin disimulo, ¿te ha gustado?, ¿un poco leeeenta no? No volvió a llamarme.
No me digáis que esto para bostezar...



Ayer vi Las uvas de la ira y también me emocioné, sobre todo al final, cuando Tom (Henry Fonda) se despide de su madre (Jane Darwell), Las Uvas de la ira cuenta la historia del éxodo de la familia Joad durante la depresión económica de los años 30. La familia es expulsada de su granja en Oklahoma y emprende el viaje en una tartana hasta California donde son tratados como perros por los terratenientes que los contratan por cuatro duros y en condiciones infrahumanas. Un retrato impresionante sobre la Gran Depresión que sufrió Estados Unidos en 1930. La filmografía de John Ford puede verse como una cronología muy particular de la historia de Estados Unidos, desde la colonización hasta la segunda guerra mundial.
John Ford era un figura a la hora de contar historias sencillas sobre gente sencilla, y un genio a la hora de transmitir el folclore estadounidense. Sus  escenas de la vida cotidiana acompañadas con música tradicional son memorables, escenas en los porches de las casas, o en los bailes, o de una familia sentada a la mesa a la hora de comer, escenas de despedidas o recibimientos, escenas de las ceremonias y de los rituales de una comunidad. Ningún otro director de películas del oeste rodó como él una diligencia a toda leche acosada por los indios, o el vadeo de un río. 
En el documental Dirigida por John Ford, el crítico de cine Peter Bogdanovich cuenta que en los años 60 entrevistó a  Orson Wells y le preguntó cuáles eran sus directores favoritos, Wells contestó; “bueno yo prefiero a los viejos maestros, me refiero a John Ford, John Ford, y John Ford. El es un poeta y un comediante, en lo mejor de Ford se reconoce de que está hecha la tierra, incluso si el guión es de la Madre Macree”. Es verdad que John Ford es un poeta, sólo hay que ver como empieza Centauros del desierto, y también es verdad que cuando uno ve El hombre tranquilo, Qué verde era mi valle, Las uvas de la ira, o Pasión de los fuertes, reconoce de qué está hecha la tierra, Orson Wells tenía razón. Una de las cosas que más me gustan de las películas de John Ford son los cielos que saca, cuando veáis una película de John Ford fijaros en cómo fotografía los cielos, en cómo coloca el horizonte en función de lo que quiera contar.
Uno de los temas centrales de las películas de Ford, sobre todo de sus westerns es el  contacto entre lo civilizado y lo salvaje. La vida en el fuerte (Fort Apache), la vida en la ciudad donde la ley no llega  (El hombre que mató a Liberty Valance), o la vida en una caravana de colonos camino de Oregón, (Caravana de paz), la vida de la comunidad en territorio hostil es un tema recurrente en todos sus westerns. Otro de los temas del cine  de John Ford es el de la familia, la familia que lucha por mantenerse unida ante la adversidad, Las uvas de la ira, y Qué verde era mi valle tratan sobre esto. La familia, la soledad, el desarraigo, la amistad, el amor, la vejez..., Ford trataba temas universales, y lo hacía bien, se nota en sus películas que conocía a la gente.

He aprendido a colgar vídeos (gracias Juan Carlos) y con eso de la novedad estoy experimentando, aquí abajo os dejo el principio y el final de Centauros del desierto, a ver quién se atreve a decir que esto no es poesía de la buena...
John Ford también tuvo detractores claro, le acusaron de machista, de racista, incluso de fascista. Todas las críticas fueron contestadas con sus películas. Los que le acusaban de racista se la tuvieron que envainar cuando se estrenó el Sargento negro, o El gran combate, y los que le acusaban de fascista y machista se tuvieron que callar cuando vieron Siete mujeres o Las uvas de la ira.  Sus mayores detractores acabaron cayendo en el error, y reconociendo con el tiempo (qué justo es el tiempo) que John Ford era uno de los mejores directores de la historia del cine, entre otros el director y crítico francés Francois Truffaut.   
Ahora me voy a poner No eran imprescindibles, una de lanchas torpederas durante la Segunda Guerra Mundial, en esta también hay buenas escenas en los  porches, buena banda sonora y buenos cielos. Espero haberos contagiado mi afición y entusiasmo por John Ford. Os anoto un par de libracos y un documental, seguro que queréis ahondar sobre el tema, se os ve gente curiosa e inquieta.
-Dirigida por John Ford. Documental de Peter Bogdanovich.1971. 
-John Ford.Francisco Urquijo.Cátedra.1991.
-Tras la pista de John Ford. Joseph Mcbride.T&B editores 2009.
-John Ford el arte y la leyenda. Quim Casas.Editorial Dirigido.1998.


