El amor es la compensación de la muerte;
su correlativo esencial.

ARTHUR SCHOPENHAUER



martes, 26 de marzo de 2013

Apocalypse Now, un viaje a El corazón de las tinieblas




Buscando unos libros de cine en la biblioteca hace unos días me tropecé con Con el corazón en tinieblas.Un diario íntimo de Apocalyse Now, el diario que llevó la mujer de Coppola, Eleonor Coppola, durante el rodaje en Filipinas de la mítica película sobre la guerra de Vietnam que casi acaba con Coppola y con todo su dinero. Después de leer el libro en el que la esposa del director relata un rodaje infernal, he vuelto a ver la película en las dos versiones, el montaje de 1979 y el del director de 2001, y he vuelto a leer El corazón de las tinieblas, la novela de Conrad en la que se basa la película. Una cosa ha llevado a la otra y la otra a la de más allá y llevo tres semanas a vueltas con el tema, leyendo cosas sobre el asunto, entre Vietnam y el Congo Belga.


Óleo de Ángel Mateo Charris para la edición ilustrada de El corazón de las tinieblas.
(Galaxia Gutenberg. 2007)



Con la buenas películas pasa como con los buenos libros, nunca terminan de decir lo que tienen que decir, no es lo mismo abordarlos con dieciséis que con veinticinco o cuarenta, uno se va haciendo como persona y como lector y su perspectiva cambia, lo que en un principio pasa desapercibido o uno no entiende cobra fuerza y se esclarece a medida que crece, vive, lee y vuelve a ver y releer una peli o un libro elevados a la categoría de clásico. La primera vez que vi Apocalypse Now no me gustó demasiado, sobre Vietnam las había con más acción, ésta era un poco lenta, mucha voz en off, el Willard y sus comidas de tarro, demasiado oscura y críptica, demasiado filosófica para un chaval de dieciséis años que no sabía nada de la guerra del Vietnam y apenas había leído. Con el tiempo fui acomulando lecturas y vivencias , leí El corazón de las tinieblas y libros de historia contemporánea que hablaban sobre el colonialismo durante el siglo XIX y también sobre la historia de EEUU y sobre la guerra del Vietnam, entonces la película fue cobrando fuerza y sentido al igual que el libro y ambos se convirtieron en títulos fundamentales a los que vuelvo cada cierto tiempo.

El Coronel Kurtz es un oficial intachable del ejército de EEUU, un boina verde que sirve en la fuerza especial durante la guerra de Vietnam. En misión humanitaria acude con sus hombres a una aldea a vacunar a unos niños contra la polio, tras abondonar el lugar, un anciano les alcanza llorando pidiéndoles que vuelvan. Al volver a la aldea se encuentran con que el Vietcong ha llegado poco después de que ellos se fueran y ha cortado los brazos vacunados de los niños “allí había una enorme pila de pequeños brazos”. Tras el impacto y el horror inicial, Kurtz tiene una revelación, se da cuenta de que jamás ganarán aquella guerra a pesar de su superioridad logística y armamentística, a pesar de que EEUU sea la primera potencia mundial y Vietnam un país subdesarrollado, “ellos eran más fuertes que nosotros” "han tenido la fuerza y la voluntad para hacer eso". A raíz de este hecho, la brillante carrera militar de Kurtz empieza a torcerse, deja de obedecer órdenes del alto mando y empieza a hacer la guerra por su cuenta, se sale del programa pasándose la burocracia de la guerra y “las buenas maneras” por el arco del triunfo, la guerra es una salvajada, seamos salvajes. Kurtz dirige su versión de la guerra desde un viejo templo Camboyano, sus tropas están formadas por soldados americanos renegados y por una tribu de indígenas a los que ha entrenado y que le adoran como a un Dios. Kurtz se ha convertido en un problema, en una mosca cojonera para los generales y los burócratas que hacen la guerra en los despachos. Encomiendan a Willard, un oficial de inteligencia atormentado por la guerra, remontar el río en una patrullera hacia el interior de la selva, encontrar el reducto de Kurtz y matarlo, el coronel se ha vuelto loco, utiliza métodos absurdos, es un perdido para el cuartel general. Willard se extraña de que esta vez su misión sea matar a uno de los suyos, un coronel nada menos, un héroe de guerra lleno de condecoraciones, dicen que se ha vuelto loco, que mata sin ningún control. Willard duda “acusar aquí a alguien de asesinato es como poner multas por exceso de velocidad en el circuito de Indianápolis” (las matanzas de civiles por parte del ejército estadounidense eran habituales) finalmente Willard acepta la misión.

