El amor es la compensación de la muerte;
su correlativo esencial.

ARTHUR SCHOPENHAUER



viernes, 28 de diciembre de 2012

Directa a los cojones del alma



 



 
 Ya sé que son fechas para ver adaptaciones Disney de Canción de Navidad, o Qué bello es vivir de Capra y esas cosas, pero a mí me va el rollo masoca, así que ayer me puse en el dvd la película más dura, más perra, más cruda y más chunga de ver de la historia del cine, de las que te muerden por dentro desde el minuto uno, de las que te agarran los cojones del alma y te los retuercen sin piedad durante una hora y media. Hablo de Johnny cogió su fusil de Dalton Trumbo. Mi madre siempre me cuenta que cuando se estrenó esta película en España a mediados de los setenta y fue a verla con mi padre, la gente se salía del cine al cuarto de hora de proyección, una de guerra más, pensaron, y joder con lo que se encontraron, a veces uno va al cine a entretenerse, a echar la tarde, y se encuentra con que le dan la vuelta como a un calcetín, con que le ponen patas arriba. En Johnny cogió su fusil no hay sangre a borbotones, ni soldados gritando con las tripas fuera llamando a su madre, tampoco hay pancartas, pero es la película más antibelicista que se ha rodado jamás. También es una apología de la eutanasia brutal, pero sin las trampas, los aspavientos y los sentimentalismos de una rodada por estas tierras hace unos años. La dirección de la película es ramplona la verdad, no hay grandes planos ni grandes exteriores y la fotografía ni fu ni fa,  pero el guión es enorme y mantiene arriba la peli de principio a fin. Dalton Trumbo adaptó su propia novela al cine, y rodó una película que al igual que el libro reparte caña a diestro y siniestro a los pilares de la cultura occidental, empezando por la religión, pasando por la profesión médica y el uso de la ciencia para fines militares,  sin olvidarse del manido sueño americano, ni de la venerada democracia que mandaba a sus jóvenes a destriparse en las trincheras durante La Primera Guerra Mundial, mientras en las ciudades, los "exentos" se pegaban la vida padre y los dirigentes se repartían Europa en los despachos.
Joe Bonham es reclutado cuando EEUU entra en La Primera Guerra Mundial, una vez en el frente es gravemente herido por una granada y pierde los brazos, las piernas, la cara y parte del cerebro, para los médicos es un trozo de carne palpitante que ni siente ni padece, así que le mantienen con vida y escondido en un hospital militar para investigar con él, pero los médicos se equivocan, y Johnny aunque no puede hablar ni comunicarse, siente, padece, sueña, reflexiona y sufre.
Sobrecogedora, brutal e imprescindible.

-Año 1971
-Duración: 111 minutos
-Director: Dalton Trumbo
-Guión: Dalton Trumbo (Novela: Dalton Trumbo)
-Música: Jerry Fielding
-Reparto: Timothy Bottoms, Jason Robards, Donald Sutherland, Marsha Hunt.
-Premios: Festival de Cannes 1971
-La compré el otro día en un VIPS por 2,50 eurillos
-La presto

Contraindicaciones: Esta película no pretende conectar con el espectador, ni entretenerle, ni hacerle pasar el rato. Esta película incomoda y remueve conciencias. Esta película invita al debate y a la reflexión. Absténganse de verla personas de ideas fijas que rechazan cualquier producto que no les reafirme en sus convicciones. Los efectos de esta película pueden durar días, meses, incluso años en el que la ve. No apta para corazones sensibles. Absténganse de verla personas alérgicas a las crudas realidades.

miércoles, 26 de diciembre de 2012

Una recomendación

 
 
 


Acabo de terminar Ayer no más, la última novela de Andrés Trapiello, y os la recomiendo. Es una novela sobre la guerra civil, (otra más pero no una de tantas) sobre la historia y sobre la memoria. Me gusta más leer libros y recomendarlos que reseñarlos, así que ahí queda, internet está plagado de reseñas estupendas, luego el que lo lea que se pase por aquí si quiere y me diga; menudo tostón, o gracias, o joder otra de Trapiello mascando la chapa con la tercera España, o esta novela me ha cambiado la vida y todo lo demás. Probablemente el gran libro sobre la guerra civil está pendiente, seguro que llega dentro de cincuenta años, cuando se pueda hablar del tema sin ponerse a la gresca, cuando no queden muertos en las cunetas, cuando el recuerdo del abuelo o del padre sea ya el del bisabuelo o el tatarabuelo. Porque la guerra civil terminó como quien dice, antes de ayer , y es un tema que no está olvidado, prueba de ello es la que se montó cuando en 2007 el gobierno de Zapatero aprobó la polémica Ley de Memoria Histórica. A mí no me hablaron de la guerra ni en casa ni en el colegio o el instituto. En mi opinión habría que hablar de la guerra civil a los chavales, a las generaciones venideras, el problema es quién y cómo, menudo berenjenal. El lío se suele armar cuando se habla del tema como si se estuviera en Julio del 36. He oído y leído muchas veces que la guerra civil es el período de nuestra historia contemporánea sobre el que más mentiras se han contado, y sobre el que es más difícil escribir, entre otras cosas, dicen, que porque los testigos y partícipes de uno y otra bando han contado y cuentan sólo la parte que les interesa. Hasta que llegue la gran novela  sobre el tema, o el gran ensayo, voy leyendo lo que me recomiendan los amigos, o las revistas, o lo que encuentro en la biblioteca municipal.
No perdáis de vista Ayer no más. Saludos cordiales.
 
-Ayer no más.Andrés Trapiello. Octubre de 2012.Destino. 310 páginas. 20 eurillos.
 
PD: Lo presto. 

jueves, 20 de diciembre de 2012

Dickens, la Navidad y los papanoeles trepadores.