miércoles, 22 de agosto de 2012

De Conil a El Tiemblo



Me he escapado unos días al sur, y entre baños, paseos por la playa, cervezas frías, tortillitas de camarones, lecturas, jotabés con hielo, y puestas de sol, he estado pensando en los veranos de antes. Cuando éramos niños nos íbamos de veraneo cosidos a nuestros padres donde nos llevaran, a la playa, de campamento o al pueblo (el que lo tenía) y éramos felices en cualquier parte. Uno terminaba el colegio o el instituto y empezaba el veraneo, que duraba tres meses, de Junio a Septiembre, ahora lo que dura tres meses es el verano, el veraneo dura lo que se puede, lo que uno se pueda escapar, lo que permita el trabajo y las circunstancias…, vivir en Madrid y no tener playa ni pueblo es duro.
También me he acordado de las escapadas de verano que hacíamos sin planear, las que se planteaban de un día para otro, sin reservar hotel o apartamento. El primer verano que me escapé por libre fue el del 92, nos metimos cuatro en un Fiesta L y nos recorrimos el norte durmiendo en campings, al raso, o en el coche. Teníamos 18 años, no éramos escrupulosos y había mucho por estrenar. Otra escapada de verano que recuerdo con cariño es la primera que hice con coche propio, el primero que tuve, era un Polo de 40 caballos, 900 centímetros cúbicos y cuatro velocidades, nos metimos cinco con las mochilas sobre las piernas y nos fuimos a Alicante. Una noche de conga paramos a repostar, y yo, por circunstancias que no vienen al caso me equivoqué de manguera y en lugar de gasolina eché mil pelas de gasoil, mis amigos lejos de aportar soluciones se limitaron a deshuevarse dentro del coche mientras yo confirmaba con cara de gilipollas que la manguera negra correspondía al Gasóleo A.  Para compensar la cagada llené lo que quedaba con gasolina 95 y seguimos con la conga, excepto por el humo blanco y algún que otro tirón, miel sobre hojuelas. Los carburadores de antes tragaban con todo. Éramos gente joven e irresponsable.

Estos días en la playa, aparte de no hacer nada he leído algo, he estado dándole a la novela y a la poesía. Me llevé Robinsón Crusoe de Daniel Defoe y una antología poética de Luis Cernuda. Cernuda y Gerardo Diego son los poetas que más me gustan de la generación del 27, leer De los placeres prohibidos, No es el amor quien muere, o He venido para ver tirado en la tumbona mientras caía el sol ha sido la felicidad.  Robinson Crusoe  lo había leído hacía muchos años en una edición juvenil abreviada, de las que se centraban en la aventura y desechaban la parte psicológica, filosófica y moral de la historia para hacerla más ligera para los chavales, así que volver a leerla ahora en una edición completa ha sido como leerla por primera vez. Robinson Crusoe es vomitado por el mar en una isla desierta pero el destino y la suerte, el tiene fe y cree que es la providencia, le ofrecen la posibilidad de rescatar del barco naufragado lo necesario para vivir allí, esta circunstancia le salva de morir de hambre, una Biblia encontrada en un arcón le salva de volverse loco. La novela es de 1719, y está escrita en pleno contexto del colonialismo británico. Así que la moraleja es muy de la época; un hombre cristiano y civilizado con los medios necesarios es capaz de sobrevivir a cualquier circunstancia, es capaz de convertir una isla desierta en un vergel, en un país, en una prolongación del imperio. Más que las moralinas de su tiempo, me ha gustado el tema del hombre y su circunstancia, el planteamiento de vida que hace el náufrago con lo que tiene. Robinson se acostumbra a la soledad y a vivir de sus propias manos, las costumbres, la rutina, y un libro, le salvan del hambre y el desquiciamiento, realmente necesitamos muy poco para vivir. Después de 11 años en la isla, cuando mejor está Robinson con su soledad, su huerto, y su Biblia, resignado e incluso feliz de vivir y morir allí, aparecen huellas de pisadas en la playa. No estás sólo amigo. Gran libro, un clásico para leer y releer. Si os animáis, buscar la edición de Edhasa traducida por Enrique de Hériz.
Después de volver de la playa, Inma me invitó a pasar unos días en su pueblo, El Tiemblo, Ávila, y dije que sí claro, en El Tiemblo no hay playa, ni tortillitas de camarones, pero hay monte, patatas machaconas, pantano, verbena, y biblioteca municipal, un lujo. En El Tiemblo he empezado a leer La montaña mágica de Thomas Mann, y no paro, estoy enganchado.  Como podéis ver he tenido un veraneo de los buenos, he veraneado como mandan los cánones, pueblo y playa, soy un tipo afortunado.
 Ahora con la vuelta a la rutina y la llegada del nuevo curso, el año empieza en Septiembre, me he propuesto lo de siempre; salir todos los días a andar rápido (correr es de cobardes), estudiar inglés, y conseguir terminarme el Ulises de Joyce. Con lo primero que pierdo el entusiasmo es con lo de hacer ejercicio, el dos de Septiembre ya me habré desinflado. Lo del inglés me dura algo más, empiezo bien, a galope tendido, dos horitas diarias, pim pam, dándolo todo. A las dos semanas pierdo fuelle y empiezo con el trote cochinero, levanto la vista del inglés y empiezo a echar miradas distraídas a las lecturas pendientes en la librería, o me pongo a pensar en pelis, esta llevo un huevo sin verla, esta la tengo que ver…en fin que dejo de hacer lo que debo  y acabo haciendo lo que me gusta. Consuelo mi mala conciencia viendo películas en versión original, me pongo mis favoritas, de las que me sé los diálogos de memoria y me creo que lo entiendo todo. En cuanto al Ulises de Joyce, este año cae, aunque me aburra como una ostra me lo aprieto para poder contarlo.
Os dejo que empieza Curro Jiménez.