Siempre se ha dicho que Apocalyse Now es una película antibelicista y antimilitarista, yo no lo veo así, en mi opinión no es un film político o una película de denuncia, o una crítica a la intervención de EEUU en Vietnam. El propio director siempre se desmarcó del supuesto compromiso político que algunos quisieron ver en la película, “Esta película no es antimilitarista. No va en contra de EEUU. No va a favor de EEUU, va a favor de la humanidad” escribía un frustrado Coppola al Departamento de defensa (no les gustaba nada el guión claro) harto de que le negaran apoyo, en la misma carta les reprocha cómo se habían volcado con la maniquea y patriotera Boinas Verdes de John Wayne.

La película trata de los horrores de la guerra, de la bajada a los infiernos que supone, de la ausencia de ética, moral y humanidad que hay que tener para ganarla, de las cicatrizes que deja en el alma, del mal que hay en potencia dentro de cada corazón humano, de lo hipócrita que es la burocracia a la hora de matar, de lo delgada que es la línea entre lo civilizado y lo salvaje, y de lo salvaje que puede ser la civilización. Apocalypse Now es la historia de un viaje, de una involución de lo civilizado a lo primitivo. La película hace hincapié en la frustración de los jóvenes norteamericanos que participaron en aquella guerra, jóvenes que fueron enviados a un país del que nada sabían y al que nunca consiguieron adaptarse. Mientras las tropas estadounidenses seguían haciendo vida americana en la retaguardia y en los momentos de descanso (sexo, drogas y rock and roll incluidos)  el Vietcong se agazapaba en la jungla o en los túneles subsistiendo a base de agua y arroz, tenían todo el tiempo del mundo para esperar al enemigo.



Fotografía de una escena tomada durante el rodaje de Apocalypse Now. Willard llega al reducto de Kurtz.



La guerra de Vietnam duró once años (1964-1975). EEUU llegó a tener medio millón de soldados en Vietnam, se dejaron un pastón, 120 mil millones de dólares, usaron armas terribles (napalm, herbicidas, armas químicas) y bombardearon de manera sistemática las ciudades del norte. Todo fue inútil contra una naturaleza salvaje y un pueblo tenaz e inagotable. Los norteamericanos perdieron 58.000 hombres, los norvietnamitas 700.000, pero ganaron, consiguieron echar de su país a la mayor potencia del mundo. Los excesos de la guerra de Vietnam provocaron protestas internacionales y una gran crisis de valores en la sociedad norteamericana. Las manifestaciones antibelicistas, los desertores, la contracultura, el hippismo y el recrudecimiento de las protestas por los derechos civiles  fueron algunas de las consecuencias sociales de la guerra del Vietnam en EEUU.  La versión oficial del gobierno de Whashington para justificar la intervención en Vietnam fue la de la lucha contra el comunismo, parece que el intento de sustituir a Francia en la explotación de las riquezas mineras de la zona también tuvo que ver en el asunto.
Apocalypse Now es una adaptación libre de la novela de Joseph Conrad El corazón de las tinieblas. Conrad se basó en su experiencia en el Congo colonizado y devastado por el rey Leopoldo II de Bélgica para escribirla. El libro escrito en 1899 es un reflejo del Congo Belga en la década de 1880. Bajo el imperio del rey Leopoldo de Bélgica fueron masacrados diez millones de nativos. En El corazón de las tinieblas Conrad se basa en su conocimiento directo para denunciar o criticar con amarga ironía los excesos de la civilización occidental en la colonización de las tierras primitivas. El argumento de la película de Coppola es similar al de la novela de Conrad; un marinero llamado Marlow es contratado para remontar el río Congo en busca de Kurtz, el jefe de una explotación de marfil que se encuentra gravemente enfermo. Al igual que en la película la figura de Kurtz se va mitificando a medida que el viaje al corazón de la jungla avanza. Conrad aprovecha este contexto para abordar los temas que le obsesionan: la soledad humana, la lucha que afronta el hombre con sus instintos más primarios cuando se encuentra aislado en territorio salvaje, y el poder de la naturaleza  para desatar en determinadas circunstancias  los “instintos olvidados”. Sobre su experiencia en el Congo y la influencia que tuvo en su literatura Conrad escribió:

“Toda la amargura de aquellos días, todo mi maravillado asombro en cuanto a todo lo que vi; toda mi indignación por la filantropía enmascarada, han estado de nuevo conmigo mientras escrbía"

Conrad  basó el personaje Kurtz en varios tipos que conoció en el Congo, el Kurtz de la novela igual que el de la película ha entrado en contacto con lo salvaje, con la anarquía del mundo sin civilizar y se ha dejado llevar por esa fuerza oculta. Novela y película hablan de lo mismo en esencia, pero el contexto social e histórico en que fue desarrollada cada obra hace que ambas toquen muchos temas relacionados con la historia contemporánea; el imperialismo, la guerra moderna, la cultura occidental, etc. Los temas dan para veinte entradas, aparte de cuestiones históricas y políticas hay turrón filosófico ahí para parar un tren. Lo bueno de las buenas películas y los buenos libros es que invitan a leer otros libros y a ver otras películas, llevo tres semanas de aquí para allá, os dejo anotadas algunas de las cosas que he leído sobre el tema por si os interesa, y espero que le peguéis un buen revolcón a estas dos obras maestras.

