El amor es la compensación de la muerte;
su correlativo esencial.

ARTHUR SCHOPENHAUER



jueves, 26 de septiembre de 2013

Taxi Driver


Robert de Niro y Martin Scorsese durante el rodaje de Taxi Driver. Foto de Steve Schapiro.

La editorial Taschen publicó en febrero un libro sobre Taxi Driver, ilustrado con las fotografías que hizo Steve Schapiro durante el rodaje  y con prólogo de Scorsese. Lo estuve ojeando y manoseando en la librería de El Corte Inglés y la verdad es que el libro es un bombón pero cuesta 50 eurazos, así que me tuve que conformar con olerlo, leerlo y toquetearlo durante  un buen rato antes de devolverlo a la estantería. Se lo pediré a los reyes.  Algunas fotos de las que hizo Schapiro ya las conocía porque se habían publicado ya en otros libros sobre la película, otras no, todas son cojonudas. Salí de la librería sin libro pero con la cabeza llena de esas imágenes del rodaje y de la película, que me sé fotograma a fotograma. Me acordé de la música de Bernard Herrmann, del asfalto mojado de las calles de Nueva York, de las alcantarillas echando humo y de Travis  pudriéndose en su cuchitril y hablando frente al espejo.  Así que cuando llegué a casa bajé las persianas, metí el DVD en el DVD, encendí la tele grande y me volví a calzar Taxi Driver. Sobre Taxi Driver ya lo dije todo aquí (Travis) en una de las primeras entradas de este blog , así que volver al tema sería repetirme. Os dejo una escena que he conseguido recortar con el movie marker  o como se llame y subir a YouTube.

  
                    
 
Entrada sobre Taxi Driver

domingo, 22 de septiembre de 2013

Chirbes


“Cuando escribo me importa un carajo la ideología de los personajes, la mía ya saldrá, inevitablemente. Inclinar la balanza es ir contra la literatura, que si tiene algo es que nos hace plantearnos las cosas y corregir nuestra mirada. Si te pones del lado del que más odias descubres tus propias contradicciones. Para personajes de una pieza ya tenemos a los políticos. No me gusta tratar al lector como a un gato al que se le pasa la mano a favor del pelo. Hay que pasársela a la contra, para que se levante”
 
Rafael Chirbes en una entrevista concedida al diario El País.
 

 
 
 
Rafael Chirbes no se anda con florituras, bálsamos y sentimentalismos a la hora de hablar en sus novelas de lo que ha pasado en España en estos últimos años. No lo hizo en Crematorio (2007), una novela sobre el  pelotazo inmobiliario y la especulación, sobre cómo se gestó la burbuja que nos va a tener cagando ladrillos hasta 2030, y tampoco lo hace en En la orilla (2013), en la que habla de las consecuencias del desastre. 
El protagonista de Crematorio era un arquitecto valenciano que cambió los ideales políticos por la corrupción y la especulación inmobiliaria. Crematorio hablaba del fiestón, en  En la orilla, su última novela, Chirbes habla del resacón, del crudo invierno, de las consecuencias de aquello. El protagonista de la  novela  es el dueño de una carpintería que se ve obligado a cerrar y a despedir a sus empleados a causa de la ambición que le ha llevado a hipotecar el patrimonio familiar y a ser embargado. Otro de los protagonistas es el pantano de Olba, un pueblecito cercano a Benidorm que es donde se desarrolla la historia. El pantano como contenedor de los restos de la fiesta y como metáfora de la cochambre moral que ha dejado a la vista la crisis, una crisis económica, pero también ética y social.
Una novela dura e incómoda como Crematorio y que no da tregua al lector, es difícil de soltar cuando uno empieza aunque se esté quemando las manos. Realismo despiadado llamaría yo a lo que hace Chirbes en sus novelas. Hay pocos escritores españoles que escriban sobre la actualidad, sobre estos tiempos. En las novelas de Chirbes hay crítica social, pero no juzga ni se inclina a favor ni en contra de nadie, ahí queda eso, que cada uno saque sus propias conclusiones, parece que nos dice el escritor. Y es de agradecer, nunca me han gustado los escritores que pretenden llevarte de la mano; mira lector, aquí está el bien y aquí está el mal, este es malo, mira qué cabrón ,este es el bueno míralo, pobrecillo. Chirbes se mete en la piel de cada personaje se pone sus zapatos y nos cuenta sus razones.  Las consecuencias del pelotazo inmobiliario es el tema central de En la orilla, y sirve de punto de partida para hablar de muchos otros y pintar un fresco sobre la España de estos diez últimos años.
La vejez, la soledad, la muerte, el amor, la ambición por el dinero que lo destruye todo, la prostitución, las drogas, la inmigración,  incluso la guerra civil y la transición,  pero sobre todo, la condición humana,  estos son algunos de  los temas que aborda la novela de Chirbes, casi nada. Me han  hablado muy bien de los primeros libros del valenciano, que no he leído, La buena letra (1992),La caída de Madrid (2000), y Los viejos amigos (2003) entre otras, las tengo en pendientes. Un escritor a tener en cuenta. No lo perdáis de vista.

