El amor es la compensación de la muerte;
su correlativo esencial.

ARTHUR SCHOPENHAUER



martes, 4 de septiembre de 2012

Los cielos de John Ford

Este tío tan salao del vídeo es John Ford, director de cine norteamericano, nació en Maine en 1894 y murió en Palm Desert California en 1973. Rodó casi 150 películas y ganó 4 premios Oscar de la academia como mejor director, por El delator en 1935, por Las uvas de la ira en 1940, por Qué verde era mi valle en 1941, y por El hombre tranquilo en 1952 . Fue uno de los realizadores más importantes del período clásico de Hollywood. Muchos le consideran el mejor cineasta de todos los tiempos, algunos afirman incluso que fue uno de los artistas más grandes del siglo XX. Ford no se sentía un artista, tampoco un autor, para él el cine era un oficio. “Era uno de esos artistas que nunca pronuncian la palabra ‘arte’, y de esos poetas que no hablan nunca de poesía" escribió sobre él Francois Truffaut. Ford tocó varios géneros, pero fue el Western el género en el que más cómodo se sentía "Me llamo John Ford y hago películas del oeste" dijo en cierta ocasión. Curiosamente ninguno de sus westerns consiguió premio.Como podéis apreciar en el vídeo, John Ford era un tipo simpático y muy cercano con la prensa, le encantaban las entrevistas y hacía lo posible porque el entrevistador se sintiera cómodo.



Estos días he estado echándole horas a John Ford, una vez al año le rindo mi pequeño homenaje y me tiro una semana viendo películas suyas, me las trago de dos en dos y me quedo con hambre. Lo bueno de las películas de John Ford es que son saludables y nutritivas, no llevan grasas saturadas, ni colesterol, ni triglicéridos, no son de las que engordan las meninges, sino de las que mantienen en forma las neuronas. He empezado con El hombre tranquilo, El hombre tranquilo es una película muy recomendable para cuando uno está de bajón, es de las que te meten una inyección de entusiasmo que te dejan nuevo, de las que te cambian los paisajes, esto me pasa con pocas, El hombre tranquilo, Cantando bajo la lluvia, El apartamento, y Manhattan que ahora recuerde. Luego he seguido con la Trilogía de la caballería,  con El Joven Licoln, con Pasión de los fuertes y con Centauros del desierto, para continuar con Las uvas de la ira, y Qué verde era mi valle. Qué verde era mi valle es una de mis películas favoritas de John Ford, y una de las más emocionantes que he visto.
Recuerdo que hace años invité a un ligue al cine, bueno no era un ligue, era una chica a la que me quería ligar si ella me dejaba claro, las que ligan son ellas con nosotros no nosotros con ellas. La llevé a la filmoteca a ver Qué verde era mi valle. ¿Y de qué va la peli?…, es la historia de una familia de mineros galeses…, ¿y de qué año es?…, creo que de 1941…, ¡ah!, ¿que es en blanco y negro?, sí, es en blanco y negro, ya verás nena, te va a encantar. No escuché el resoplido pero lo vi, lo vi en sus ojos. Siempre que veo Qué verde era mi valle empiezo a  emocionarme desde el principio, desde que aparece el plano de Huw empaquetando sus cosas en el pañuelo de su madre para marcharse del valle para siempre, mientras Huw empaqueta sus cosas  suena la voz en off y la música de Alfred Newman, la cámara gira hacia la ventana, sale y muestra el valle en decadencia, entonces lloro, soy un sentimental. Mientras yo lloraba durante la introducción el nudo y el desenlace, la chica que me quería ligar no paraba de moverse en la butaca, bostezaba y resoplaba sin disimulo, ¿te ha gustado?, ¿un poco leeeenta no? No volvió a llamarme.
No me digáis que esto para bostezar...