Saludos cordiales.

-Sobre el rodaje de la película os recomiendo el mencionado Con el corazón en tinieblas. Un diario íntimo de Apocalyse Now de Eleanor Coppola. La edición es de emecé cornucopia y es fácil que lo encontréis en la sección de cine de cualquier biblioteca municipal, en la Cardenal Cisneros de Alcalá de Henares lo tienen. El libro cuesta 16 euros. También he leído el libro de Peter Cowie sobre la película, El libro de Apocalypse Now. La historia de una película mítica. Lo edita Paidós y también lo encontré en la biblio. Éste cuesta 27 euros. Si en lugar de leer preferís un documental, no os perdáis Hearts of Darkness. Corazones en tinieblas. 1991, un lujo. Está completo en vimeo, aquí va el enlace: http://www.teledocumentales.com/corazones-en-tinieblas-el-apocalipsis-de-un-cineasta-subitulado/

-Ficha de la película: http://www.filmaffinity.com/es/film701892.html y para abrir boca http://www.youtube.com/watch?v=SLnqTZeij_Q , invito a unos cubalibres al que me diga una película en la que se haga mejor uso de los helicópteros.

-Sobre la guerra de Vietnam hay monografías, documentales y libros a porrillo, pero hay un libro fundamental sobre el tema, Despachos de guerra de Michael Herr, lo edita Anagrama y en amazon lo tenéis por 13 eurillos.

-De Joseph Conrad os recomiendo Lord Jim y El corazón de las tinieblas, que son los que he leído, el resto de su obra la tengo en pendientes y caerá antes o después. La edición ilustrada de El corazón de las tinieblas de Galaxia Gutenberg espero que me la regalen por mi cumpleaños...ejem...
-Cualquier manual de historia contemporánea trata el tema del imperialismo, para afinar más sobre la cuestión de África que trata Conrad en su novela recomiendo África desde 1800, editado por Alianza. La novela de Vargas Llosa El sueño del Celta trata el tema del Congo Belga en el siglo XIX, y está muy bien. Cuenta la historia del cónsul británico Roger Casament, conocido por ser el primero en denunciar los abusos (salvajadas más bien) perpetrados por el sistema colonial administrado por el rey de Bélgica Leopoldo II en el Congo. El horror... 



miércoles, 20 de marzo de 2013

Innisfree





Si hoy me preguntan cuál es la mejor película de la historia del cine digo El hombre tranquilo sin pensármelo, si me lo preguntan el mes que viene ya no sé lo que contestaría pero hoy The quiet man de Ford es la número 1 de mi particular y cambiante lista, y mañana seguro que también. En mi lista suelen estar siempre las mismas, lo que cambia es el orden según las circunstancias. Ayer me sacudí la pereza y me bajé a los madriles a ver la nueva versión remasterizada y restaurada de esta obra maestra, la ponían en los cines Verdi y allí que me fui, a  soñar despierto durante un par de horas. Si cuando la veo en casa en Dvd en la tele grande con las persianas bajadas me emociono y me río, imaginaros verla en el pantallote en alta definición con el Dolby Sourraund y toda la pesca, ha sido como irse de vacaciones. Cuando encendieron las luces tenía una sonrisa de oreja a oreja, y seguí con ella cuando salí de los Verdi y me metí en el metro, y la seguía teniendo cuando me monté en el tren de vuelta a Alcalá de Henares, la gente con la que me crucé debió pensar que iba fumado o que era un tonto feliz. Todavía seguía allí en Innisfree. Qué grande es el cine... Y es que El hombre tranquilo es de esas películas que te arreglan el día, de las que te cambian los paisajes, de las que consiguen contagiarte emoción, entusiasmo y alegría de vivir, un fiestón, un paréntesis en la rutina diaria, un bálsamo, los médicos deberían recetarla para combatir la tristeza y la depresión. Hay momentos mágicos en esta película, como cuando Sean y Mary Kate se ven por primera vez , ese plano medio de Mahureen O´Hara (menuda pelirroja) volviéndose para mirar a John  Wayne, sigue caminando y se vuelve otra vez mientras se aleja hasta que casi desaparece del plano, de fondo suena la música de Víctor Young, el mejor flechazo que yo he visto en el cine, o la escena en la que Sean le ofrece a Mary Kate el agua bendita cuando sale de la iglesia, o cuando después de que le recojan en la estación, Sean para en el puente a admirar el paisaje y evoca las palabras de su madre, estas cosas hace mucho que dejaron de pasar en el cine, ya no se hacen películas así. Sin duda tenía razón Truffaut cuando decía que John Ford era un poeta que nunca hablaba de poesía y un artista que nunca hablaba de arte.
Me sorprendió que en la sala además de carrozas solitarios hubiera gente más joven, chavales de veinte años con sus novias que salieron entusiasmados y con la sonrisa en la cara cuando se encendieron las luces, eso me alegró, me alegró mucho. No voy a hablar de El Hombre tranquilo, se ha dicho y se ha escrito todo ya, la bibliografía es interminable, para qué desguazarla una vez más, para qué contaros el argumento otra vez, además, entiendo que todo el mundo al que le gusta el buen cine la ha visto, de todas formas os dejo abajo un par de enlaces. Tampoco voy a hablar de John Ford, al que ya le pegué un revolcón por aquí hace tiempo. Esta entrada es una invitación, un aviso, una llamada para que no perdáis la oportunidad de ver esta película en versión original (subtitulada al castellano) restaurada y en la gran pantalla, estáis a tiempo, la ponen hasta el viernes de la semana que viene. Como curiosidad comentaros que en enero se editó por primera vez en España la novela de Maurice Whalsh en la que está basada la película, la edición es de Reina Cordelia.
Saludos cordiales.