Saludos cordiales.

-En la orilla. Rafael Chirbes. 2013. Anagrama. 437 páginas. 19,90 euros.
-Crematorio. Rafael Chirbes. 2007.Anagrama.415 páginas. 19,90 euros. Crematorio, al ser de 2007 es fácil que lo encontréis en bibliotecas públicas, en 2007 las bibliotecas municipales todavía tenían presupuesto para comprar novedades. Qué tiempos aquellos.

miércoles, 18 de septiembre de 2013

El horror


Antes de ver  Los gritos del silencio de Roland Joffé yo no tenía ni idea de lo que había pasado en Indochina después de que los americanos salieran por patas de allí en 1975. He vuelto a ver hace poco la película y me sigue pareciendo genial. Genial el guión, genial la fotografía, genial la banda sonora y genial el tono documental.  El genocidio camboyano es un tema más de esta cinta que toca varios géneros; drama, periodismo, y cine bélico. La película está basada en hechos reales.  En 1972 un periodista del New York  Times es enviado a Camboya como corresponsal de guerra, allí conoce a Dith Prant , un periodista local que le sirve de guía y de intérprete. Cuando en 1975 los americanos se retiran del país, tras ser derrocado por los comunistas el gobierno que ellos apoyan y han financiado , Pran decide quedarse con el corresponsal para seguir ayudándole a cubrir el conflicto.  Cuando la prensa refugiada en la embajada francesa  se ve obligada a salir del país, intentan sacar a Pran y llevárselo a Estados Unidos,  pero el ejército revolucionario no lo permite y envía a Pran, como a la mayoría de los Camboyanos, a un campo de trabajo. Vi la película a mediados de los 90 y me quedé a cuadros,  porque no me podía creer que algo así hubiera podido ocurrir ante la pasividad de la comunidad internacional. Entonces yo era más joven y más ingenuo claro.
 
Los gritos del silencio. Roland Joffé. 1984.
 