Ayer vi Las uvas de la ira y también me emocioné, sobre todo al final, cuando Tom (Henry Fonda) se despide de su madre (Jane Darwell), Las Uvas de la ira cuenta la historia del éxodo de la familia Joad durante la depresión económica de los años 30. La familia es expulsada de su granja en Oklahoma y emprende el viaje en una tartana hasta California donde son tratados como perros por los terratenientes que los contratan por cuatro duros y en condiciones infrahumanas. Un retrato impresionante sobre la Gran Depresión que sufrió Estados Unidos en 1930. La filmografía de John Ford puede verse como una cronología muy particular de la historia de Estados Unidos, desde la colonización hasta la segunda guerra mundial.
John Ford era un figura a la hora de contar historias sencillas sobre gente sencilla, y un genio a la hora de transmitir el folclore estadounidense. Sus  escenas de la vida cotidiana acompañadas con música tradicional son memorables, escenas en los porches de las casas, o en los bailes, o de una familia sentada a la mesa a la hora de comer, escenas de despedidas o recibimientos, escenas de las ceremonias y de los rituales de una comunidad. Ningún otro director de películas del oeste rodó como él una diligencia a toda leche acosada por los indios, o el vadeo de un río. 
En el documental Dirigida por John Ford, el crítico de cine Peter Bogdanovich cuenta que en los años 60 entrevistó a  Orson Wells y le preguntó cuáles eran sus directores favoritos, Wells contestó; “bueno yo prefiero a los viejos maestros, me refiero a John Ford, John Ford, y John Ford. El es un poeta y un comediante, en lo mejor de Ford se reconoce de que está hecha la tierra, incluso si el guión es de la Madre Macree”. Es verdad que John Ford es un poeta, sólo hay que ver como empieza Centauros del desierto, y también es verdad que cuando uno ve El hombre tranquilo, Qué verde era mi valle, Las uvas de la ira, o Pasión de los fuertes, reconoce de qué está hecha la tierra, Orson Wells tenía razón. Una de las cosas que más me gustan de las películas de John Ford son los cielos que saca, cuando veáis una película de John Ford fijaros en cómo fotografía los cielos, en cómo coloca el horizonte en función de lo que quiera contar.
Uno de los temas centrales de las películas de Ford, sobre todo de sus westerns es el  contacto entre lo civilizado y lo salvaje. La vida en el fuerte (Fort Apache), la vida en la ciudad donde la ley no llega  (El hombre que mató a Liberty Valance), o la vida en una caravana de colonos camino de Oregón, (Caravana de paz), la vida de la comunidad en territorio hostil es un tema recurrente en todos sus westerns. Otro de los temas del cine  de John Ford es el de la familia, la familia que lucha por mantenerse unida ante la adversidad, Las uvas de la ira, y Qué verde era mi valle tratan sobre esto. La familia, la soledad, el desarraigo, la amistad, el amor, la vejez..., Ford trataba temas universales, y lo hacía bien, se nota en sus películas que conocía a la gente.

He aprendido a colgar vídeos (gracias Juan Carlos) y con eso de la novedad estoy experimentando, aquí abajo os dejo el principio y el final de Centauros del desierto, a ver quién se atreve a decir que esto no es poesía de la buena...
John Ford también tuvo detractores claro, le acusaron de machista, de racista, incluso de fascista. Todas las críticas fueron contestadas con sus películas. Los que le acusaban de racista se la tuvieron que envainar cuando se estrenó el Sargento negro, o El gran combate, y los que le acusaban de fascista y machista se tuvieron que callar cuando vieron Siete mujeres o Las uvas de la ira.  Sus mayores detractores acabaron cayendo en el error, y reconociendo con el tiempo (qué justo es el tiempo) que John Ford era uno de los mejores directores de la historia del cine, entre otros el director y crítico francés Francois Truffaut.   
Ahora me voy a poner No eran imprescindibles, una de lanchas torpederas durante la Segunda Guerra Mundial, en esta también hay buenas escenas en los  porches, buena banda sonora y buenos cielos. Espero haberos contagiado mi afición y entusiasmo por John Ford. Os anoto un par de libracos y un documental, seguro que queréis ahondar sobre el tema, se os ve gente curiosa e inquieta.
-Dirigida por John Ford. Documental de Peter Bogdanovich.1971. 
-John Ford.Francisco Urquijo.Cátedra.1991.
-Tras la pista de John Ford. Joseph Mcbride.T&B editores 2009.
-John Ford el arte y la leyenda. Quim Casas.Editorial Dirigido.1998.