El amor es la compensación de la muerte;
su correlativo esencial.

ARTHUR SCHOPENHAUER



lunes, 27 de mayo de 2013

Unos días con Dashiell Hammett



Llevo dos semanas liado con Dashiell Hammett.  De Hammettt sólo había leído el Halcón maltés y algunos relatos. A raíz de un artículo sobre él con el que me tropecé por la red he vuelto a leerle. Empecé por darle otro revolcón a  El halcón maltés y he seguido con Cosecha Roja y La llave de cristal, ahora ando con El hombre delgado, no me canso, así que seguiré con Hammett hasta que se acaben las existencias de la biblioteca del barrio.
Hammett revolucionó el género policíaco, sus historias dejan de poner el foco en los crímenes de la alta sociedad para ponerlo en los de la gente de andar por casa. Antes de Hammett los muertos aparecían en los salones de las mansiones o en los camarotes de los cruceros de lujo. Los muertos de las novelas de Hammett aparecen en las cunetas, en los callejones o en los terraplenes con disparos a quemarropa.  En los relatos de Poe protagonizados por Auguste Dupin y en las novelas de Agatha Cristhtie o Conan Doyle protagonizadas por los detectives Hércules Poirot y Holmes, la trama se centraba en la resolución del enigma, en el misterio, en la sagacidad del detective para resolver el asesinato, normalmente todo ocurría en un espacio concreto y cerrado.  Las novelas de Hammett se centran en la acción,  en las peripecias de los personajes, la trama suele quedar en un segundo plano. El detective de Hammett  no es una aristócrata, un tipo de buena familia aficionado a la investigación criminal, ni un jubilado con mucho tiempo libre, es un profesional que se patea las calles en busca de información  mezclándose con el delincuente, al que entiende y con el que se identifica,  porque como él es uno más que lucha por la vida. Hammett es el primero que mete la crónica social en la novela policíaca. Lo puso todo patas arriba.
Cosecha roja, su primer libro publicado en 1929 es una crítica feroz de la sociedad y la política en Estados Unidos, una sociedad en la que a menudo el crimen organizado y el poder político iban de la mano. Hammett conocía el paño, trabajó en la mayor agencia de detectives del país desde 1915 hasta 1923 en casos de asesinato, secuestro, tráfico de drogas y contrabando.

El halcón maltes publicada en 1930 fue la novela  que le hizo famoso, la que convirtió a Hammett en el número uno de las letras policíacas. El libro enseguida llamó la atención de Hollywood, las dos primeras versiones pasaron sin pena ni gloria, y con la tercera llegó el pelotazo. El halcón maltés, el debut como director del gran John Huston en 1941, la película que convirtió a Humphrey Bogart en estrella e hizo más famoso si cabe a Hammett y a la novela. John Huston siguió el consejo de su amigo Howard Hawks, que le dijo que no se complicara la vida con el guión y que adaptara la novela tal cual. La verdad es que John Huston era un crack adaptando literatura, lo demostró con esta, con El hombre que pudo reinar de Kipling y con Los muertos de Joyce.  


El halcón maltés creo personajes que se convirtieron en estereotipos de la novela y el cine negro; el detective solitario, bebedor y mujeriego con una ética muy particular por no decir ambigua, la mujer fatal, el pistolero...A mí lo que menos me gusta de la película es Mary Astor haciendo de mujer fatal, no la veo, no me la creo, demasiado envarada, demasiado señorona, le falta ese aire suburbial, ese punto arrabalero, ese aroma a cabaret que suelen desprender la mayoría de las mujeres fatales del cine negro clásico, no sé, es mi opinión personal. La mujer fatal no fue un invento de la novela negra claro, el cine y  literatura la popularizaron pero la cosa viene de lejos, que se lo digan a Sansón y a su corte de pelo. La mujer perversa y astuta que utiliza su belleza para hacer encaje de bolillos con el protagonista y al final dejarle en la estacada, o algo peor. Hay muchas en la historia del cine negro, yo tengo mis favoritas; Joan Bennett en Perversidad es de las mejores o Bárbara Stanwyck en Perdición, cuando esa rubia aparece en la escalera  y mira a Fred MacMurray por primera vez uno sabe que el amigo Fred está jodido y bien jodido, o Yvonne De Carlo en El abrazo de la muerte, pobre Burt Lancaster...otra que me encanta es  Jean Simmons en Cara de ángel, hay muchas y muy buenas.
 El halcón maltes fue la película que puso los cimientos el cine negro en 1941, aunque en este tema hay discusión, en 1941 también se estrenó El último refugio de Raoul Walsh, que en mi opinión es tan negra como El halcón maltés. Detectives, gánsters, boxeo, mujeres fatales, atracos, asesinatos, misterio, oscuridad, la vida en las calles, los personajes turbios, los policías corruptos, la dificultad para distinguir el bien del mal y a los buenos de los malos,  la mala suerte... El género es más ancho de lo que parece y  los temas se mezclan.