miércoles, 13 de marzo de 2013

Todo lo que era sólido

“En treinta y tantos años de democracia y después de casi cuarenta de dictadura no se ha hecho ninguna pedagogía democrática. La democracia tiene que ser enseñada, porque no es natural, porque va en contra de inclinaciones muy arraigadas en los seres humanos. Lo natural no es la igualdad sino el dominio de los fuertes sobre los débiles. Lo natural es el clan familiar y la tribu, los lazos de sangre, el recelo hacia los forasteros, el apego a lo conocido, el rechazo de quien habla en otra lengua o tiene otro color de pelo o de piel. Y la tendencia infantil y adolescente a poner las propias apetencias por encima de todo, sin reparar en las consecuencias que pueden tener para los otros, es tan poderosa que hacen falta muchos años de constante educación para corregirla. Lo natural es aceptar límites a los demás y no aceptarlos en uno mismo. Creerse el centro del mundo es tan natural como creer que la Tierra ocupa el centro del universo y que el Sol gira alrededor de ella. El prejuicio es mucho más natural que la vocación sincera de saber. Lo natural es la barbarie, no la civilización, el grito o el puñetazo y no el argumento persuasivo, la fruición inmediata y no el empeño a largo plazo (...) Lo natural es la ignorancia: no hay aprendizaje que no requiera un esfuerzo y que no tarde en dar fruto. Y si la democracia no se enseña con paciencia y dedicación y no se aprende en la práctica cotidiana, sus grandes principios quedan en el vacío o sirven como pantalla a la corrupción y a la demagogia. La única manera de predicar la democracia es con el ejemplo. Y con el ejemplo de sus actos y de sus palabras lo que han predicado con abrumadora frecuencia en España la mayoría de los dirigentes políticos y de sus propagandistas ha sido lo contrario de la democracia”.



Anoche terminé de leer el último libro de Antonio Muñoz Molina, Todo lo que era sólido, un ensayo sobre la España actual, sobre lo que se veía venir y ahora todo el mundo dice que estaba claro que vendría pero que en su momento nadie vio, o nadie quiso ver. El libro no se queda en la actualidad, es una mirada hacia atrás, una reflexión sobre la historia reciente de nuestro país. Muñoz Molina conoce bien España, proveniente de una familia de campesinos de Úbeda que las pasó canutas durante la guerra civil y la posguerra, vivió los últimos años de la dictadura franquista y fue testigo de una época en la que aún no existían derechos que ahora están en peligro. Recién llegado a Madrid a estudiar periodismo participa en una manifestación en contra del fusilamiento de Salvador Puig Antich y es detenido, vivió la transición (en el libro se sorprende de la crítica feroz con la que algunos sectores de izquierda atacan la transición, y de la injusticia y el poco rigor con la que abordan el tema) y trabajó como auxiliar administrativo en el ayuntamiento de Granada durante los primeros gobiernos de la democracia, más tarde fue testigo de la actualidad como escritor consagrado y responsable del Instituto Cervantes en Nueva York. Muñoz Molina además de leer y escribir, ha vivido, y sabe de lo que habla. También entona un "mea culpa" por la parte que le toca, por no haber dado la cara en su momento, por no ver o por no querer ver lo que ahora ve con tanta claridad, el secuestro de la democracia por parte de los políticos, la impunidad con la que han robado y especulado.