Dickens fue unos de  los grandes novelistas del siglo XIX junto con Zola, Tolstoi, Sthendal, Galdós  o Clarín, y fue de los primeros en desviar la mirada hacia la tragedia y la miseria que la vida moderna, la revolución industrial y el desarrollo  urbano dejaban a su paso, poniendo el dedo en la llaga de la cochambre, el charco y la pobreza que la sociedad victoriana de su tiempo  escondía, sin mucho disimulo, debajo de la alfombra. Dickens  escribió unas quince novelas pero su libro más popular, el más editado y del que se han  hecho más adaptaciones fue Canción de Navidad, hay versiones teatrales, musicales y cinematográficas a porrillo.
 Ayer me pasé toda  la tarde leyendo Canción de Navidad en una edición muy chula que me regaló mi hermana hace un par de años, lo leí de una sentada espachurrado en el sillón mientras en la  calle llovía y hacía frío. El rico y avaro Scrooge, el pequeño Tim y los fantasmas de las navidades pasadas, presentes y futuras forman parte del  imaginario popular. En este cuento, como en todos sus libros,  Dickens hace crítica de una sociedad que explotaba a los pobres sin despeinarse. Algunos dicen que este libro publicado en 1843 cambió la manera de celebrar la Navidad, por lo visto en 1843 lo de las navidades estaba de capa caída, y este cuento de fantasmas  contribuyó a animar la cosa y a recuperar el espíritu navideño. Me parece a mí que a Dickens no le gustaría mucho el mundo de hoy, ni las navidades de hoy, en mi opinión,  la que liamos en nuestros días entre el 1 de diciembre y el  6 de  enero nada tiene que ver con lo que pretende transmitir el libro. El caso es que después de leer a Dickens, me he acordado de cuando me gustaban las navidades, de cuando era niño y montaba el belén con mis hermanos, de la cabalgata, de la noche de reyes y todo lo demás, era muy divertido. Luego uno fue perdiendo la inocencia, la ilusión y la fe, y empezó a despotricar y a llenarse de  prejuicios con respecto al tema.
Lo que más me mosquea de las navidades de estos tiempos es la moda de los papanoeles trepadores, cada año son más, están por todas partes, a principios de Diciembre aparecen dispersos, el día 24 serán legión.
La primera vez que vi a Papa Noel fue en casa de un vecino del bloque de viviendas militares en el que vivíamos en Jerez de la Frontera, yo tendría siete u ocho años. Mi vecino se llamaba Dani y era medio inglés, su padre era del Cuerpo de Ingenieros y de Toledo, su madre,  Susan, era ama de casa y de Inglaterra.  Lo que más me gustaba de bajar a casa de Dani era jugar con los Geyperman vaqueros que tenía con caballo y todo, que eran una pasada, comer  las galletas rellenas de limón que nos daba su madre, que estaban cojonudas, y escucharles hablar en inglés. Dani y sus hermanos hablaban en inglés con su madre y en español con su padre. Yo al principio no sabía que hablaban inglés, hablaban raro sin más, fue mi padre el que me aclaró que no es que hablaran raro sino en otro idioma. No fui a colegio bilingüe.
Un día, en vísperas de Navidad, bajé a jugar a casa de Dani y vi colgado del picaporte de su habitación un calcetín rojo enorme. Eso qué es, es un calcetín para que Papa Noel meta los regalos,  y ese quién es, es un señor que trae regalos a los niños el día de Nochebuena, Dani sacó una tarjeta con un dibujo de Papa Noel y me lo enseñó; gordinflón, abuelete, mofletes sonrosados, pelo y  barba blancos, vestido de rojo y tocado con un gorro con borla. Dani me dijo que se movía en un trineo tirado por renos,  que uno de los renos se llamaba Rudolph…, y que entraba en las casas por la chimenea..., pues en tu casa no hay chimenea…, se quedó seco, gran tipo Dani, uno de mis mejores amigos de la infancia, a menudo me acuerdo de él. La primera impresión que me causó Papa Noel fue bastante mala, me pareció un flojo y un patán en comparación con gente seria como los Reyes Magos, esa es la verdad. Desde entonces no le soporto.
Le pregunté a mi padre por qué Papa Noel no pasaba  por casa el día de Nochebuena, mi padre me dijo que Papa Noel sólo se pasaba por casa de los niños ingleses y americanos. Cuando yo era niño en mi casa no había Papá Noel ni árbol de Navidad, había portal de Belén y Reyes Magos. La Navidad empezaba el 20 de Diciembre, cuando nos daban las vacaciones y montábamos en familia el belén, era cuando sólo había dos canales en la tele y  el cine norteamericano todavía   no había entrado en las casas del españolito medio, ni habíamos empezado a adoptar sus clichés navideños.  Poco tardaron los grandes almacenes  en abrir el melón e importar el modelo, convirtiendo la Navidad, una fiesta religiosa,  en un carajal lleno de luces, tarjetas echando humo y papanoeles trepadores.
 No me gusta la Navidad, pero no por una cuestión religiosa, no me gusta por el empacho de luz y color, consumismo compulsivo, solidaridad de salón y buen rollo impostado  que supone. Todos los años amenazo con quedarme solo en casa en Nochebuena,  zampándome un whopper y bebiendo birra fría en calzoncillos mientras me veo una del oeste, pero nunca cumplo, y acabo hecho un pincel donde me toque pasándolo de puta madre. Eso sí, sé por qué me junto en Nochebuena, a pesar del árbol, el moñas de Papa Noel y el Corte Inglés, por tradición, la tradición que hace que cada 24 de Diciembre nos juntemos para celebrar una fiesta cristiana, el nacimiento de Jesús de Nazaret en Belén. No soy creyente y celebro la Navidad sin fe, pero me toca las pelotas que muchos comecuras intenten quitarle el sentido religioso  haciendo hincapié en lo que se ha convertido la cosa a causa de la sociedad de consumo, (éstos también se ponen flamencos y se juntan para comer y beber de lo bueno), quédate en casa cenando una pizza recalentada  y no me toques las pelotas con lo de la fiesta pagana, me vas a contar tu a mí por qué me junto yo en Nochebuena.
 Saludos cordiales…, ah no, feliz Navidad, y no olvidéis leer a Dickens todo el año.

martes, 11 de diciembre de 2012

Las tripas del cine

                             

Es ver un cajón arrumbado lleno de dvd,s polvorientos y allá que voy, a escarbar en busca de alguna joyita, siempre me llevo alguna alegría, el otro día rescaté de una caja de zapatos del kiosko del barrio La noche americana, de Francois Truffaut. Un peliculón.
Decía Visconti que el cine no es un arte, si no un trabajo de artesanía, a veces de primer orden, las más del segundo o tercero, o sea que en el oficio de hacer películas impera más lo técnico, el trabajo manual, el truco, incluso la chapuza, que la creatividad, la inspiración, las musas y todo lo demás. Una cosa es escribir guiones y novelas y otra llevarlos a la pantalla. De eso trata La noche americana, del cine por dentro, de la que hay que liar para hacer un plano secuencia de tres minutos, de lo chungo que es contar una historia, de lo difícil que es meter un texto, una novela o un guión en secuencias de imágenes, juntarlas en 90 minutos,  y que además la gente se lo crea. Porque de lo que se trata al fin y al cabo, es de fingir la realidad, de metérnosla doblada, de hacernos creer que lo que vemos en el pantallote es pura vida; que el que sufre, sufre,  el que ama, ama, y el que muere, muere. Por eso cantan tanto los gazapos, un sarraceno cimatarra en mano con reloj digital rompe la magia, o la sombra de un regidor, o una pértiga asomando por arriba del plano.
 Supongo que Orson Wells no se sentía un  artista cuando rodó la primera escena de Sed de mal, ese plano secuencia de cuatro minutos que se estudia en las escuelas de cine (https://www.youtube.com/watch?v=QZ4Oawo3CDc), estaría más preocupado en que todo encajara, en que la gente entrara en plano cuando le tocaba, en que el coche con la bomba en el maletero fuera a la velocidad adecuada, en que nadie metiera la gamba y jodiera la toma, lo mismo le pasaría a John Ford cuando rodó la primera escena de Centauros del desierto (https://www.youtube.com/watch?v=YcUWKxY4NXk). Luego llegaron los críticos, los académicos, los que establecen el canon y dijeron, este tío es un genio, este tío es un poeta, este tío es un artista, y esta película es una obra maestra.
Tengo un amigo que estudió imagen y que hizo un corto hace años, yo solía aparecer por allí, sobre todo a la hora de comer y de las birras, y echaba una mano en lo que podía, me consta el curro que se pegaron para hacer un corto de diez minutos, un mes como putas por rastrojo echándole catorce horas diarias. Cuando terminaron, me pasaron una copia, y al verlo me pregunté cómo pudo salir tan bien la cosa después del carajal del que fui testigo.
El cine es un tema recurrente en la historia del cine, hay un montón de películas que lo tratan desde diferentes aspectos, y se ha convertido ya en un genero más, cine dentro del cine, o cine sobre el cine lo llaman. La noche americana es una de las mejores sobre el tema, os invito a verla o reverla, y ya que estáis, no perdáis de vista Cantando bajo la lluvia, Cinema paradiso, Cautivos del mal o Qué fue de Babe Jane, Qué fue de Babe Jane también es una película de terror, Bette Davis acojona.

Saludos cordiales.