 Esta película de 1984 con sus virtudes y sus defectos, sirvió para dar a conocer a muchos el genocidio que había masacrado Camboya entre 1975 y 1979, un genocidio silenciado  durante años  y todavía hoy justificado e incluso negado  por algunos ultras empachados de ideología.
En Abril de 1975 los Jemeres Rojos, una guerilla comunista que seguía el modelo marxista leninista de la china de Mao  llega a la capital  de Camboya (Phnom Penh) y toma el poder. Son recibidos con entusiasmo  por la alegre población camboyana que los ve como los salvadores que les librarán de la dictadura de general Lon Nol apoyada por EEUU, una dictadura que ha sumido al país en el caos y la guerra civil.  El entusiasmo dura poco, los Jemeres Rojos  instauran la República Democrática de Kampuchea, un régimen totalitario dirigido por Angkar, el partido único. La mayoría de los habitantes de Camboya son evacuados  al campo,  el régimen pretendía implantar un estado agrícola y todos los ciudadanos fueron obligados a trabajar la tierra.  Durante cuatro años la población fue diezmada por las hambrunas, las enfermedades, las purgas  y las ejecuciones sistemáticas . Durante los cuatro años que los Jemeres Rojos estuvieron en el poder murieron  dos millones de personas, Camboya tenía una población de siete millones y medio.
 No se puede hablar del genocidio camboyano sin señalar a  uno de los responsables de que ocurriera, el gobierno norteamericano. La neutralidad de Camboya en la guerra del Vietnam fue vista con desconfianza  por Estados Unidos, que acusó  al gobierno camboyano de prestar su territorio a los comunistas de Vietnam del Norte.  Con el apoyo norteamericano, el General Lon Nol dio un golpe de estado  y consiguió alinear a Camboya de parte de EEUU y Vietnam del sur en la guerra del Vietnam.   Entre 1969 y 1973 la aviación norteamericana soltó medio  millón de toneladas de bombas en la frontera de Camboya con la intención de atacar y cortar los enclaves y las comunicaciones militares de Vietnam del Norte. Los bombardeos mataron a 600.000 personas  y sirvieron para popularizar a los Jemeres Rojos, que empezaron a ser  vistos como los rescatadores de la nación en manos del gobierno manejado por el imperialismo estadounidense. De ahí que los Jemeres Rojos fueran recibidos con tanta alegría cuando  en 1975  consiguen poner en fuga al gobierno de  Non Lon y tomar el poder en Camboya.  Pensaban que la guerrilla era un ejército de liberación que les iba a sacar del yugo imperialista sin sospechar lo que les esperaba. A todo esto, Estados Unidos ya había desmontado el chiringuito y puesto pies en polvorosa.
Pol pot y sus Jemeres Rojos no se anduvieron con lindezas, pretendían abolir el viejo mundo e instaurar su versión del comunismo de manera inmediata, nada de transiciones. Declararon a los habitantes de Camboya enemigos del pueblo. Abolieron el dinero, las escuelas, las universidades, los pasaportes,   y todos los libros que no fueran de contenido revolucionario. El llanto y la risa eran vistos como manifestaciones del sentimentalismo  burgués y estaban prohibidos. Estaba prohibido hablar cualquier idioma que no fuera el jemer. Llevar gafas podía ser  un pasaporte a la muerte. Intelectuales, artistas, profesores  y escritores fueron ejecutados sistemáticamente. Cualquier influencia extranjera a cualquier nivel fue eliminada.  En tres meses se había colectivizado la agricultura y evacuado las ciudades, en las que sólo quedaron los dirigentes del partido que ocuparon los palacios del régimen derrocado.  El resultado: dos millones de muertos en cuatro años. Todo esto sucedió con el apoyo de china y ante la indiferencia de la comunidad internacional   que  miró para otro lado por cuestiones de estrategia política. Cuando algunas víctimas consiguieron escapar de aquella dictadura  atroz y contaron lo que estaba ocurriendo allí nadie les creyó o nadie quiso creerles.  A  Estados Unidos le interesaba taparlo y lo tapó, y la izquierda política no quiso dar  crédito a los testimonios por considerarlos propaganda imperialista, algunos incluso justificaron (y todavía justifican) lo que sucedía allí alegando que era una reacción legítima al capitalismo y al imperialismo. 
 Después de rever la peli mencionada he estado unos días  leyendo sobre el tema y me he tropezado con un libro El infierno de los jemeres rojos  de Denise Affonco. Denise Affonco trabajaba en la embajada francesa en Phnom Penh, capital de Camboya. Cuando los jemeres rojos llegaron al poder fue deportada al campo junto a su marido, donde fue obligada a cultivar la tierra durante catorce horas diarias a cambio de una sopa de arroz. Su hija y una de sus sobrinas murieron de hambre, otro de sus sobrinos fue ejecutado por robar comida, y su cuñada murió de una enfermedad debida a la desnutrición. Su marido  era un hombre de negocios de ideas comunistas que recibió con los brazos abiertos a los jemeres rojos, y  que simpatizó y colaboró con el régimen los primeros días. Cuando llegaron al campo y descubrieron su pasado burgués  lo metieron a culatazos en un camión junto a otros enemigos del pueblo y lo enviaron a un campo de reeducación, así llamaban a los campos en los que exterminaban a los enemigos políticos, no se ha vuelto a saber de él. Denisse sobrevivió  y pudo contar su historia. El libro de Denisse Affonco, no es una novela, es un testimonio, un testimonio muy chungo de leer por cierto, hay que parar a cada rato para coger aliento. Absténganse de leerlo  los alérgicos a las crudas realidades.  