La ruina en la que nos ahogamos hoy empezó entonces: cuando la potestad de disponer del dinero público pudo ejercerse sin los mecanismos previos de control de las leyes; y cuando las leyes se hicieron tan elásticas como para no entorpecer el abuso, la fantasía insensata, la codicia, el delirio –o simplemente para no ser cumplidas

El libro también apunta como causa de la ruina al clientelismo y al sectarismo político que los propios políticos fomentaron y siguen fomentando, y que hace imposible un acuerdo para buscar soluciones. También habla de la obsesión por el pasado, por el revisionismo de la historia que lejos de buscar aprender de los errores busca el enfrentamiento y la revancha, desviando la atención de los problemas reales. No se  trata de enterrar la historia, de olvidarla, sino de abordarla con espíritu constructivo, sin utlizarla para separar y ajustar cuentas. Precisamente fue Muñoz Molina el que pidió un gran pacto  sobre la Guerra Civil a raíz  del carajal que se montó a cuenta de la Ley de Memoria  Histórica en 2006; "No se puede hablar de Guerra Civil como si los españoles estuviésemos divididos como entonces" “El parlamento debería crear una comisión de historiadores (elegidos no por cuotas, sino por unanimidad o por  mayoría de tos tercios) que hiciera un relato sobre  lo que  pasó en la guerra y el abuso cometido en uno y otro bando”,  se lió parda, menudo follón.
Este ensayo no sólo carga contra la clase política, según Muñoz Molina nadie ha estado a la altura de las circunstancias incluyendo los intelectuales. No sólo  pone el foco en el empobrecimiento económico, también en el moral y político.

“Es muy difícil llevar la contraria en España” “Es muy difícil no pertenecer a un grupo, a una tribu, a una patria, a lo que sea” "La clase política ha dedicado más de treinta años a exagerar diferencias y a ahondar heridas, y a inventarlas cuando no existían."

Cualquiera que lea la prensa, vea los telediarios o participe regularmente en las redes sociales ha sido testigo de este fenómeno del que habla el autor, cualquiera que esté pendiente de la actualidad política del país asiste al espectáculo de la gresca continua. Hay que ser de izquierdas o de derechas a muerte, la verdad sólo es verdad cuando la dice alguien de tu partido, alguien partidario a tu ideología. Lo mismo pasa con lo que es justo, si el que apela a la justicia social es el contrario ya no vale ya "no es lo mismo", y lo mismo ocurre con la corrupción claro. Ir por libre está mal visto, hay que militar, pertenecer a un grupo o a un ideario,  la equidistancia a la hora de juzgar y analizar cualquier cuestión del tipo que sea también es sospechosa , cuidado con salir del redil para coger perspectiva. A algunos no les entra en la cabeza que uno cambie de opinión y que un día pueda estar de acuerdo con unos y otro con los otros, el pensamiento libre está muy mal visto en España. Y esto, estoy de acuerdo con Muñoz Molina, lo han fomentado los políticos durante años. El sectarismo político es una  de las peores lacras que tenemos en España, porque enquista los errores y perpetúa los conflictos, cualquier acercamiento a la posición ideológica contraria es vista como una traición por parte del redil en el que cada uno milita, recrearse en la diferencia y no en la similitud es el deporte nacional.

"Necesitamos discutir abiertamente, rigurosamente y sin miedo, y sin mirar de soslayo a ver si cae bien a los nuestros lo que tenemos que decir. Necesitamos información veraz sobre las cosas para sostener sobre ella opiniones racionales y para saber qué errores hace falta corregir y en qué aciertos podemos apoyarnos para buscar salidas en esta emergencia."

Me ha gustado mucho Todo lo que era sólido, porque es una llamada a la reflexión, al sentido común, al debate sereno, al análisis razonado y no visceral, a la rebelión cívica y serena, a pensar con la cabeza y no con las tripas sobre lo que pasa y ha pasado en España. Algo que se agradece en estos tiempos tan vocingleros. También avisa Muñoz Molina de algo que muchos han olvidado o que simplemente desconocen, que esta democracia tan maltratada por la casta política, tan imperfecta, ha sido el sistema político más libre y más justo que ha conocido España, y que corremos el riesgo de perderla a  causa de despreciarla tanto. Es cierto que el libro no aporta grandes soluciones, y que pedir serenidad  y civismo a gente que  las  está pasando putas y que no tiene ni para cubrir sus necesidades básicas mientras algunos  políticos se lo llevan crudo,  puede parecer  paternalista cuando se hace desde  el  sillón y con la panza llena. No obstante creo que este libro  apela a algo fundamental como punto de partida para abordar esta crisis. Un ensayo muy recomendable, no lo perdáis de vista.


- Todo lo que era sólido. Antonio Muñoz Molina. Seix Barral. Febrero de 2013.18,50 euros. Lo presto.

He leído bastante a Muñoz Molina, prácticamente todo. Aparte de éste, recomiendo El jinete polaco, El invierno en Lisboa, Plenilunio y La noche de los tiempos.