domingo, 2 de diciembre de 2012

Un hombre viejo


Acabo de terminar “Agonizar en Salamanca” de Luciano. G. Egido. Tenía ganas de leer una biografía sobre Unamuno. Lo poco que había leído sobre su vida había sido a través de artículos y ensayos sobre la Guerra Civil. Esta no es una biografía general, se centra en sus últimos meses de vida y en su controvertido papel durante los primeros meses de la contienda. Desde el levantamiento militar hasta su muerte el día 31 de Diciembre. Unamuno era liberal y republicano, más conservador que progresista, cuando el 18 de Julio de 1936  parte de los militares se sublevan contra la República y comienzan las adhesiones, Unamuno se pone del lado de los militares, en los que veía a los defensores de la cultura occidental y a los salvadores de la polarizada y maltrecha Segunda República. Pronto se dio cuenta de que el bando nacional no sólo se había levantado contra el comunismo, también lo había hecho contra la República y el liberalismo  político. Su desencanto creció a medida que Salamanca se fue llenando de matones, de fusilamientos y de paseos.
El 12 de octubre se celebró en el Paraninfo de la Universidad de Salamanca (en la que Unamuno había sido restituido como rector por los nacionales después de que el gobierno republicano le destituyera) “El día de la Raza”, es cuando el viejo cascarrabias, harto de estar callado, estalla. Unamuno presidía el acto rodeado de falangistas, autoridades militares, eclesiásticas y civiles de la ciudad en guerra, también le acompañaban la mujer de Franco  Carmen Polo y Millán Astray, fundador de la Legión. Después de escuchar los encendidos discursos de los oradores que intervenían en el acto, Unamuno se levantó y dijo unas palabras. Luciano G. Egido hace una reconstrucción del hecho a partir del testimonio y las notas de varios testigos y de la versión ofrecida por el historiado Hugh Thomas. Las palabras de la intervención de Unamuno en el Paraninfo y la pelotera con Millán Astray son conocidas; “Venceréis pero no convenceréis”, “Vencer no es convencer y hay que convencer sobre todo, y no puede convencer el odio que no deja lugar para la compasión; el odio a la inteligencia, que es crítica y diferenciadora, inquisitiva más no de inquisición”, Millán Astray le interrumpe golpeando la mesa con la mano que le queda “¿Puedo hablar?, ¿puedo hablar?” se levanta e improvisa un discurso vehemente en defensa de la rebelión militar, Unamuno le pisa las palabras y el tono se eleva ante el estupor general, es cuando Millán Astray desgañita su “¡Viva la muerte!” “¡Mueran los intelectuales!” “¡Muera la inteligencia!”, el tono elevado da paso a los gritos, “Os falta razón y derecho en la lucha. Es inútil pediros que penséis en España”. Carmen Polo coge del brazo al viejo profesor y le saca de allí entre gritos, insultos, y amenazas.
Aquella misma tarde Unamuno acude a su tertulia habitual en el casino de la ciudad, donde sus hasta ayer amigos y contertulios le hacen el vacío y le insultan llamándole rojo y traidor. A partir de ese día Unamuno permanece en su casa bajo arresto domiciliario, el 22 de octubre Franco le destituye como rector. Así eran las cosas en España en octubre del 36, o estás conmigo o estás contra mí, o blanco o negro, el pensamiento libre e individual se consideraba ambigüedad y la ambigüedad se pagaba cara. Unamuno se equivocó, metió la pata hasta el corvejón y lo reconoció no sólo en el Paraninfo, también en sus últimas cartas “Qué cándido y qué ligero anduve al adherirme al movimiento de Franco”. Respecto a su posición, se le puede reprochar ceguera, soberbia y terquedad al principio, luego también intervino el miedo probablemente ¿se le puede reprochar a alguien el miedo en aquellas circunstancias?. Lo que en mi opinión no se le puede reprochar es falta de coherencia con sus ideas. Unamuno era un liberal a la antigua usanza, y no encajaba ni con lo “hunos”  ni con los “hotros”, “La guerra se ha pensado contra el liberalismo no contra el bolchevismo”, “No estoy ni con los fascistas ni con los bolcheviques”. Gran libro, esclarecedor e imprescindible.
 -Agonizar en Salamanca (Unamuno, julio-diciembre de 1936).  Luciano G. Egido. Tusquets. 2006. 304 páginas. 19 eurillos o biblioteca municipal.

lunes, 26 de noviembre de 2012

Nacidos para perder


La televisión es una gran invento, hay mierda, demasiada probablemente, pero también cosas interesantes, creo que hay bastantes canales para que cada uno se fustigue la neurona  como le plazca, el que quiera peli, tiene pelis, el que quiera fútbol, fútbol, el que quiera tele caca se va a hartar, también hay buenos documentales, series que no están mal y programas concurso que se dejan. Otra cosa son los informativos, antes eran telediarios, ahora los informativos se han convertido en programas de variedades, en los que te cuentan al mismo tiempo que  Cristiano Ronaldo está triste porque le duele el juanete, que Siria ha atacado una aldea rebelde y ha matado a diez niños que estaban jugando, que el nuevo Ferrán Adriá de turno desestructura los huevos fritos con chistorra en vaso de chupito de puta madre, que los niños de Sahel se mueren de hambre, que los triunfitos triunfan, que una familia ha sido desahuciada y que la última colección de un modisto muy moderno es la pera limonera. Todo junto para que las desgracias duelan menos, para que la cosa sea menos dramática y más entretenida, que estamos comiendo hombre. Supongo que la televisión es un reflejo de la sociedad, del mundo en el que habitamos, probablemente no podemos esperar mucho más de ella. También es muy golosa para los que tienen el poder, sean del color que sean, el intento del poder por controlar los medios de comunicación es tan viejo como la imprenta.  Yo me conformaría con que la televisión entretuviera sin embrutecer, divulgara sin adoctrinar, e informara sin desinformar, soñar es gratis claro.
El caso es que ayer haciendo zapping sin rumbo fijo me tropecé con un peliculón que acababa de empezar, Cowboy de medianoche de John Schlesinger, nada menos. Cuando la enganché empezaba a sonar el temazo de Harry Nilsson mientras Joe salía de su apartamento hecho un pincel con su atuendo de cowboy. Me quedé.
Joe Buck vive en un pueblecito de Texas, y es, aparte de un buen tipo, un palurdo, un soñador y un ingenuo. Pero tiene buena planta, y cree que eso, unas botas camperas, una chupa a lo Buffalo Bill y un sombrero tejano, serán más que suficientes para romper bragas a discreción en la ciudad de Nueva York y triunfar como gigoló. Porque lo que quiere Joe, es ser un vividor, vivir de las mujeres..., el tío lo tiene claro, ha echado sus cuentas, "Allí hay muchas mujeres ricas Ralf, te lo piden y te pagan por ello, los hombres son maricas casi todos", le dice  a su compañero cuando va a despedirse del restaurante en el que trabaja como lavaplatos, menudo figura. El bueno y bien dotado de Joe  mete sus pocos bártulos en una maleta y pone rumbo al este dispuesto a cumplir su sueño, pero Joe, aunque no lo sabe, es un perdedor, un hombre sin estrella  que  se estrella al rato de  llegar a la city. Sólo y sin un duro encuentra la compañía de  un grasiento lisiado que se gana la vida como timador y raterillo y que ha contribuido a su propia ruina. La peli aunque invita al descojone en más de una ocasión es dura, sórdida, y al final, conmovedora. Una película sobre la soledad y el desarraigo, pero sobre todo sobre la amistad, y sobre la necesidad , más que de amar, de sentirse querido y cuidado.  Se estrenó en 1969, y es un retrato sobre la sociedad urbana neoyorquina de la época, una sociedad que niega a muchos el manido sueño americano condenándolos a vivir al margen. La contracultura, el hipismo, la psicodelia, la liberación sexual y los estragos de La Guerra del Vietnam están presentes en todo el film. Geniales John Voig  y Dustin Hoffman, sobre todo el primero, en su papel de paleto tejano, de  niño grande  llegado a la gran ciudad, y genial la banda sonora, sobre todo el conocido tema central de la  misma. De lo mejorcito de los sesenta en mi opinión. Tenéis que verla o reverla.
Cuando terminó la peli me quedé pensando en el juego que dan los perdedores en el cine, siempre me han gustado más las películas de antihéroes que de héroes, no sé muy bien por qué. Prefiero al Deckard de Blade Runner que al Indiana Jones de En busca del arca perdida, al Travis de Taxi driver  que al Lorenzo de Arabia de Lawrence de Arabia, y me gusta más Grupo Salvaje que Los siete magníficos. El tema del perdedor ha estado siempre muy presente en la historia del cine, especialmente en el norteamericano que se hizo en los años 60 y 70, el inadaptado, el condenado al fracaso, el malo, el tipo que vive el margen, un filón. El buscavidas, La leyenda del indomable, Taxi driver, El rey del rodeo y ésta son sólo algunos ejemplos. Entre las de perdedores las hay más y menos duras claro, la más dura de las que he visto es con diferencia Leaving Las Vegas, tela.  Con la literatura me pasa lo mismo, dos de mis personajes literarios favoritos son Don Quijote y Jean Valjean, Don Quijote es un héroe pero del fracaso.
Después de Cowboy de medianoche seguí zapeando y me tropecé con uno de tantos programas que se dedican a hacer casquería con la miseria ajena, hablaban de Poli Díaz y del último episodio de su descenso. Hace unos días, Poli Díaz  ingresó en un hospital tras recibir dos navajazos en una reyerta.  La vida del Potro de Vallecas podría ser el guión de varias de las mejores y más duras películas de boxeo que se han hecho. Salido del arrabal, triunfó como boxeador en España y en Europa llegando invicto después de 32 combates a competir por el título de campeón del mundo contra Whitaquer en 1991, todo un acontecimiento deportivo en España, que volvía a sacar al boxeo de la “clandestinidad” y a colocarlo en la actualidad deportiva, la cosa duró poco. Poli perdió a los puntos contra Whitaker en 1991, y desde entonces no ha dejado de caer, se fundió todo lo que había ganado en juergas aliñadas con drogas, mercenarias del sexo y mucho alcohol, cuando se le acabó la pasta y desaparecieron los amigos, se enganchó a la heroína se compró una tienda de campaña y se fue a vivir a Las Barranquillas. Últimamente parecía rehabilitado, pero la delincuencia y las drogas siempre acaban tirando de él. La antítesis de Poli Díaz es Javier Castillejo, que después de ser dos veces campeón del mundo se retiró y vive con su familia del gimnasio que regenta en Parla. Lo que consiguió Javier Castillejo a nivel deportivo es mucho más difícil que lo que  ha conseguido Nadal o los de la roja, sin embargo Castillejo es mejor tratado y considerado en Inglaterra en Alemania o en Francia que en su propio país al que representó siempre con orgullo y nobleza cuando peleaba. Pero en fin, esa es otra historia.
En el cine de boxeo abundan las historias de perdedores, el ascenso y la caída de los condenados al fracaso, el sueño convertido en pesadilla, las historias de campeones en el ring y fracasados en la vida.
Estos días he estado leyendo Tres historias de boxeo, y El gran combate de Jack London, y la verdad es que son una maravilla, Julio Cortázar al que también estoy leyendo a ratos últimamente, era muy aficionado al boxeo y tiene unos relatos cojonudos sobre el pugilismo,  no perdáis de vista Torito, El noble arte o Lucas.
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Os dejo que de tanto hablar de los perdedores me han entrado ganas de  leerme alguna hazaña del perdedor por excelencia; el ínclito, el maravilloso, el invencible,  Don Quijote de la Mancha.