La llave de cristal me ha gustado mucho, en La llave de cristal hay asesinatos e investigación pero no hay detectives sino gánsters.  En 1942  Stuart Heisler la llevó al cine con Alan Ladd interpretando a Ned Beamont, lo mejor de la peli es Alan Ladd, que lo borda. Muerte entre las flores de los Coen  está claramente inspirada en esta y otras novelas de Hammett, qué peliculón, la veo una vez al año y siempre tengo la sensación de estar viéndola por primera vez, la mejor de gánsters después de El padrino, obras maestras cada una con un estilo diferente. Jhonny Caspar (Jon Polito) es una caricatura de Don Corleone.



Me lo estoy pasado teta  con las novelas y los relatos de Hammett, con esos diálogos secos y despectivos, con las andanzas de Ned Beaumont, ese gánster cínico y honesto al mismo tiempo. Con las peripecias  de Sam Spade por las calles de San Francisco y  los tugurios clandestinos de venta de alcohol que crecían como setas en los años de la ley seca.  Sam Spade, el detective con la mandíbula en forma de V, o  el detective de la Continental, detectives que pueden ser tan cínicos y despiadados como los delincuentes a los que pretenden dar caza.

 Hay mucho del escritor en sus personajes. Hammett fue, además de detective privado durante un tiempo, bebedor empedernido, jugador y mujeriego, vicios que compartía con sus héroes. Pese a su mala salud participó en las dos guerras mundiales. Después de la segunda el FBI empezó a investigarle por pertenecer a una organización de izquierdas considerada comunista por el Comité de Actividades Antiamericanas, fue incluido en las listas negras e interrogado, en 1951 fue encarcelado por negarse a dar información sobre cuatro comunistas fugados, sus novelas dejaron de editarse, y los programas de radio basados en sus obras dejaron de emitirse. La caza de brujas abanderada por el senador MacCarthy en plena guerra fría es uno de los episodios más lamentables de la historia de Estados Unidos. La paranoia anticomunista arruinó carreras y fomentó la delación entre compañeros de profesión; actores, directores, guionistas, escritores, periodistas y políticos estaban en el punto de mira del comité, cualquiera podía ser sospechoso de ser un agente soviético, simpatizar con el comunismo se pagaba con la ruina profesional  incluso con la cárcel. Pero en fin, esa es otra historia.

Hammett murió en Nueva York en 1961 de un cáncer de pulmón, pero sigue vivo y coleando en las bibliotecas, no sólo en los libros que escribió también en los libros y en las películas que inspiró, Hammett está presente en la novela negra desde Raymond Chandler (su más directo heredero) hasta hoy, incluso los que escriben novela negra sin haber leído a Hammett son herederos de Hammett. Lo mismo ocurre con el cine negro, en todas aparece Hammett por algún sitio.
Os dejo que estoy a punto de acabar El hombre delgado, luego me voy a calzar Detour una peli negra de serie b que me han dicho que es una joya. Decía Antonio Machado que después de la verdad, nada hay tan bello como la ficción, cuánta razón tenía el poeta...

Saludos cordiales.


-Las novelas y relatos de Hammett habitan en bibliotecas públicas y Alianza edita en bolsillo todas sus novelas a precios populares, 8 o 9 euros. También está en bolsillo (BooketAustral) una recopilación de relatos cortos que lleva el título Sólo te ahorcan una vez, cuesta 10 euros, la edición de Seix Barral se va a 22.


lunes, 13 de mayo de 2013

Joyce



Richard Ellmann, el gran biógrafo de James Joyce, dijo  que Joyce ya lo había leído todo a los veinte años. A los veinte años Jimmy, además de habérselo leído todo, se había bebido todas las tabernas de Dublín incluida el agua de los floreros que hubiera por allí, cuando terminó siguió con las tabernas  de París, Roma, Trieste y Zurich. Decía que los lugares más interesantes de toda ciudad eran las tabernas y los burdeles. Aparte  de lector empedernido, cierrabares, putero y especialista en sablear a sus amigos, Joyce era un genio y lo sabía. Un tío que siendo veinteañero escribe un libro como Dublineses es un genio, no cabe duda. Dublineses consta de quince relatos que retratan la vida encorsetada de la sociedad dublinesa de principios del siglo XX, una sociedad marcada por la religión y el nacionalismo. Retazos de una ciudad que aseguraba odiar, pero en los que se observan pinceladas de ternura y melancolía hacia aquellos seres "excluidos del festín de la vida".