 

Otro documento imprescindible para el que tenga interés en conocer y comprender lo que pasó en Camboya entre 1975 y 1979 es el documental  S-21: La máquina roja de matar del director camboyano Rithy Panh.  El documental tiene un gran valor porque pone frente a frente a víctimas del centro de detención, torturas y exterminio  S-21, hoy convertido en museo, y a los verdugos, guardias que trabajaron allí entre 1975-1979. En un momento  del documental, el conductor de la trama, un pintor Camboyano  que sobrevivió al S 21 , pregunta a uno de los verdugos ¿por qué?, ¿cómo?, ¿por qué y cómo pudo torturar y matar  a gente que sabía inocente, muchos de ellos vecinos suyos?, la  contestación del verdugo, “cumplía órdenes del partido”, recuerda a lo que contestaban los verdugos nazis cuando fueron interrogados en Núremberg, a lo que contestó Eichmann cuando fue juzgado en Jerusalén “yo sólo cumplía órdenes del partido” “yo sólo era un funcionario que hacía su trabajo”.   
 


S 21 la maquina roja de matar from fabian zuniga on Vimeo.



 -El infierno de los Jemeres Rojos. Testimonio de una superviviente. Denise Affonco. Libros Asteroide. 242 páginas. 17 euros.
-Documental de Informe semanal a raíz de la muerte de Pol Pot en 1998
 

miércoles, 11 de septiembre de 2013

Los clásicos

Retrato de Benito Pérez Galdós por Joaquín Sorolla

 
Hace un par de días me acordé de un párrafo del primer capítulo de  Fortunata y Jacinta en el que Galdós, en la mente de Juanito Santa Cruz reflexiona sobre el leer y el vivir. Busqué el libro en casa y el párrafo de marras. Tengo la novela relativamente reciente porque la volví a leer hace un par de años, pero fue abrir, ojear el primer capítulo y no poder parar, aparqué lo que estaba leyendo y me quedé con Galdós. Si Benito me dice ven...lo dejo todo...

 
"Conocida la persona y sus felices circunstancias, se comprenderá fácilmente la dirección que tomaron las ideas del joven Santa Cruz al verse en las puertas del mundo con tantas probabilidades de éxito. Ni extrañará nadie que un chico guapo, poseedor del arte de agradar y del arte de vestir, hijo único de padres ricos, inteligente, instruido, de base seductora en la conversación, pronto en las respuestas, agudo y ocurrente en los juicios, un chico, en fin, al cual se le podría poner el rótulo social de brillante, considerara ocioso y hasta ridículo el meterse a averiguar si hubo o no hubo un único primitivo, si el Egipto fue: una colonia bracmánica, si la China es absolutamente independiente de tal o cual civilización asiática, con otras cosas que años atrás le quitaban el sueño, pero que ya le tenían sin cuidado, mayormente si pensaba que lo que él no averiguase otro lo averiguaría... «Y por último -decía- pongamos que no se averigüe nunca. ¿Y qué…?» El mundo tangible y gustable le seducía más que los incompletos conocimientos de vida que se vislumbran en el fugaz resplandor de las ideas sacadas a la fuerza, chispas obtenidas, en nuestro cerebro por la percusión de la voluntad, que es lo que constituye el estudio. Juanito acabó por declararse a sí mismo que más sabe el que vive sin querer saber que el que quiere saber sin vivir, o sea, aprendiendo, en los libros y en las aulas. Vivir es relacionarse, gozar y padecer, desear aborrecer y amar. La lectura es vida artificial y prestada,  el usufructo, mediante una función cerebral, de las ideas y sensaciones ajenas, la adquisición de los tesoros de la verdad humana por compra o por estafa no por el trabajo. No paraban aquí las filosofías de Juanito, y hacía una comparación que no carece de exactitud. Decía que entre estas dos maneras de vivir, observaba él la diferencia que hay entre comerse una chuleta y que le vengan a contar a uno cómo y cuándo se la ha comido otro, haciendo el cuento muy a lo vivo, se entiende, y describiendo la cara que ponía, el gusto que le daba la masticación, la gana con que tragaba y el reposo con que digería."
 