Ficha de Cowboy de medianoche aquí.http://www.filmaffinity.com/es/film906560.html

miércoles, 14 de noviembre de 2012

La guerra civil, los libros y yo.


Lo primero que leí sobre la guerra civil fueron las novelas de José María Gironella, Los cipreses creen en Dios, Un millón de muertos  y Ha estallado la paz, hay una cuarta entrega que cierra lo que sería una tetralogía sobre la guerra que se titula Los hombres lloran solos que no he leído. Los tres primeros aparecieron entre 1953 y 1966  y fueron auténticos best sellers, y aunque no hay que olvidar que fueron publicados en una época en la que la historia sólo la contaban los vencedores, estos libros, con su mayor o menor objetividad, con sus defectos y virtudes, fueron esclarecedores para mí y me sirvieron para empezar a sacudirme mitos y tópicos alimentados por opiniones de otros, batallitas de sobremesa y pelis varias. Gracias a estas novelas empecé a interesarme por un tema del que siempre había escuchado hablar a mis padres y abuelos muy de refilón, y descubrí que yo tenía un criterio muy distorsionado del asunto, bueno, distorsionado no, realmente no tenía criterio ninguno, lo que tenía eran opiniones basadas en lo que comento unas líneas más arriba. Antes de leer nada sobre la guerra civil, yo tenía la idea de que los bandos eran homogéneos, pensaba que por un lado estaban los militares que se habían levantado contra la república, y que en este bando, sólo había fascistas con el pelo engominado, bigotillo y botas relucientes, todos, sin excepción, eran muy malos. También pensaba que en el bando republicano sólo había libertarios con alpargatas que escribían poemas, todos sin excepción eran muy buenos. Este fue el primer tópico del que me curé cuando empecé a leer sobre la guerra civil.  En el bando nacional que se había formado a raíz del levantamiento de los militares contra el gobierno de la república, no sólo había fascistas y militares, de hecho hubo militares que no se sumaron al alzamiento, también había monárquicos, tradicionalistas y gente liberal con ideas más conservadoras. En el bando republicano, además de defensores de la república, socialistas y demócratas, había comunistas y anarquistas que lo que buscaban no era volver a la democracia republicana asaltada por sublevados, sino la revolución. Aquello era un carajal.
El debate sobre si la guerra civil fue una guerra fraticida o una guerra de clases que arrastra sus consecuencias hasta hoy, sigue abierto para muchos.
En mi último año en la universidad me matriculé de una asignatura optativa que se llamaba "La España actual", la impartía  Francisco Montero, y el programa comenzaba con la guerra civil, "La guerra civil y la gestación del franquismo" se titulaba el primer tema, y terminaba con los últimos gobiernos de Aznar, "Lo gobiernos del Partido Popular 1996-2004". España actual fue una de las asignaturas que más me entusiasmó de la carrera, y una de las que más me curré, saqué un 8,5, todo un record para mí que siempre fui un estudiante entre malo y ramplón. No me perdí una clase, acudí a casi todas las tutorías, y me leí buena parte de los libros de la bibliografía. Desde entonces vuelvo de vez en cuando al tema leyendo ensayos y novelas sobre la guerra civil, la dictadura de Franco y la transición. Francisco Montero, en sus clases,  proponía un ejercicio muy interesante cuando abordamos el tema de la guerra civil, nos invitaba a hacer un salto en el tiempo, y a preguntarnos donde nos habríamos colocado nosotros el 18 de Julio de 1936 teniendo en cuenta la posición social de nuestras familias. Las adhesiones más que con la ideología, que también, tuvieron mucho que ver con las circunstancias particulares de cada uno, unos buscaban mejorar sus condiciones de vida, otros, conservar sus privilegios, otro factor que influyó fue el miedo, el perfil político o social de uno podía ser un pasaporte para vivir o para que le fusilaran en función de si se encontraba en Madrid o en Sevilla. Pero en fin, no es mi intención hacer aquí una entrada sobre la guerra civil, esto es no es un blog de historia, y no soy perito en la materia, sólo un pionero que ha leído algunos libros sobre el asunto. Se trata de recomendar o señalar algunos de los libros que me han ayudado a sacudirme mitos, tópicos y maniqueísmos simplistas. Anoto aquí algunos de los que he leído y recomiendo, y admito, es más, pido recomendaciones.



-La forja de un rebelde. Arturo Barea (1940-1945): Trilogía autobiográfica de Arturo Barea. En la primera entrega La forja, Barea cuenta su niñez y su adolescencia en el Madrid de principios de siglo, en La ruta cuenta su experiencia en Marruecos, donde participó en la guerra contra las rifeños, la tercera entrega La llama, es la que se centra en la guerra civil, sobre todo en el Madrid sitiado por las tropas nacionales. Las tres entregas se pueden leer por separado, pero yo recomiendo leerlas por orden, son un fresco sobre la primera mitad del siglo XX español. Muy recomendable.

-Homenaje a Cataluña. George Orwell (1938): Orwell narra su experiencia como miliciano en el POUM (Partido Obrero de Unificación Marxista) de Barcelona, y cuenta, entre otras cosas, como vivió las lamentables condiciones en las que se encontraban las milicias cuando él llegó a Barcelona, sin armamento, ni organización ni equipo, unas milicias en las que la indisciplina y la desorganización campaban a sus anchas. Orwell luchó en el frente de Aragón, y resultó herido, también participó en los acontecimientos de Mayo del 37 en Barcelona.La novela no tiene desperdicio. Hay una edición en Tusquets titulada Orwell en España que además de Homenaje a Cataluña incluye toda la correspondencia y los artículos relacionados con el paso de Orwell por España durante la guerra civil.

