El amor es la compensación de la muerte,su correlativo esencial.

ARTHUR SCHOPENHAUER



sábado, 27 de octubre de 2012

No todo está en los libros

He participado en varios clubs de lectura y no vuelvo, no me gustó la experiencia. Habrá sido mala suerte supongo pero en los clubs de lectura en los que he estado siempre había alguien que prefería escucharse a sí mismo a escuchar al resto, algunas veces era uno de los participantes, otras, el propio coordinador de la cosa. Cuando le preguntaban a uno qué opinaba, qué le había parecido tal capítulo o tal personaje, ya estaba todo dicho, poco más había que añadir, la clase magistral ya estaba dada. En el último al que acudí, el acaparador era un pavo muy leído, muy esnob y muy pedante, era el primero en tomar la palabra y  cuando la soltaba, estaba tan sobada y refrita que no había quien volviera a cogerla.  Se había leído todo lo que no había vivido el tío y sacaba músculo claro, como los chulos de playa y piscina, éste en lugar de pasearse por  la orilla o el bordillo con el fardahuevos  exhibiendo bíceps y abdominales,  se paseaba por los clubs de lectura exhibiendo lecturas sesudas y  soltando monólogos, se tomaba muy en serio y le encantaba escucharse,  una rata de biblioteca que no había salido de su madriguera y  pensaba que todo está en los libros, en los museos y en las salas de cine en versión original,  menudo pájaro.  Soltó una frase…, no recuerdo el contexto ya,  pero cuando escuché aquello me vino una arcada, “qué se puede esperar de la gente que no tiene libros en su casa” dijo engolando la voz, pffff…resoplé fuerte para que me escuchara…, no volví a aparecer,  entre quedarme en mi casa leyendo o viendo una peli y perder la tarde escuchando a aquel moñas lo tuve claro. Desde aquello  no he vuelto  a participar en ningún  club de lectura,  prefiero hablar de libros conmigo mismo, aquí o tomando cervezas  con  amigos.
Lo de este pavo es el extremo de una actitud que he observado a menudo en gente leída, me refiero a los que piensan que leerse hasta el prospecto del okal, hasta los papeles rotos de las calles, les hace mejores en algún sentido, incluso superiores  a los que no leen. He escuchado gilipolleces varias al respecto; leer te hace mejor persona, la gente que lee es más feliz, todo está en los libros, el mundo sería mejor si todo el mundo leyera y demás eslóganes explotados por los planes de fomento de la lectura del ministerio de turno. Leer no  te hace mejor persona, abundan los hijos de perra leídos, ni más feliz, me consta, ni más listo, ni más inteligente, ni superior en ningún sentido, ni siquiera creo que sea  una necesidad humana como he escuchado y leído por ahí. He aprendido mucho de gente leída y culta pero también he aprendido mucho, probablemente más,   de gente que no ha leído un libro en su vida ni tiene intención de hacerlo.  Leer es bueno y recomendable por supuesto,  porque ayuda a entender el mundo y a formarse un criterio propio, pero sólo ayuda, nada más. Supongo que la literatura está sobrevalorada por los que leen y escriben e infravalorada por los que no lo hacen.  En el post anterior cité una frase de Memorias de Adriano de Marguerite Yourcenar,  “Mucho me costaría vivir en un mundo sin libros, pero la realidad no está en ellos, puesto que no cabe entera”. Los que piensan que todo está en los libros y que poco se puede aprender fuera de ellos  (conozco a varios)  se equivocan, para entender el mundo (para intentarlo al menos) además de leer, hay que patearse las calles y mezclarse, vivir,  escuchar al camarero que te pone la birra, al pescadero que  te limpia la trucha,  a la cajera del súper que te cobra la compra y sobre todo,  a la gente mayor, a los abuelos.
Los grandes novelistas del XIX, además de hartarse a leer y  frecuentar las tertulias literarias, se patearon los barrios bajos bebiendo en tascas de mala muerte, escuchando y observando al pueblo llano,  así parió Galdós Fortunata y Jacinta y Dickens Oliver Twist, por poner dos ejemplos.
Por qué leer y para qué, es otra historia, supongo que los lectores empedernidos necesitamos vivir otra realidad a parte de la nuestra, chutarnos una buena dosis de ficción en vena una vez a la semana.
El último chute que me he metido, ha sido la última novela de Rafael Reig,  Lo que no está escrito, un libro que mezcla y confunde realidad y ficción, y que da bastante caña al concepto de familia unida y tradicional, thriller y novela negra, desasosegante, sórdida y genial. Se nota que Rafael Reig, aparte de leer cantidad, se mezcla y se patea las calles. Os la recomiendo.

