El amor es la compensación de la muerte;
su correlativo esencial.

ARTHUR SCHOPENHAUER



domingo, 22 de septiembre de 2013

Chirbes


“Cuando escribo me importa un carajo la ideología de los personajes, la mía ya saldrá, inevitablemente. Inclinar la balanza es ir contra la literatura, que si tiene algo es que nos hace plantearnos las cosas y corregir nuestra mirada. Si te pones del lado del que más odias descubres tus propias contradicciones. Para personajes de una pieza ya tenemos a los políticos. No me gusta tratar al lector como a un gato al que se le pasa la mano a favor del pelo. Hay que pasársela a la contra, para que se levante”
 
Rafael Chirbes en una entrevista concedida al diario El País.
 

 
 
 
Rafael Chirbes no se anda con florituras, bálsamos y sentimentalismos a la hora de hablar en sus novelas de lo que ha pasado en España en estos últimos años. No lo hizo en Crematorio (2007), una novela sobre el  pelotazo inmobiliario y la especulación, sobre cómo se gestó la burbuja que nos va a tener cagando ladrillos hasta 2030, y tampoco lo hace en En la orilla (2013), en la que habla de las consecuencias del desastre. 
El protagonista de Crematorio era un arquitecto valenciano que cambió los ideales políticos por la corrupción y la especulación inmobiliaria. Crematorio hablaba del fiestón, en  En la orilla, su última novela, Chirbes habla del resacón, del crudo invierno, de las consecuencias de aquello. El protagonista de la  novela  es el dueño de una carpintería que se ve obligado a cerrar y a despedir a sus empleados a causa de la ambición que le ha llevado a hipotecar el patrimonio familiar y a ser embargado. Otro de los protagonistas es el pantano de Olba, un pueblecito cercano a Benidorm que es donde se desarrolla la historia. El pantano como contenedor de los restos de la fiesta y como metáfora de la cochambre moral que ha dejado a la vista la crisis, una crisis económica, pero también ética y social.
Una novela dura e incómoda como Crematorio y que no da tregua al lector, es difícil de soltar cuando uno empieza aunque se esté quemando las manos. Realismo despiadado llamaría yo a lo que hace Chirbes en sus novelas. Hay pocos escritores españoles que escriban sobre la actualidad, sobre estos tiempos. En las novelas de Chirbes hay crítica social, pero no juzga ni se inclina a favor ni en contra de nadie, ahí queda eso, que cada uno saque sus propias conclusiones, parece que nos dice el escritor. Y es de agradecer, nunca me han gustado los escritores que pretenden llevarte de la mano; mira lector, aquí está el bien y aquí está el mal, este es malo, mira qué cabrón ,este es el bueno míralo, pobrecillo. Chirbes se mete en la piel de cada personaje se pone sus zapatos y nos cuenta sus razones.  Las consecuencias del pelotazo inmobiliario es el tema central de En la orilla, y sirve de punto de partida para hablar de muchos otros y pintar un fresco sobre la España de estos diez últimos años.
La vejez, la soledad, la muerte, el amor, la ambición por el dinero que lo destruye todo, la prostitución, las drogas, la inmigración,  incluso la guerra civil y la transición,  pero sobre todo, la condición humana,  estos son algunos de  los temas que aborda la novela de Chirbes, casi nada. Me han  hablado muy bien de los primeros libros del valenciano, que no he leído, La buena letra (1992),La caída de Madrid (2000), y Los viejos amigos (2003) entre otras, las tengo en pendientes. Un escritor a tener en cuenta. No lo perdáis de vista.

Saludos cordiales.

-En la orilla. Rafael Chirbes. 2013. Anagrama. 437 páginas. 19,90 euros.
-Crematorio. Rafael Chirbes. 2007.Anagrama.415 páginas. 19,90 euros. Crematorio, al ser de 2007 es fácil que lo encontréis en bibliotecas públicas, en 2007 las bibliotecas municipales todavía tenían presupuesto para comprar novedades. Qué tiempos aquellos.