El amor es la compensación de la muerte;
su correlativo esencial.

ARTHUR SCHOPENHAUER



jueves, 6 de junio de 2013

A vueltas con John Ford

 
Los que lleven más tiempo siguiendo el blog ya se habrán dado cuenta de que soy Fordiano incondicional. En cuanto a cine, primero John Ford y luego todo lo demás. Siempre estoy  a vueltas con John Ford, si no es con un libro es dándole otro revolcón a sus películas. Acabo de leer “Jinetes en el cielo” un ensayo  de Eduardo Torres Dulce sobre la trilogía de la caballería, tres películas míticas que recrean la vida de la caballería de los Estados Unidos  en los fuertes de la frontera del oeste durante las guerras indias, en torno a 1870.  John Ford compró los derechos de tres relatos de James Warner Bellah y los llevó al cine; Fort Apache (1948), La legión invencible(1949) y Río Grande (1950).  Cuando yo era niño ya había visto la trilogía de la caballería de Ford y el resto de sus westerns , lo que pasa es que yo no sabía quién era John Ford, sólo sabía que eran pelis de vaqueros. Era cuando en la tele sólo había dos canales y los sábados después de comer, en primera sesión, ponían  pelis de vaqueros, pelis de aventuras y pelis de guerra antiguas, ahora también las ponen lo que pasa es que hay cincuenta canales y pasan más desapercibidas, antes eran lentejas. Cuando me fui haciendo mayor y llegó el vídeo empecé a grabar las pelis de Ford que ponían  por la tele a las tres de la madrugada,  luego me enteré de que John Ford no sólo había hecho pelis de vaqueros, también había hecho pelis de guerra, comedias y dramas tan buenos como las del oeste. Luego vinieron el dvd, las proyecciones en la filmoteca y los libros.
 

Me encanta esta foto. John Ford recibe la visita de John Huston (el del puro y el vaso de güisqui hasta el borde) y Denis Hopper. Andaban por allí cerca haciendo un reportaje para un anuncio de Jim Beam y se pasaron a ver al maestro.Septiembre de 1971, Ford murió dos años después.

 
Hace poco en su artículo dominical, Pérez Reverte hablaba de John Ford y se acordaba de cómo en los años 60 y  70  era considerado un director fascista y  reaccionario por hacer películas del oeste en las que se  exaltaban las virtudes militares, los indios iban de malos, y ondeaba la bandera de los Estados Unidos.  Odiar a John Ford era una cuestión de militancia, si uno era  de izquierdas tenía que odiar a John Ford  aunque no hubiera visto ninguna de sus películas, no había vuelta de hoja. Con el tiempo  los odiadores de Ford se sacudieron  los prejuicios (cuántas cosas se pierde uno cuando tiene prejuicios)  y  empezaron  a ver  sus  películas (rodó 144) dejando a un lado su militancia, ahora muchos en lugar de odiarle le alaban como clásico indiscutible y  se derriten  cuando hablan del viejo cascarrabias y su cine.  Algo parecido ha pasado con Clint Eastwood en los últimos años.
John Ford era liberal, más conservador que progresista en muchos  aspectos, también era  católico y patriota pero no era un reaccionario ni un racista, y mucho menos un fascista. En su cine  siempre hay una mirada hacia los olvidados (siempre estuvo muy encima de los guionistas, quitando añadiendo e improvisando), hacia los más débiles,  hacia los que son diferentes. En La diligencia (1939) empatizó con una prostituta ridiculizando a sus inquisidores, El sargento negro (1960) es una de las primeras películas (anterior a Matar a un ruiseñor y de argumento similar) a favor de los negros y en contra de la discriminación racial, y su último western El gran combate(1964) es un homenaje a los indios masacrados por el hombre blanco, por no hablar de Las uvas de la ira (1940)  una película claramente izquierdista, o de  Siete mujeres (1966) , en la que  la  protagonista es una mujer adelantada a su tiempo, un icono del feminismo; una mujer  independiente,  sofisticada,  y liberada sexualmente que ridiculiza constantemente  a sus mojigatas compañeras, qué bien está  Anne Bancroft en esa película.
 
 
 La famosa frase “Me llamo John Ford y hago películas del oeste” la dijo en los años cincuenta, cuando se levantó y tomó la palabra en una asamblea para defender  a  Joseph. L. Mankiewicz ( acusado de rojo por el ultraconservador  Cecil B. de Mille) y para denunciar los excesos del Comité de Actividades Antiamericanas,  la caza de brujas  y las listas negras dirigidas por el tristemente célebre senador McCarthy.  Ford fue de los pocos que junto a Wyler, Bogart, Bacall y Huston firmó un manifiesto denunciando los excesos de la paranoia anticomunista. Las películas de John Ford  siempre defendían los valores del liberalismo constitucional y democrático.   El patriotismo está presente en muchas de sus películas, pero no es  un patriotismo ciego y fanático sino  compatible con la crítica a los errores y excesos del sistema.   
Ver la trilogía de la caballería y otros westerns de Ford es sumergirse en la épica y en el heroísmo, en la mezcla de realidad y leyenda que se desprende de  la historia de la formación de un país. Ford Apache trata con detalle la vida en el fuerte, los uniformes, la tradición, el protocolo, la costumbres  y la rutina de la vida militar (Ford leyó gran cantidad de libros y se dejó asesorar por historiadores militares) pero también  revisa y desmitifica el supuesto  heroísmo del General Custer  y denuncia en boca de los indios los excesos de los asentamientos coloniales.
 Los Fordianos acérrimos como yo  lo pasaréis pipa con este libro que invita a rever y a mirar con otros ojos las tres películas que Ford  dedicó a la caballería, bueno en realidad fueron cinco si incluimos El sargento negro y Misión de audaces 
John  Ford, el maestro de la composición y el plano general, el mejor filmando los porches, los bailes, los cielos tormentosos y claros. El mejor a la hora de hablar con los silencios, con las miradas, con los gestos.  El sheriff del séptimo arte...
 Yo quería hacer un apunte sobre el libro, una recomendación, un breve “no lo perdáis de vista”, diez líneas y una foto y sin darme cuenta me han salido dos folios,  con John Ford siempre me pasa, es empezar y no parar, a otros  les pasa con el fútbol, cada uno tiene sus aficiones. Os dejo que me voy a poner La legión invencible. No perdáis de vista a John Ford y a su trilogía de la caballería.
Saludos Cordiales.
 
-Jinetes en el cielo. Eduardo Torres Dulce. 211 páginas.15 euros.
-Un tronar de tambores y otras historias de la caballería americana. James Warner Bellah. Ediciones Frontera Valdemar. 18 euros.