El amor es la compensación de la muerte;
su correlativo esencial.

ARTHUR SCHOPENHAUER



martes, 18 de septiembre de 2012

Ancia



Es a la inmensa mayoría, fronda
de turbias frentes y sufrientes pechos,
a los que luchan contra Dios, deshechos
de un solo golpe en su tiniebla honda.


A ti, y a ti, y a ti, tapia redonda
de un sol con sed, famélicos barbechos,
a todos, oh sí, a todos van, derechos,
estos poemas hechos carne y ronda.


Oídlos cual al mar. Muerden la mano
de quien la pasa por su hirviente lomo.
Restalla al margen su bramar cercano


y se derrumban como un mar de plomo.
¡Ay, ese ángel fieramente humano
corre a salvarnos, y no sabe cómo!


Hace unos días buscando un libro por casa me tropecé con Ancia de Blas de Otero (el poema de arriba es el que abre el libro) en lugar de pasar de largo lo agarré y me lo leí de una sentada, otra vez. Ancia es uno de mis libros de poemas favoritos, la primera vez que lo leí me agarro de las vísceras, me las retorció a base de bien y luego me las mordió. Ahora no siento lo mismo que cuando lo leí hace veinte años claro, pero cuando un libro aparece en el momento preciso y deja huella, ya te acompaña toda la vida.
El libro lleva prólogo de Dámaso Alonso, y no tiene desperdicio, empieza así...

"Para otros, el mundo no es un caos y una angustia, y la poesía una frenética búsqueda de ordenación. Sí, otros estamos muy lejos de toda armonía y todo serenidad"

Cuánto en tan poco eh, Dámaso Alonso, otro crack, hay un poema suyo que me gusta mucho, Insomnio, perdona Blas yo he venido aquí a hablar de tu libro, enseguida vuelvo contigo...





Ancia me dejó bastante tocado cuando lo leí con veinte años, este tío me cuenta lo que le pasa a él, pero es lo mismo que me pasa mí, pensé, y lo mismo que les pasa a muchos, la soledad el desarraigo y la agustia existencial. Blas de Otero escribió Ancia en plena depresión, en plena crisis vital y de fe. Los manuales de literatura lo suelen meter en la generación del 50, entre los representantes de la poesía social. Lo mejor que se puede hacer con Ancia es leerlo, reseñarlo y hablar de él y de su autor es bastante más aburrido, además para eso están los manuales de literatura y la todopoderosa y tristemente para muchos, Inmaculada Wikipedia.
Dice Italo Calvino en su genial ensayo "Por qué leer los clásicos"  que "La escuela y la universidad deberían servir para hacernos entender que ningún libro que hable de un libro dice más que el libro en cuestión; en cambio hacen todo lo posible para que se crea lo contrario", y luego remata con unas de sus definiciones de lo que es un clásico; "Un clásico es una obra que suscita un incesante polvillo de discursos críticos, pero que lo obra se sacude continuamente de encima", pues eso, al lío, a leer o releer Ancia, eso sí, cuidado con mezclarlo con alcohol y barbitúricos. Os dejo por aquí uno de los poemas que más me gustan de este libro de poemas...



Antes de terminar esta entrada tan anárquica, y tan cajón desastre,  hablar de libros es lo que tiene, os quiero recomendar otro libro muy recomendable que me ha recomendado y prestado un amigo, y que ha sido todo un descubrimiento para mí, que en cuanto a poesía nunca suelo salir de los cánones establecidos, ya sabéis, la generación del 98, la del 27, la del 36 y la del 50. Es la Poesía Completa de Víctor Botas, un poeta del que nada sabía y con el que estoy disfrutando de lo lindo.

Saludos cordiales.