-Días de llamas. Juan Iturralde (1979): Días de llamas es la mejor novela que he leído sobre la guerra civil, sus primeras ediciones pasaron sin pena ni gloria, y la novela era prácticamente desconocida hasta que alguien tuvo la brillante idea de volver a publicarla en 2006. La novela se centra en el dilema en el que se ve Tomas Labayen cuando los militares golpistas se levantan contra la República en 1936. Por un lado está su lealtad republicana, por otro sus escrúpulos morales frente a los excesos de los revolucionarios durante aquel verano del 36. Labayen es juez de instrucción en Madrid y pertenece a una familia de clase media, es identificado por  los revolucionarios, y encerrado en una checa donde espera la hora de ser fusilado. Imprescindible.
  

-La noche de los tiempos. Antonio Muñoz Molina (2009): La noche de los tiempos es un fiestón narrativo, una de las mejores novelas españolas que he leído en los últimos años, yo pensaba que la mejor novela de Muñoz Molina era El jinete polaco, hasta que leí ésta que no le va a la zaga. Publicada en plena controversia a cuenta de la Ley de Memoria histórica impulsada por Zapatero, y con la que el autor discrepó, la novela cuenta la historia de Ignacio Abel un arquitecto español que se ve obligado a exiliarse en EEUU en octubre del 36. Durante su viaje al exilio Abel recuerda su amor clandestino con una norteamericana y los agitados meses previos a la guerra civil. Por la novela pasan personajes reales; Negrín, Moreno Villa, Bergamín e incluso Azaña. Un lujo. A raíz de la publicación de la novela Muñoz Molina pidió un pacto sobre lo ocurrido en la Guerra civil en el que un comité de expertos elegidos por unanimidad y no por cuotas, explicara sus causas y sus consecuencias. Os dejo abajo un enlace(el primero) sobre este tema.


-Las armas y las letras. Andrés Trapiello (2010): La primera edición es de 1994, en 2010 se publicó una reedición ampliada y revisada. Este ensayo es ya un clásico sobre la literatura en la Guerra Civil. Las armas y las letras no es un libro de historia ni de crítica literaria, más bien es una guía sobre la literatura española durante esos años, sobre el papel que jugaron los escritores y sus obras.

Hay más, muchos más claro, para no aburrir más de la cuenta os dejo algunos más de los que he leído y recomiendo.

-Madrid de corte a checa. Agustín de Foxá.1937.

-Trilogía de Gironella.1953.1966.

-Franco. Juan Pablo Fusi.1985.

-La Guerra Civil española. Paul Preston. 2006.

-El Jarama. Rafael Sánchez Ferlosio.1955.

-La dictadura de Franco. Javier Tussell.1996.

-Historia política 1939-2000. José María Marín, Carme Molinero y Pere Ysás. 2001.

-La Memoria Insumisa. Sobre la dictadura de Franco. Nicolás Sartorius y Javier Alfaya. 1999.

-Los girasoles ciegos.Alberto Méndez.1994.

-Tiempo de silencio. Luis Martín Santos.1962.

Os dejo aquí un par de artículos de interés, sobre la novela y la guerra civil.

http://cultura.elpais.com/cultura/2009/11/23/actualidad/1258930811_850215.html

http://www.elmundo.es/elmundo/2011/03/22/cultura/1300810706.html

Saludos cordiales.

domingo, 4 de noviembre de 2012

Cine, cine, cine


Lo bueno del cine es que uno se puede meter entre pecho y espalda dos obras maestras en una tarde.  Es una de las ventajas que tiene el cine con respecto a la literatura, por eso algunos consideran que el cine es un arte menor  comparado con el de juntar letras. Consideran al cine, espectáculo, cultura popular,  y a la literatura, arte con mayúsculas o alta cultura, de hecho muchos de los grandes directores de la historia del cine no se consideraban artistas, consideraban lo de hacer películas como un oficio, como algo más técnico que intelectual.  El cine y la literatura buscan lo mismo, contar una historia, la literatura lo hace en un tocho de quinientas páginas, el cine intenta meter ese tocho, esa novela o ese guión en  secuencias de imágenes que duran un par  horas, transformando la palabra, la letra impresa,  en lenguaje cinematográfico.  Menudo jardín, prefiero no entrar y quedarme echando un vistazo desde la verja.  El caso es que hace unos días llegué de currar más cabreado que una mona, y para quitarme el cabreo, bajé las persianas,  encendí el dvd y la tele grande, y me metí cinco horas de ficción en vena que me dejaron nuevo.
Empecé con Rocco y sus hermanos de Visconti. La película cuenta  la historia de la viuda Rosaria Parondi y sus cuatro hijos, y de su traslado desde Lucania, una zona empobrecida del sur de Italia, hasta la próspera  Milán. La idea es escapar de la miseria y aprovechar las oportunidades que ofrece la gran ciudad.  La vida en la ciudad no será  fácil, y los Parondi, acostumbrados a la vida sencilla en el campo, pronto se verán afectados por la marginación, el desarraigo y la degradación moral a los que les somete una ciudad industrializada y en pleno desarrollo como Milán. Rocco encuentra trabajo en una lavandería y Ciro estudia mecánica con la idea de entrar a trabajar en la factoría de Alfa Romeo.  Simone se pone a boxear para ganarse la vida, su sueño es llegar a campeón, pero es débil e influenciable y no se somete a las disciplina del atleta.  Conoce a Nadia, una prostituta de la que se enamora locamente, pero Nadia, harta de su carácter violento le abandona.

Rocco y sus hermanos. Luchino Visconti.1960.









                                                                                                                                                                                         

El drama comienza cuando Rocco empieza a salir con Nadia, en la relación de los hermanos con la chica queda reflejado el carácter opuesto de ambos.  Simone es un tipo violento, un bruto que  trata a Nadia como a una puta, Rocco, es un buen chico, un poco ingenuo quizás, un romántico que intenta sacar a Nadia de la mala vida tratándola como a una dama.  Como os podéis imaginar, al bruto de Simone no le hace mucha gracia que su hermanito se trajine a su ex. Hasta ahí puedo leer sin despellejar este peliculón.  Llevaba años sin ver Rocco y sus hermanos  y me ha recordado mucho a otro peliculón del que ya hable aquí cuando saqué el tema del cine español , Surcos ,  de Nieves Conde, de hecho el argumento es el mismo y las dos películas tratan los mismos temas. Las migraciones interiores que se dieron en Europa en los años 50, desde el campo a la ciudad en busca de una vida mejor, y los contrates entre un mundo y otro, la lucha por mantener a la familia unida en un contexto en el que el individualismo manda. En ambas películas “la vida moderna” pasa factura desintegrando a la familia. Rocco y sus hermanos sigue la corriente neorralista de El ladrón de bicicletas de Vittorio de Sica, y de Roma, ciudad abierta de Roberto Rossellini. Una obra maestra imprescindible para cualquier aficionado al buen cine.
Después de Rocco y sus hermanos como tenía tiempo y ganas me puse El perro rabioso de Akira Kurosawa, cine negro del bueno pero japonés, con su detective con sombrero y cigarro, sus claroscuros, su pistola y su cabaretera claro, faltaría más.
Estamos en el Japón devastado por las consecuencias de la segunda guerra mundial, donde la delincuencia la corrupción y la violencia campan a sus anchas. Murakami es un poli novato al que le han robado la pistola en un autobús, intenta recuperarla por su cuenta pero es un pardillo en el oficio y no da pie con bola. Pronto se descubre que su pistola ha sido utilizada en varios atracos en los que han muerto dos personas, el departamento asigna el caso a Sato un veterano policía, y nombra ayudante a Murakami que se siente culpable por los crímenes. A medida que la investigación avanza Murakami y Sato van trazando el perfil del asesino, no es un gangster ni un atracador porfesional, es un joven veterano de guerra al que han robado el petate al volver del frente y que vive en la miseria, esto plantea un dilema moral en el novato policía, que se siente identificado con el delincuente. El perro rabioso aunque es cine negro, tiene un claro trasfondo neorrealista. Otro genio Kurosawa, un día de estos le voy a dar otra vuelta Dersu Uzala.
El perro rabioso. Akira Kurosawa.1949.