Benito Pérez Galdós. Fortunata y Jacinta. Página 110 del tomo I. Edición de Cátedra.
 

lunes, 9 de septiembre de 2013

Sacudiendo tópicos: "Leer es caro"


"Leer es caro" el tópico sigue en alza por lo que leo y escucho por ahí, hace poco leí en un blog que leer se estaba convirtiendo en un hobby de lujo porque los libros son carísimos… No, leer no es caro, de hecho leer todavía sale barato e incluso gratis si uno se busca la vida. El otro día me compré en la Cuesta de Moyano tres libros por menos de diez euros, los tres en tapa dura y cosidos. Otra cosa es el precio de los libros en las librerías, eso ya es más discutible. Otra cosa es la industria editorial y sus balances. Supongo que para el que  no sale de la sección de novedades y más vendidos de El Corte Inglés y Casa del libro leer puede resultar caro. ¿Cuáles son los libros caros? ¿Con respecto a qué son caros los libros?.  Suponiendo que los libros sean caros, hay alternativas: bibliotecas públicas (de momento existen, no son ciencia ficción) ediciones de bolsillo y el mercado de segunda mano. El problema es que estas alternativas no interesa fomentarlas.
 



Parece que el venerado libro electrónico tampoco ha solucionado el problema del  precio de los libros (suponiendo que el precio de los libros sea un problema), es más, no hay mucha diferencia de precio entre un libro físico y una descarga, es más, buena parte de los usuarios de libro electrónico no compran los libros, los piratean. El personal se queja del precio de los libros pero las bibliotecas públicas que quedan están vacías y las estanterías abarrotadas. Hay quien argumenta que la gente no lee porque los libros son caros, posiblemente  la razón de que el personal lea cada vez menos o no lea nada no esté en el precio de los libros sino en que a la gente no le interesa leer.  En 1946 George Orwell escribió un artículo en Tribune titulado Books V. Cigarettes en el que hablaba de este tópico tan extendido  "Leer es caro", el debate del precio de los libros y del bajo consumo de los mismos no es nuevo. El escritor y periodista británico comparaba el hobby de la lectura con otras formas de ocio y concluía entre otras cosas que si el consumo de libros es bajo, hay que asumir que la lectura es un pasatiempo menos apasionante para la mayoría que ir a las carreras de galgos, al fútbol, al cine, o al pub de la esquina a tomar unas pintas,  y que esto no es culpa de que los libros sean demasiado caros sino de que la gente pasa leerlos. También concluía Orwell que leer es probablemente la afición más barata que existe.

 


 Yo no sé si hay una conspiración contra el libro como apuntó Juan Cruz en un artículo en El País hace unos meses, tampoco sé de quién es la culpa de que la gente cada vez se acerque menos a las bibliotecas y a las librerías, tampoco sé por qué en las listas de los más vendidos siempre están los mismos libros una y otra vez, con distintos títulos y escritos por los mismos autores a partir de la misma fórmula. Tampoco tengo claro por qué en España, a la gente que se dedica a escribir, a los escritores que quieren vivir de la literatura les resulta más difícil publicar que a la gente que no se dedica a la  literatura. En España, dejando aparte a los consagrados, es más fácil que publique un presentador de televisión, un deportista o un famosete de medio pelo que alguien que se dedique a la literatura y pretenda vivir de ella.  No sé por qué pasan estas cosas, tengo mis sospechas claro, pero no estoy seguro..., qué coño sí que lo sé,  pero hablar de ello me entristece y me cabrea.
 



jueves, 5 de septiembre de 2013

Quemar los días



"Sólo en los libros encuentra uno la perfección, sólo en los libros ésta no puede estropearse. El arte, en cierto sentido, es la vida detenida en un punto muerto, rescatada del tiempo. El secreto para hacer arte es sencillo: desechar todo lo que es aceptablemente bueno."