El mejor relato de Dublineses es el último The dead (Los muertos), cuando uno lee esta novela corta se pregunta como una tío con veinticuatro años pudo escribir algo así, como pudo tener esa mirada, esa madurez, esa sabiduría sobre la vida y sobre las personas, esa certeza sobre el significado del amor, el paso del tiempo y la muerte. Los muertos parece la novela de un gran escritor de sesenta años, una obra de madurez.  Joyce escribió Dublineses cuando tenía entre veintiuno y veinticuatro años, en plena tormenta vital, cargado de deudas (se lo bebía todo) y de problemas familiares y maritales. Entre juergas diarias hasta el amanecer, peleas domésticas y penurias económicas escribió este libro de relatos. Tardó años en publicarlo (1914), se pateó cuarenta editoriales pero el libro era inmoral, se burlaba de la corona, de la religión y del nacionalismo irlandés, no dejaba títere con cabeza. Dublineses fue un pelotazo, el Ulises una bomba cuya deflagración continúa, y Finnegans Wake el acabose.

Estos días además de releer Dublineses, he estado leyendo Joyce de Edna O´Brien, una biografía muy personal sobre el autor, alejada de los cánones y el academicismo del género.  No pretende ser una biografía total y definitiva como la de Richard Ellmann, es un retrato personal y apasionado que repasa a través de veintidós capítulos la vida y la obra del autor, de 1882 a 1941, de Dublín a Zúrich sin descanso, el libro se lee de un tirón.  Si alguien quiere acercarse por primera vez a la  figura de Joyce yo le recomendaría este libro de 212 páginas. Si queréis saber sobre la vida de Joyce, pasar del Wikipedia e iros a la biblioteca de vuestro barrio a buscar este libro. De paso buscar Dublineses, seguro que lo tienen. Los que no hayáis leído Dublineses estáis de suerte, porque es una maravilla leer este libro por primera vez. También he vuelto a ver la película de John Huston basada en el último relato de Dublineses ya mencionado, Los muertos, un peliculón, de lo mejorcito de los ochenta. No la perdáis de vista.




Jonh Huston rodó en las últimas, en silla de ruedas y con oxígeno una película que nada tiene que ver con el resto de su filmografía, fue su última película, el broche final. La primera vez que vi Dublineses pensaba que estaba viendo una peli de James Evory, cuando me enteré de que era de Huston me quedé a cuadros. Huston, otro genio que se lo bebió todo, ya hablaremos otro día sobre los genios y el alcohol, sobre la relación entre el alcoholismo y la creatividad.

Decía Eduardo Chamarro, entre otras cosas traductor al castellano de las obras de Joyce, que Dublineses probablemente era el mejor libro de aquel cegato borrachín. No lo sé, de Joyce he leído Dublineses y Retrato del artista adolescente, el Ulises nunca he conseguido terminarlo, de hecho nunca he pasado de la página cien. Ulises es el libro más alabado y más odiado de Joyce, alabado por los defensores de lo moderno y lo vanguardista, por los amantes del experimento verbal y el refinamiento técnico,  y vapuleado por los defensores del realismo decimonónico, por los amantes de la narración ordenada con su planteamiento su nudo y su desenlace.  La gresca  entre los literatos a cuenta del Ulises es muy entretenida, Joyce, allá donde esté se debe estar deshuevando.  Dicen que el Ulises no es un libro para leer, que leerlo sin enterarse de nada no tiene mucho mérito porque es un libro para estudiar, un libro de esos a los que se le dedica toda una vida. Seguiré intentándolo, caerá  tarde o temprano, si sobrevivo al intento os lo contaré.

Saludos cordiales.

-Joyce. Edna O´Brien. Mondadori. 1999.  No sabía nada de Edna O´Brien ni de este libro hasta que lo encontré en la sección de biografía de la biblioteca municipal de mi barrio. Me lo he pasada pipa leyéndolo. Si no lo encontráis en bibliotecas, en amazon lo tenéis de segunda mano por 9 euros y nuevo por 17.

-Dublineses de Joyce abunda en bibliotecas públicas. Por 9 euros tenéis en Alianza editorial la edición de Eduardo Chamorro. Esta es la edición que tengo yo, la que sacó El mundo para la colección Las 100 joyas del milenio, la compré de lance hace años en la Cuesta de Moyano.

-Ficha de la película:http://www.filmaffinity.com/es/film160639.html