Es curioso que Rocco y sus hermanos y El perro rabioso en apariencia películas tan distintas tengan tanto en común, las dos son un testimonio social de su tiempo, una de la Italia de principios de los años 60 y la otra del Japón de la posguerra, y las dos, aunque de forma diferente, tratan el tema de la maldad, de la degradación moral del individuo en circunstancias adversas, planteando la pregunta de si el delincuente, el malo, nace o es fruto de las circunstancias. Simone es un noble bruto cuando baja del tren en Milán recién llegado del terruño, un inocente en apariencia incapaz de matar a una mosca, el hambre,  el alcohol y las malas compañías sacan lo peor de él.  En el caso del atracador asesino de El perro rabioso acurre algo parecido, a Shinyiro Yusa le roban su petate con todo lo que tiene cuando vuelve del frente y se ve obligado a subsistir en un Japón emprobrecido y envilecido por la guerra. Dos peliculones a reivindicar, que tienen mucho que decir en los tiempos que corren.  Visconti, Kurosawa y el neorrealismo no están muy de moda últimamente, probablemente porque lo crudo no interesa,  lo queremos cocinado, salpimentado y ligerito, no nos vayamos a atragantar.
Saludos cordiales.

-Ficha de Rocco y sus hermanos aquí: http://www.filmaffinity.com/es/film927129.html
-Ficha de El perro rabioso aquí: http://www.filmaffinity.com/es/film801483.html

sábado, 27 de octubre de 2012

No todo está en los libros

He participado en varios clubs de lectura y no vuelvo, no me gustó la experiencia. Habrá sido mala suerte supongo pero en los clubs de lectura en los que he estado siempre había alguien que prefería escucharse a sí mismo a escuchar al resto, algunas veces era uno de los participantes, otras, el propio coordinador de la cosa. Cuando le preguntaban a uno qué opinaba, qué le había parecido tal capítulo o tal personaje, ya estaba todo dicho, poco más había que añadir, la clase magistral ya estaba dada. En el último al que acudí, el acaparador era un pavo muy leído, muy esnob y muy pedante, era el primero en tomar la palabra y  cuando la soltaba, estaba tan sobada y refrita que no había quien volviera a cogerla.  Se había leído todo lo que no había vivido el tío y sacaba músculo claro, como los chulos de playa y piscina, éste en lugar de pasearse por  la orilla o el bordillo con el fardahuevos  exhibiendo bíceps y abdominales,  se paseaba por los clubs de lectura exhibiendo lecturas sesudas y  soltando monólogos, se tomaba muy en serio y le encantaba escucharse,  una rata de biblioteca que no había salido de su madriguera y  pensaba que todo está en los libros, en los museos y en las salas de cine en versión original,  menudo pájaro.  Soltó una frase…, no recuerdo el contexto ya,  pero cuando escuché aquello me vino una arcada, “qué se puede esperar de la gente que no tiene libros en su casa” dijo engolando la voz, pffff…resoplé fuerte para que me escuchara…, no volví a aparecer,  entre quedarme en mi casa leyendo o viendo una peli y perder la tarde escuchando a aquel moñas lo tuve claro. Desde aquello  no he vuelto  a participar en ningún  club de lectura,  prefiero hablar de libros conmigo mismo, aquí o tomando cervezas  con  amigos.
Lo de este pavo es el extremo de una actitud que he observado a menudo en gente leída, me refiero a los que piensan que leerse hasta el prospecto del okal, hasta los papeles rotos de las calles, les hace mejores en algún sentido, incluso superiores  a los que no leen. He escuchado gilipolleces varias al respecto; leer te hace mejor persona, la gente que lee es más feliz, todo está en los libros, el mundo sería mejor si todo el mundo leyera y demás eslóganes explotados por los planes de fomento de la lectura del ministerio de turno. Leer no  te hace mejor persona, abundan los hijos de perra leídos, ni más feliz, me consta, ni más listo, ni más inteligente, ni superior en ningún sentido, ni siquiera creo que sea  una necesidad humana como he escuchado y leído por ahí. He aprendido mucho de gente leída y culta pero también he aprendido mucho, probablemente más,   de gente que no ha leído un libro en su vida ni tiene intención de hacerlo.  Leer es bueno y recomendable por supuesto,  porque ayuda a entender el mundo y a formarse un criterio propio, pero sólo ayuda, nada más. Supongo que la literatura está sobrevalorada por los que leen y escriben e infravalorada por los que no lo hacen.  En el post anterior cité una frase de Memorias de Adriano de Marguerite Yourcenar,  “Mucho me costaría vivir en un mundo sin libros, pero la realidad no está en ellos, puesto que no cabe entera”. Los que piensan que todo está en los libros y que poco se puede aprender fuera de ellos  (conozco a varios)  se equivocan, para entender el mundo (para intentarlo al menos) además de leer, hay que patearse las calles y mezclarse, vivir,  escuchar al camarero que te pone la birra, al pescadero que  te limpia la trucha,  a la cajera del súper que te cobra la compra y sobre todo,  a la gente mayor, a los abuelos.
Los grandes novelistas del XIX, además de hartarse a leer y  frecuentar las tertulias literarias, se patearon los barrios bajos bebiendo en tascas de mala muerte, escuchando y observando al pueblo llano,  así parió Galdós Fortunata y Jacinta y Dickens Oliver Twist, por poner dos ejemplos.
Por qué leer y para qué, es otra historia, supongo que los lectores empedernidos necesitamos vivir otra realidad a parte de la nuestra, chutarnos una buena dosis de ficción en vena una vez a la semana.
El último chute que me he metido, ha sido la última novela de Rafael Reig,  Lo que no está escrito, un libro que mezcla y confunde realidad y ficción, y que da bastante caña al concepto de familia unida y tradicional, thriller y novela negra, desasosegante, sórdida y genial. Se nota que Rafael Reig, aparte de leer cantidad, se mezcla y se patea las calles. Os la recomiendo.

jueves, 18 de octubre de 2012

Patrullando la ciudad

Cómo cambian los cuerpos…, con veinte años uno se pegaba una conga, al día siguiente se pegaba otra igual y como si nada. Con casi cuarenta uno trasnocha un poco, se toma un Whisky de más y se tira dos días sin levantar cabeza. Cuando era veinteañero trasnochar era llegar a casa a las siete de la mañana como un piojo, incluso si había que llegar algún día a currar de empalmada no pasaba nada. Ahora con casi cuarenta si llego a casa a los dos de la mañana un poco achispao lo hago con cierto sentimiento de culpa, soltándome reproches, ya verás mañana, todo el día en stand by y sin pegar pie con bola…, y es que mis biorritmos de cartujo no están ya acostumbrados a la vida nocturna y se alteran cuando cruzo el filo de la medianoche y me tomo dos copas, qué  triste.
El miércoles estuve con un amigo patrullando los madriles, empezamos en la filmoteca viendo una peli polaca de un tal Jon Komasa que no nos sonaba de nada. La peli se titula La sala de los suicidas, y es del año 2011.  Sala samobójców cuenta la historia de un chaval de buena familia que lo tiene todo. Sus padres han cumplido el sueño, han buscado el éxito y lo han encontrado, el éxito profesional claro, tienen pasta, buenos trabajos,  buenos coches, un casoplón con criada sin papeles y se ponen los cuernos con compañeros de trabajo. Llevan a su hijo a un colegio elitista, donde gente seria y preparada se ocupa de su educación mientras ellos se calzan jornadas de catorce horas diarias en sus hipercurros  sin pararse demasiado a pensar en sus vidas, probablemente para no confirmar que sus vidas son una mierda enorme llena de dinero, mentiras y cosas. Dominick acaba de cumplir 18 años y es un buen chaval, guaperas, buen estudiante y  popular entre sus compañeros, sus aficiones son las de todos los chavales de su edad, la música, Internet, las redes sociales y los vídeo juegos.

