El amor es la compensación de la muerte;
su correlativo esencial.

ARTHUR SCHOPENHAUER



domingo, 21 de septiembre de 2014

Katyn, de Andrzej Wajda

En agosto de 1939 la Alemania nazi y la Rusia comunista firmaron en el Kremlin el llamado Pacto de no agresión, un acuerdo que además de clausulas de no agresión mutua, invitaba a estrechar vínculos comerciales y económicos entre los dos países. Años después se ha sabido que la firma del acuerdo entre nazis y comunistas fue mucho menos fría de lo que cabía esperar entre enemigos irreconciliables. Parece que la cosa estuvo bastante distendida la noche del 23 al 24 de agosto. Ribbentrop, ministro de exteriores del Reich informó de que se había sentido como en casa y entre amigos, y Stalin, en el brindis, no escatimó elogios a Hitler y al pueblo alemán.
El 1 de septiembre de 1939 los nazis invadieron Polonia por el oeste  y el 17 los comunistas soviéticos hicieron lo mismo por el este. Había empezado la Segunda Guerra Mundial. El 28 de septiembre Adolf  Hitler y Josef Stalin firman un nuevo pacto llamado Tratado germano-soviético de fronteras y amistad, en el que delimitan las fronteras de Polonia y se la reparten. En 1941 a Adolfo y a Pepe se les rompe el amor de tanto usarlo. Adolfo  rompe el pacto con Pepe y se lanza a invadir Rusia, fue el principio del fin para los nazis.

Imagen de Katyn, de Andrzej Wajda. 2007.





La ocupación y reparto de Polonia entre los enemigos íntimos tuvo consecuencias terribles para el pueblo polaco. Dos episodios han pasado a la historia en este sentido, la creación del gueto de Varsovia por parte de los nazis, que fue el comienzo de lo que luego sería la Solución Final, y la matanza del bosque de Katyn por parte de los comunistas soviéticos. Sobre el primer episodio ha habido luz y taquígrafos durante años; libros, películas y documentales han hablado del tema. Sobre la matanza del bosque de Katyn ha habido oscuridad, silencio y manipulación  (la propaganda comunista intentó culpar a los nazis durante años) hasta que en 1990 Rusia reconoció la masacre sacando a la luz la orden de los asesinatos masivos firmada en 1940 por Stalin y otros miembros del politburó soviético.
Entre abril y mayo de 1940,  22000 prisioneros polacos, entre los que se encontraban militares, intelectuales, funcionarios, religiosos, periodistas y profesores de universidad, fueron asesinados por orden de las autoridades soviéticas. El objetivo de Stalin como el de Hitler era terminar con los cuadros de funcionarios civiles, militares e intelectuales polacos para impedir una respuesta del pueblo polaco contra las nuevas autoridades.
 Este rollo viene a cuento porque hace unos días he visto Katyn, la película del director polaco Andrzej Wajda basada en estos hechos. El padre de Wajda fue unos de los ocho mil oficiales polacos asesinados de un tiro en la nuca en el bosque de Katyn. La película es técnicamente impecable y las interpretaciones son muy buenas, Katyn arranca muy bien,  luego se atasca y se enreda en personajes y subtramas que la lastran un poco para terminar con un final magnífico y demoledor. El esfuerzo del director por recrear aquella tragedia siendo fiel a la historia y poniendo luz a un hecho que hasta hace no muchos años casi no aparecía en los libros de historia da resultado. Katyn es una denuncia y un recordatorio de aquel horror en el contexto de la barbarie de la Segunda Guerra Mundial, y una reflexión sobre la historia, la manipulación, el poder de las ideologías y la naturaleza humana.


Ficha de la película

viernes, 5 de septiembre de 2014

Los placeres del condenado, de Charles Bukowski

No había leído la poesía de Bukowski, algún poema suelto y poco más. Lo primero que leí de él fue el libro de relatos Erecciones, eyaculaciones, exhibiciones más tarde leí sus novelas Cartero y La senda del perdedor. Me acerqué a Bukowski por la curiosidad y el morbo que me despertaba su fama, esa es la verdad. Borracho, putero, pendenciero y expresidiario... el ultimo escritor maldito de la literatura norteamericana, había que leerle. Unos le criticaban y critican su estilo soez y le acusan de exhibicionista, otros le alaban por su autenticidad. A mí su prosa me encantó, lo mismo que me ha encantado su poesía. Bukowski escribe desde las tripas y siempre llega (al menos a mí), usa el lenguaje de la calle, el de los bares de mala muerte, las pensiones y las colas del paro, escribe desde el patio trasero del sueño americano. Escribe sin miedo a ofender y a veces con intención de hacerlo.
Esta antología es la más completa que se ha editado en España del escritor, 661 poemas. Viene acompañada de un prólogo esclarecedor sobre el autor y su obra.