12 comentarios :

  1. Me ha encantado la reflexión... Sobre todo la parte de que los lectores empedernidos somos gente que necesitamos vivir otra realidad a parte de la nuesta. Chutes de ficción... Que cierto. ¿Leer está sobrevalorado? Puede... Creo que en la sociedad actual el acceso a la cultura adquiere múltiples formas. Leer es una de ellas, pero hay muchisimas mas.

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    1. Gracias María. Estoy de acuerdo con lo que comentas sobre el acceso a la cultura en la sociedad actual, hay ahí un arma de doble filo en mi opinión. Sobre este tema te recomiendo el último libro de Vargas Llosa, "La civilización del espectáculo". Ánimo con tu nueva andadura universitaria. Un beso.

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  2. Difícil estar en desacuerdo. Por tirar la piedra de la discrepancia, te diré, que igual que hay cretinos muy leídos, hay cretinos muy mayores. Si la lectuta no vacuna contra la estupidez no lo ha de hacer la edad que no es más que durar entre dos fechas. Vida biológica y experiencia aprovechada, témome que llevan relojes distintos, porque viejos tontos con garrota, "haylos" a cascoporro. No es infrecuente el típico argumento de autoridad que empieza entono grave con eso de: "muchacho, peino canas hasta en los cataplines y bla, bla, bla", cuando en realidad, lo que tienen muchos es costra en las meninges. La edad no pretigia a nadie por sí sola.
    Por cierto,¿algún problema con los que usan fardahuevos?...quien tiene, tiene...
    Un abrazo.

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    1. Empecemos con lo importante, el fardahuevos..., en fin, siempre me han dado cierta envidia los Pepito piscinas, para llevar fardahuevos no sólo basta con estar bien despachao, hay que tener o buen cuerpo o ser chaparro de pelo en pecho, como Landa en Manolo la nuit, y yo, ni una cosa ni otra, todos los veranos estoy tentado a enfundarme uno, pero mi novia siempre me para los pies. En cuanto a los abuelos, tienes razon en que la edad como los libros no vacunan contra nada, sin embargo siempre he creído que los abuelitos al sol tienen mucho que contar, no tanto sobre literatura cine y filosofía, sino sobre la vida sobre cómo se vivía antes en los pueblos y en las ciudades. Decía Miguel Delibes que hemos sustituido al abuelo por la televisión, ahora en lugar de escuchar al abuelo, lo sentamos a ver la tele. Un abrazo poeta.

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    2. Jajajaja, Mi hus te presta uno si quieres. Desde que vivimos en ultramar es adicto a esta prenda que ha pasado a ser un "must" en su fondo de armario.
      Me apunto el libro. Un besote

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  3. Hola brothel:
    Totalmente de acuerdo contigo. Yo estuve en una tertulia literaria en la Rosa Chacel y aguanté dos asaltos. Debe ser de familia. Fardaovarios en mi caso y un tío (más cabal) que aprovechaba la coyuntura para ver si echaba un polvo hicieron que me quedara en casita con las babuchas y mi Luis Cernuda por si acaso me daba por volver. Sobre lo de los abuelos, también te alabo el gusto, en mi caso el abuelo es mi suegro y mis hijos le adoran. Él solo sigue la tele para ver los partidos del Atletico Madrid y el ciclo de John Wayne. Su conexión al mundo es internet. No veas como está en la honda y cuando llegan los nietos, entre batallita y batallita les enchufa un vídeo de youtube de una coral de niños que intrepretan el dueto de los gatos. Ir a casa del abuelo siempre es emocionante.....Para mi lo importante es la curiosidad a cascoporro, mantenerla es lo que nos hace estar vivos y hay muchas vías para satisfacerla. Ser curioso, inquieto y no estar de vuelta de nada. Por cierto
    ¡Me encantaría veros a los dos con fardahuevos! A ver quién farda más.......