 La supuesta armonía de la familia se rompe a raíz de la aparición de un vídeo en la red social en el que Dominick es ridiculizado, el vídeo provoca la mofa y el escarnio de sus contactos, que lo comparten a discreción. Después de esto aparece el miedo, la soledad y el desamparo en el chaval, que no encuentra el apoyo de sus hiperactivos y exitosos papás, obsesionados con medrar en sus absorventes megacurros. Dominick se sumerge aún más en Internet, donde encuentra refugio comprensión y consuelo en un sitio web que hace apología del suicidio. La película trata temas muy presentes en nuestros días; el arma de doble filo que supone Internet y las redes sociales, el suicidio, la cultura juvenil y el culto al trabajo, y aunque el argumento está llevado al extremo, la película es un retrato bastante fiel de los tiempos que corren. Es cierto que los temas están algo trillados ya,  pero están muy bien tratados, los actores están que se salen, y la banda sonora es cojonuda. La única pega que le pongo es el abuso de las escenas de animación que mete el director para ilustrar el mundo virtual en el que se mete el protagonista, en mi opinión, llega un punto en el que engordan el metraje sin aportar demasiado. No obstante la película es buena y recomendable, hay que verla.

Después de la filmo tomamos cañas y tapas para repostar y luego nos fuimos a Malasaña, a Diablos Azules, un garito donde uno se puede tomar un Whisky con hielo mientras escucha a la gente recitar poesía, un lujo. Aparte de beber Whisky y escuchar poesía hablamos del vómito poético y de si se puede ser un poeta aceptable sin haber leído a los grandes…Hablamos de Machado, de cómo convirtió un paseo a orillas del Duero en uno de los mejores poemas en lengua castellana. Lo del vómito poético me recordó mucho a una pregunta que se hacía Rafael Reig en su blog hace unas semanas, se preguntaba Reig si escribir es regoldar, si escribir es una manera de expulsar lo que sobra de vida vivida y libros leídos, lo que uno no llega a asimilar, si la creación literaria es al fin y al cabo consecuencia de una mala digestión, un cuesco, un regüeldo o un vómito. Un gas que molesta dentro y que el que escribe expulsa en un momento dado convirtiéndolo en prosa o en verso. Menudo tema.
Cuando Juan Carlos me aparcó en casa, los biorritmos disparados por el whisky y el trasnoche no me dejaban dormir, así que estuve leyendo un rato en la cama Memorias de Adriano, de Marguerite Yourcenar, buen libro,  me quedé con una frase que me gustó mucho “Mucho me costaría vivir en un mundo sin libros, pero la realidad no está en ellos, puesto que no cabe entera”. Dejé el libro y encendí la tele hasta que me quedé frito viendo la teletienda, (yo sólo veo la dos y la teletienda), salía una muchacha contando lo que le había cambiado la vida desde que su novio se había comprado un chisme para alargarse el níspero. Qué cosas.

miércoles, 10 de octubre de 2012

Cine y boxeo

Siempre me ha llamado la atención que el boxeo, un deporte que provoca tanto rechazo, tenga tanta presencia y aceptación en el cine. Algunos dicen que es porque el boxeo es un deporte muy teatral, muy efectista, y esto en la gran pantalla da mucho juego. Probablemente. Supongo que la pantalla y la ficción, por muy realistas que pretendan ser los combates atenúan la crudeza del boxeo, en el cine no podemos oler la sangre y el sudor. A mí las películas sobre boxeo me gustan, el boxeo está muy presente en el cine negro, y el cine negro me encanta. Un género en el que abundan los perdedores, los marginados y los mafiosos, los tipos que no tienen nada que perder y están dispuestos a partirse la jeta por salir del arrabal en el que están metidos poniéndose en manos de gánsters sin escrúpulos y mujeres fatales. También me gustan las películas sobre boxeo porque el boxeo es el único deporte que me llama la atención, el único que no me aburre ver, no puedo decir que sea un aficionado, lo que sé de boxeo lo sé por el cine, por la literatura, por algún documental y por algún combate que veo por la televisión.
 
El boxeo es un deporte muy cinematográfico y muy literario, un deporte sobre el que escritores y artistas de todo tipo han puesto el foco, algo tendrá. A mí me encantan las películas de boxeo, las buenas claro, hay ahí una épica marginal y barriobajera que embruja. No soy muy de listas, siempre me dejo alguna fuera que me gustaría meter, pero voy a hacer una de algunas de las películas de boxeo que más me gustan de las que he visto.

-Toro Salvaje. MartinScorsese.1980. Para mí la mejor película que se ha hecho sobre boxeo, el guión es de Paul Schrader y Mardik Martin. Una maravilla el guión, la fotografía, el montaje y los actores, Robert de Niro  lo borda. Cuando uno ve Toro Salvaje, a ratos tiene la sensación de que está viendo una peli de miedo. El ascenso y la caída de un campeón. Un campeón en el rin, y un bruto en la vida.
 

-Más dura será la caída. Mark Robson.1957.  Esta la acabo de volver a ver, un peliculón, es de 1956, cuando el cine negro daba ya sus últimos coletazos, Bogart es el protagonista y encarna a un veterano periodista que es contratado por un capo para hacer popular a un boxeador sin talento. Cine negro, boxeo y periodismo. El arranque es espectacular.Bogart se sale, es su última película, nada más terminar el rodaje le detectaron un cáncer y murió a los pocos meses. Buena despedida Humphrey.
 

-Cuerpo y alma. Robert Rossen .1947. Todo por la pasta. Te vas a quitar el hambre a guantazos Charlie, vas a salir del charco, es más, te vas a forrar, ya te llegará la factura. Cuanto más subas más gorda será la hostia cuando caigas amigo. Brutal.
 

-Gentleman Jim. Raoul Walsh. 1942. Esta película cuenta a su manera la historia de los inicios del boxeo tal y como lo conocemos hoy, a través de la vida de James. J Corbett el primero que se alzó como campeón del mundo en 1892. De lo mejor de Errol Flynn, y de lo mejor de Walsh.
 

-El ídolo de barro (Champion).1949. Otra de Mark Robson que como tantas indaga en el oscuro mundo del Boxeo de antes. La escena del entrenamiento del campeón ha sido imitada hasta la saciedad. Soberbio Kirk Douglas.
 

-Million Dolar Baby. Clint Estwood.2004. Obra maestra. No la he vuelto a ver desde que la estrenaron en el cine, me dejó seco.
 







-El luchador. Walter Hill.1975. Cine sin florituras, el amigo Charles Bronson era de pocas palabras, pero cuando hablaba lo clavaba "Yo no miro más allá de donde termina la carretera". Las yoyas suenan como en las de Bud Spencer. Un lujo.
 

-Fat City.1972. John huston. Una de las películas más sórdidas que he visto, un homenaje a los perdedores.

-Nadie puede vencerme (The Setup). Robert Wise.1949. De lo mejorcito de la época clásica.

Hay algunas más claro, pero no caben, de las más actuales me quedo con The Boxer (1997), de Jim Sheridan, y con Cinderella Man (2005) de Ron Howard. Se admiten recomendaciones, sobre todo de cine europeo, que he visto menos. Hay un documental que he visto hace poco y me ha encantado Cuando éramos reyes (1996) de Leon Gast, el documental cuenta los días previos al mítico combate por el título entre Mohamed Alí y George Foreman celebrado en Zaire en 1974. Un figura Mohamed Alí, no sólo fue uno de los mejores boxeadores de todos los tiempos, también fue un icono de la contracultura de los 60, gran documental, muy recomendable.


 

Os dejo que voy a ver Marcado por el odio, llevo tiempo sin darle una vuelta.

