El amor es la compensación de la muerte;
su correlativo esencial.

ARTHUR SCHOPENHAUER



domingo, 6 de abril de 2014

El largo invierno chino, de Carlos Palacios

"¿Sabe cómo se hace uno pobre? Pues poco a poco, con el pasar de los días. Es que no te das ni cuenta. Un día te despiden, no tienes dinero para pagar el teléfono, luego la luz, luego el alquiler del piso. Amenazan con echarte, no haces caso porque estás muy liado buscando trabajo. Hasta que sucede y entonces te ves en la calle. Por un tiempo los amigos te acogen en sus casas. Es casi divertido; es casi como volver al instituto o a la universidad. Pero se cansan y te buscan una pensión. Es barata, te dicen, estarás más cómodo porque vas a tener más independencia. Aguantas un mes, dos, no te sale nada, el traje está cada vez más sucio y más viejo, la gente empieza a mirarte cuando pasa a tu lado. Comienzas a no ser uno de ellos. Un día no tienes ni un euro para el café. Te jodes y no desayunas, vas a las entrevistas andando porque tampoco tienes para pagarte el tranvía. Luego dices: joder, y si pido aunque sea nada más que un euro para el tranvía. Cuando empiezas a pedir no puedes después parar, es como el vino. Y ya empiezas a convertirte en el loco del barrio, te conocen porque eres el que todos los días pide para ir a buscar trabajo y el bocadillo. Entonces debes mucho dinero a la señora de la pensión y te echa. ¿Dónde vas? No puedes presentarte así a los amigos, mucho menos a la familia. Te dices: la primera y la única vez que duermo en la calle. Al principio lo que hacía era pasear toda la noche, con mi maletita a cuestas. Cuando empezaba a amanecer me sentaba en un banco, con la maleta bien cogida, y echaba una cabezadita. Pero llega la lluvia y el frío y ya no puedes estar andando toda la noche; te dices que bueno, tendré que repararme en algún sitio. Y ves a otros que lo hacen, te acercas y al principio te tratan mal, luego se hacen amigos tuyos y ya estás dentro, buscando cartones y mantas, extendiendo la mano cuando pasa alguien para que te dé algo."

Carlos Palacios. El largo invierno chino.


Los chinos conquistan Europa, este es el argumento de El largo invierno chino, una novela que mezcla ciencia ficción, novela negra y crónica social, todo aliñado con toques porno escatológicos y narrado en un tono desenfadado y gamberro a ratos deshuevante. Dos historias paralelas que se cruzan en un momento dado: la de Juan Almendros, que  después de llevar años buscando un futuro profesional en España llega a Milán para trabajar como profesor de español en una academia y se encuentra con que los chinos dan un golpe de estado. Y la de John Won, un chino que trabaja en condiciones de esclavitud en una empresa china que le captó en su país prometiéndole las mieles de la vida europea. Won vive en un sórdido edificio al que llaman el CUBO  junto a cientos de compatriotas que trabajan 18 horas diarias a cambio de cama, ropa y sopa de arroz, están permanente vigilados por el jefe de la megaempresa, cuya consigna es:

"Es la época en la que el glorioso sol oriental prevalecerá sobre el gris invierno europeo. Hemos venido para quedarnos".

La crisis actual, la pobreza, la explotación laboral, la vuelta al estado de naturaleza y la capacidad del ser humano para adaptarse a cualquier situación cuando lo único que importa es la supervivencia, son algunos de los temas que aborda esta estupenda novela. A ratos desternillante a ratos demoledora. Muy recomendable.

-El largo invierno chino. Carlos Palacios. Editorial Eutelequia. octubre 2013. 203 páginas. 18 euros. Lo presto.