miércoles, 1 de agosto de 2012

Rumbo al Sur


Ayer para celebrar que empezaba las vacaciones agarré la Vespa y me fui a los madriles. Primero estuve en la Filmoteca viendo Narciso negro, una película de Michael Powell de la que nada sabía y que me gustó mucho, cuenta la historia de un grupo de monjas occidentales que funda un colegio y un hospital en un antiguo templo del Himalaya, la naturaleza salvaje, la hostilidad de los nativos, y un maromo en bermudas, hacen que pronto la tensión emocional y sexual campe a sus anchas entre las hermanas. La fotografía es espectacular, y Deborah Kerr está tremenda. Narciso negro me ha recordado mucho a Siete mujeres de John Ford. Después de la filmo Inma me invitó en su casa a unos mejillones con patatas fritas y a una cerveza fría, el lunes cogemos los bártulos y ponemos rumbo al sur, tenemos ganas de playa.
Rematé la tarde en Malasaña, en el bar literario Diablos Azules, donde Juan Carlos Puerta leía sus poemas. A Juan Carlos no lo conocía en persona, nos conocíamos a través de nuestros respectivos blogs, Juan Carlos gana en carne y hueso claro, aparte de actor y poeta de los buenos(este es su blog, elairevulnerado.blogspot.com), es, como ya sospechaba, un gran tipo. Llegué sólo y enseguida me sentó con sus amigos y me trató como a uno más, gente estupenda. Me gustó que Juan Carlos compartiera el protagonismo con los suyos, que fueron los que leyeron la mayoría de sus poemas, todos recitaron de maravilla, se nota que son actores. En resumen una velada cojonuda llena de buena poesía muy bien leída y de buena gente. Repetiré.
Ahora estoy con el dilema de que libro meter en la maleta junto al atrezo playero, esto de las lecturas de verano da mucho juego en las revistas de literatura y en los suplementos culturales, ya sabéis, qué leen los ricos y los famosos por estas fechas, qué tocho meterán en la bolsa de playa. Nos dicen que en verano hay que leer ligero, cosas fresquitas compatibles con los calores, cosas que peguen con el gazpacho, la ensalada campera y la sandía, nada de Guerra y Paz o el Ulises de Joyce. Guerra y paz y el Ulises pegan más con el invierno, con el sillón, con el frío y la lluvia, con la mantita a cuadros y la fabada asturiana. No sé, yo creo que los que leemos todo el año tenemos menos problemas a la hora de elegir. Yo, como siempre, optaré por la prudencia, así que meteré Robinson Crusoe, y una antología poética de Luis Cernuda, para diez días no está mal. Hace poco me pidieron recomendaciones para el verano, me voy de vacas, qué has leído últimamente, qué me recomiendas, ¿alguna novedad?.  Últimamente a parte de leer lo que me da la gana suelo hacer caso de lo que me recomiendan los amigos, las revistas, y los programas de radio, y salvo algun que otro ladrillo, he leído novedades muy recomendables que ya he mencionado por aquí; La lluvia de los Inocentes de Andrés Ibáñez, La civilización del espectáculo de Vargas Llosa, Caligrafía de los sueños de Juan Marsé, Años lentos de Fernando Aramburu, Némesis de Philip Roth. Seguro que alguno se me olvida.

Voy a estar un par de semanas desconectado, seguro que donde voy habrá wifi, pero no me llevo el portátil, Inma, playa, y algo de lectura, a eso me voy a dedicar. Aprovecho este pequeño paréntesis para dar las gracias a los que aparte de visitar el blog lo leéis, y especialmente a los que participáis desde aquí o Facebook. Feliz verano y saludos cordiales.