El amor consiste en dos soledades que se protegen,
limitan y procuran hacerse mutuamente felices.

Rainer Maria Rilke


lunes, 25 de marzo de 2019

Luz dura


Alcalá de Henares

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viernes, 22 de marzo de 2019

Los tres padrinos




Vi la trilogía de El Padrino por primera vez en vídeo, una noche de invierno en casa de un amigo que tenía habilitado el sótano de su casa para ver películas en una Trinitron enorme. Fue un atracón fascinante, un acontecimiento capital en mi bagaje de aficionado al cine. Desde entonces dedico un día al año a los tres padrinos y me dejo mecer por su fotografía amarillenta y la decadente banda sonora de Nino Rota.
Leí primero la novela de Mario Puzo en la que se basa la película, en una edición de Círculo de lectores que recuerdo ver en casa de mis padres desde que tengo uso de razón y que todavía conservo. El libro arranca con Bonasera en los juzgados viendo como el juez deja en libertad a los chicos que abusaron de su hija. Coppola arranca la película con un primer plano oscuro de Bonasera diciendo "Creo en América, América hizo mi fortuna y he dado a mi hija una educación americana" Bonasera cree en el sistema, sin embargo acude a Don Corleone a pedirle que mate a dos chicos que abusaron y golpearon a su hija porque la justicia en la que él creía los dejó en libertad "yo acudí a la policía como buen americano". Bonasera  se siente defraudado "la justicia nos la hará Don Corleone" dice. Sin embargo el Don se siente ofendido porque el funerario acude a él después de haber acudido al sistema. El padrino juega mucho con la línea que separa la vida convencional norteamericana del submundo de la mafia Italiana. La secuencia inicial ya nos muestra ese contraste jugando con luces y sombras, la luz y la alegría de la celebración en el jardín y las sombras y la oscuridad del despacho en el que se cuecen los negocios sucios, un mundo con el que Bonasera no quiere mezclarse hasta que despierta del sueño americano.
La trilogía está llena de escenas y frases que ya forman parte de la cultura popular como "Luca Brasi está durmiendo con los peces" o "Le haré una oferta que no podrá rechazar". A mí me gusta mucho la escena de la llegada de Michael y Kate a la boda en la primera parte, cuando Michael, vestido de uniforme la explica a Kate que Luca Brasi es un matón al servicio de su padre "dar miedo es su oficio" le dice mientras come lasaña. Kate lo mira helada y cuando él le dice "así es mi familia Kate pero yo no" respira aliviada y sonríe. En el arranque de la primera parte Michael Corleone es un bisoño héroe de guerra que todavía cree en América y se siente integrado en el sistema. Acude de uniforme con su novia norteamericana a la boda de su hermana celebrada en la casa paterna, y se mantiene al margen de los sucios negocios de la familia. Eso pronto cambiará, la evolución del personaje de Michael Corleone es uno de los puntos fuertes de la trilogía. Michael pronto hará sombra a Don Vito, su padre, dejándolo en comparación con él como un pobre anciano que chochea. Don Vito es un mafioso sí, y mataba a la gente, pero mantenía cierta ética y algunos valores. Al nuevo padrino no se le podrá nada por delante. La trilogía de El padrino es una tragedia griega, tan clásica ya como Edipo rey o Antígona. Así que apaguen las luces, bajen las persianas, denle al play,  y déjense mecer por esta obra maestra.