Saludos cordiales.





martes, 2 de octubre de 2012

La magia de la montaña


Ayer terminé La montaña mágica de Thomas Mann. Lo terminé por la noche, en la cama, luego me costó dormirme, normal,  el jet lag es lo que tiene, parte de mí seguía allí, en la montaña con Hans, en el Sanatorio Berghof de Davos, en los Alpes suizos, en el mundo de allí arriba..., y así me tiraré unos días….
De eso se trata, para eso leemos en parte, para viajar, para vivir otras vidas, para probarnos otros nombres. Algunas veces el viaje es corto, como una salida de fin de semana pero otras se va uno a tomar por saco a épocas en las que es pionero, donde el viaje es agotador pero apasionante. Cuando uno cierra el libro y vuelve todavía tiene un pie allí durante unos días, los libros que me dejan esta sensación sé que voy a volver a leerlos otra vez. La montaña mágica llevaba tiempo en la estantería, en lecturas pendientes, junto a tantos otros, el grosor y la fama de La montaña imponen claro. Siempre había oído decir que La montaña mágica era un libro difícil y complicado, pues no, ni difícil ni complicado, exigente sí, las neuronas echan el resto, es de los que te obligan a levantarte de vez en cuando a consultar la enciclopedia o el manual de filosofía  para buscar un nombre o una fecha, de los que invitan a indagar, a curiosear y a hacerse preguntas, a mí estos son los libros que más me gustan. También me gustan los libros que sólo buscan entretener claro, creo que es recomendable zamparse uno de vez en cuando,  los libros que sólo buscan entretener son como la bollería industrial, suelen estar muy ricos, pero hay que procurar no abusar de ellos.
 Ronda el año 1907, Hans es un joven de veinte años mimado por la vida que acaba de terminar sus estudios de ingeniería y decide ir a visitar a su primo Joachim, ingresado en un sanatorio en los Alpes Suizos a causa de la tuberculosis. Lo que en principio iba a ser una visita de tres semanas se convierte en una estancia de siete años, Hans se va dejando atrapar por la magia de la montaña, por la rutina, por la ausencia de responsabilidades, por la vida sin obligaciones que allí se lleva. A medida que pasan los meses y los años, Hans va perdiendo el contacto con los de allá abajo, con su familia, con el mundanal ruido. Durante su estancia Hans se encuentra con la política, con la ciencia, con el amor ,con la muerte, con la naturaleza y con el arte a través de los personajes que habitan el sanatorio. Un viaje a los recovecos de la naturaleza humana y al mundo de entreguerras, un mundo cargado de ideales que se va al carajo cuando estalla la Primera Guerra Mundial. Un lujo de libro, mi consejo para el que no lo haya leído es que paséis de las reseñas, de las introducciones y del "polvillo de discursos críticos" que decía Italo Calvino, al lío, Capitulo I, La llegada...

Se ve que de Alemán vais todos sobrados, para los que como yo, andéis todavía aprendiendo castellano os recomiendo la edición en bolsillo de edhasa, traducida por Isabel García Adánez.

Saludos cordiales.

miércoles, 26 de septiembre de 2012

El hombre menguante

 
 
El día que descubrí El increíble hombre menguante en DVD en el cajón de los olvidados de un centro comercial casi me pongo a dar botes, tenía una copia salchichera en VHS grabada de la televisión que un amigo me pasó a DVD,  la imagen era mala y el sonido peor, pero mejor eso que nada. Nunca conseguí una copia original en vídeo, y eso que la busqué. Así que cuando la encontré en aquel cajón desastre debajo de la primera temporada de El coche fantástico y de un cd de Los chungitos el corazón me dio un vuelco, alargué el brazo para hacerme con la presa pero un paisano se me adelantó y se hizo con ella antes que yo, el tío no sabía con qué quedarse si con El increíble hombre menguante, o con El liguero mágico, la de Pajares, los Ozores, y las chicas en pelotas… tenía una en cada mano y las miraba con pose ceñuda sin terminar de decidirse, finalmente entre el cine de ciencia ficción de serie b, y el destape patrio, optó por el destape lanzando mi ansiada presa de vuelta al cajón, ahí fue cuando yo metí codos y me tiré en plancha. Yo creo que si no la llega a soltar se la hubiera quitado de las manos…, hubiera tenido que intervenir el segurata.
El increíble hombre menguante es otra joyita de la serie b, de las que se hicieron en los estudios de Hollywood entre 1930 y 1960, pelis de bajo presupuesto que se hacían en tres semanas, sin estrellas ni grandes decorados, y con pocas ambiciones artísticas. Pensadas para hacer caja y llenar los programas dobles de los cines de barrio y los autocines. La ciencia ficción, el Western y el Cine negro son los géneros que más explotó la serie b, muchas de estas películas se quedaron en el puro entretenimiento, algunas, sin embargo han conseguido sacudirse la categoría y se han convertido con el tiempo en clásicos, en obras maestras, en imprescindibles. El increíble hombre menguante es un ejemplo dentro del género de ciencia ficción. La película es de 1957, y está basada en la novela que publicó Richard Matheson un año antes.Matheson fue contratado como guionista y acabó a la gresca con los productores que le obligaron a cambiar la estructura del libro. El libro está planteado en flashback, y la estructura de la película es lineal, también hubo problemas con el título, la novela se titula El hombre menguante a secas, el adjetivo increíble añadido no le sentó nada bien al escritor.
Scott ha cumplido el sueño americano, tiene un buen curro, un buen coche, una bella esposa, y una casa preciosa. Durante una excursión en yate queda expuesto a una extraña niebla, la extraña niebla es una nube radiactiva claro, esto es muy típico de la ciencia ficción de antes, aparecía la nube radiactiva y después se liaba parda. Días después de este incidente el protagonista se da cuenta de que empieza a menguar, pierde peso y estatura. Scott es cada vez más pequeño y su mundo cada vez más grande, aquí no hay invasiones extraterretres ni monstruos gigantescos, ni zombis. Lo cotidiano, lo familiar, se convierte en descomunal a medida que Scott mengua, el lindo gatito en tigre fiero, su hermano en un gigante que le puede aplastar sin darse cuenta, una simple araña en una pesadilla, un alfiler en un arma para defenderse, una caja de cerillas en un refugio y un sumidero en oscuro abismo. La película plantea un simple cambio de perspectiva que da mucho juego, la cosa no se queda sólo en los efectos especiales y en las aventuras de Scott en el sótano luchando por sobrevivir, intenta plasmar el tono reflexivo y filosófico de la novela, planteando cuestiones como la soledad del hombre ,el instinto de supervivencia, o lo relativo que es el concepto de normalidad o de ser humano, nos creemos el centro del universo y probablemente no seamos ni siquiera el culo, hay otros mundos aparte del mundo del hombre. El argumento de la película y su planteamiento, recuerdan mucho a La metamorfosis de Kafka, la película trata, a su manera, los mismos temas; la debilidad de la condición humana y lo fácil que puede resultar perderla ante cualquier accidente. La película dura 78 minutos y mantiene un tono angustioso y desesperado que atrapa desde el primer minuto.
 
He vuelto a leer el libro y a ver la película, y me quedo con los dos. El final de la película, cuando Scott se funde con la nada es memorable, la nada que no puede ser nada,  ”lo increíblemente pequeño y lo increíblemente grande se encuentran en un momento dado para cerrar un gigantesco círculo, sentí como si pudiera abrazar el cielo, el universo, infinitos mundos el maravilloso tapiz tejido por Dios se extendía ante mí en la noche”, “Siempre había pensado en términos del propio mundo del hombre y de las  propias dimensiones limitadas del hombre”, dice Scott al final de la novela , esta reflexión recuerda a una de las grandes preguntas de Kant ¿Qué puedo conocer?, menudo carajal metafísico, la peli es ideal para ponerla en un aula de filosofía. El final de la novela y el de la película es muy parecido, sólo hay una (¿pequeña?) diferencia, en  la novela, Matheson no habla de Dios en ningún momento, la mención a Dios fue un añadido impuesto por el productor que hizo que Matheson se desentendiera del proyecto definitivamente. Anécdotas.
En fin un peliculón basado en un buen libro, yo os recomiendo sobre todo que veáis o reveáis la peli, los efectos especiales son bastante cutres vistos hoy claro, pero muy currados para le época y para la poca pasta, pese a eso, la película ha envejecido muy bien. Os dejo, que ya que estoy con la serie b, me voy a ver La mujer pantera de Tourneur o La invasión de los ladrones de cuerpos de Siegel o Ultimátum a la tierra de Wise. Luego, si me quedan ganas me tragaré dos westerns seguidos de Boetticher, lo bueno de las pelis b es que duran poco.
 
 
-Ficha de la pelí aquí:http://www.filmaffinity.com/es/film607561.html
-De la novela conozco dos ediciones en castellano, una es la de Bruguera, la famosa Colección Libro Amigo, creo que es de 1977, seguro que algún suertudo la conservará en su casa, y la de Planeta de 1985 que es la que he sacado de la biblioteca para volver a leerla, el libro en castellano creo que está descatalogado así que o biblioteca municipal o conseguirlo en inglés. Os lo comento porque se palpa en el ambiente que estáis deseando leerla.