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    1. Hola, Álvaro, me gusta leerte, pero yo no veo tan clara esa distinción que pareces establecer entre leer y vivir, pero hablo por mi experiencia, claro. La verdad es que cuando leo un libro de pensamiento o ensayo (son los que más me gustan, y cuanto más esté presente, aunque sea de fondo, la vida del autor, más aún), me parece que estoy conociendo a un hombre aunque él ya no esté vivo, y no encuentro tanta diferencia entre eso y conocerlo en vida. De las dos maneras se me revela poco a poco, y se va componiendo en mi cabeza un concepto de él, de su personalidad, de sus peculiaridades, de su modo de entender el mundo. Lo mismo que en la vida. Y creo que leer hace feliz sobre todo por eso, porque conoces a otro ser humano (bueno, a mí eso siempre me hace feliz). Es cierto que se me impide tocarlo, dialogar con él, etc., pero en la vida real tampoco andas tocando a todo el mundo ni increpándolo a cada momento. Por eso no leo apenas novelas, prefiero realidades, las angustias, las ideas, los temores de otro, etc. Pero eso no es todo, claro. Para mí ni para nadie. Dudo mucho que haya gente que pueda permanecer en su madriguera, como dices, sin salir a la vida; si pretendes hacer eso la misma vida te saca a patadas. Comunicarse en tan necesario como comer. Y al comunicarte cometes errores y todo cuadra, porque para que el aprendizaje sea completo son necesarios los errores, equivocarse, y eso no es posible sin vivir.
      Engreídos y acaparadores de la palabra habrá siempre, leídos y no leídos.
      En fin, me he extendido mucho, sólo quería dejarte mi opinión.
      Besos.

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    2. Hola Delia, gracias por discrepar. No era mi intención hacer una distinción/confrontación entre leer y vivir, de hecho la entrada pretende lo contrario, de lo que se trata en mi opinión es de hacer ambas cosas. Leer novelas, ensayos y poesía es vivir también, vivir otras vidas desde el sillón de casa, y esto ayuda a entender el mundo, pero como digo en la entrada sólo ayuda, mezclarse, comunicarse y vivir creo que es fundamental, como tú también dices. Conozco a gente que cree que todo está en los libros y que no es necesario salir de la biblioteca, y que leer les hace superiores en algún sentido, ésta es la actitud que critico. Creo que los libros por si solos no vacunan contra nada, si no van acompañados de una mirada crítica, y de un esfuerzo por entender a la gente y ponerse su lugar, la empatía, ese ejercicio que practicamos tan poco. No me ha quedado muy claro por qué no sueles leer novelas, dices que porque prefieres realidades, angustias e ideas, mi opinión es que esto está más presente en la novela que en el ensayo, sobre todo en la novela realista. Para entender la España del siglo XIX por ejemplo, hay ensayos políticos y filosóficos estupendos, pero yo no perdería de vista las novelas de Galdós de Clarín o de la Pardo Bazán. No recuerdo quien decía que una novela es un espejo que se pasea al borde de un camino, la novela como reflejo de la realidad, creo que era Stendhal. De todas formas el tema tiene miga, a ver si algún martes bajo a Diablos azules con Juan Carlos y lo seguimos discrepando tomando unas cañas. Gracias por tu opinión. Sigo tu blog, me ha gustado mucho tu poema Pobreza. Un beso.

