El amor es la compensación de la muerte;
su correlativo esencial.

ARTHUR SCHOPENHAUER



lunes, 13 de mayo de 2013

Joyce



Richard Ellmann, el gran biógrafo de James Joyce, dijo  que Joyce ya lo había leído todo a los veinte años. A los veinte años Jimmy, además de habérselo leído todo, se había bebido todas las tabernas de Dublín incluida el agua de los floreros que hubiera por allí, cuando terminó siguió con las tabernas  de París, Roma, Trieste y Zurich. Decía que los lugares más interesantes de toda ciudad eran las tabernas y los burdeles. Aparte  de lector empedernido, cierrabares, putero y especialista en sablear a sus amigos, Joyce era un genio y lo sabía. Un tío que siendo veinteañero escribe un libro como Dublineses es un genio, no cabe duda. Dublineses consta de quince relatos que retratan la vida encorsetada de la sociedad dublinesa de principios del siglo XX, una sociedad marcada por la religión y el nacionalismo. Retazos de una ciudad que aseguraba odiar, pero en los que se observan pinceladas de ternura y melancolía hacia aquellos seres "excluidos del festín de la vida".

El mejor relato de Dublineses es el último The dead (Los muertos), cuando uno lee esta novela corta se pregunta como una tío con veinticuatro años pudo escribir algo así, como pudo tener esa mirada, esa madurez, esa sabiduría sobre la vida y sobre las personas, esa certeza sobre el significado del amor, el paso del tiempo y la muerte. Los muertos parece la novela de un gran escritor de sesenta años, una obra de madurez.  Joyce escribió Dublineses cuando tenía entre veintiuno y veinticuatro años, en plena tormenta vital, cargado de deudas (se lo bebía todo) y de problemas familiares y maritales. Entre juergas diarias hasta el amanecer, peleas domésticas y penurias económicas escribió este libro de relatos. Tardó años en publicarlo (1914), se pateó cuarenta editoriales pero el libro era inmoral, se burlaba de la corona, de la religión y del nacionalismo irlandés, no dejaba títere con cabeza. Dublineses fue un pelotazo, el Ulises una bomba cuya deflagración continúa, y Finnegans Wake el acabose.

Estos días además de releer Dublineses, he estado leyendo Joyce de Edna O´Brien, una biografía muy personal sobre el autor, alejada de los cánones y el academicismo del género.  No pretende ser una biografía total y definitiva como la de Richard Ellmann, es un retrato personal y apasionado que repasa a través de veintidós capítulos la vida y la obra del autor, de 1882 a 1941, de Dublín a Zúrich sin descanso, el libro se lee de un tirón.  Si alguien quiere acercarse por primera vez a la  figura de Joyce yo le recomendaría este libro de 212 páginas. Si queréis saber sobre la vida de Joyce, pasar del Wikipedia e iros a la biblioteca de vuestro barrio a buscar este libro. De paso buscar Dublineses, seguro que lo tienen. Los que no hayáis leído Dublineses estáis de suerte, porque es una maravilla leer este libro por primera vez. También he vuelto a ver la película de John Huston basada en el último relato de Dublineses ya mencionado, Los muertos, un peliculón, de lo mejorcito de los ochenta. No la perdáis de vista.




Jonh Huston rodó en las últimas, en silla de ruedas y con oxígeno una película que nada tiene que ver con el resto de su filmografía, fue su última película, el broche final. La primera vez que vi Dublineses pensaba que estaba viendo una peli de James Evory, cuando me enteré de que era de Huston me quedé a cuadros. Huston, otro genio que se lo bebió todo, ya hablaremos otro día sobre los genios y el alcohol, sobre la relación entre el alcoholismo y la creatividad.

Decía Eduardo Chamarro, entre otras cosas traductor al castellano de las obras de Joyce, que Dublineses probablemente era el mejor libro de aquel cegato borrachín. No lo sé, de Joyce he leído Dublineses y Retrato del artista adolescente, el Ulises nunca he conseguido terminarlo, de hecho nunca he pasado de la página cien. Ulises es el libro más alabado y más odiado de Joyce, alabado por los defensores de lo moderno y lo vanguardista, por los amantes del experimento verbal y el refinamiento técnico,  y vapuleado por los defensores del realismo decimonónico, por los amantes de la narración ordenada con su planteamiento su nudo y su desenlace.  La gresca  entre los literatos a cuenta del Ulises es muy entretenida, Joyce, allá donde esté se debe estar deshuevando.  Dicen que el Ulises no es un libro para leer, que leerlo sin enterarse de nada no tiene mucho mérito porque es un libro para estudiar, un libro de esos a los que se le dedica toda una vida. Seguiré intentándolo, caerá  tarde o temprano, si sobrevivo al intento os lo contaré.

Saludos cordiales.

-Joyce. Edna O´Brien. Mondadori. 1999.  No sabía nada de Edna O´Brien ni de este libro hasta que lo encontré en la sección de biografía de la biblioteca municipal de mi barrio. Me lo he pasada pipa leyéndolo. Si no lo encontráis en bibliotecas, en amazon lo tenéis de segunda mano por 9 euros y nuevo por 17.

-Dublineses de Joyce abunda en bibliotecas públicas. Por 9 euros tenéis en Alianza editorial la edición de Eduardo Chamorro. Esta es la edición que tengo yo, la que sacó El mundo para la colección Las 100 joyas del milenio, la compré de lance hace años en la Cuesta de Moyano.

-Ficha de la película:http://www.filmaffinity.com/es/film160639.html