-Os adjunto un vídeo tráiler sobre el libro, y un autorretrato de Muñoz Molina.


domingo, 10 de marzo de 2013

El western y la cuestión india

La primera película del oeste en la que  vi que se trataba a los indios con dignidad y respeto fue Flecha rota (1950) de Delmer Daves, con James Stewart haciendo de explorador y Jeff Chandler de jefe apache Cochise. Fue el primer western en el que un indio y un blanco intentan entenderse y se hacen amigos, la primera vez que al encontrarse, en lugar de darse un hachazo o pegarse un tiro se preguntan ¿y tú qué?, el primero que huyó del maniqueísmo ramplón y racista que solía  abundar en el género; el blanco bueno y el indio malo, el soldado del séptimo, el sheriff justiciero, el colono aventurero, el héroe por un lado y el indio gritón, zarrapastroso,  cruel y tiraflechas por otro. El western, sobre todo  en su primera etapa, fue un género que tendió a la épica y a la leyenda, dejando a un lado el rigor  histórico y pasando por alto los episodios más lamentables de la  conquista del oeste norteamericano, el impacto ambiental, y las  matanzas de indios sobre todo.  Flecha rota es un western político, un alegato pro indio y antirracista que removió conciencias en una Norteamérica metida en pleno conflicto de la segregación racial.  La película además creo tendencia, los westerns empezaron a cambiar el tono a la hora de tratar la cuestión india, de lo burdo  y ramplón pasaron a  un tono más humano, más reflexivo, más justo. La primera vez que vi Flecha rota en color  fue en la Filmoteca Española, antes la  había visto en la indestructible televisión en blanco y negro que estuvo en casa de mis padres hasta bien entrados los años ochenta. La  he vuelto a ver hace poco en casa, en Dvd, con mi novia, una tarde de sábado arrebujados en el sofá mientras en la  calle hacía un frío de pelotas y tomábamos un chocolate caliente, un lujo, cuando me preguntan si soy feliz suelo contestar que a ratos, esos son los ratos a los que me refiero.
Me he acordado del western pro indio porque he estado releyendo algunos capítulos de  Breve historia de los indios Norteamericanos de Gregorio Doval, un librito muy recomendable. El libro es una introducción a la cuestión india en Norteamérica que abarca desde la aparición de los primeros asentamientos de colonos con la llegada del Mayflower  a Masschussetts  en 1620,   hasta el final de  la  conquista del oeste hacia 1890.  En dos siglos, los indios  norteamericanos fueron despojados de sus tierras, diezmados por las  enfermedades, esclavizados y aniquilados, el hombre blanco terminó a conciencia con la principal fuente de su sustento y base de su cultura, el búfalo, condenando a los indígenas a morir de hambre y a aceptar con sumisión su confinamiento en las reservas. Bajo la épica de los colonos, del ferrocarril y de la fiebre del oro que  ensalzaban los primeros westerns, se escondía el drama de los nativos, la destrucción de una cultura ancestral para  crear otra nueva y “civilizada”. Como digo, el género entonó su "mea culpa", con el western pro indio empezó la  desmitificación del género que acabó con el western crepuscular. Luego, cada cierto tiempo  llegaron coletazos de animal moribundo.

Flecha rota (Broken Arrow). Delmer Daves. 1950. 


Voy poco al cine la verdad, muy poco, no estoy muy al día de los estrenos, me  he vuelto un sedentario y me  da  pereza, antes iba más, cuando trabajaba en Madrid iba a la filmoteca una o dos veces a la semana a ver pelis de ayer y de hoy por dos euros, pero ya no trabajo en Madrid y me pilla lejos. En Alcalá de Henares, donde vivo, hace no muchos años había un cine al  lado de mi casa y  a 15 minutos andando desde mi casa, en el centro, había tres o cuatro, ya no queda ninguno. Ahora para ir al cine tengo que coger el coche, irme al quinto coño, atravesar un centro comercial y  aguantar a un tío delante rumiando  nachos, además es caro para como anda mi economía últimamente. Si me interesa mucho una peli hago el esfuerzo, pero no es lo habitual, espero a  que salgan en Dvd y me las veo en casa en la tele grande con las  persianas  bajadas. Lo último que he visto en el cine ha sido Django desencadenado, la de  Tarantino, dicen que es un western, pero es una película de  Tarantino, el estilo de este  tío está por encima de cualquier género que aborde, en ésta hay guiños al western clásico y al espagueti, pero no es un western, es una peli de  Tarantino, lo que está claro es que Tarantino se conoce el género de pe a pa. Como me gusta Tarantino me gustó Django desencadenado, menos que  Pulp Fiction y más  que Malditos  bastardos, la única pega que le pongo es el metraje, en mi opinión con media hora menos habría salido una peli mucho más redonda.
Volviendo al tema del western y de la cuestión india, aquí en España también tuvimos western y cuestión india, ya sabéis; Colón, Los Reyes Católicos, Hernán Cortés, Pizarro y toda la cuchipandi. En lugar de las rocosas, atravesamos el Atlántico, y en lugar de llegar a Oregón y California, descubrimos y conquistamos un continente nuevo, con matanzas de indios incluidas claro, con mucha crueldad hacia los nativos.  Al menos aquí para contrarrestar las racias de Cortés y  Pizarro, tuvimos al fraile Bartolomé de las Casas, que fue el primero que habló de igualdad y que se planteó lo que nadie se planteaba en Europa en aquellos años, lo que no se plantearon quienes colonizaron Norteamérica dos siglos después, que los nativos de  las indias eran tan humanos como los europeos. Pero en fin, esa es otra historia.
Os dejo ya, no sin apuntaros algunos westerns que abordan el tema y algo de literatura sobre el asunto.