Democracia

el problema, por supuesto, no es el Sistema Democrático,
son las
partículas vivas que componen el Sistema Democrático.
a la próxima persona que te cruces por la calle,
multiplícala
él o
ella por 3 ó 4 ó 30 ó 40 millones
y sabrás de inmediato
por qué las cosas siguen sin funcionar
para la mayoría de
nosotros.
ojalá tuviese una cura para las piezas de ajedrez
que llamamos Humanidad...

nos han sometido a incontables curas
políticas

y todos seguimos siendo
tan idiotas como para esperar
que quién está por llegar
AHORA
lo curará casi
todo.

conciudadanos,
el problema nunca fue el Sistema
Democrático, el problema sois

vosotros.


nada de líderes, por favor

invéntate y después reinvéntate a ti mismo,
no nades en la misma charca.
invéntate y reinvéntate a ti mismo
y
no caigas en las garras de la mediocridad.

invéntate y después reinvéntate a ti mismo,
cambia de tono y forma tan a menudo que no puedan
nunca
clasificarte.

revigorízate y
acepta lo que hay
pero sólo en los términos que tú hayas inventado
y reinventado.

sé autodidacta.

y reinventa tu vida porque así a de ser;
es tu vida y
su historia
y el presente
te pertenecen sólo
a ti.


vidas de cubo de basura

el viento sopla fuerte esta noche
y es un viento frío
y pienso en
los muchachos que viven en la calle.
espero que algunos tengan una botella
 de tinto.

cuando estás en la calle
te das cuenta de que
todo
tiene propietario y
todo
está bajo llave.
así es como funciona la
democracia:
consigues lo que puedes,
intentas conservarlo
y acumular más
si es posible.

así es como funciona una
dictadura también
sólo que allí esclavizan o
destruyen a sus
marginados.

nosotros nada más olvidamos
a los nuestros.

en cualquier caso
es
helador
el viento.

-Charles Bukowski. Los placeres del condenado. Colección Visor de Poesía. Prólogo y traducción de Ciro Arbós. 672 páginas. 21 euros. Lo presto.

jueves, 4 de septiembre de 2014

Detour, de Edgar G. Ulmer


 Vi Detour por primera vez en televisión a mediados de los 90, en el programa ¡Qué grande es el cine! que presentaba Garci y que emitían a las tantas de la madrugada los viernes si mal no recuerdo. Creo que los aficionados al cine  españoles de mi generación, los que descubrimos el cine clásico a través de la televisión le debemos mucho a aquel programa. Es cierto que a veces los coloquios eran infumables pero emitieron películas magníficas y algunas rarezas como esta. Grabé Detour en vídeo y fundí la cinta de tantas veces que la volví a ver, años después la vi en la Filmoteca y no hace mucho la encontré en una tienda de segunda mano en un DVD de una colección de cine clásico que traía tres pelis.
 
 Detour es rara y desasosegante, es cine negro pero un cine negro muy extraño, muy amanerado. Hay flash-back, juego de sombras,  mujer fatal, y un tipo desorientado con un destino como boca de lobo, todos ingredientes del género, pero los malabares que hace Ulmer para ajustarse al paupérrimo presupuesto que le dieron y al poco tiempo de rodaje, la alejan de lo convencional y la convierten en una magnífica rareza, en una de las películas más extrañas y sórdidas que haya visto un servidor. Es increíble lo bien que gestiona Ulmer la falta de medios. Detour es otro ejemplo de cómo a la hora de hacer cine, la pasta no es directamente proporcional al talento. Otra joya de la Serie B.
 
Al es un frustrado pianista que se gana la vida tocando en un cabaret, allí conoce a Sue, la cabaretera, Sue decide irse a California a probar suerte como actriz, y Al, enamorado hasta la trancas y sin un puto duro decide cruzar los USA haciendo dedo para reunirse con ella. No cuento más. Hay que verla.
Esto es un aperitivo, no hay destripe.
 
 

miércoles, 3 de septiembre de 2014

Del boxeo, de Joyce Carol Oates


Leí hace unos meses una entrevista a Manuel Alcántara en la que el escritor y cronista deportivo explicaba muy bien la contradicción que se da en  muchos aficionados al boxeo cuando vemos un combate. El choque entre el entusiasmo y la emoción que transmite la pelea, y la conciencia de que aquello (dos tipos medio desnudos golpeándose encima de un ring) a pesar de las normas, la estética y  la técnica, es una salvajada, una vuelta al lado más animal que hay en todos nosotros, una involución, un salto a lo primitivo. Por eso las dudas a la hora de llamarlo deporte, de ahí el debate y la polémica. La polémica, en mi opinión,  no viene por una cuestión de riesgo o de seguridad, argumento muy utilizado por los detractores del boxeo.  Hay deportes mucho más peligrosos que el boxeo pero ninguno consiste en golpear al contrario hasta dejarlo ko. Sobre esto, sobre las raíces del boxeo y sobre cómo y por qué caló tan hondo en la cultura popular reflexiona Carol Oates en este inteligente ensayo. Una maravilla.