"En la juventud da la sensación de que las preocupaciones de uno son las mismas que las de todo el mundo. Más adelante queda claro que no es así. En la última etapa vuelven a coincidir. Al final todos somos pobres. Las frases del guión ya se han pronunciado. El escenario queda vacío y desnudo."

James Salter. Quemar los días.

-Quemar los días. James Salter. Editorial Salamandra. 446 páginas. 20 euros. Lo presto.

miércoles, 4 de septiembre de 2013

lunes, 2 de septiembre de 2013

Un sueño


En  Junio de 1964, tres activistas del Movimiento por los Derechos Civiles que formaban parte del grupo de voluntarios del Verano de la libertad, acuden a un pueblo del estado de  Mississppi en Estados Unidos para concienciar a los ciudadanos negros de la necesidad de registrase para poder  ejercer el derecho a voto. James Chancy, Andrew Goodman y Michael Schwerner,  eran miembros del Consejo de Organizaciones Federadas, una asociación que reunía a varias organizaciones que luchaban por la igualdad de derechos de los afroamericanos. La hostilidad con la que  racistas sureños recibieron a los miembros del  COFO fue enorme. La  noche del 21 de Junio, los tres activistas, dos blancos y uno de color, son detenidos por  el sheriff local por exceso de  velocidad y trasladados hasta dependencias  policiales donde permanecen hasta  las  diez de  la noche, momento en el que son puestos en libertad y desaparecen sin dejar rastro. A los  44 días de  la desaparición son encontrados los tres  cadáveres de los activistas en un terraplén de una granja de la zona con señales de haber sido golpeados y ejecutados a tiros. Las  investigaciones  del FBI concluyeron que tras ser liberados habían sido  perseguidos  por miembros del ku klux klan y por  el ayudante del  sheriff. Tras alcanzarles y obligarles  a  detener el coche fueron linchados y asesinados.
 
 
El caso causó una gran conmoción en Estados Unidos y recrudeció  aún más  los problemas raciales de la  sociedad  norteamericana. En estos  hechos se  basa la  gran película  que Alan  Parker  dirigió en 1988.  Recuerdo lo que  me impactó esta película cuando la vi siendo un adolescente, me  he acordado de Arde Mississippi estos días  en la playa, mientras leía debajo de la sombrilla un artículo sobre el  50 aniversario de uno  de  los  discursos más  célebres y hermosos del siglo XX, el que dio  el reverendo  Martin Luther King, líder del Movimiento por  los Derechos Civiles, el 28 de agosto de 1963 en Washington.  El 28 de  Agosto de 1963 unas  300.000 personas, la  mayoría  de  raza negra, se  congregaban en la explanada que  separa el edificio de homenaje a Lincoln del obelisco que recuerda a George Washington para seguir la  marcha sobre  Washington por el trabajo y la  libertad. 
Un siglo antes  de ese día, en 1863, el presidente Abraham Lincoln declaraba libres a  los esclavos de los 10 estados  confederados, todavía no había terminado la guerra civil.  Al año siguiente  el congreso aprueba la  enmienda  número 13 de la constitución que prohíbe la esclavitud. Pero en 1963  un siglo después de  aquello  los negros eran discriminados y segregados en colegios, hoteles, restaurantes y autobuses, su vida diaria estaba separada de  la de los blancos. No tenían derecho a votar, y el matrimonio entre negros y blancos estaba prohibido. En los años cincuenta los asesinatos de negros a manos de  blancos por cuestiones  racistas no eran algo fuera de lo común, y en muchos estados del sur no se  castigaba a los culpables. Así estaban las cosas hace cincuenta  años  en el país que parió la  democracia liberal. Ser  negro  en  los  USA en 1963 era estar condenado al racismo, al gueto y a la miseria, sobre todo en el sur.
 