Saludos cordiales.

-Hay dos libros de Gregorio Doval muy recomendables para quién quiera introducirse en el tema y tener una visión general, son el ya mencionado Breve historia de los indios Norteamericanos y Breve historia de la conquista del oeste, editados por Nowtilus.

- Para afinar un poco más; Los indios norteamericanos. Mitos y leyendas. Barcelona. Abraxas. 2003.
El nacimiento de los Estados Unidos. 1763-1816.Madrid. Alianza. 2006.
La formación de América del Norte. Madrid.  Alianza.2007.

-No perdáis de vistas estos westerns que tratan de una forma más reflexiva, humana y rigurosa la cuestión india.  La venganza de Ulzana creo que es la mejor película del oeste que se hizo en los 70, Burt Lancaster, igual que en Apache, está tremendo. Si Flecha Rota metía el dedo en la llaga de la segregación racial, Ulzana´s Raid, rodada  en el contexto de la contracultura,  las drogas, y el hippismo, lo metía en la todavía supurante llaga de La Guerra del Vietnam. Se ha convertido en peli de culto.  En contra de lo que mucha gente piensa, el western, lejos de ser un género estanco, rancio y patriotero, supo crecer y adaptarse a los tiempos.







Apache. Robert Aldrich.1950.



El gran combate (Cheyenne Autumn). John Ford. 1964.



La venganza de Ulzana (Ulzana´s Raid). Robert Aldrch. 1972.
Bailando con lobos (Dances with Wolves). Kevin Costner.1990.

viernes, 1 de marzo de 2013

Sólo para mis ojos


Cuando era más joven mantenía en la clandestinidad mi afición al cine de José Luis Garci, con el cine de Garci me pasaba lo mismo que con José Luis Perales (del que soy fan incondicional) o con mi costumbre de leer la Biblia sin fe, eran aficiones que prefería cultivar en la intimidad por miedo a que me llamaran raro, friqui, o sentimental. Con el tiempo empezó a darme igual y mis gustos más excéntricos empezaron a salir a la superficie. A mis amigos aficionados al cine les hacía mucha gracia que además de los mismos directores que a ellos me gustara Garci “el mascachapas” como alguno le llamaba. Me daban bastante caña con el tema.  Cómo sobrevivir a Volver a empezar y no dormirse en el intento, o cómo espantar a una titi invitándola al cine  a ver Tiovivo 1950, cosas así… Yo intentaba  inculcarles mi afición claro. Si queréis nos juntamos en mi casa a ver una peli, ¿cuál?, You are de one de Garci, pufffff…, ¿tienes whisky?, sí, una botella de DYC enterita, entonces vale.  Después de ver  You are de one y de tumbarnos la botella de DYC, les ponía los hits de Perales y salían pitando.
Con el cine de Garci no hay término medio, o  gusta mucho o no gusta nada, a mí lo que me gusta de las películas de Garci es precisamente lo que critican sus detractores; que hace un cine lento, pausado y sentimental, lleno de guiños y homenajes al cine clásico norteamericano, que siempre hace cine  sobre el cine  y todo lo demás. Es cierto que me gusta más el Garci de antes, el de la transición (Asignatura pendiente, Solos en la madrugada, Las verdes praderas) y los primeros ochenta (Volver a empezar, El crack, El crack II), cuando hacía un cine más social, más costumbrista, incluso rompedor en aquellos años, películas que retrataban al españolito medio que a la vez que estrenaba democracia arrastraba todavía la grisura del franquismo. De esta etapa mis favoritas son El crack  y El crack II. El crack es la única película española de género policíaco o de cine negro, parecía imposible que en la España de 1981 se pudiera hacer una película de este género al puro estilo americano y Garci lo consiguió, hizo una película policíaca creíble y muy buena. Alfredo Landa borda el papel del ex policía que monta una agencia de detectives, José Bódalo también está enorme, y Miguel Rellán claro. Gran película, me encanta como sale Madrid, y la escena de la partida de mus, o la  que abre la película, ver a Landa sacar la pipa y decir “devuélveme el mechero o te quemo los huevos” mientras se zampa un plato combinado con vino peleón en un bar de carretera no tiene precio. Cuenta Garci que nadie quería a Landa en la película, no les cuadraba haciendo el papel de detective solitario, de expoli duro, de tipo melancólico y desarraigado, llevaban más de  veinte años viéndole hacer comedias, haciendo de ligón playero rodeado de suecas o de palurdo emigrado a Alemania.  Garci se plantó y Alfredo Landa  bordó a Germán  Areta.