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    3. Hola, Álvaro: la verdad es que esto me ha dejado pensando, y esta noche le seguí dando unas cuantas vueltas. Ahora me encuentro con tu respuesta, pero antes te digo lo que pensaba para que no se me olvide.
      La idea del crítico que expones, que lo sabe todo, etc., es bastante desagradable, es cierto, pero a mí me venía a la cabeza su contrario, el tipo que te suelta "yo es que he aprendido en la escuela de la vida". Y dices, "ya, claro". Y es que ves que, del mismo modo que el otro, se cree que se las sabe todas, que porque haya vivido mucho y se haya metido en todos los chanchullos posibles habidos y por haber, ya es un ser superior y se las sabe todas. Y le ves la cara y sí, los rasgos machacados por la falta de sueño y los excesos te lo confirman: ha vivido mucho y demasiado pronto. Pero eso no basta, porque hay cosas que sólo se aprenden en los libros, como la historia, por ejemplo. Si tú has leído un libro sobre la revolución francesa y yo no, está claro que tú sabes más que yo de eso, y no hay más vuelta. Y conocer el pasado de la humanidad enriquece. Ya sé que tu defiendes un término medio, pero no hay que olvidarse de ese otro caso.
      Ahora, yendo a lo que respondes, la distinción ente la vida y la lectura sí la veo bastante reflejada en lo que dices, puesto que al que piensa que no hace falta salir de la biblioteca y "se cree superior" le acusas más o menos de no vivir, y yo te digo: creo que sí que vive. Que eso no sea suficiente, vale. Pero, entre ése y el de "la escuela de la vida" me quedo con ése (que no siempre es engreído, sino a veces silencioso y reservado, estilo Borges, que pasó más tiempo en la biblioteca que en la calle).
      Sobre lo que no te quedaba claro, a mí me parece que hay más vida propia en un ensayo, en una reflexión personal (por ejemplo, en la obra de un Kierkegaard) que en una novela de un Galdós o un Clarín. Las novelas suelen exponer, a veces, una realidad externa (muchas veces ficticia), pero el autor, el hombre de carne y hueso, que diría Unamuno, ese se queda fuera, no nos habla demasiado de él mismo(aunque esto es mucho generalizar, porque la realidad que describe está pasada por su filtro). Lo que decía es que me gustan realidades personales, eso, individualidades, vidas, biografías, y cuanto más curiosas mejor.
      Sería un placer verte por Diablos. Gracias por leerme. Besos.

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  4. Hola Delia. Tienes razón, hay cosas que sólo se aprenden en los libros, ahí no hay vuelta hoja. Y es cierto, igual que hay prepotentes leídos que piensan que todo está en los libros, hay prepotentes no leídos que piensan que todo está en la vida y que los libros no tienen nada que ofrecer, los que se jactan de haberse bebido la vida, "los de la escuela de la vida", como tú dices, también me dan mucha pereza. Ambos especímenes me desagradan por igual. No critico al que sólo vive de libros, al que prefiere la biblioteca y rechaza el trato con la gente, critico la prepotencia que personalmente he encontrado en algunos que he conocido. Lo que sí creo es que el que sólo vive de libros vive menos, también el que no lee vive menos claro, porque leer también es vivir. Hablas de Borges, es cosa sabida que era un ratón de biblioteca, por cierto, hay una entrevista suya en el archivo de televisión española que si no la has visto te la recomiendo, creo que también anda por youtube, no tiene desperdicio. Borges decía "Muchas cosas he leído y pocas he vivido". Opciones de vida, maneras de enfrentarse al mundo, ¿cuál es mejor?, pues francamente no tengo ni puñetera idea, lo que a cada uno le haga más "feliz" supongo... Lo recomendable en mi opinión, y lo que a mí me llena es el término medio. Discrepo en la cuestión novela/ensayo, pero si te parece dejamos la discrepancia en suspenso para cuando volvamos a coincidir en Diablos. Por cierto, tengo ganas de leerme una buena biografía sobre Unamuno, ¿cuál me recomiendas?. Un beso.

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  5. Sí, eso, eso, yo también creo que lo que hay que atacar es la prepotencia más que a los que leen mucho (mejor que sobre a que falte!).
    Gracias por la recomendación de la estrevista de Borges, la tengo en video de cuando sacaron esas ediciones de quiosco. No sé cuántas veces la he visto, la suya y la de Cortazar. Qué encanto tenía Borges incluso con tantos años encima (a Juan Carlos le comenté una vez algo sobre esa debilidad que tengo por las edades avanzadas).
    Bigrafía de Unamuno: creo que la mejor, sin duda, es la de Emilio Salcedo, titulada "Vida de Don Miguel", Ed Anthema, Salamanca 1998 (ya sabes por qué motivo la tengo fresca). Se encuentra en bibliotecas públicas, creo que en tiendas ya no está, porque es antigua, pero es la mejor. Aunque también hay un libro interesante sobre él de Luciano G. Egido, titulado "Agonizar en Salamanca", Ed Tusquets 2006 (este es más modernico), que cuenta con todo detalle (y creo que bastante fidelidad) el último año de vida de Unamuno.
    Y bueno, ya hablaremos de lo otro, que creo que va en gustos. Te sigo leyendo, me gusta mucho lo que escribes y cómo lo tratas. Besos.

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  6. La entrevista de Cortázar también es un lujo, ese programa de entrevistas era cojonudo, A fondo creo que se llamaba. Tomo nota, me patearé las biblios municipales de Alcalá, seguro que lo encuentro. Un beso y gracias.

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