Arde Mississippi. Alan Parker. 1988.

 
 A principios de 1950, la población afroamericana harta de los abusos empieza  a  organizarse, nace el Movimiento por los Derechos Civiles. En 1955 la costurera negra Rosa Parks se sube a un autobús en Montgomery (Alabama) y se sienta delante. En la  siguiente parada un blanco se sube y la obliga a levantarse y cederle  su asiento  como manda la ley, la Parks le dice al hombre blanco  que naranjas y se  monta el carajal, el conductor interviene y recomienda a la Parks ceder el sitio, es la ley, si no se levanta tendrá que llamar a la policía, pues llámala, Rosa Parks es  detenida y pasa la noche en el calabozo. Al  día  siguiente comienza uno de los momentos clave de la lucha por los  derechos civiles, los negros dejan de utilizar el autobús y se organizan en coches  compartidos o caminan incluso veinte kilómetros  diarios para acudir al trabajo, los taxistas negros como apoyo  al boicot cobran la misma tarifa que los autobuses. El boicot  se alargó durante un año y provocó graves pérdidas en la  empresa de transportes, finalmente la Corte Suprema de Justicia declaró incosntitucionales las leyes  que exigían la segregación en los autobuses de Montgomery.
El 28 de agosto de 1963, el reverendo Martin Luther King fue  el último hablar, empezó leyendo un discurso preparado, mencionando la coincidencia de la marcha con la fecha de conmemoración de los 100 años de la Proclamación de  Emancipación de los esclavos “Pero 100 años después, el negro aún no es libre (...)El negro vive en una  isla solitaria de pobreza en medio de un inmenso  océano de prosperidad material”   al  rato suelta los papeles y  empieza a improvisar utilizando la mítica frase “I  have a  dream” que repitió hasta nueve veces  “Sueño que mis  cuatro pequeños hijos vivirán un día en un país en el cual no serán juzgados por el color de  su piel, sino por los  rasgos de su personalidad” .El  discurso no tiene desperdicio.

Martin Luther King el día de su famoso discurso en Washington 
 
Algunos líderes afroamericanos como Malcolm X, con un discurso más  radical  partidario de la  acción violenta y de la supremacía negra criticaron y restaron importancia a la marcha y a las palabras de King, pero un año  después se aprobó la Ley de  Derechos Civiles, y en 1966 se  terminó con la discriminación en el ejercicio del  sufragio. En la  actualidad la persona de  más  peso en los medios de comunicación norteamericanos es  una mujer negra, Oprah Winfrey, y el presidente es un hombre  negro, probablemente mucho más  de lo que soñó el reverendo aquel día de  1963. El discurso de Luther King sirvió para remover conciencias y generar debate, y también para cambiar la historia. Cincuenta años después de  aquel discurso la discriminación legal es  historia en Estados unidos, y la situación de los afroamericanos está a años luz de la de 1963, pero  los  prejuicios y el racismo (no hay ley que acabe con eso) continúan, también la desigualdad entre blancos y negros. El activismo de King no se limitó a reivindicar los derechos de los afroamericanos, siempre estuvo con los pobres,  luchando por la justicia social. El legado del reverendo continúa y su discurso aún sigue vivo y vigente en muchos aspectos.
Martin Luther King fue acosado durante años por el FBI y acusado por su director J.Edgar Hoover de ser comunista. En aquello años de la guerra fría  la paranoia anticomunista estadounidense hacía ver en el trasfondo de cualquier protesta social una conspiración bolchevique. Luther King siempre negó ser comunista o tener ninguna relación con el Partido Comunista, incluso se tomó la cosa con cierta guasa.
 