Alfredo Landa en El crack.
Luego Garci se obsesionó con el melodrama y empezó a intercalar bodrios infumables cargados de almíbar con buenas películas.  De esta última etapa me quedo con El abuelo (sí,lo del doblaje es una pena), You are de one y Tío vivo. La última que ha hecho no la he visto pero por lo que he leído la ponen como hoja de perejil incluso los Garcianos de toda la vida.
Hablo de Garci porque he vuelto a leer Sólo para mis ojos, un libro que recopila las crónicas cinematográficas de toda su vida. Crónicas de películas, de actores, de guionistas y de directores, pero también de su experiencia vital como aficionado y profesional del cine, artículos en los que habla de su afición al boxeo, al fútbol, a la cultura popular de su tiempo. Hay una artículo cojonudo sobre cine y boxeo, en el que habla de Getleman Jim, una de las mejores películas de boxeo que se han rodado. Garci además de director es  guionista, y escribe bien, bueno, más que bien escribe de puta madre, ya lo dijo Umbral “Garci no es que escriba bien, sino que es escritor, y de los mejores”, además de escribir bien, sabe de lo que escribe, porque es uno de los tíos que más sabe de cine en este país. De entre las crónicas de este libro me gusta especialmente una dedicada a Marilyn Monroe, en la que Garci cuenta la primera vez que vio a la tentación rubia en un cartel a todo color en el cine de su barrio a raíz del estreno en España de Niágara en 1953, y lo que supuso para él y sus amigos, adolescentes en plena explosión hormonal,  ver por primera vez en la pantalla a la rubia más deseada de Hollywood.


Marilyn en Niágara de Henry Hathaway. 1953.




He vuelto a ver estos días Niágara y Vidas rebeldes. Siempre he pensado que Vidas rebeldes es la película en la que mejor está Marilyn, en la que está más bella y más madura como actriz. Es la única película en la que consigue sacudirse a ratos a la rubia bobalicona, a la cabaretera fácil que siempre se la comía con patatas. Entre las bellas del cine clásico me quedo con Marilyn, a pocas bellezas del clásico se les puede colocar adjetivos como explosiva o sensual, Grace Kelly  y Audrey Hepburn era unos bellezones, elegantes, sofisticadas, aristocráticas casi, pero no eran explosivas ni sensuales, ni movían las caderas como la rubia de América. Marilyn no era ni elegante ni sofisticada ni aristocrática, pero era explosiva y sensual, un pivón para entendernos, de las de partirte el cuello cuando pasa, aunque en fin, bellezas distintas, para gustos los colores.  Cuentan que Truman Capote  prefería a Marilyn antes  que a Audrey Hepburn para hacer de Holly en Desayuno con diamantes (la película está basada en una novela suya), pensaba que Marilyn haría mucho mejor de mujer de vida alegre del medio oeste llegada a la gran ciudad, le parecía que  Audrey Hepburn  era demasiado elegante y sofisticada para el papel.  En la novela corta de Capote, Holly es claramente una prostituta de lujo, además es alcohólica,  fuma hierba y tiene tendencias  bisexuales, aquello era demasiado para la mojigatería y la censura que imperaba en el cine norteamericano en aquellos años. El guionista se encargó de camuflar los aspectos del libro que los  censores consideraban más bajunos y arrabaleros aliñando la  cosa con extra  de glamour y romanticismo.




Marilyn en Vidas rebeldes de John Huston, junto a Clark Gable, Montgomery Clift, Eli Wallach y Thelma Ritter. 1961.


 En fin, he empezado hablando de Garci y acabo hablando de Marilyn (yo también creo que se la cargaron), de Alfredo Landa y de Truman Capote,  esto de los libros y el cine es lo que tiene, una cosa lleva a la otra y la otra a la de más allá…, pues nada que no perdáis de vista este libro de Garci, si os gusta el buen cine os lo váis a pasar teta, y ya que estáis darle una vuelta a sus  películas, sobre todo las de su primera etapa, menos conocidas. Por cierto, ya que ha salido Truman Capote tomad nota de A sangre fría.
Saludos cordiales.
-Sólo para mis ojos. José Luis Garci. Editorial Notorious. 2009. 19 euros. Lo presto.




-De las películas mencionadas de Garci, recomiendo especialmente la llamada Trilogía de  la transición, y El crack y El crack II. No son fáciles de encontrar en dvd, sobre todo las primeras. El país sacó hace unos años una colección en dvd de las mejores películas del cine español que incluía El crack.  En algún cajón arrumbado de tienda underground puede que la encontréis, o en alguna biblioteca municipal. No obstante se comparten en internet con una calidad bastante buena. No dejéis de ver o rever Vidas rebeldes de John Huston, en la que además de Marilyn, destacan Montgomery Clift y Clark Gable, ambos en horas bajas, un peliculón, otra sobre perdedores y corazones solitarios. Imprescindible.