El amor es la compensación de la muerte;
su correlativo esencial.

ARTHUR SCHOPENHAUER



domingo, 17 de noviembre de 2013

Vázquez Montalbán


“Aprender a matar fue lo más difícil.    
 Las vacilaciones, decía el profesor, generalmente no proceden de una repugnancia natural , sino cultural. (…). –El acto de matar es instintivo, vitalmente lógico. Luego, las inhibiciones se encargan de adulterarlo. Las inhibiciones se disfrazan con una capa de moralidad. Pero en realidad se trata de repugnancia por la mera formalización, desacreditada a lo largo de una educación visual. Recuerden la primera imagen de la muerte que fijaron en su cerebro: Caín, quizá feísimo con una descomunal quijada de burro en la mano. Abel, barbilampiño, blanco, yaciente. Después la literatura, el cine, todo, tiende a desacreditar la muerte aunque proporcionalmente la avale si la suministra el héroe. Fíjense en que el villano mata sin contenciones, sin límites. En cambio las matanzas del héroe han de justificarse siempre, ética y estéticamente. A la muerte se le ha dado un carácter ultra: o es épica o es vergonzosa.”

 Yo maté a Kennedy. Impresiones, observaciones y memorias de un guardaespaldas. Manuel Vázquez Montalbán.
 

“-Los detectives privados somos los termómetros de la moral establecida, Biscuter. Yo te digo que esta sociedad está podrida. No cree en nada.  
                                                                                                                             
-Sí  jefe.

Biscuter no le daba la razón a Carvalho sólo porque adivinara que estaba borracho, sino porque siempre estaba dispuesto a admitir catástrofes.

-Tres meses sin comernos un rosco. Ni un marido que busque a su mujer. Ni un padre que busque a su hija.  Ni un cabrón que quiera la evidencia del adulterio de su mujer. ¿Es que ya no se fugan las mujeres de casa? ¿Ni las muchachas? Sí,  Biscuter. Más que nunca. Pero hoy a sus maridos y a sus padres les importa un huevo que se fuguen. ¿No queríais la democracia?

-A mí me daba igual, jefe.”

Los mares del sur.  Manuel Vázquez Montalbán.
 

 
Aparte de sus artículos en El País no había leído nada de Manuel Vázquez Montalbán y tenía ganas de solucionarlo. Encontré en la biblioteca del barrio Yo maté a Kennedy y Los mares del sur. Yo maté a Kennedy es la primera novela en la que aparece el personaje de  Pepe Carvalho, el detective privado más famoso de la ficción española y protagonista de las quince novelas de la serie. La novela se publicó en 1972 y tuvo que ser una rareza en el panorama literario español de aquellos años, todavía hoy resulta una novela extraña, experimental, alejada del hilo argumental convencional, a caballo entre la novela negra, la ciencia ficción y la crítica política y social. Vázquez Montalbán se despacha a gusto con la izquierda burguesa y con la aburguesada, a las que saca los colores repasando los lugares comunes de su educación moral, sentimental y política.  Los Kennedy viven en un palacio imaginario en el que Pepe Carvalho trabaja como guardaespaldas y (como señala el subtítulo de la novela) desde el que nos cuenta  sus “Impresiones, observaciones y memorias”.

Pepe Carvalho es un antiguo militante del Partido Comunista nacido en Galicia, su activismo antifranquista  le llevó a la cárcel, pero  con los años el desencanto  le hace  dejar la militancia política y trabajar para la CIA.  Carvalho es un tipo culto,  viajado, contradictorio  y sibarita al que le gusta disfrutar de los placeres de la vida, un tipo  que cada día enciende la chimenea de su casa con un libro de su bien nutrida biblioteca.  Este  detective no tiene nada que ver con otros que nos ha dado la ficción nacional y que están entre mis favoritos, nada que ver con el Toni Romano de Juan Madrid o con el Germán Areta que protagoniza los cracks  de Garci, tipos más castizos,  ex policías que han leído poco o nada, que comen de plato combinado o menú del día  y que apenas tienen conciencia política.

Los mares del sur (dicen que la mejor de la serie)  transcurre en Barcelona  durante los años de la transición. Carvalho es detective privado e investiga por encargo el asesinato de un importante empresario. Esta es una novela mucho más  directa y legible que la primera de la saga, una novela dirigida al gran público que consiguió un gran éxito de crítica y gran número de lectores,  ganó el Premio Planeta en 1979. A través de las andanzas del peculiar detective  por  los ambientes de la alta burguesía y del arrabal,  el escritor barcelonés  ofrece al lector un fresco sobre la vida política y social de aquellos años. Vázquez Montalbán era un escritor de izquierdas que escribió siempre sus artículos, ensayos y novelas desde una perspectiva de izquierdas, pero siempre lo hizo con espíritu crítico, eso que se echa tanto de menos en algunos autoproclamados escritores comprometidos que escriben con el logo del partido  bien visible en la solapa.

Dicen que la obra de Vázquez Montalbán es imprescindible para entender nuestra historia reciente, el franquismo, la transición y la evolución de la democracia.  Yo he disfrutado mucho de estas dos novelas, así que  no perderé de vista a Vázquez Montalbán, seguiré buscando y leyendo sus novelas y sus ensayos. Tenían razón los que llevaban años recomendándomelo. 

Dejo por aquí el programa que dedicó Televisión Española al escritor catalán a raíz del décimo aniversario de su muerte. 

Saludos cordiales.
 


-Los libros de Vázquez Montalbán suelen habitar en bibliotecas públicas, donde es fácil que encontréis la serie completa de Carvalho editada por planeta y otras obras del autor.