 

Cada combate de boxeo es una historia: un drama sin palabras, único y sumamente condensado. Incluso cuando no sucede nada sensacional: entonces el drama es "meramente" psicológico. Los boxeadores están ahí para establecer una experiencia absoluta, una pública rendición de cuentas de los límites máximos de su ser; ellos saben, como pocos podríamos saber de nosotros mismos, qué poder físico y psíquico poseen: de cuánto son capaces. Entrar en el ring medio desnudo y para arriesgar la propia vida es hacer de su público una especie de voyeur...el boxeo es tan íntimo. Es salirse de la conciencia de la cordura para entrar en otra, difícil de nombrar. Es arriesgarse, y a veces alcanzar, la agonía (del griego agón, contienda) de la cual es raíz.

**

No tengo la pretensión de justificar el boxeo como deporte porque nunca lo he considerado un deporte.
No hay nada fundamentalmente lúdico en ello; nada que parezca pertenecer a la luz del día, al placer. En sus momentos de mayor intensidad parece contener una imagen de la vida tan completa y potente -belleza de la vida, vulnerabilidad, desesperación, coraje incalculable y a veces autodestructivo -que el boxeo es la vida, y difícilmente un simple juego. Durante un combate pugilístico de altura (Alí-Fraizer I, por ejemplo) nos sentimos profundamente conmovidos por la comunión del cuerpo consigo mismo a través de la intransigente carne de otro. El diálogo del cuerpo con su
personalidad-sombra...o con la Muerte. El béisbol, el fútbol, el baloncesto: esos pasatiempos tan esencialmente norteamericanos son deportes de fácil reconocimiento porque implican juego: son juegos. Se juega al fútbol, no se juega al boxeo.

Carol Oates. Del boxeo
 

-Del boxeo. Joyce Carol Oates. Punto de lectura. 2012 (la primera edición en Estados Unidos es de 1987). Traducción de José Arconada. 192 páginas. 8 euros. Lo presto.

martes, 2 de septiembre de 2014

El futuro no está en tus manos





"El futuro está en tus manos" o "Tu destino está en tus manos", son frases hechas repetidas hasta la saciedad por motivadores, coach y vendedores de fórmulas de la felicidad y el éxito tan en boga en estos tiempos. Yo llevo años sabiendo que esto es mentira, una de tantas mentiras convertidas en falsa verdad de tanto repetirlas, un tópico asumido por muchos. Siempre que escucho estas frases o las leo en alguna parte, el resoplido es instintivo. El destino y el futuro de uno, en última instancia, está en manos del poder, del gobierno de turno, de la empresa para la que trabaja  o del lugar y el lado de la brecha social en el que le hayan parido, por no hablar de la enfermedad o el accidente. Cada uno, en su circunstancia, tiene cierto margen para decidir y cambiar las cosas pero poco más.  No todos tienen las mimas opciones ni las  mismas oportunidades y nadie está a salvo de los que, como dice Fernán Gómez en este estupendo documental, se han apoderado del futuro de todos nosotros. 

Benedetti

                                                 

 
                                   


                                                        ESA BATALLA

                                                    ¿Cómo compaginar
                                                    la aniquiladora
                                                    idea de la muerte
                                                    con este incontenible
                                                    afán de vida?

                                                   ¿cómo acoplar el horror
                                                   ante la nada que vendrá
                                                   con la invasora alegría
                                                   del amor provisional
                                                   y verdadero?

                                                  ¿cómo desactivar la lápida
                                                  con el sembradío?
                                                 ¿la guadaña
                                                 con el clavel?

                                                 ¿será que el hombre es eso?
                                                 ¿esa batalla?

                         
                                                         INVISIBLE

                                                 La muerte está esperándome
                                                ella sabe en qué invierno
                                                aunque yo no lo sepa

                                                por eso entre ella y yo
                                                levanto barricadas
                                                arrimo sacrificios
                                                renazco en el abrazo
                                                fundo bosques que nadie
                                                reconoce que existen
                                                invento mis fogatas
                                               quemo en ellas memorias
                                               tirabuzón de humo
                                               que se interna en el cielo
                                        
                                               por eso entre ella y yo
                                               pongo dudas y biombos
                                               nieblas como telones
                                               pretextos y follajes
                                               murallones de culpa
                                               cortinas de inocencia

                                               así hasta que el baluarte
                                              de cosas que es mi vida
                                              borre la muerte aleve
                                              la quite de mis ojos
                                              la oculte y la suprima
                                              de mi y de mi memoria

                                              mientras tanto
                                              ella espera


-Mario Benedetti. Inventario (1950-1985). Colección Visor de Poesía.