“Hay tantos comunistas en nuestro movimiento de libertades como esquimales en Florida”.  
Es  recomendable acercarse a figuras como la de Luther King  para comprender que los derechos no vienen del cielo, que ha habido gente que ha sido  encarcelada, torturada, incluso asesinada mientras peleaba por conseguirlos.  A  veces estamos tan metidos en la inmediatez de la actualidad que olvidamos echar  la vista atrás, entender la historia reciente y no tan reciente, comprender lo que  pasó  ayuda a comprender lo que pasa.

En mi opinión hay un aspecto que añade mérito a la figura de Martin Luther King, su apelación constante a la no violencia, siempre defendió que la violencia era el veneno de  cualquier protesta social, y como ha demostrado la historia en múltiples ocasiones tenía razón.
“Debemos evitar cometer actos injustos en el proceso de obtener el lugar que por derecho nos corresponde. No busquemos satisfacer nuestra sed de  libertad bebiendo de la copa de la amargura  y el odio” 

Cuando en Noviembre  de  ese mismo año de 1963 asesinaron a Kenedy, mientras se dirigía  al funeral, Martin Luther King le dijo a uno de  sus  colaboradores “si  han podido matar  al presidente, yo no llegaré  a los cuarenta”. Lamentablemente el reverendo acertó. En abril de 1968 recibió un disparo mortal de  un supremacista cuando  se  encontraba apoyando una huelga de basureros.
Os  invito a acercaros a la figura de Martin Luther King, os animo a que leáis el discurso completo y a que dediquéis 16 minutos al vídeo, y ya que estáis a pegarle un revolcón a Arde Mississippi, y de paso no perdáis de vista Matar a un ruiseñor de Harper Lee y la gran adaptación al cine que hizo Robert Mulligan de la novela.
 Ah, y no perdáis el tiempo odiando. Saludos cordiales.
 
 
 
 
 
 

domingo, 1 de septiembre de 2013

Septiembre

Decía Goethe que aquel que encuentra la paz en su hogar es el más feliz de los seres humanos. Siempre que vuelvo a casa tras pasar unos días fuera, después de comprobar que todo sigue en su sitio, que no han  entrado los cacos a llevarse los cuatro trastos que para uno tienen valor, me invade una sensación de paz al estar otra vez entre mis cosas, cosas que son una vida entera metida en sesenta metros cuadrados. Vale que es un coñazo volver al trabajo y a la rutina después de haber estado oreándose quince días en la playa, pero para mí lo mejor de la vuelta es volver al nido. Cuando era más joven era más callejero, de hecho estaba siempre en la calle, pero de unos años a esta parte me he vuelto un tortuga y donde mejor lo paso es en mi casa, al fin y al cabo la casa es un cascarón. Hace poco viendo una entrevista que le hicieron a Rafael Azcona me sentí muy identificado con algo que dijo el guionista sobre el hogar " la casa tiene una cosa muy buena que es la llave, uno llega, echa la llave, y el mundo queda fuera". Es verdad, llegar a casa y echar la llave es darle al mundo una patada en el culo durante un tiempo.
El año empieza en septiembre y septiembre suele ser el mes en el que colocamos las cosas pendientes, es un mes muy cómodo en este sentido, uno dice en junio, en septiembre sin falta me pongo con el inglés, en septiembre me acabo de una puñetera vez el Ulises de Joyce, en septiembre, sin falta, salgo una hora a andar rápido...y nada, llega octubre y volvemos a aplazar la cosa. En septiembre aparte de lo dicho me he propuesto algo que sí voy a cumplir, dinamizar el blog, seguirá habiendo entradas largas, pero las alternaré  con entradas que serán simplemente imágenes, vídeos, citas, apuntes sobre libros y pelis que voy leyendo y viendo, etcétera. Aprovecho para dar la bienvenida a los que os habéis incorporado recientemente. Por lo que he visto he sido  el más gandul del mes de agosto, veo muchas publicaciones, algunas con muy buena pinta. Me pondré al día con vuestros blogs.  Hasta dentro de un rato. Saludos cordiales.